Querido A:
Había pasado una semana de habernos conocido, la mejor debo admitir, empezaba a sentir algo por ti... Pero no sabía lo que era, solamente sabía que no te quería como amigo.
Entonces, un día habías llamado a mi casa. Mi madre había atendido aquella llamada pero yo no sabía quien era, ni me importaba, hasta que ella mencionó tu nombre, sólo porque lo había preguntado, en ese momento quedé en shock. Eras tú, y ese día confirmé que me gustabas.