Vontrom Wolfrahan ©

By KenJelik

35K 4.7K 601

[Tercer Libro] Se dice que la venganza te consume el alma, pero... ¿Qué te puede consumir cuando ya no tiene... More

Introducción
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 36
Capítulo 37
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Continuación De Vontrom YA DISPONIBLE

Capítulo 16

690 119 7
By KenJelik

Siento las pulsaciones de mi corazón palpitar en mi garganta. Mi respiración, se anula por algunos segundos al ver aquello... al mi mente procesar, que alguien había apuñalado a Wesley.

Mis ojos, clavados en aquella daga, la cuál, estaba incrustada en el estómago del chico. Sangre, comenzando a salir y empapando su camisa de color vainilla.

El tiempo se ralentiza por unos momentos, viéndolo, bajar su mirada lentamente y observar aquel cuchillo clavado en su cuerpo. Sus manos, comienzan a viajar temblorosas hacia el objeto, y lo veo, tocar con la yema de sus dedos la daga... temeroso.

Noto, cómo sus piernas, se debilitan y comienza a caer, pero, antes de que éste pudiera tocar el suelo, yo, inmediatamente reacciono, corro hacia él y le sujeto por debajo de sus brazos.

—¡Wesley! —Digo, sujetándolo con fuerza, viendo, cómo estaba a punto de perder el conocimiento.

Wesley, estaba a punto de desmayarse, lo podía sentir en el peso de su cuerpo, el cuál, estaba haciendo que mis piernas comenzaran a perder el equilibrio, por lo que, el chico de los ojos verdes, corre hacia nosotros y lo toma de entre mis brazos; cargándolo él y ayudándome a mantenerlo en pie.

—¿Qué mierdas pasó? —Dice Sam, con un tono de voz nervioso; llegando hasta nosotros y tomando uno de los brazos de Wesley y colorándoselo por sobre sus hombros, detrás de su cuello. Jaxon, hace lo mismo y entre los dos, lo mantienen en pie. Uno a cada lado.

—Alguien nos a atacado... —Dice mi papá, colocándose en posición defensiva junto con los demás. Mirando el horizonte en busca de algo, o más bien... de alguien.

Los demás chicos, se acercan a nosotros y nos rodean en forma defensiva. Creando un círculo a nuestro alrededor, en el cuál, solo Wesley, Jaxon, Sam y yo, estábamos en el centro.

—La daga... —Murmura Wesley entre un tartamudeo. —Saca... —Habla casi inconsciente y sin fuerzas. Su mirada perdida en el suelo y su cuerpo, sin poder sostener el peso de el mismo.

—No, no te podemos sacar la daga. —Le responde el chico de los ojos color verde oliva. —Si te la sacamos, te podrías desangrar.

En ése momento, escucho unos pasos acercarse a toda prisa. El sonido de las pisadas sobre las hojas secas que yacían en el suelo, me dejaba saber, que eran muchos... y que estaban bastante cerca.

—Son demasiados. —Murmuro con mi vista perdida hacia el bosque, pero aún, no pidiendo ver nada. —¡Nos acorralan! —Digo, mirando hacia todos lados, y escuchando, cómo las pisadas corrían en todas las direcciones, formando un círculo a nuestro alrededor.

—¡Llevémoslo a las camionetas! —Dice Sam, luchando con el peso del cuerpo de Wesley, quien creo, ya no sabía bien ni lo que sucedía.

—¡No! ¡No debemos llevarlo a las camionetas! —Digo, viendo, cómo Jaxon y Sam me miran con el ceño fruncido; confundidos.

—¿Qué dices? —Justin me mira por encima de su hombro y hace una mueca de preocupación con el rostro. —¡Morirá desangrado si no lo llevamos a un hospital!

—Lo que sea que nos está acorralando, vinieron desde allá, probablemente, hayan más de ellos en las camionetas esperándonos. —Suspiro, escuchando, cómo ya casi llegaba lo que fuera que viniese, a nosotros. —¡Debemos seguir las coordenadas!

Al momento en el que aquellas palabras abandonan mis labios, noto, cómo una expresión de total confusión y desesperación, se dibujan en el rostro de Jaxon.

—¡No sabes tan siquiera lo que hay allí! —Me grita Carlos. —¿Cómo quieres llevar a alguien que está convaleciendo a un lugar dónde puede que no haya nada? —Me mira fijamente a los ojos mientras su pecho sube y baja rápidamente con cada inhalación y exhalación suya. —¡Lo matarás! —Murmura, quedándoseme viendo directamente.

—No sé cómo explicarles esto pero... —Tomo una bocanada de aire en tanto bajo por un momento mi mirada al suelo, para luego, volver a mirar aquellos ojos que me observaban con tanta duda e incertidumbre. —Sé, que no lo debo llevar ahí. Algo en mí, que me dice, que debo seguir las coordenadas. —Mis ojos se cristalizan en tanto los ojos de todos, me penetran el alma.

Todos, nos quedamos en silencio mirándonos los uno al otros por algunos segundos.

—¡Mierda, Katrina! ¡Esta bien! —Dice Austin entre un suspiro. —¡Confío en ti! ¡Llévatelo a las coordenadas junto con Jaxon y Sam; nosotros, nos quedaremos luchando! —Me mira por encima del hombro y yo asiento con un nudo en la garganta. Jaxon y Sam, comenzando a caminar hacia dentro del bosque mientras cargaban a Wesley.

De pronto, en ése mismo momento, vemos, cómo unos hombres vestidos completamente de negro, salen de detrás de los árboles... eran, los encapuchados.

Rápidamente, los encapuchados nos rodean. Jaxon, Sam y yo, protegemos a Wesley quién convalece en sus brazos. Los demás chicos, haciendo un círculo alrededor de nosotros en forma de defensa.

—¿Pensaron que lograrían escapar de nosotros viniendo a un bosque y escondiéndose en el? —Ríe uno de los encapuchados. —No son muy difíciles de encontrar. —Hace una pausa mientras bufa. —Son muy predecibles. —Ríe nuevamente.

—¡Déjenos en paz ya! —Grita Justin, apretando con fuerza sus puños frente a él.

Yo, los miro con el ceño fruncido y con desprecio, tensando mi mandíbula mientras les observo con rencor.

—Ya les dijimos, solo queremos a la chica. Los jefes la quieren y nosotros se la obtenemos. Todos los que se interpongan en nuestro camino, tenemos autorización para aniquilarlos. —Sonríe, mostrando su blanca dentadura bajo aquella capucha negra que le tapaba más de la mitad de su rostro.

—¡Bueno, pues te tendrán que empezar a matarnos uno a uno para que se la lleven! —Dice mi papá entre dientes; molesto.

—¡Entonces así será! —Ríe el encapuchado, para luego, todos, comenzar a correr hacia nosotros.

Inmediatamente, los chicos, comienzan a pelear con estos, en tanto Jaxon y Sam, tratan de moverse junto con Wesley, quién está a punto de perder el conocimiento, hacia un lugar más seguro.

—¡Les abriré camino! —Digo, transformándome y corriendo hacia los encapuchados que se dirigen hacia nosotros.

En ése momento, pego un salto y con mi pierna, le doy una patada en el pecho a uno de los encapuchados, que lo hace volar unos metros hacia atrás, cayendo de espaldas al suelo de forma muy brusca.

Al estar ya parada en mis dos piernas, me coloco en posición de ataque, con mis dos puños cerrados y bien tensos frente a mi, esperando al siguiente encapuchado que me enfrentase.

Sam y Jaxon, a mis espaldas avanzando junto conmigo, tratando de salir del acorralamiento de los encapuchados con Wesley herido y sangrante.

De repente, otro encapuchado se me atraviesa, yo, corro hacia él a toda prisa y ambos, comenzamos a pelear. Mientras peleo, veo, como Lian aparece a mi lado, y me ayuda.

—¡Ya no quedan muchos, éste es el momento justo para salir de aquí y escapar! —Dice, mientras se agacha a rápidamente y esquiva una patada proveniente del encapuchado que nos atacaba. —Tú papá y yo nos quedaremos atrás para distraer a los que queden, los demás, sigan adelante, nosotros los alcanzaremos... —Hace una pausa en tanto le logra dar un puño en el rostro al encapuchado y dejarlo inconsciente en el suelo. —¡Dexter te manda esta brújula, él dice que tiene la que apunta a ti... que te encontrará! —Dice, y yo asiento temerosa.

Luego de decir aquellas palabras, Lian, corre nuevamente hacia dónde está mi papá, y lo veo comenzar a ayudarle a pelear; Justin, Austin y Carlos, corriendo a toda prisa hacia nosotros.

—¡Vamos, corran, que no hay mucho tiempo! —Grita Austin, al llegar a nuestro lado y pasarnos por la derecha a toda prisa; defendiéndonos, de aquellos encapuchados, que se levantaban del suelo e intentaban pelear con nosotros a toda costa.

Rápidamente, todos, comenzamos a correr hacia dentro del bosque. Jaxon y Sam, haciendo todo lo que pueden con Wesley quién aún estaba consciente, pero muy mal herido. La daga, aún en su estómago, su camisa y pantalón, cubiertos de su sangre.

Mientras corro, miro la brújula de mi papá que me dio Lian, y pienso en aquellas coordenadas... "Ciento Cincuenta Norte, Trescientos Cincuenta y Seis Oeste".

La brújula comienza a apuntar hacia el norte y yo, a seguir su curso; los chicos, tras de mí siguiéndome el paso a toda prisa.

Escucho quejos de parte de Wesley a mis espaldas, escucho a los chicos peleando con los encapuchados que nos siguen a toda costa... escucho mi corazón, palpitar muy rápido mientras pienso, hacia dónde me estoy dirigiendo.

—Katrina, ¿sabes hacia dónde vas? —Grita Carlos, llegando a mi lado mientras corremos a toda prisa. Yo, le miro con una expresión de preocupación en el rostro y niego con mi cabeza.

—No sé si voy en la dirección correcta, Carlos. —Hablo agitada por el correr. —¿Qué crees que son los ciento cincuenta norte? —Le miro por un segundo, para luego, bajar mi vista rápidamente a la brújula en tanto me fijo por donde voy corriendo.

—Son coordenadas. —Dice jadeante. —Necesitamos un mapa. No podemos solo seguir la brújula. —Dice y yo siento, cómo mi corazón se arruga al saber, que probablemente, nos perderíamos.

Me quedo en silencio con la brújula en la mano, sintiendo, cómo el viento mueve mi cabello y acaricia mi rostro. Doy un suspiro profundo, y me concentro en mí misma... en el bosque; dejando de escuchar todo lo que me rodea... los encapuchados, las peleas, las personas... solo, prestándole atención a mi corazón y mis instintos.

Sin pensarlo dos veces, meto la brújula en el bolsillo delantero de mi pantalón, y miro a mis alrededores. Tengo que confiar en mí, en mis presentimientos, en aquello que me dice en mi interior y en mi corazón, hacia dónde ir.

¡Tengo que salvar a mi amigo... VOY a salvar a mi amigo!

—Katrina... ¿y la brújula? —Dice Carlos, mirándome de arriba a abajo con una expresión de temor y preocupación en el rostro.

—No la necesito. —Digo firme y confiada mientras corro. —¡Sé, a donde ir! —Al aquellas palabras salir de mi boca, giro a la derecha y continúo corriendo en línea recta. Carlos y los demás, detrás de mí.

Siento, cómo todo mi cuerpo se estremece, a la vez, que un escalofrío me recorre completamente desde los pies hasta la cabeza.

No sé cómo explicar esto que siento ahora mismo, pero, algo muy dentro de mí, me dice, que estoy cerca.

De pronto, siento, cómo el aire del bosque se torna frío, cómo la humedad del lugar aumenta cómo si estuvieras en un amanecer, en dónde el rocío de la mañana, crea esa sensación de humedad y frialdad tan característica.

—¡El río! —Dice Austin, a mis espaldas. Yo, volteo el rostro por sobre mi hombro, y le veo apuntar hacia la derecha... por lo que miro hacia donde señala y veo efectivamente... el rio.

Ahí estaba, se veía igual que en mis sueños. Los árboles en el mismo lugar, la misma sensación que me daba al correr por su orilla... era, cómo si estuviera en mi sueño, pero esta vez, era real.

Todos, continúanos corriendo por las orillas del río, mientras aquella sensación indescriptible, seguía aumentando cada vez más en mi pecho.

Luego de algunos minutos, mis ojos se deslumbran, al ver un llano en la lejanía y divisar... el lago.

Mis ojos se cristalizan rápidamente al ver aquello. Era hermoso, increíble... magnífico. Mi corazón se paraliza por algunos segundos al ver, cada detalle igual que en mi sueño, cada flor y árbol en el mismo lugar, cada arbusto y roca, exactamente dónde las había visto anteriormente.

Acaso, ¿aquello había sido solo un sueño?... ¡no lo creo!

¿Cómo es esto posible?

¿Cómo puede esto estar pasando... y porqué?

Ralentizo mi paso al llegar a aquel lugar, los chicos, todos se detienen a mi lado.

Rápidamente, me volteo para ver a Wesley quién aún era cargado por Jaxon y Sam, éste, con los ojos cerrados y ya completamente inconsciente.

—¿Está bien? —Pregunto nerviosa, mirando a Jaxon quién me observa fijamente.

—Se desmayó hace un rato. —Suspira Sam. —Tenemos que llegar a un hospital cuanto antes, ya a perdido mucha sangre. —Dice nervioso.

—Ya estamos cerca... —Digo un tanto nerviosa al ver a mi amigo en aquel estado. —Lo presiento...

En ése momento, veo, cómo mi papá llega a toda prisa, sujetando a Lian por debajo de un brazo y casi arrastrándolo. De un hombro de Lian, sale mucha sangre.

—¡Papá! —Grito, viendo cómo Justin corre inmediatamente hacia ellos y ayuda a Dexter a sostenerlo.

—Lo hirieron los encapuchados mientras tratábamos de huir. —Jadea cansado, posiblemente, por cargar el peso de Lian por sí solo toda esa distancia, más, por la pelea que estos tuvieron.

—Lo siento muchachos... —Murmura Lian subiendo su mirada hacia nosotros. —Les estoy haciendo las cosas más difíciles. —Bufa, para luego, quejarse de dolor mientras cierra los ojos con fuerza y tensa su mandíbula.

—¡Ya pronto llegaremos, lo prometo! —Digo, con el corazón en la mano al ver, a mis dos amigos así. —Solo será un poco más.

Rápidamente, comienzo a mirar hacia todos lados, recordando aquel sueño y viendo, qué era lo que tenía que hacer ahora... hacía dónde, me tenía que dirigir.

Recuerdo, que pasaba por el lado de este lado corriendo, y luego... estaba la cascada.

—¡Tenemos que acercarnos a la cascada! —Digo, comenzando a caminar en la dirección en la cuál corría el agua. Todos, me siguen en silencio.

Luego de algunos dos minutos o tres de caminar junto al río, escucho el sonido de agua cayendo. Inmediatamente, acelero mi paso y comienzo a correr hacia de donde proviene el sonido. De pronto, paro mi andar y me quedo mirando el horizonte; viento, soplando en mi rostro en tanto un rocío fino, me moja la cara.

Mi corazón, salta de alegría al ver aquella cascada frente a mis ojos, al verla, igual que en mis sueños...

—¡Es impresionante! —Dice Austin, parándose a mi lado y observando, la majestuosidad de la cascada.

—¿Cómo mierdas vamos a bajar? —Pregunta Carlos, observando la gran caída que había entre nosotros y el suelo de abajo.

—Tendremos que rodear la cascada. —Respondo. —Buscar alguna manera de bajar por un costado. —Comienzo a mirar alguna posibilidad de encontrar un sendero adecuado para poder bajar junto con Wesley y Lian, quienes estaban heridos.

—¡Encapuchados! —Grita mi papá, corriendo hacia nosotros junto con Justin, quién le ayudaba a cargar a Lian.

Veo, cómo los encapuchados comienzan a rodearnos, la cascada a nuestras espaldas. Todos, mirábamos a los encapuchados, estando muy alerta y defendiendo a los heridos. Uno de los encapuchados encabeza el grupo, en tanto unos veinte hombres tras de él, le siguen y nos encierran en un semicírculo.

—No van a llegar muy lejos con esos dos heridos. —Dice con una risita macabra en el tono de su voz. —Es mejor que vengas conmigo querida, así, evitarás que más de tus amigos mueran por ser tan insensata.

—¡Aquí los únicos que van a encontrar la muerte... van a ser ustedes! —Digo, mirándolos con odio y rencor.

—Te has causado mucha desgracia a ti misma, lobita. —Dice con una sonrisa en los labios, el resto de su rostro, cubierto por su capucha negra. —Si tan solo hubieras venido con nosotros desde el primer momento, nadie de tu familia y amigos hubieran sido heridos... ni hubieran muerto.

Aquellas palabras resonaron en mi cabeza una y otra vez.

Era cierto lo que ése hombre decía, si yo solo... me hubiera entregado, nadie hubiera tenido que sufrir las consecuencias de estas persecuciones. Si tan solo, yo me hubiera ido con ellos desde un principio, tal vez, mi mamá... aún estaría viva.

Me quedo observando aquel encapuchado que se encuentra a tan solo unos cuantos metros de mí, y doy un paso hacia adelante.

—Katrina, ¿que carajos haces? —Me grita mi papá y yo, volteo mi cabeza hacia él con lágrimas en los ojos. Mi padre, observándome con una expresión de preocupación en su rostro.

—Tranquilo. —Digo, y le regalo un leve sonrisa, la cuál, éste, obviamente no me devuelve.

Yo, vuelvo y doy unos pasos más hacia adelante, hasta quedar, frente a frente a aquel encapuchado, quién se queda firme ante mi presencia.

—Sabes, no les permitiré que vuelvan a lastimar a más de los míos. —Murmuro, con un nudo en la garganta. Mis puños, tensos y listos para atacar a ambos lados de mi cuerpo. —¡No te voy a permitir, que toques a nadie mas de mi familia...! ¿Y sabes por qué? —Me quedo en silencio por unos segundos. Mi respiración, agitada pero profunda.

—¡A ver, dígame lobita! —Habla con un tono de voz sarcástico. —¿Cómo vas a hacer que yo no lastime a... por ejemplo, tú papá? —Mira por encima de mi hombro a mi padre que está a mis espaldas, cerca del acantilado de la cascada.

—¡Porque al menos, tú, no vivirás para verlo! —En el momento en que aquellas palabras salen de mi boca, yo, tomo su cabeza y la tuerzo antes de que éste pudiera reaccionar.

El crujir de los huesos de su columna al romperse, hacen, que un escalofrío recorra mi espalda instantáneamente.

Mis manos, aún sosteniendo su cabeza, pero, al momento en que mis dedos abandonan su rostro, el cuerpo del encapuchado, cae al suelo sin vida.

Un silencio sepulcral llena el lugar, solo, el sonido del agua caer resonaba en el aire.

Subo mi mirada desde el suelo, y veo, cómo todos los encapuchados que estaban tras de aquel hombre, me miran fijamente.

—¡Mataste al jefe, infeliz! —Murmura uno de los encapuchados entre dientes, tensando su cuerpo. —¡Te mataré aunque eso me cueste la vida con los Victorian! —Grita, comenzando a correr hacia mí, los demás encapuchados, le siguen.

Inmediatamente, doy media vuelta y corro hacia los chicos.

—¡Salten! —Grito, mientras me dirijo hacia la cascada a toda prisa.

—¿Te volviste loca? —Dice mi papá, viéndome con sus ojos cómo dos lunas enormes.

—¡Salten o nos matarán a todos! —Digo, llegando casi a dónde estos están y dirigiéndome velozmente hacia la cascada.

—¡Que se joda, yo saltaré, no moriré aquí! —Dice Austin, tomando impulso, saltando por el precipicio de la cascada y desapareciendo rápidamente entre el cause del agua.

Yo, paso velozmente por entre los chicos, pego un gran salto y veo, cómo mi cuerpo comienza a caer en picada por la cascada.

***
¡Hello, hello!

Nuestra querida Katrina y Austin saltaron por la cascada.

¿Saltarán los demás también?

¿Qué les sucederá con esa enorme caída?

¿Sobrevivirán?

Ya lo veremos.

Les mando un beso de chocolate caliente.

Los quiero.

Continue Reading

You'll Also Like

8.7K 1.1K 21
[Cuarto Libro] Aramis Fenorel, loba clase X del siglo 19, hija mimada del rey lobo alpha Ronwer; y una de las almas más crueles, despiadadas y sinies...
1.8M 26.1K 100
¡Recomendaciones y mucho más encontraras en este libro! ¿No sabes que leer y estas aburrida? ¿buscas historias emocionantes y llenas de aventuras, am...
66.4K 6K 43
Soy Laura, una licántropa torturada que su propia manada desconoce. Entonces en mi transformación, cuando fui arrojada a un mundo de maldiciones y su...
3.1K 235 29
Beacon Hills siempre fue su hogar. Cada árbol, cada calle, cada sombra... conoce ese lugar como la palma de su mano. Pero bajo esa calma aparente, la...
Wattpad App - Unlock exclusive features