El viernes por la noche Jorgen pasó a recogerla por su casa, cuando le dijo de ir a buscarla ella se mostró reacia, aunque al final terminó por aceptar, consciente que al terminar la velada de no ocurrir nada entre ambos se empeñaría en llevarla a casa y no le quedaría otra que aceptar excepto que se pusiese a malas con él. La velada resultó perfecta, increíblemente perfecta en todos los aspectos, de hecho, si no terminaron en la cama, fue porque Nora se encontraba con muchísimo sueño atrasado tras su aventura, y prefirió irse a dormir tranquila a las tres de la mañana, que irse con Jorgen a pegar un polvo.
El sábado se levantó a las cinco de la tarde pasadas, el sueño que se había pegado la había dejado como nueva. Tan solo una hora después recibió una nueva llamada de Jorgen, nuevamente la invitaba a cenar, tras media hora de tiras y aflojas entre los dos, acepto riéndose, aunque con la condición de que ella pagaría la cena y elegiría el sitio, algo a lo que el acepto. Sin embargo, en esta ocasión, la cosa no fue nada bien... Jorgen se metió en un jardín complicado con Nora durante la cena...
Jorgen empezó a contarle cosas de su trabajo, mientras iba contando, le tiró algunas indirectas a Nora para ver si hablaba del suyo. Dado que Nora simplemente sonreía sin parecer enfadarse o sentirse incomoda, intentó hacer una pequeña broma con ella, Sharon y su marido únicamente le comentaron que ella trabajaba en la embajada, por lo que dio por supuesto que sería una secretaria, funcionaria o algo de ese estilo. Intentando hacer una gracia, le dijo que estaba encantado de estar con una bellísima secretaria y no con un marimacho de esos que tenía su país en su ejército...
Por un lado Nora no le veía ni pies ni cabeza a hacer aquella gracia sobre sus compañeras, por lo que aparte de mosquearla muchísimo, le llevó a hacerle una pregunta antes de empezar a despotricar contra el... que era lo que de verdad le pedía el cuerpo en esos instantes, aunque se controló por su cuñado. No tenía muy claro como directamente no había explotado con el comentario pese a todo.
- Perdona, ¿me podrías explicar a que ha venido eso? -preguntó muy seria.
- Es solo una broma, tu cuñado me dijo donde trabajabas, y quería que supieses que me da igual que solo seas una secretaria, no pretendía ofenderte -dijo sonriendo.
- Entiendo, como tú eres directivo y ganas mucho dinero, no me tengo que preocupar por lo que puedas pensar de mi -respondió en tono neutro.
- Nora, de verdad que no pretendía menospreciar tu trabajo o a quienes hacen la misma labor que tú, incluso yo sin mi secretaria no sería nada.
- El problema es que no sé de donde sacaste eso, yo no soy secretaria, soy uno de esos marimachos del ejercito de mi país, soy Marine, no secretaria.
- Perdona, yo... bueno... no, es... solo fue una broma -dijo con evidente apuro y medio tartamudeando-, solo quería hacer una gracia estúpida... solo eso, no tengo nada contra las mujeres soldado como tu... No me importa que seas un soldado, ya encontraras algo mejor... un trabajo mejor... bueno, quiero decir... -Nora le cortó con voz seca.
- Soy oficial, no soldado, y no tengo la menor intención o interés en buscarme cualquier otro trabajo distinto al mío, ya tengo el que me gusta —dijo con voz seca-. Ahora creo que lo mejor sería terminar de cenar y que cada uno nos fuésemos para nuestra casa.
- Está bien, sé que estarás molesta conmigo en estos momentos y me parece una buena idea, te acompañare para... -nuevamente Nora le cortó.
- No hace falta que nadie me acompañe a casa, se defenderme solita perfectamente bien, gracias, posiblemente incluso mejor que tú.
Tras esto la cita se dio por terminada por ambas partes. A Nora, Jorgen le empezó a caer como el culo, nada de lo que había dicho le había hecho la menor gracia, lo de la broma de las soldados le había parecido vomitiva... Cuando llegó a su casa y se metió en la cama, pensó que al día siguiente llamaría a su hermanita para que no volviese a ponerla en ninguna situación como esa, y mucho menos volver a presentarle a ningún gilipollas como había demostrado ser el Danés.
El domingo por la noche acudió al gimnasio como siempre, solo que ese día fue por inercia, una cosa de la que no se daba cuenta, es que desde que "C" no iba por allí, sus ganas de continuar habían descendido sustancialmente. Se llevó una sorpresa enorme cuando nada más atravesar la puerta le vio ante la recepción, hablando de forma animada con la recepcionista, con Nieves, además la dejo boquiabierta, ya que se le veía bastante bronceado, su piel le pareció "sensualmente" tostada por el sol, sintió deseos de abrazarlo... o cuando menos, de saludarlo enseguida y "tomar" contacto. Ni si quiera se lo pensó, con una gran sonrisa se acercó a él dándole una palmadita en el hombro y dándole a bienvenida de nuevo al gimnasio. Tras esto ambos se metieron al vestuario a cambiarse, saliendo prácticamente a la vez de ellos.
Estuvieron hablando durante la hora y algo que estuvieron allí dentro, comentaron un montón de cosas. Por algún motivo que no pudo explicarse, Nora le contó lo de Jorgen, lo que había dicho y lo mal que le había sentado... aunque estuvo algo tensa al principio, observando su reacción cuando dijo que era Marine, y lo que vio le gusto, ya que no dijo ni media o hizo gesto extraño ninguno... lo acepto con total naturalidad, sin sorprenderse por ello, como si le hubiese dicho que era secretaria, abogada u otra profesión cualquiera...
- Jajajajaja, pobre tipo, vaya metedura de pata con la broma, y cuando le interpelaste supongo que no supo por dónde salir y solo la lio más aun, jajajajajaja...
- Joder, es que menudo cretino, de verdad...
- No seas tan dura con él, no creo que lo hiciese a malas, creo que efectivamente solo fue una broma que le salió malísimamente mal. Por aquí tenemos un dicho, a eso se le llama "mentar la soga en casa del ahorcado", no sé si lo entiendes...
- Jajajajaja, perfectamente, y si, puede que tengas razón... -se quedó pensativa, mirando a "C" con aire especulativo.
- Si, ¿hay algo que me quieras preguntar?
- Bueno, lo cierto es que me preguntaba a qué te dedicas...
- Pues mira, digamos que me dedico en cierto modo a comprar y vender cosas... -dijo sonriente.
- Ahhhh, exportación e importación, ¿y que vendes?
- Jajajajajaja, secreto... -le guiñó un ojo.
- Vale, lo capto, no es algo que me importe...
- Yo no lo dirá tan brusco, pero básicamente sí, es eso. Eso es como si yo te preguntase a ti por las medidas de seguridad en la embajada...
- Hombre, no vayas a comparar... —exclamó Nora haciendo un gesto con los brazos.
- ¡¡¡Ohhhhh!!!, entiendo, entonces según tú, mi trabajo vale menos que el tuyo...
- No, yo no he dicho eso... pero no es lo mismo la seguridad de una embajada con comprar y vender cosas....
- ¿Y porque no? A mí por ejemplo me preocupa más si voy a perder dinero que lo que le ocurra a tu embajador.... A ti obviamente, es al revés, todo depende desde donde se vea la situación, y a mí me preocupa la "seguridad" de mi medio de vida, de lo que me da de comer es lógico, ¿no crees?, sobre todo teniendo en cuenta que es algo que me encanta —le guiño un ojo sonriéndola.
- Touche, tú ganas... —no pudo evitar reírse, comprendiendo por donde iba-, pero solo por el momento, aunque entiendo lo que me quieres decir. Vas a salir el fin de semana que viene, lo mismo nos volvemos a encontrar si vas por donde la otra vez...
- O quizá sea mejor que, si te parece bien, te invite a cenar el viernes y luego vayamos a pasar un buen rato los dos bailando... ¿qué opinas de mi plan? —preguntó "C".
- Que si es una invitación de verdad, la acepto encantada... -respondió Nora sonriendo.
- Entonces hecho, te paso a recoger o quedamos donde tu prefieras -se ofreció el.
- Dame tu teléfono y te llamo el jueves para confirmar que hacemos... —dijo Nora intentando disimular su alegría... aunque también, porque no decirlo, un poco asombrada por ello, no se lo esperaba.
- Perfecto... pero solo te dejo el número apuntado, que el teléfono me va a hacer falta para contestarte cuando me llames -sonrió.
Al escuchar la broma, Nora estalló en carcajadas, la verdad es que tras el tropezón con Jorgen el día anterior, no tenía ganas de nada y "C" había sabido como levantarle el ánimo casi sin esfuerzo. Aunque le resultase sorprendente, estaba encantada de haber quedado el siguiente viernes con él. El lunes la llamo su hermana Sharon para preguntarle qué había sucedido con Jorgen, quien según le dijo, había hablado con su marido para que ella intercediese por el ante Nora, puesto que según les explicó había metido la pata sin querer. Nora le explico todo lo sucedido a Sharon, que no pudo evitar echarse a reír al escucharlo' según dijo, fue una metedura de pata generalizada por su parte, contra mas intentaba arreglarlo, más lo empeoraba.
Sharon se las apañó para que aceptase ir a cenar el sábado con ellos y Jorgen, pese a todo, Nora le dejó muy claro a su hermana que no quería nada con él, y que si antes ya era así, después de lo de la semana anterior, ahora muchísimo menos todavía. Terminó advirtiéndola, que no tenía intención de comedirse con él cómo empezase de nuevo con sus "opiniones". Sharon le dijo que aquello seguramente habrá sido una broma, de mal gusto, pero broma, Nora le dijo que puede que sí, o puede que no, pero que lo dijo y para ella aquello era un si por su parte, y a eso se atendría.