INSTAGRAM (noah centineo y tu)

By she-her-weona

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By she-her-weona

NARRA _____

Camino al ginecólogo, Noah insistió en que primero desayunáramos.

Según él, nuestro bebé tenía prioridad sobre cualquier cita.

Terminamos en una cafetería cerca de la clínica.

Yo pedí un sándwich de aguacate con jamón y un jugo de fresas, mientras que Noah, fiel a sus gustos de siempre, pidió un café con leche y un enorme pastel de chocolate.

—¿No te cansas de comer tanto chocolate? —pregunté riendo.

Él le dio otro mordisco al pastel.

—Nunca.

Negué con la cabeza, divertida.

—Nuestro hijo va a salir igual de goloso.

Noah sonrió.

—Ojalá también saque tus ojos.

Sentí cómo mis mejillas se calentaban.

Ese hombre tenía la increíble capacidad de hacerme sonrojar con cualquier cosa.

Después de desayunar llegamos a la consulta.

Nos registramos y esperamos alrededor de veinte minutos hasta que escuchamos mi nombre.

—_____ Paiz.

Nos pusimos de pie al mismo tiempo y entramos al consultorio.

Nuestra ginecóloga nos recibió con una enorme sonrisa.

—¡Hola, chicos!

—Buenos días, Mary —respondí acercándome a saludarla.

—Buen día —añadió Noah.

Mary comenzó a escribir algunas cosas en su computador antes de volver a mirarnos.

—¿Qué tal las vacaciones?

Sonreí.

—Muy bien, aunque estos últimos días el bebé se ha movido muchísimo.

Ella levantó una ceja con curiosidad.

—¿Cuántas semanas me habías dicho que tenías?

—Tres meses y medio.

Frunció ligeramente el ceño.

—Ven, acuéstate un momento en la camilla.

Obedecí mientras Noah se sentaba junto a mí y tomaba mi mano.

Mary preparó el ecógrafo.

—Me parece un poco extraño que, con el tiempo de embarazo que llevas, ya sientas movimientos tan fuertes.

La miré preocupada.

—¿Puede ser algo malo?

Ella negó enseguida.

—No necesariamente.

Sonrió con tranquilidad.

—Solo es un poco fuera de lo habitual. Vamos a revisar qué ocurre.

Sentí cómo Noah apretaba mi mano un poco más fuerte.

Estaba igual o incluso más nervioso que yo.

Mary comenzó a extender el gel frío sobre mi vientre.

—Uy...

No pude evitar estremecerme.

Noah soltó una pequeña risa.

—Siempre haces la misma cara.

Le saqué la lengua.

—Porque siempre está helado.

Mary también sonrió antes de apoyar el transductor sobre mi barriga.

En la pantalla apareció inmediatamente la imagen del bebé.

Los tres permanecimos en silencio observándolo.

Mary movió el aparato durante unos segundos.

De repente dejó de hacerlo.

Se quedó mirando la pantalla fijamente.

Después volvió a revisar algunos datos en el computador.

Y otra vez la pantalla.

Su expresión cambió por completo.

Mi corazón empezó a acelerarse.

—¿Pasa algo? —preguntó Noah con evidente preocupación.

Mary sonrió.

—Claro... aquí está el motivo.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Qué pasa?

—¿Está bien nuestro bebé? —preguntó Noah casi al mismo tiempo.

Mary soltó una pequeña risa.

—Tranquilos.

Nos miró a ambos antes de hablar.

—No hay absolutamente nada malo.

Los dos soltamos el aire al mismo tiempo.

—Entonces... ¿qué ocurre? —pregunté todavía nerviosa.

Mary volvió a mirar la ecografía.

—El problema es que su bebé no tiene tres meses y medio.

Fruncí el ceño.

—¿Cómo?

Ella sonrió todavía más.

—Tiene cinco meses.

Noah y yo nos miramos completamente paralizados.

—¿¡QUÉ!? —gritamos al mismo tiempo.

Mary no pudo contener la risa.

—Cinco meses exactos.

Por eso ya sienten tantas pataditas... y además...

Giró la pantalla un poco hacia nosotros.

—Ya puedo decirles el sexo del bebé.

Abrí los ojos como platos.

—¡No!

Noah negó rápidamente.

—Queremos hacer una fiesta de revelación.

Mary asintió divertida.

—Entonces no diré una sola palabra.

Noah llevó una mano a mi mejilla y besó mi frente con una sonrisa que jamás voy a olvidar.

—No puedo creer que nuestro bebé ya tenga cinco meses...

Lo miré completamente emocionada.

Solo nos quedaban cuatro meses para conocerlo.

Cuatro meses.

Sentía que el tiempo había pasado volando.

Mary volvió a hablar.

—¿Quién organizará la revelación?

Sonreí inmediatamente.

—Mi mejor amiga, Kath Rodríguez.

—Perfecto.

Escribió unas cuantas cosas más.

—Dile que me envíe su correo electrónico. Le mandaré directamente los resultados y el sexo del bebé para que sea sorpresa para ustedes.

—¡Claro!

Mary terminó la ecografía y comenzó a limpiar cuidadosamente el gel de mi barriga.

Mientras ella ordenaba algunas cosas, me acerqué a la ventana y marqué rápidamente el número de Kath.

Vamos...

Contesta...

Vamos...

A los pocos segundos respondió.

—¡Holaaa, hermana del alma! ¿Cómo te fue en el ginecólogo?

Sonreí.

—Todo salió perfecto.

—¿Y entonces cuál era el problema del que me hablaste?

No pude evitar reír.

—¿Sabes cuál era?

—¿Cuál? ¡No me asustes!

—Mi bebé no tiene tres meses...

Hice una pequeña pausa.

—Tiene cinco.

Del otro lado de la llamada se hizo un silencio absoluto.

Y, un segundo después...

—¡¡¡¡¿QUÉEEEE?!!!!

Tuve que alejar un poco el celular de la oreja.

—¡Con razón estabas más panzona!

Solté una carcajada.

—¡Oye!

—Es broma, pesada.

Ella también comenzó a reír.

—Si sigues estando flaquísima. ¿Cómo lo haces? Cuando yo tenía cinco meses de Aiden ya parecía un globo.

Me encogí de hombros.

—Quizá porque todavía intento ocultarlo... dicen que los bebés sienten cuando uno quiere protegerlos.

—Bueno...

Se quedó pensativa.

—Tiene un poco de sentido.

Sonreí.

—Pero no te llamaba para eso.

—Entonces ve al grano, bebita loca.

No pude evitar reír por el apodo.

—Ya sabemos el sexo...

Kath gritó de emoción.

—¡¡¿Qué es?!!

—Ese es el problema.

Sonreí.

—No quiero saberlo todavía.

Ella soltó un quejido dramático.

—¡No me hagas esto!

—Quiero que organices mi fiesta de revelación.

Hubo unos segundos de silencio.

Después...

—¿Hablas en serio?

—Completamente.

—¡Dios mío! Sí, sí, sí.

Casi podía imaginarla saltando de la emoción.

—Anota mi correo.

—Es k.rodriguezjones@gmail.com.

Anoté el correo en el papel que Mary me había pasado.

—Perfecto. Entonces yo me encargo de enviarle los resultados y el sexo del bebé. Desde este momento, ni una palabra más.

Sonreí emocionada.

—Muchísimas gracias, doctora.

—No hay de qué.

Mary me devolvió la sonrisa, aunque por un instante noté que dirigía la mirada hacia Noah.

Él simplemente le sonrió con educación.

Quizá solo era imaginación mía...

O las hormonas empezaban a hacer de las suyas.

Decidí no darle más vueltas al asunto.

Mary cerró mi ficha médica y se puso de pie.

—Nos vemos el próximo mes.

—Hasta luego.

Salimos del consultorio tomados de la mano.

Apenas cruzamos la puerta del edificio, Noah se giró hacia mí con una sonrisa tan grande que parecía imposible borrársela.

—Estoy demasiado feliz.

Sentí exactamente lo mismo.

—Yo también.

Bajé la vista hacia mi vientre y acaricié la tela de mi polera.

—No puedo creer que en solo cuatro meses vayamos a tenerlo en nuestros brazos.

Noah imitó mi gesto y apoyó una mano sobre mi pancita.

—Falta tan poquito...

Negó con una sonrisa.

—Y pensar que creíamos que recién llevábamos tres meses.

Reí.

—Lo que más me sorprende es que todavía casi no se me nota.

—Ya crecerá.

Me rodeó los hombros con un brazo mientras caminábamos hacia el estacionamiento.

—Cuando llegues al séptimo mes seguro tendrás una pancita preciosa.

Sonreí.

—Y ahí ya no voy a poder esconder nada.

Él soltó una pequeña risa.

—Cuando llegue ese momento subiremos unas fotos a Instagram.

Lo miré.

—¿Como hicieron Kath y Axel cuando anunciaron a Aiden?

—Exactamente.

Su sonrisa transmitía una tranquilidad que necesitaba escuchar.

—Estoy seguro de que muchísima gente nos va a apoyar.

Suspiré.

—También va a llegar mucho odio...

Y eso era justamente lo que más miedo me daba.

No por mí.

Por nuestro bebé.

Noah se detuvo antes de abrir la puerta del auto.

Tomó mi rostro entre sus manos.

—Escúchame.

Esperó a que lo mirara a los ojos.

—Bloquearemos a todo el que haga un comentario de mierda.

Su voz sonó completamente segura.

—Nadie va a arruinar esta etapa.

Acarició suavemente mi mejilla.

—Mucho menos afectar a nuestro hijo.

Sentí un nudo en la garganta.

—Te amo.

Me incliné para besar sus labios.

Él respondió al beso con una sonrisa.

—Yo te amo muchísimo más.

Me abrió la puerta del copiloto.

—¿Vamos a casa?

—Vamos.

Durante el trayecto apoyó una mano sobre mi muslo.

Después sonrió de lado.

—¿Pensaste en lo que te dije?

Lo miré.

—¿Lo de irme a vivir contigo?

Asintió.

—Sí.

No necesité pensarlo demasiado.

—Creo que sería una buena idea.

Le devolví la sonrisa.

—Dentro de poco vamos a ser una familia.

Sus ojos brillaron.

—Eso quería escuchar.

Tomó mi mano y besó mis nudillos.

—Prometo que voy a hacer todo para que sean felices.

Apoyé la cabeza sobre su hombro unos segundos.

—El cuarto del bebé quedó precioso.

Levanté la vista.

—Cuando la pancita crezca deberíamos hacer una sesión de fotos ahí.

Él sonrió.

—Me encanta la idea.

Después pareció recordar algo.

—Creo que voy a hablar con Alexis.

Fruncí el ceño.

—¿Por?

—Quiero que empiece a buscar otra casa.

Lo miré sorprendida.

—¿Lo vas a echar?

Negó enseguida.

—No.

Sonrió con culpa.

—Pero quiero que tengamos tranquilidad cuando nazca el bebé.

Solo nosotros tres.

Asentí.

—Tiene sentido...

Sonreí un poquito.

—Aunque debo admitir que Alexis me cae mucho mejor que antes.

Noté cómo Noah soltaba una risa nerviosa.

Después guardó silencio.

Demasiado silencio.

Lo observé de reojo.

Su expresión había cambiado por completo.

—¿Qué pasó?

Él tragó saliva.

—Amor...

Hizo una pausa.

—Eso significa que cuando nació Aiden... tú ya estabas embarazada.

Me quedé pensando unos segundos.

Después sonreí.

—Parece que sí.

Pero mi sonrisa desapareció al notar la preocupación en su rostro.

—¿Seguro que estás bien?

Él asintió lentamente.

—Sí.

Respiró hondo.

—Es solo que...

Me miró de una forma que jamás había visto.

—Todavía no puedo creer que voy a ser papá.

No pude evitar reír.

—Pues créetelo, Centineo.

Le di un pequeño beso en la mejilla.

—Porque dentro de cuatro meses vas a cambiar pañales, dormir dos horas por noche y andar con unas ojeras horribles.

Él comenzó a reír.

—Y voy a ser el hombre más feliz del mundo.

Lo dijo con tanta sinceridad...

Que sentí el corazón completamente lleno.

Guardamos silencio unos minutos.

Hasta que una duda apareció en mi cabeza.

—¿Noah?

—¿Sí?

Encendió el auto.

—¿Cuántos hijos te gustaría tener?

Él se quedó pensando.

—Creo que tres.

Sonrió.

—Me parece un buen número.

Después me miró.

—¿Y a ti?

Bajé la vista, un poco avergonzada.

—Seis...

Él abrió mucho los ojos.

—¿Seis?

Sentí que me ponía completamente roja.

—Sí...

Empecé a reír.

—Siempre soñé con tener una familia grande.

Para mi sorpresa, Noah también sonrió.

—Entonces tendremos seis.

Lo miré incrédula.

—¿Hablas en serio?

Él se inclinó para dejar un beso corto sobre mis labios.

—Si ese es tu sueño...

Acarició mi mejilla.

—Voy a hacer todo lo posible para cumplirlo.

Mi corazón dio un vuelco.

No sabía cómo podía quererlo tanto.

Seguimos conduciendo hacia casa mientras sonaba música bajita en la radio.

De pronto...

El celular de Noah vibró.

Una vez.

Dos veces.

Tres.

Cuatro.

Cinco.

Fruncí ligeramente el ceño.

¿Quién podía escribirle tanto?

Sin querer, mi mirada se desvió hacia la pantalla.

Aless👽

Sentí una punzada incómoda en el pecho.

Intenté convencerme de que no significaba nada.

Pero igual pregunté.

—¿Quién es Aless?

Noah tomó el celular y sonrió con naturalidad.

—Es una amiga de la ex de Hunter.

Guardó nuevamente el teléfono.

—Se hizo amiga de Alexis en una fiesta que hicimos en casa.

Asentí en silencio.

Él siguió hablando.

—Seguramente se dejó algo en la casa y me está escribiendo por eso.

Hizo una pequeña pausa.

—Además, Alexis debe estar ocupado con Amanda y no le contesta.

Respiré un poco más tranquila.

—Ah...

Noah volvió a mirarme.

—Es verdad, amor.

Sonrió.

—Y tiene diecisiete años.

No pude evitar reír.

—Bueno...

Supongo que me tranquiliza un poco.

Él estiró la mano y entrelazó sus dedos con los míos.

—No voy a volver a hacerte daño.

Su voz sonó firme.

—Te lo prometo.

Lo observé unos segundos.

—Más te vale, Centineo.

Intenté sonar seria.

—Porque sabes perfectamente que, si vuelves a fallarme...

Me voy para siempre.

Él bajó la mirada.

—Lo sé.

El silencio volvió a instalarse entre nosotros.

Hasta que Noah habló otra vez.

—La próxima semana...

Antes de que viajes a Italia...

¿Te gustaría que fuéramos a cenar a la playa?

Sonreí.

—Me encantaría.

Él devolvió la sonrisa.

—Entonces es una cita.

Quince minutos después llegamos a casa.

Subí directamente a mi habitación.

Me cambié de ropa, encendí la televisión y me acosté pensando en todo lo que había pasado ese día.

Nuestro bebé tenía cinco meses.

Dentro de muy poco sabríamos si era niño o niña.

Y por primera vez en mucho tiempo...

Sentía que nuestro futuro podía ser exactamente como siempre lo habíamos imaginado.

NARRA NOAH

Últimamente Alessandra no ha dejado de mandarme mensajes.

Uno tras otro.

Al principio no le di importancia.

Pensé que solo quería hablar o hacer alguna pregunta, pero ya iban varios días seguidos y empezaba a sentirme un poco agotado.

No era mala chica.

De hecho, me caía bastante bien.

Era divertida, amable y siempre tenía algún tema de conversación.

Pero yo no buscaba nada más que una amistad.

Y eso era justamente lo que intentaba dejar claro cada vez que hablábamos.

Porque, aunque mucha gente no lo creyera...

Yo también podía tener amigas.

Suspiré mientras dejaba el celular sobre la cama.

No quería responderle ahora.

Prefería dedicarle ese tiempo a la única persona que realmente ocupaba todos mis pensamientos.

_____.

Sonreí sin darme cuenta.

Era increíble cómo esa mujer podía aparecer en mi cabeza incluso cuando no estaba conmigo.

Miré la hora.

Faltaban pocos días para que viajara a Italia.

Dos semanas.

Solo dos semanas.

Y ya sentía que iba a extrañarla como un idiota.

Nunca pensé que pudiera depender tanto de alguien.

Pero desde que apareció en mi vida...

Todo cambió.

Hasta yo.

Sonreí al recordar la ecografía.

Cinco meses.

Todavía no podía creer que nuestro bebé estuviera tan grande.

Dentro de tan poco iba a conocerlo.

O conocerla.

Y, por primera vez en mucho tiempo...

No tenía miedo del futuro.

Al contrario.

Lo esperaba con todas mis ganas.

Me levanté de la cama y caminé hasta el escritorio.

Abrí el cajón con cuidado.

Ahí seguía.

La pequeña caja de terciopelo negro.

La tomé entre mis manos y la observé durante unos segundos.

Era una locura.

Lo sabía.

Muchos dirían que era demasiado pronto.

Que primero debía nacer el bebé.

Que todavía éramos jóvenes.

Que había muchas cosas por vivir.

Pero...

¿Para qué seguir esperando?

Ella era la mujer con la que quería despertar todos los días.

La madre de mi hijo.

Mi lugar seguro.

La única persona capaz de hacerme sentir en casa.

No necesitaba más razones.

Quería que fuera mi esposa.

Y pensaba pedírselo en la playa, antes de que viajara a Italia.

Cerré la cajita con una sonrisa imposible de esconder.

—Ojalá digas que sí...

Murmuré para mí mismo.

Tomé el celular otra vez.

La pantalla volvió a iluminarse.

Aless👽
"¿Holaa?"

Otro mensaje.

"¿Estás ocupado?"

Y otro.

"Solo quería preguntarte algo."

Negué con la cabeza.

Escribí una respuesta rápida.

"Perdón, Ale. He estado ocupado con el embarazo de _____. Si necesitas algo importante, dime."

Dejé el teléfono sobre la cama sin esperar respuesta.

Después abrí la galería.

Empecé a deslizar fotografías de _____.

Había tantas...

Riéndose.

Durmiendo.

Comiendo helado.

Con cara de enojada.

Abrazándome.

Besándome.

Hasta una donde estaba completamente despeinada y seguía viéndose preciosa.

No pude evitar sonreír.

Creo que nunca había estado tan enamorado de alguien.

La verdad...

Siempre me ha costado decir lo que siento.

Las palabras nunca han sido mi fuerte.

Pero, de alguna manera, las fotos sí.

Así que elegí mi favorita.

Era una donde ella sonreía mientras el viento movía su cabello.

La miré unos segundos antes de abrir Instagram.

Tal vez...

Esa era la única forma que conocía de gritarle al mundo lo mucho que la amaba.

ncentineo: Mi hermosa mujer, te conozco desde hace muchos años, pero nunca te mire con otros ojos hasta hace como dos años, me quitaba todo tipo de sentimiento hacia ti, porque eras la hermana de mi mejor amigo, pero las cosas se fueron dando y me enamoré de ti, eres mi todo, gracias por todo los que me has regalado estos años, también gracias por la paciencia que has tenido conmigo, pero ya sabes que para mi eres como roma, todos mis caminos llegan hacia ti, simplemente te amo corazón mío, eres lo mejor que me pasó en la vida, te amo por y para siempre 🧡.

👤___paiz

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___paiz: te amo mucho🥺💗

Stassiebaby: HERMOSA, ya cásense

Axelpaiz: los amo

Alessrossi:💔😭

Amandaeliselee: hipócrita🙄

Noahfam: omg💘

___paizfamilyfan: y esa pancita?👀❤️
↪️noahgirl__girl: omg verdad y esa pancita???💘

bffspod: ___ está embarazada???

skatemaloley: mi chica siendo feliz con otro, cuídala Centineo

Annstills: hermosa mi princesa

Kathrodriguez: Te amo bella💘

Hunterpaiz: que hermosa es mi hermana🧡

Itsbianca: cada día se ve más bonita🥺💞

Andrewpaiz: Hermosa la reina

Justinbieber: los quiero familia💖

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