Max se levantó y se lavó la cara, ya era de día y su madre aún no había vuelto. Lo que seguramente fuera porque le ofrecieron horas extras por más dinero. Que siempre es bienvenido.
Volvió a su habitación y no vió a Marina.
-¿Marina?
Al no escuchar respuesta, Max recorrió la casa hasta llegar al salón, donde la puerta estaba abierta. Al salir, vió a Marina de brazos cruzados, apoyada en la pared y observando todas las personas que estaban en la caravana de Eddie. Entre ellos, policías.
-¿Esto quiere decir que ya llegó su tío?
-Creo que esto prueba que sí.-Max miró a Marina, quien no apartaba la vista de allí.-¿Quieres algo para desayunar?
Marina negó.
-Ayer no cenaste, deberías comer un poco. Tengo unas galletas que como cuando apenas tengo hambre, venga. Entremos y comes alguna, nos espera un día muy largo.
Marina suspiró y después asintió.
Comieron un poco las dos, a ninguna le apetecía mucho hacerlo. Cuando terminaron, se vistieron y fueron a por sus bicicletas.
-No sabía que tenías bicicleta.-dijo Max algo sorprendida antes de montarse sobre la suya.
-No tengo, es de uno del equipo.
La chica miraba constantemente la caravana de Eddie, cubierta de personas. Hasta que sintió cómo le sacudían el hombro. Al girarse, Max la miraba con preocupación.
-Venga, vamos a intentar solucionar esto.
Marina asintió pero antes de que Max empezara a pedalear, le sujetó la mano.
-¿Llevas tus pastillas?
Max asintió y movió su mochila.
-Están ahí.
Marina volvió a asentir.
Max comenzó a pedalear mientras Marina le seguía, sin rumbo. Hasta que vió como se paraba en una casa.
-¿Aquí vive?
-Sip.
Max dejó caer su bicicleta cerca de la entrada y Marina le copió. A los pocos segundos de tocar el timbre, Dustin abrió la puerta y al ver a las dos se sorprendió.
-¿Estáis bien?
Max negó.
-Tenemos que hablar contigo. Es serio.
Dustin asintió y las dejó pasar. Una vez en su cuarto, Max le contó todo lo que había pasado mientras Marina no decía ni una palabra.
-No, es imposible. No puede ser Eddie. ¿No creerás que lo hizo él?
-Bueno, a ver. Es una posibilidad.
-Lo conozco, Max. No lo hizo, es imposible... Esperar, ¿le dijisteis esto a la policía?
Max negó.
-Es que... pasó algo más.
-¿Ah sí?-Marina habló por primera vez.
Max miró por un segundo a Marina y volvió la mirada a Dustin.
-Las luces Dustin... Empezaron a parpadear, la señal de la radio se fue por completo y justo después fue cuando Eddie salió, gritando.
-¿Crees que sea...?
-¿Es posible?
-Técnicamente no pero...
-Hola, sigo aquí y creo que me perdí, ¿de qué hablan? ¿Quién creéis que sea lo que ha matado a mi mejor amiga?
-No quién, qué.
Dustin y Max observaron la confusión en el rostro de Marina. Se miraron entre ellos y Max asintió.
-Te vamos a contar algo muy surrealista.-comenzó Dustin-Pero Max confía en que sea necesario y en ti.
-Marina.-dijo arrodillandose frente a ella-Es algo muy difícil de entender pero, es lo más probable debido a las circunstancias. Vamos a ayudarte a vengarla.
Marina asintió confundida, esperando lo que ellos tenían que contarle.
-Sé que todo esto parece una locura.-intentó suavizar Max.
-Es una locura.-concluyó Marina.
-Esto que te contamos lo hacemos con total confianza.-siguió Dustin-Lo que has visto no es nada normal, ni siquiera creo que un ser humano normal pudiera hacer lo que Le hicieron.
-Entonces... A ver si lo entendí.-Marina se levantó y comenzó a recorrer la habitación mientras se masajeaba la sien-Hay otro lado donde hay monstruos que vienen a por vosotros desde hace años a través de un portal que ya cerrasteis después de que esa cosa matara a muchos, entre ellos Billy. Y ahora creéis que han vuelto y ese megamente-
-Azotamentes.-corrigió Dustin.
-Azotamentes, y ese azotamentes ha sido quien de alguna forma le ha hecho eso a Chrissy, con vuestra teoría de que Eddie salió corriendo por el miedo de lo que vió.
Los dos chicos asintieron.
-Sí, es una locura.-Marina volvió a sentarse y suspiró.-Max, he visto a mi mejor amiga destrozada literalmente, delante de mí. Quiero que me asegures que no me estás mintiendo porque hacerme creer esto si es mentira, solo para cubrir a Eddie o algo así, sería de verdad, insultante e hiriente.
-Lo prometo, Marina. Ojalá todo esto fuera una broma.
Marina suspiró y asintió.
-Bien, bien. Os creo pero, ¿por qué no fuisteis a la policía?
-En cierto modo, teníamos a un policía pero como ya dijimos, bueno, murió en el verano por el azotamentes.-respondió Max.
-Y también es complicado. Quién cerró el portal es amiga nuestra y tiene superpoderes y todo eso.-continuó Dustin.
-Os juro que me decís que estoy soñando y me lo creo.
-Marina, de verdad que no te estamos mintiendo.
Marina asintió y suspiró de nuevo.
-Bien, ¿qué hacemos ahora?
-Creo que lo principal, es encontrar a Eddie, él es el que mejor sabe lo que pasó.
Marina miró a Max y asintió, dándole la razón.
-Pero la policía por lo que escuchamos por la mañana, no lo ha encontrado, ¿cómo lo haremos nosotros?-preguntó Marina.
Dustin levantó la cabeza y las apuntó con el dedo.
-Tengo una idea.
Y nada más decir eso, echó a correr hacia la puerta, seguido por las dos chicas.
-¡Dustin! ¿A dónde vas?-preguntó su madre desde el sofá.
-Voy con Steve, luego vuelvo. Adiós, te quiero.
Los tres salieron de la casa y se montaron en las bicicletas.
-¿A dónde nos llevas, Dustin?-preguntó Max justo detrás de él, pedaleando a la altura de Marina.
-Con Steve. Ahí tienen un ordenador.
Después de un cuarto de hora en bicicleta, llegaron al videoclub. Con Steve y Robin en el mostrador.
-Que sorpresa Henderson, tú por aquí.
-Vengo los fines de semana.-se ofendió.
-¿Habéis visto que mataron a alguien? En la caravana de Eddie Munson.-dijo Robin mientras miraba la televisión.
-Ya vale. Déjenme pasar.
-¡Cuidado tío, estás tirando todo!
Dustin pasó por encima del mostrador, efectivamente, tirando todo.
Max miraba a Marina con pena. Al Robin mencionar el asesinato, la chica había bajado la cabeza y miraba sus manos jugar entre ellas.
-Chicas, vengan.
Marina y Max se acercaron de manera más "civilizada" a la posición de Dustin. Él había encendido el ordenador y tecleaba de todo.
-¿Qué buscáis?-preguntó Steve.
-Tenemos que encontrar a Eddie.
-Oh sí, Eddie. El que es más guay que yo por jugar d&d. Tu nuevo favorito.
-Nunca dije que fuera mi favorito. ¿Estás celoso?
-¿Eh? ¿Yo? No, no. Que va Henderson. Tu alucinas.
-Pero Dustin.-habló Robin-Lo están buscando por todas partes, es el principal sospechoso.
-Max, cuéntales todo mientras yo hago esto. Estás más capacitada que Marina en estos momentos.
-No sé si sentirme alagada o agredida.-respondió Marina.
-No me jodas. ¿De nuevo? Que pesadilla.
Steve se movía nerviosamente de un lado hacia otro.
-No logro encontrarlo, hay muchos Eddie.
-Por qué no buscas no sé, ¿a gente cercana a él?-sugirió la rubia-Puede que demos con él. A lo mejor lo ayudan a esconderse o algo.
-Buena idea. Conozco a amigos suyos que venden y son cercanos. Alguno tiene que estar escondiendolo.
Mientras Dustin tecleaba, Marina notó cómo Max se tocaba la frente y cerraba los ojos.
-¿Estás bien?-preguntó acercándose a ella.
-Es el dolor de cabeza. Cada vez me mata más esta migraña.-intentó sonreír.
Marina rió y fue a por la mochila de la pelirroja. Buscó entre los bolsillos hasta que encontró el bote de pastillas y se lo llevó a Max.
-Toma.-sonrió.
-Gracias-respondió la pelirroja de la misma manera.
Max las tomó y le devolvió el bote a la chica, quien lo volvió a meter en la mochila de la pelirroja.
-Por cierto, ¿tú quien eres?-preguntó Steve hacia Marina.
-Oh, Marina Mckinnon. Un gusto.
-Llámame Robin.
-Ya, Steve Harrington. ¿Pero qué estás haciendo aquí?
-Bueno, ¿la chica esa que asesinaron en la casa de Eddie? Ya bueno, era mi mejor amiga y digamos que vi como le quedó lo que sea que le hizo eso.
-¿Cómo le quedó?-preguntó Steve, recibiendo un golpe de parte de Robin.
-Todos los huesos, absolutamente todos, reventados, igual que sus ojos.
Steve siseó imaginando el dolor y como tiene que ser verlo en primera persona.
-¡Lo tengo!
Todos se acercaron a Dustin y miraron hacia el ordenador.
-Este tío lo ha mencionado muchas veces, ahora está en la cárcel. Son amigos muy cercanos y si su casa está libre, tendría sentido que él aprovechara ¿no?
-Que listo eres, cabrón.
Dustin se giró hacia Marina y chocaron los puños.
-Tendrías que conocerme.
-No sé por qué me da, que después de esto, lo voy a acabar haciendo.
Todos salieron con rapidez de la tienda, dejando por último, un cartel de cerrado.
-A ver, pásame la dirección.
Dustin estiró el brazo y le pasó un papel escrito a Steve quien lo revisó y se lo devolvió.
-Bueno, pues allá vamos.
El sitio quedaba un poco lejos. Tampoco demasiado. Pero lo suficiente como para crear un silencio entre los chicos.
-Marina.-susurró Max.
La chica al lado de ella, quien estaba apoyada en el cristal, la miró.
-¿Sí?
-¿Cómo estás? Con esto de Chrissy.
-¿Cómo quieres que esté?-suspiró-Pero vamos a acabar con esto. Por Chrissy.
Max asintió y puso su mano en la pierna de Marina en gesto de apoyo. Marina la miró y luego miró a la pelirroja.
El gesto también había creado un momento de nervios algo confusos e inesperados.
Al mirarse, no pasó más de un segundo, que las dos ya habían apartado la mirada y Max, la mano de la pierna de Marina.
Nerviosismo. Sería la palabra perfecta describir esos 30s que duró la interactuación.
Una vez llegaron, buscaron por todos lados. Hasta llegar al sótano.
Steve iba con Dustin, mientras Robin, Max y Marina miraban por la otra parte de este.
Un gritó se escuchó, haciendo girarse a las tres y viendo a Eddie casi abalanzarse sobre Dustin. Hasta que lo analizó con la mirada y vió que era él.
-Lo siento, creía que eras un poli o algo.
-Ya, más lo siento yo.-dijo Marina desde su espalda.
-Marina... Lo siento, yo no... Yo no hice nada lo juro. Sé que estoy en la mira, es lo más normal pero os juro que no hice nada, aunque por más que lo cuente, nadie me va a creer.
-Confía en mí, tío.-Dustin lo miraba con comprensión-Vamos a creerte. Cuéntanos que pasó, Eddie.