Poco a poco me fui separando de él, pero sus manos seguían en mi cintura y las mías en sus hombros. Estaba perdida, muy perdida, totalmente perdida en su mirada. En ese brillo que no estaba antes, en esas casi imperceptibles motas doradas que la adornaba y en la completa sensación de tranquilidad que me transmitía en ese preciso instante. No podía pensar en nada más, sólo sus ojos, sus manos en mi cintura y él.
Lentamente se fue acercando a mí, mi aliento chocaba con el suyo, mis parpados prácticamente se cerraban solos, lo necesitaba, lo quería y no podía resistirlo más, mi nariz y la suya se rozaron, se acercó aún más y...
- ¡Ann! Ya estam...- el sonido de la puerta al abrirse seguido del grito de Leah hizo que nos separáramos de golpe y volviera a tener neuronas, pero era un poco tarde ya que Leah se quedó en la puerta recriminándonos con la mirada por lo que estuvo a punto de pasar.
- Leah yo...- sentía la necesidad de explicar que no había llegado a pasar nada... gracias a ella.
¡¿Pero cómo se me ocurre?! Tengo un grave problema, lo del curso pasado no se puede volver a repetir, me niego.
- No, mm... nosotros, creo que... mejor nos vamos- dice Harry y de repente me dí cuenta de que él estaba justo detrás de ella y sólo hizo que mis ganas de que la tierra me tragara aumentaran.
- No hace falta, yo ya me iba- dice Derek poniéndose de pie de repente.
No podía articular una sola palabra, sólo podía repetir en mi mente las mismas palabras una y otra vez "Tengo un problema, un grave problema, soy tonta, muy tonta, ¿En qué estaba pensando?..." Y es que ahí estaba la cuestión, no pensaba, mierda, sólo me dejaba llevar por lo que mi subconsciente querí... ¡No! Yo no quiero esto, ni consciente ni subconscientemente.
Lo vi dirigirse a la puerta y Leah apartarse como si al que estuviera viendo frente a sus ojos no fuera Derek, sino un fastasma (¿Dramática? Lo se). Antes de salir se giró hacia mí, pero en su mirada no había arrepentimiento como en la mía, sino preocupación... ¿Por mi?
Terminó de salir y gira cerró la puerta dejándonos en un incómodo momento en la sala con Harry también en ella.
- Yo... me voy a mi dormitorio- digo y me levanto rápidamente.
Llego a la puerta en menos de un segundo y tomo el pomo para abrir pero la voz de Leah me para.
- Ann, quiero hablar contigo- dice en un tono serio... Espera, ¿Leah hablando seriamente? ¿En qué mundo?
- Eh.. Claro- respondo un poco confusa.
- Harry nos vemos mañana- dice girándose a él con una sonrisa un poco tímida y éste asiente, le da un beso en la mejilla y, tras despedirse, sale por la puerta dejándonos a Leah y a mí solas.
La miro. Me mira. Nos miramos desde puntas distintas de la habitación, ella completamente seria (cosa rara en ella) y yo un poco confusa por la situación.
- Bueno... ¿De qué querías hablar?- le pregunto incómoda.
- ¿Derek?- pregunta con los brazos cruzados en posición "madre apunto de reñirte por romper toda la vajilla"- ¿En serio? ¿En qué estabas pensando?
- ¿Cómo?- esto es increíble.
- Pues eso, ¿No se supone que estás con James?- me recrimina seriamente- ¿Qué haces entonces besuqueándote con Derek?- sólo le falta llamarme puta a la cara.
- ¡No nos hemos llegado a besar!- le respondo elevando el tono de voz irritada, aunque no nos hemos besado gracias a ella, claro está.
- ¡Porque hemos entrado Harry y yo!- me responde igual.
- Bueno ¿Y?- le pregunto ya empezando a cabrearme con ella.
- ¿Es que quieres acabar como el curso pasado?- me pregunta enfadada- ¿Llorando y destrozada para después refugiarte en los brazos del pobre James y huir a otro país?
- ¡Eso no va a pasar! ¡Y yo no huí!
- ¿Y como lo sabes? Si fue un cabrón el curso pasado ¿Quién te dice que no lo será este? ¿Tan tonta eres para creerte que ha cambiado?
Siento todo mi cuerpo calentarse del enfado. No me puedo creer que me esté recriminando a mí sobre con quién salgo.
- ¡Aun así, es mi vida! ¡Yo decido con quién salgo y con quién no!- me acerco a ella y la miro probablemente echando chispas por los ojos del enfado- Y tu no eres nadie para hablar de ella- digo esto último con todo el veneno que puedo soltar y me giro para meterme en mi habitación cerrando con un portazo.
No me lo puedo creer, yo soy mayorcita para decidir qué hacer y con quién salir y...
Todo lo que ha dicho es totalmente cierto.
Me dejo caer arrastrando la espalda por la puerta y sintiendo las lágrimas correr por mis mejillas.
¿Por qué me ha molestado tanto que me diga lo que yo misma pienso?
¿Tanto me importa Derek?
Y encima yo le he gritado, a Leah, a mi amiga, a mi único apoyo en Londres. A quién siempre que la he necesitado, siempre que lo he pasado mal estaba ahí para mí.
Ella sólo se ha preocupado por mí, y me ha dicho las cosas a la cara como una verdadera amiga y yo...
Me limpio rápidamente las lágrimas y me levanto del suelo. Abro la puerta de mi dormitorio lentamente y como me esperaba Leah ya no esta ahí. Me paro enfrente de su puerta, acerco la mano al pomo... pero no soy capaz. Seguramente me odie y no me quiera ni ver.
Me giro y entro al cuarto de baño. Me miro al espejo y me veo con los ojos rojos e hinchados al igual que mis mejillas. Me quito la ropa y me meto dentro de la ducha para despejarme y poder pensar.
¿Que está mal conmigo?
Derek viene a decirme que me va a dejar tranquila en mi relación con James que es lo que supuestamente (porque ya no estoy tan segura) quería y yo prácticamente me lanzo a sus brazos.
No me merezco a James.
James...
¿Qué le voy a decir? "Oye se que todavía no somos novios oficialmente, pero he estado a punto de besarme con Derek justo después de que me beses tu"
Me va a odiar.
Genial, otro más a la lista. Leah, James... ¿Quién es el siguiente amigo que pierdo por ser idiota?
Salgo de la ducha cuando mis dedos ya parecen pasas y me envuelvo con la toalla. Me miro al espejo y todavía tengo mis ojos rojos. Suspiro y voy a mi habitación a vestirme.
Justo cuando termino de ponerme mi sudadera favorita de Oxford University suena mi móvil. Lo miro y veo que es James, no soy capaz de hablar con él ahora mismo. Me tumbo en la cama y miro al techo.
¿Cómo soy capaz de transformar un día genial en esto?
Y pensando en lo estúpida que he sido esta tarde caigo en los brazos de Morfeo.
***
Cuando me despierto veo que es de día. Miro la hora en mi móvil y son las 9:14 am. Me levanto con los recuerdos de ayer y me doy cuenta de que sigo con la ropa de ayer, lo que significa que... ¡Ayer no cené!
Qué hambre...
Me recojo el pelo en una coleta y salgo de la habitación justo al mismo tiempo que se abre la puerta del dormitorio de Leah.
Nos miramos y ella aparta la mirada para dirigirse a la puerta.
- Leah espera- le digo y se gira a mirarme.
- ¿Por qué? Si para ti no soy nadie- me responde y veo dolor en sus ojos.
- Yo... lo siento, no debí decir eso porque no es verdad, sólo estaba cabreada porque tenías razón ¿Vale? No sabes cuánto lo siento, no te mereces lo que te dije- le digo mientras me voy acercando a ella.
Me mira seriamente y lo siguiente que hace me sorprende tanto que no se qué hacer.
Me está abrazando.
Sonrío felíz de tener a mi amiga de vuelta y le correspondo el abrazo.
- ¿Me perdonas?- le pregunto sin dejar de abrazarla.
- Si, y yo también lo siento, es tu vida no debí meterme.
- No- le digo separándome de ella- tu fuiste una amiga de verdad, me dijiste la verdad a la cara, sólo que yo no quería aceptar, gracias por serlo.
- Para eso están las amigas ¿no?- me sonríe y asiento.
~
Vota si lo leíste.
¡Si lees esto la próxima vez que veas a ese/a amig@ que sabes que siempre está a tu lado y que no l@ cambiarías por nada del mundo dale un gran abrazo!
Se que el capítulo es corto pero no he tenido tiempo ya que he estado toda la semana de viaje. ¿Hay aquí alguien de Sevilla? Si es así ¿Qué tal ese lunes de resaca?
Besos a todos,
Ana