Forbidden Love [Thranduil] |...

By Menher_

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WATTYS LONGLIST 2018 La reina Ravenna tiene una hija con el valar Ulmo, pues años atrás un romance clandestin... More

Since the first time
Shadows of the past
I want to be free
Mirkwood
Would you like to be my Friend?
I will let you die right there in darkness
Where is the edge of your darkest emotions
You're not her
Jealous
Mother vs Daughter
Queen and Princess
Starlight
Lómë
Nin Meleth
The truth beneath the light
I don't want to be Alone
For her
I put a spell on you
Father's Word
Do you love her?
Desire
His Heart belongs to Her
Dark Feelings
We are Allies
Love me like you do
Evil Whisper
Dress
My little sin
She's Far away
The future of love
The pain of truth
A Lost Soul
All of me
My Dear Green Leaf
Endless Love
Instincts
Laes
The Wedding
After the Dawn
The Letter
Gwenyn
Blue Roses
Trip Of Darkness
Hell & Heaven
The Dwarfs and The Hobbit
The Necklace
Tuiw
Ithil & Caleb
Black Knot
Dragon Fire
She's Our Sin
Valar
The Messenger
The Arkenstone
Before the Battle
Armies
Black Bird
Swords and Tears
Guilt
The Sea Castle
Noss
The Shadow Behind Her
Come Back to Me
Rowanna
Yavanna's Sin
Dark Ivy
Hunted
Torn Apart
Little Sister
Playing with your Mind
The One Ring
Bleeding Heart
Damaged Soul
My Son
Set Him Free
Helm's Deep
Ever Dream of me
Poison
Red Snow
With you
The Rescue
Winds of War
Meleth Marthannen
Prophesy
Nenalassie
E P I L O G O

Silver Rings

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By Menher_



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- pues sólo sé que no le puedo fallar a mi rey, él me acogió, cuidó, alimentó y bueno a su manera me dio amor, el rey es como mi padre Muirgen y jamás haría algo que lo contrariara y si decidió que serás la esposa de Legolas, entonces lo acepto- el pequeño brillo de los ojos verdes de Tauriel hizo que Muirgen la abrazara con tanta fuerza como si estuviese pidiendo perdón.

- bueno, debes ir a cambiarte, la futura princesa del bosque no puede salir en estas fachas, vamos- la levantó de un solo tiro para volver dentro de reino y que arreglaran a su amiga, sabía que ninguna de las dos tenía el poder de decidir con quien estar, por que lo único que Tauriel sabía es que Muirgen cerca del rey era como un flor que recién florecía.


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Lady Deluthiel se paseaba con una sonrisa en el rostro acompañada de Laivinë, aunque su más fiel sirvienta no sabía el por qué de la sonrisa del elfa, se preguntó si tal vez ya había aceptado el matrimonio o si sus prioridades habían cambiado.

- ¿qué haces aquí?- la imponente voz de el rey hizo que Deluthiel volteara hacia éste con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

- Thranduil, esa no es manera de tratar a una dama, he venido por mi querido Legolas, créelo o no me hace feliz que pueda amar a esa muchacha- le tomó el hombro para ponerse de puntas y hablarle muy cerca del oído.

- al fin y al cabo, los matrimonios arreglados son mal vistos por nosotros- lo pasó del largo aun con la sonrisa pegada al rostro, Thranduil quiso aventarla al vacío cuando pronunció aquello, pero algo en sus ser lo ató a la cordura, ésta noche iba a ser pesada, casi pudo afirmar aquello, siguió su camino en busca de su hijo, que seguramente ya se preparaba para la recepción que tendrían, mientras tanto en otro lugar del reino la princesa estaba sumergida en sus pensamientos sin siquiera prestar atención a lo que Tauriel decía.

- No te está escuchando- dijo su amigo que se escondía tras un libro viejo de pasta ya desgastada, fue el primer regalo que ella le había dado y éste lo atesoraba más que a nada en el mundo.

- perdóname Tauriel, no me siento bien- había leído de lo que aquella celebración se trataba, un año, sólo un año les darían para cumplir con sus casamientos, quiso llorar en ese momento, Legolas no se merecía la infelicidad a la que lo iba a condenar.

- deben ser los nervios, espero te guste el vestido que escogí para ti- la princesa asintió con una sonrisa falsa en el rostro.

- Tauriel, quiero que me acompañes- la elfa se recargó del pilar cerca de la puerta, no estaba muy segura de si aceptar, al fin y al cabo, su amiga se cascaba con Legolas.

- Muirgen...yo- no estaba segura si darle una negativa, pues Bartram no estaría ahí, ya que a ninguno de los elfos les gustaría sentir la presencia de un orco.

- bien, espero poder conseguir algo que ponerme- su amiga la abrazó como si eso le reconfortara, en ese momento sólo se tendrían la una a la otra; el abrazo fue interrumpido por Amódien quien venía con el vestido en las manos y entró sin tocar la puerta

- una disculpa mi lady, no pensé que estuviera aquí- la princesa negó con una sonrisa, la elfa dejó el vestido en la cama para que no sufriera ninguna imperfección.

- ¿está lista?- preguntó Amódien y la chica asintió, tanto Tauriel como Bartram salieron de la habitación moviendo las manos para despedirse.

- crees que lo logre- preguntó Tauriel al taciturno chico que iba al lado de ella.

- Muirgen es fuerte, sabe lo que tiene que hacer, aquí la que debe preguntarse eso eres tú- dijo sin una pizca de tiento el hombre de los ojos como la noche, Tauriel no respondió a eso y se limitó a ir a su lado hasta llegar a su habitación, ahí fue donde volvió a dirigirle la palabra.

- y ¿tú?- Bartram tampoco respondió, sólo tomó la mano de Tauriel la cual jamás se espero un acto de compasión por parte de la criatura.

- tampoco lo sé- se alejó con una sonrisa fingida, al menos Tauriel no sentía completamente sola con los sentimientos que la invadían.

Amódien después de pasar varios minutos con la princesa por fin colocó aquella tiara de oro, se miro al espejo y vio el anillo de Alena en su mano, eso era el compromiso para las demás criaturas, pero hoy sellaría aquella promesa, la elfa estaba sonriendo al lado de ella, parecía más contenta que cualquiera.

- Gracias Amódien- dijo para que ésta pudiese retirarse, al verla salir una lagrima traicionera recorrió su mejilla, se sentó frente al espejo y limpió la lagrima.

- no sientas, no sientas- se dijo una y otra vez, pero el pecho comenzaba a dolerle y eso sólo significaba que las ganas de llorar se le había colado al corazón, la puerta sonó y ésta la abrió con el movimiento de la mano que tenía libre, ni siquiera miró quien era, pues sus ojos estaban en aquel anillo.

- ¿lista?- era el rey, su voz, su olor, todo era él, por un momento sintió el valor necesario para salir y gritarle a todo el reino que se amaban, se levantó para verlo a los ojos y le dio el anillo.

- ¿qué haces?- la princesa iba a quitarse la tiara, pero la detuvo.

-Muirgen no- tomó sus manos, pero ésta se zafó con fuerza, debía aprovechar los momento de valentía que tenía, sino, todo estaba perdido ya.

- No me voy a casar con Legolas, no te puedes casar con alguien sin amor- lo pasó del largo para ir directo a la puerta, pero el rey fue más ágil y se interpuso en el camino de la princesa, ya no era la mirada dura de siempre, era de miedo.

- te tienes que casar con mi hijo- Muirgen no podía creer lo que estaba escuchando, después de todo, le suplica que se case con Legolas.

- déjame salir, me iré de éste maldito lugar y no volverán a saber de mí- Thranduil negó poniendo un rostro de molestia y autoridad.

- si es que me amas, te quedaras y serás la esposa de mi hijo- que manera tan poco elegante de pedir un pequeño favor, roló los ojos con molestia.

- eso se llama chantaje, no me voy a quedar sólo por amarte, antes que mi amor por ti, está mi amor propio, me estas entregando a tu hijo en bandeja de plata, que clase de criatura eres, ¿si quiera me amas?- era la primera vez que veía que el rey tiraba lagrimas, se sintió culpable en ese momento, ver llorar a la persona que más amas es como si te clavaran una daga en el corazón, sientes impotencia al no saber que es lo que pasa en su cabeza en ese instante.

- Thranduil...- éste limpió las lagrimas rápidamente para después tomar las manos de Muirgen y entregarle el anillo.

- Legolas es lo único que me queda de Alena, haría cualquier cosa por él, inclusive entregarle a la mujer que amo- la abrazó con tanto miedo que Muirgen pudo sentirlo por todo su cuerpo, ella cerró sus brazos en la cintura del rey acercando su cabeza al pecho del rey.

- por que me dices todos esto- el corazón del rey latía fuertemente , era como si en cierto momento fuese a soltar su nombre entre aquellos latidos acelerado.

- tu madre vio el futuro de Legolas, me ofreció según ella a su mejor arma, pero debía haber un contrato de por medio, uno irrompible y ese fue el matrimonio entre ustedes- si su madre sabía que deparaba para Legolas y la ofrecía como arma, eso quería decir que su amigo podría morir en cualquier momento.

- se lo prometí a Alena- culminó el rey, la princesa creyó que soltó mas lagrimas mientras no lo veía, pero tal vez esa sólo su imaginación.

- El amor es sacrificio también, quiero a Legolas, te amo a ti, no puedo dejar que ambos sufran- dijo Muirgen poniéndose el anillo de Alena de nuevo y alisando su vestido.

- vamos- Thranduil la tomó del rostro para poder besarla con tanta fuerza que sus labios sintieron un pequeño cosquilleo entre ellos.

- no sabes cuanto te amo- la princesa volvió a besarlo pero más delicadamente.

- sí lo sé, ahora lo sé- el sonido de algo que caía cerca de la ventana hizo que ambos se separan con el miedo haciendo eco en sus adentro.

- no pongan esas caras, soy yo, tu hermosa madre está por llegar- Muirgen roló los ojos y maldijo por lo bajo haciendo que Thranduil se sorprendiera de las palabras que la princesa soltó.

- Mal educada- dijo Bartram frunciendo el ceño pues nunca le habían gustado las malas palabra y mucho menos viniendo de Muirgen.

- Cállate estúpido- volvió a vilipendiar la chica con una sonrisa malvada en el rostro, Thranduil aun no estaba acostumbrado al humor bastante bizarro de su amada.

- Muirgen, no uses esas palabras- musitó el rey alzando una ceja como un padre reprimiendo a su hijo.

- esta bien, ahora pondremos la mejor cara para los egocéntricos elfos- al decir esto hizo una mueca de arrepentimiento por Thranduil, salieron de la habitación con toda la seriedad posible, Muirgen alzó un poco su vestido pues estaba temerosa de que sus torpes pies le jugaran una pala pasada.

- odio estas cosas- volvió a decir aunque algunos guardias estuvieran cerca, el rey no respondió pues se limitó a ir a la gran terraza donde se llevaba a cabo cualquier evento de aquel reino, al entrar todo estaba hermosamente adornado, había largas mesas con manteles blancos que volaban con el viento suave, las hojas de los arboles se movían al compas de la melodías que un grupo de elfos tocaba muy cerca de ahí, todos los ojos estaba puestos en ella, algunos con poca amabilidad, los elfos siempre han sido una raza extraña, les temía de pequeña pues creía que eran seres que podían aplastarte en cualquier momento, a lo lejos estaba su abuelo, sintió que el alma le volvió al cuerpo cuando lo vio acercarse a ella con los brazos extendidos.

- Mi hermosa- le dijo besando sus mejillas con tanto amor, la estrechó entre sus brazos y la princesa correspondió el abrazo.

- abuelo, no me dejaste sola- tomó su rostro con amor, era de las pocas veces que se podía a ver a Saruman tener un lado tierno, pues casi siempre emanaba autoridad y seriedad, de un momento a otro todos lo elfos presente comenzaron a inclinar la cabeza haciendo una reverencia, Muirgen volteó para ver a su padre entrar con una sonrisa en el rostro, ésta vez llevaba una túnica azul marino con hilos plateados que formaban figuras en las mangas y las líneas del cuello, su cabello había crecido un poco, pero no le quitaba la gracia de siempre , movió la mano para que dejaran la señal del respeto.

- Saruman, es bueno verte- dijo Ulmo con una sonrisa en el rostro, el gran mago blanco asintió con la cabeza hacia el valar.

- Yelya *hijita*- tomó su mano con amor para besarla.

- Atto *Papá*- dijo Muirgen con una sonrisa en el rostro también, Thranduil acercó a ambos hombre a la mesa donde todos estaba reunidos y que estos tomasen asiento, pocos minutos después Ravenna llegó al reino con dos guardias tras ella, varios de los elfos presentes comenzaron a hablar por lo bajo, Legolas la saludo apropiadamente e hizo que tomara asiento junto a Ulmo, después de eso Tauriel llegó tratando de pesar desapercibida, pero antes los ojos de Legolas eso nunca pasaría, llevaba un hermoso vestido color verde hoja con dorado que entallaba muy bien a su cuerpo, había soltado su cabello dejando que éste cayese con gracia al lado de su rostro en dos hermosos caireles rojos, se sentó cerca de unos elfos de Rivendell, al ver que todo estaba reunidos, Thranduil comenzó a hablar y haciendo que Legolas y Muirgen pasaran al frente, Ulmo y Ravenna se acercaron a su hija y Thranduil permaneció con su hijo, Deluthiel iba a levantarse para estar cerca de Legolas pero la mirada de Thranduil hizo que no se moviera más y regresará a su lugar, el rey sacó los anillos de plata de su túnica para dárselos a Legolas y Muirgen, ambos intercambiaron los anillos como promesa de su próximo casamientos , todos aplaudieron cuando ambos mostraron los anillos ante el mundo, pero detuvieron los aplausos abruptamente para verlos a los ojos, estaba esperando lo que cualquier pareja haría, un beso, ambos se vieron a los ojos y se acercaron lentamente para poder sellar el compromiso, al juntar sus labios hubo una ovación, todos comenzaron a brindar, su padre la abrazó con fuerza besando su mejilla, su madre también la abrazó pero la soltó de inmediato.


Hubo un gran banquete donde todos los elfos celebraban el compromiso, brindaban y cantaban, era de las pocas veces que se venían tan normales, su padre desapareció a mitad de la celebración como era de esperarse, el número de copas de vino que llevaba tomando se había perdido en la veinte, sentía que todo se veía aun mas colorido, hablaba con unos elfos y se reía de los chiste que estos hacían, hasta que uno joven le preguntó.

- Legolas es un buen partido- y ésta comenzó a reírse - sí, pero hubiese preferido al padre- y siguió con la risa a la cual los elfos se unieron, pero no Thranduil y menos su madre, Tauriel se la llevó de ahí para poder presentarla con algunos otros elfos entre ellos Lord Elrond, un elfo alto de cabello negro y ojos grises penetrantes, emitían gran sabiduría, su piel era blanca como la luna, le tomó la mano para besarla.

- un placer Princesa Muirgen, soy Lord Elrond de Rivendell- ella sonrió y con una gesto de placer suspiró.

- Rivendell, mi abuelo dice que es hermoso, pacifico- el elfo estaba complacido de que el gran Saruman hablara tan bien de su hogar.

- las puertas están abiertas para usted y su futuro esposo- la chica sonrió con dulzura.

- muchas gracias Lord Elrond- se inclinó en señal de despedida, Tauriel apenas pudo sostenerla para que no se cayera.

- Muirgen, creo que será mejor ir a tus aposentos- la princesa le negó cerca del rostro.

- no, debo celebrar que me voy a casar con él- varios elfos que estaban cerca pudieron notar a quien señalaba.

- Muirgen hazle caso a Tauriel- dijo tras ella Legolas al ver que señalaba a su padre.

- Leggy, te confundí- beso su mejilla y después tomó a Tauriel de la mano.

- es horrible como nos hacen esto, tú estas enamorado de ella, ella de ti y yo...yo estoy enamorada de T...- antes de que lo dijera el rey estaba cerca de ellos.

- Thranduil- le dijo con poco respeto a lo que su hijo como Tauriel bajaron el rostro.

- Princesa Muirgen creo que debe ir a sus aposentos- ésta sonrió con picardía para acercarse al rostro del rey.

- ¡sí me hubiera casado contigo!, ¡definitivamente!, malditos elfos por que son tan guapos- fue lo único que dijo para alejarse con Legolas y Tauriel, caminaron lentamente hasta llegar a la habitación de la princesa, Legolas no entró pues creyó que Tauriel siendo mujer podría ayudarme más que él, Muirgen se aventó en la cama abrazando su almohada.

- Tauriel, llama a Thranduil, dile que venga- la elfa le quitaba los zapatos ya un poco molesta por la falta de cordura de su amiga.

- no Muirgen, y no debes llamarlo así, es el rey- la princesa comenzó a reírse abrazando aún su almohada , suspiró fuertemente y se sentó en la cama.

- para mi él es Thranduil, mi Thranduil, por él doy mi vida- la elfa desató el vestido de la princesa y se lo quitó dejándola en uno muy ligero.

- no deberías decir eso, vas a casarte con Legolas - Tauriel no estaba molesta ya, muy por el contrario, sentía pena por su amiga que se veía tan enamorada del rey.

- y que le voy a decir a Legolas la noche de bodas- se acomodó en la cama casi cerrando los ojos.

-¿qué dijiste?- preguntó Tauriel asombrada de aquellas palabras por parte de la princesa.

- sí, ¿qué le voy a decir?, que su padre se adelantó- el rey abrió la puerta de un solo golpe haciendo que Tauriel cubriera a Muirgen.

-¿cómo esta?- la elfa no sabía como mirar a su rey después de esa confesión.

- bien, con permiso mi Lord- lo pasó de largo, pero antes de llegar a la puerta le dio un vistazo que Thranduil sintió en la espalda como una daga.

- ¿Muirgen?- la llamó cuando escuchó que la puerta ya se había cerrado.

- ¡Thranduil!- respondió ella abriendo los ojos y sonriéndole con dulzura.

- mi Thranduil, sólo mío- lo atrajo con tanta fuerza que cayó a su lado, la princesa se abrazo de su cuerpo con fuerza.

- Muirgen, vamos déjame al menos quitarme las joyas- movió la mano y el rey ya tenía la ropa de dormir que siempre utilizaba.

- quédate conmigo, mi amor, nadie puede entrar- dijo riéndose y apuntando a la puerta un rayo azul.

- Muirgen, estuviste muy impertinente, además no me gusto como le sonreíste a Lord Elrond- la chica se acomodó en su pechó como un minino.

- no seas celoso Thrandy, no es tan guapo como tú, además a ti te amo- el rey acarició su cabello con amor, y se sumieron en un sueño profundo, si tan sólo el destino no hubiese sido tan caprichoso.


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No me culpen a Muirgen, era su primera vez con vino en grandes cantidades, estaba despechada, ni modo, bueno, espero que les guste este alcoholico capitulo :33, ya saben voten, comenten , LOS AMO <3

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