Cold River- Pansmione

By Yel_Park3

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La muerte inminente de su madre los lleva al estado de Wyoming donde Pansy tiene que encontrar la superación... More

ADVERTENCIA.
Capítulo 1.
Capítulo 2.
Capítulo 3.
Capítulo 4.
Capítulo 5.
Capítulo 6.
Capítulo 7.
Capítulo 8.
Capítulo 9.
Capítulo 10.
Capítulo 11.
Capítulo 12.
Capítulo 13.
Capítulo 14.
Capítulo 15.
Capítulo 17.
Capítulo 18.
Capítulo 19.
Capítulo 20.
Capítulo 21.
Capítulo 22.
Capítulo 23.
Capítulo 24.
Capítulo 25.
Capítulo 26.
Capítulo 27.
Capítulo 28.
Capítulo 29.

Capítulo 16.

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By Yel_Park3

El sonido de su alarma de las cuatro am la despertó puntualmente. Desbloqueo la pantalla con la foto de su novia para apagar el molesto sonido, dejando caer el teléfono al lado de su cama, llevando su mano a sus ojos para mejorar su vista.

Estaba muy feliz.

Volvió a encender su teléfono admirando la foto que tomó de Pansy en Gannett Peak hace unos meses. Ya podía tenerla de bloqueo y fondo de mensajes para verla todo el tiempo.

Envio un mensaje de buenos días antes de levantarse para comenzar a prepararse para el día.

— Buenos días, hija. ¿Cómo dormiste?—. Jeremy servía el desayuno en la mesa notando desde lejos la sonrisa de su pequeña.— Te veo muy contenta desde ayer.

— Bien, pa. Todo está muy bien.— Lava sus manos antes de sentarse frente a él. No quiere decir nada de su nueva relación menos por lo tensa que estaba la relación entre ambos padres de familia. Sabía que ellas no tenían nada que ver, pero, si el señor Parkinson estaba involucrado en el caso no quería entorpecerlo.

— Eso puedo notarlo desde lejos. No me hace falta ser adivino para saber de quién se trata. — El castaño llevó algo de fruta a su boca para comer delicadamente mientras dibujaba una sonrisa en sus labios. Su pequeña niña estaba retomando su vida después de aquel evento tan doloroso y traumante.

— Papá, no. — Se sonrojo apenado.

— ¿Qué tiene? Es evidente como se miran. — Se encogió de hombros. — Estoy feliz porque estés saliendo adelante. No salías con nadie desde Harry. — Murmuró con cautela.

— Me siento cómoda con ella.— Bebió su jugo de naranja para disimular su sonrisa. Dejó el vaso en la mesa, mirando el contenido tintineando el vaso con sus dedos.— ¿Alguna vez has pensado en rehacer tu vida?—. Preguntó en voz baja. Habían pasado tres años desde que sus padres se separaron. No pasaron más de tres meses de la muerte de Emily cuando Leya, su madre, decidió notificar a Jeremy con el divocio como si nunca lo hubiese amado. Sabía que lo culpaba por la muerte de su hija mayor por no haberla protegido como siempre lo hacía. No importaba cuantas veces Jeremy saliera en busca del asesino de su hija... Leya lo seguía culpando. Hermione no entendía cómo pasaron de amarse tanto a divorciarse como Leya nunca hubiese sentido nada por él. En parte agradeció el divorcio porque no tenía que aguantar los comentarios de odio y culpa.

— No creo que este hecho para eso, Hermi. Tengo cuarenta y siete años, una hija, una vida en un pueblo abandonado. Estoy bien. Estoy feliz contigo, conmigo mismo. — Responde suspirando. No mentía, se sentía estable con su nueva vida pero admitía que se sentía solo después de todo. Hermione se iría algún día y eso le daba la satisfacción que pudo hacer una buena mujer para el mundo y que haría cualquier cosa para mejorarlo... Él habría terminado su trabajo como padre pero como hombre sentía que había fracasado por no haber podido proteger a su familia. Sus esperanzas de volver con su ex esposa se esfumaron al llegar al año de su divorcio. Las citas, los coqueteos y ese tipo de cosas estaban fuera de su alcance.

— Lo entiendo. No eres viejo, papá. Tal vez si lo permites la vida te tenga preparada una mujer que pueda ser feliz junto contigo.— Tomo su mano dándole una caricia.— Cuando hagamos justicia te prometo que nos iremos de este pueblo.—

Jeremy asintió tomando su mano y sonriendo.

Hoy no tuvo entrenamiento debido a que fue su día de descanso solamente ayudó a su padre a preparar más balas para sus escopetas para que fuera a cazar cerca de la casa de los Malfoy.

Subió a su auto para recoger a su novia e ir a la escuela juntas. Estaba nevando como de costumbre en el pueblo así que condujo con mucho cuidado para no tener un accidente.

Llegó a la casa de los Parkinson donde la nueva oficial encargada de vigilar la casa le saludó con una sonrisa. Observó salir a la pelinegra con sus botas negras, jeans de mezclilla y su cazadora de color azul.

— Buenos días, princesa.— Saludó Hermione recibiendo entre sus brazos a la pelinegra.

— Buenos días, hermosa.— Tomó su mentón para acercarla a sus labios, dejando un beso a modo de saludo.

— ¿Estas lista?—. Pregunto.

— Si. — Respondió dejando otro beso en sus labios. Hermione tomó su mochila, dejándolo en el asiento trasero, rodeando el auto para abrir la puerta de Pansy en el copiloto.

— ¿Zendaya se quedará sola?—. Salió de la residencia de los Parkinson.

— Si solo por esta semana en lo que mi padre llega de New York. Esta bien duerme hasta medio día prácticamente no la dejo sola tanto tiempo. — Frota sus manos en busca de calor luego de que Hermione encendiera la calefacción del auto.

— Creo que le gusto el pueblo. — Mira a su novia unos breves segundos antes de devolver su vista al camino.

— Luego de lo que pasó cualquier lugar es bueno para ella. Sea lo que sea este pueblo deja un poco de paz aunque esconda tantas cosas. — Murmura tomando la mano de la castaña que había dejado sobre su pierna izquierda.

— Como son las cosas. ¿No? Ella busca refugiarse en cualquier lugar que no sea New York y yo solo quiero salir de aquí. — Siente las caricias de Pansy sobre su mano. Su teléfono estaba en su compartimiento sobre el panel delantero, marcando una llamada de Snow.

— ¿No vas a contestar?—. Pansy frunció el ceño al verla desplazar el botón hacia el colgar.

—Es muy temprano para las malas noticias. — Sonríe en su dirección.

— Va a ser un poco raro tener todas las miradas sobre nosotros. — La pelinegra recarga su cabeza en el asiento, mirando hacia el frente el panorama nevado además de algunos animales caminando entre la nieve por las zonas fuera de la carretera a su derecha. Era extraño para ella sentirse feliz.

— Creo que ya se lo esperaban. No hablaba con nadie y de un día para otro me ven intentando tener interacciones con la nueva del pueblo. — Dice Hermione deteniéndose en una luz roja, mirando a la pelinegra con una sonrisa.

— Lamento todas las veces en las que fui grosera contigo. — Hace un puchero bajando su mirada a sus manos entrelazadas.

— ¿Que tan raro seria si te digo que eso fue lo que más me gustaba de ti?—. La pregunta es dicha con un tono burlón pero sincero.

— ¿Estás hablando en serio? ¡Fui demasiado mala un par de veces!—Pansy se sorprende ante tal pregunta.

—Ya, pero era atractivo tener una persona que no estuviera intentando hablar conmigo todo el tiempo. Me gusta tu carácter fuerte, eso fue lo que más me atrajo... Pero cuando te conocí más allá de vista creo que fue suficiente para interesarme por ti. — Vuelve a conducir.

— Yo puedo decir que me comenzaste a gustar unos días después de que fuéramos a comer por primera vez. Creo que es porque yo tuve la oportunidad de conocer a la verdadera Hermione antes que todos. — Sus dedos continúan acariciando la mano de su novia. Sus uñas están perfectamente arregladas además de su piel cuidada. Hay algunas cicatrices y heridas frescas en la punta de estos, deduce que es por la tensión de la cuerda del arco.

— Mereces la versión más sincera de mi misma. — Estaciona el auto antes de darle un apretón en la mano. Se recarga también en el asiento mirando hacia la derecha donde Pansy ya la mira con esos ojos verdes que le estaban haciendo olvidar el dolor que le provocaron unos ojos similares. — Que hermosa estás. — Le da un toque en la nariz con su dedo índice.

— No mientas. — Murmura sonriendo perdiendo su ego. No entendía pero con todo el mundo podía decir que si era hermosa y ella misma lo sabía, pero había algo que cuando ese cumplido salía de los labios de la castaña le hacía estremecer. ¡Tendrías que mirarte! pensaba cada vez que lo escuchaba. Hermione era demasiado hermosa.

— No miento. Ven, dame un beso. — Se acercó a la pelinegra, juntando sus labios. Pansy acomodo el cabello de Hermione fuera de su mejilla, acariciándola con cuidado antes de dejar repetidos besos en sus labios.

— Debo dejar de usar labial rojo. — Murmuró antes de besarla por última vez. Busco en su bolso un pañuelo, limpiando su labial de la comisura de los labios de Hermione

— Me gusta como se ve el rojo en ti. — Hizo un puchero.

— Eso dices porque es tu color favorito junto con el dorado. — Le dio un guiño.

— Y tu mi persona favorita. — Beso su mano. Hermione bajó de su auto antes de abrir la puerta de Pansy, ayudándole a bajar. Tomaron sus mochilas, entrelazaron sus manos antes de comenzar a caminar en dirección a la escuela. Los alumnos los miraban y murmuraban entre ellos, especialmente Draco y Daphne desde las barandillas del patio.

— Que incomodo. — Murmuró Pansy.

— Ya lo sé. — Concuerda Hermione dirigiéndose al salón de clases donde tendrían la primera hora.

Su teléfono volvió a sonar nuevamente; Snow.

— Creo que ya debes contestar, preciosa. Es mucha insistencia. — Pansy noto como la castaña se seguía debatiendo entre responder o no.

— Si, tienes razón. Vuelvo pronto. — Murmuró poniéndose de pie, caminando en dirección al pasillo de la escuela.— Granger.— Contestó el teléfono.

— Eres una joven muy difícil de contactar, Granger.— La voz de Snow era firme como si estuviera hablando con alguno de sus policías.

— Algunas veces. ¿Qué necesita?—. Pregunto.

— Te necesito en la comisaría a las cinco de la tarde. Tenemos que hablar de tu caso contra Frank Geoffrey.— Se quedó helada. No había escuchado de él desde su incidente de bromas y apuñalamiento que la llevaron quince meses recluida en una institución mental.

— ¿Debo preocuparme?—

— Si. — Contestó él de forma seria. — Ven a esa hora y te dire que hacer. — Colgó.

Se quedó en silencio mirando la llamada ahora finalizada. Mierda nada podía salir bien por un día completo. Guardó el teléfono en su bolsillo, volviendo al salón de clases donde Pansy dibujaba sin sentido en su libreta.

— ¿Todo bien?— Dejó su pluma morada al lado.

— Si, no te preocupes. — Le sonrió.

— Buenos días, alumnos. ¿Qué tal su fin de semana?— El profesor Hagrid hizo su aparición. Dejo su maletin negro sobre el escritori sacando sus intrumentos para dar su clase de Ecologia. El hombre era algo robusto con un cabello bastante largo... Definitivamente parecía un nativo. La escuela estaba llena de ellos que deciden no estudiar dentro de la reserva sino al punto medio del pueblo.

Los alumnos responden al profesor pero Hermione se pierde la mitad de la clase pensando en Frank. Todavía le pesaba lo que se habían hecho mutuamente.

— Tendremos una práctica a elección para el fin de semana. Acamparemos desde el sábado por la mañana hasta el domingo por la noche. ¿Qué les parece?. — Hagrid explico.

— Suena interesante. ¿Qué dices? Si tu vas yo voy.— La pelinegra la sacó de su ensoñación.

— Yo... ¿Que?.— intenta sonreír pero falla en el intento. Pansy frunce el ceño mirándola sabe que no está bien. No era difícil darse cuenta que Hermione era una amante de sus clases o aprender así que verla distraída era un signo que algo iba mal.

— ¿Estás bien? ¿Qué dijo Snow? ¿Es sobre Emily?—. Sus preguntas fueron seguidas.

—Te cuento luego.— Murmuró bajo mirando a sus compañeros hablar emocionados de algo que no tenía idea. Draco, Daphne, Theo, Luna, Harry, Ron estaban al lado izquierdo hablando animadamente. — ¿De qué habla el profesor?—

— Es un día de acampar desde el sábado a primera hora hasta el domingo por la noche. ¿Qué dices?—. No está muy convencida de las respuestas de Hermione pero entiende que no debe abrumarla con preguntas a media clase.

— Si quieres ir vamos.— Toma su mano.

— Si, me gustaria.— Pansy asiente acariciando su mano.

— Bien.— Murmura mirando hacia abajo.

Tal vez solo estaba exagerando todo lo que estaba pasando con el nombre de Frank, pero todo era demasiado abrumador al saber que todo estaba regresando. El caso de Emily estaba reabierto, Frank, Snow. Era como volver tres años atrás.

— ¡Hermione! ¿Nos vas a acompañar?—. Hagrid la mira entre los alumnos.

— Sí, creo que si.— Tamborilea sus dedos nerviosa. Pansy desliza su mano en su pierna derecha para hacerle saber que estaba ahí.

— ¡Excelente!— Se emociona el profesor.

El resto de la clase el profesor se la pasa hablando acerca del sábado y organizando grupos para ello. Sería un fin de semana libre de tormentas de nieve por primera vez en temporada invernal. Cuando el timbre suena siente la mano de su novia tomarla entre las de ella, guiándola en dirección a las gradas. Hace algo de frío pero no quiere que la interrumpan.

— ¿Qué pasa, preciosa?—. Pansy acomoda la bufanda roja de Hermione.

— Me llamo Snow para reunirnos por la tarde, al parecer tiene que ver con Frank y conmigo. No se que pueda pasar pero me estoy haciendo ideas en la cabeza de lo que puede ocurrir.— se mueve para sentarse en las gradas.

— Ya cumpliste tu sanción por lo ocurrido. ¿Qué más puede hacer?—. Pregunta.

— Es lo que voy a averiguar.— lleva un mechón de su cabello tras su oído.

— No creo que Snow te deje sin protección o ayuda. Intervino para que no te metieras en problemas y siempre ha estado presente. — Se sienta aun lado de ella tomando su mano.—

— Solo queda ver qué es lo que quiere.— Se recarga en el hombro de Pansy.

— Estará bien. — Asiente.

*

Jeremy estaba sentado sobre la roca frente a la tumba de Emily. Había retirado la nieve que la cubría, limpiando las hojas que habían volado sobre ella.

Desde esa perspectiva tenía visión de la tumba de Rosalie también.

Estaba cansado de pelear con lo mismo desde hace mucho tiempo, pero no podía rendirme. Sabía que no podría descansar por el resto de su vida si no daba con el asesino, necesitaba que pagara por lo que hizo.

Era difícil saber que nunca podría verla de nuevo, asistir a su graduación de universidad, verla crecer. Tal vez solo el deseo de justicia y de cuidar de Hermione era lo único que lo mantenía con vida. Su matrimonio se había roto inmediatamente luego del divorcio de Leya. El solo saber que no pudo protegerlas era un dolor indescriptible.

Tenía fe en Elizabeth para solucionar el caso aunque temía porque la consumiera como a él lo había hecho. Jeremy solo tenía dolor por la pérdida de su hija, pero Elizabeth... Elizabeth cargaba con él de todas las familias que ese hombre destruyó.

Miro la tumba de Rosalie adornada con las flores que Pansy colocaba cada tres días. él tampoco pensó que sería tan rápido que miraría el nombre de la mujer que fue su primer amor adornando una lápida de piedra.

Había dejado tanto en el mundo como Emily también lo había hecho. ¿Cual era la perdida mas dificil?

¿La que tiene una cuenta regresiva o la que sucedia de la nada?

— Lo voy a encontrar, Em. Lo prometo.— Aseguro hacia la tumba de su hija.— Cuidare de ella, Rosie.— Prometió con seguridad antes de levantarse para subir a su automóvil.

Condujo con su mente en blanco hasta llegar a la casa donde se estaba quedando Elizabeth. Dio dos toques con sus dedos, recargándose en el marco de la puerta mientras acomodaba su sombrero en espera que la mujer rubia abriera la puerta.

— Buenos días. — Saludo al abrir la puerta. Los ojos verdes de la mujer estaban cansados, manchas moradas bajo de ellos y aspecto cansado, pero aun tenía esa gran sonrisa de esperanza. Llevaba ropa casual y no su chaqueta del FBI.

— Hola. ¿No es mal momento?—. Pregunta Jeremy parándose frente a ella.

— No, está bien. Solo tengo un poco de desorden por los papeles que he estado investigando. — Se hizo a un lado para dejarla pasar a su costado. Jeremy asintiendo quitando su sombrero. ¿Desorden? Todo estaba en su lugar, no había manchas de polvo, nieve o suciedad. El olor a aromatizante de madera de bosque, sus tazas perfectamente ordenadas en su mesa llena de carpetas de colores que extrajeron de las petroleras Parkinson. Había un pizarrón colocado en la pared donde debía haber un cuadro, miles de líneas rojas con estambre que señalaban mapas de Wyoming y planos de la reserva junto con fotografías del caso. Había otro con los puntos donde también había víctimas del asesino por el país.

La mujer estaba consumiendo por los casos que estaban sobre su espalda. Sabía que había algo más detrás de su trabajo del por qué tal compromiso. Elizabeth le había dicho pocas cosas de su vida, no la juzgaba pues él era un desconocido para ella. Adolescencia difícil tal vez.

— Solo encontré un nombre nuevo durante ese año. Es de un cargo un poco alto y muchos de los trabajadores de las petroleras no tuvieron contacto con él pero me organizaré junto con algunos oficiales para ir a interrogarlos mañana. Tengo planeado mandar agentes a New York para que investiguen... La mayoría de las víctimas son de ese lugar.— Elizabeth ve como Jeremy recorre las fotografías de las adolescentes y de la niña.

— Emily fue la última que murió.— Murmura.

— Murió peleando.— responde Elizabeth. Había leído los testimonios de Hermione, los gemelos Weasley y la autopsia.

— ¿Crees que hubiese vivido si no hubiese defendido? ¿Si no hubiese salvado a Hermione?— Le pregunta deteniéndose en la foto de la niña de siete años.

— Es difícil saberlo. Solo sé que por ella estoy aquí. — Responde.— Las otras víctimas me condujeron al inicio... Por Emily tenemos que ponerle fin.— Comienza a recoger los archivos.

— No te consumas en el caso.— Le escucha.— Te parte en miles de pedazos pero no puedes centrarte en ello.— Sabe lo que es estar ahí.

— Cada día que no lo encuentro es un día que está planeando abusar de alguien más.— Lo mira.

— Lo siento .No fue mi intención sonar insensible, además es mi hija de quien estamos hablando.— Jeremy se acerca a la mesa que ahora ha quedado libre de papeles.

— No te preocupes, lo entiendo. Es solo que tenemos eventos en común... Es por eso que hago esto y no pienso parar.— Lizzie suelta un suspiro largo.— ¿Quieres un café?—. Pregunta con una leve sonrisa en un intento de aminorar la tensión.

— Yo... De hecho vengo a invitarte a almorzar. ¿Puedes?—. Juega con su sombrero.— Pero si acepto el café, gracias.

— Si, está bien. Preparare tu café y voy arriba a arreglarme.— Le sonríe.— Siéntate, vamos.— Escucha como Jeremy abre la silla, sentándose. Ella ingresa a la cocina, lava sus manos y toma el café ya preparado en la cafetera. Se toma la libertad de prepararlo con un poco de leche, azúcar y quede algo dulce. Se acerca a la caja de donas que compró en la panadería en la mañana, colocándola en un platito para su invitado.— Aquí tienes.— Murmura.

— Muchas gracias.— Sonrie el tomando la dona con chispitas de colores.—

— El cliché de los agentes del FBI o la policía.— señala.— Iré a prepararme. Siéntete libre de encender la televisión si te aburre esperar.— Se da la vuelta subiendo a su habitación para prepararse.

Toma unos jeans de mezclilla, sus botas, un suéter blanco, una chaqueta azul. Deja la ropa en el baño junto con su arma de emergencia y su placa. Cierra la puerta y suspira.

Estaba un poco nerviosa con las personas como Elizabeth Barnes y no la Agente Barnes. En especial con Jeremy. El hombre es alto, castaño, bastante atractivo en todos los aspectos físicos. Sus manos marcaban sus venas, algo rasposas por su trabajo con las armas, la cacería y el arco. Era mayor que ella evidentemente tal vez unos catorce años pero su atractivo seguía intacto. Siempre iba cuidado con su vestimenta, su cabello siempre corto y arreglado. El olor de su colonia varonil era reconocible en cualquier habitación.

No quería ser una persona poco ética pero no podía evitar que fuera su gusto culposo. Se regañaba todo el tiempo que pensaba en él... ¡Rayos! Ella estaba resolviendo el caso del asesino de su hija y ella perdía sus pensamientos en él algunas veces.

Terminó de arreglarse, maquillarse y vestirse. Tomó su placa y la guardó en su bolsillo trasero. De igual manera tomó la funda del arma y la guardó en su cintura.

— Estoy lista.— Informó bajando las escaleras. Encontró a Jeremy sentado en el sillón mirando un programa de televisión acerca de remodelaciones de casas y construcciones.

— Estás hermosa. — Elogio al verla. Era un hombre que hacía halagos ya que él valoraba los detalles de subir el ánimo en las personas aunque con Elizabeth era diferente, realmente quería que supiera que ella era hermosa.

— Gracias.— Se sonrojo un poco.— ¿Nos vamos?—. Tomó las llaves.

— Si, vamos. Mi auto está enfrente. — Camino siguiendo a la oficial. Elizabeth cerró la puerta de la casa. El mayor de los Granger le tendió la mano para ayudarla a bajar las escaleras, después le abrió la puerta del auto. Sonrió un poco recordando cómo su hija había hecho lo mismo con la hija de Victor aquella vez en la estación.

Ahora sabía de dónde había sacado esa educación Hermione Granger.

*

— ¿Estás tranquila?—. Pansy preguntó recargada en la barra de la cocina de su casa. Zendaya había decidido comer en la habitación de invitados para darles privacidad a la nueva pareja de su amiga.

— Si, estoy mejor. Solo que ya sabes, cuando algo entra en mi cabeza no sale hasta que lo resuelvo.— Bebió un poco de su té.

— Todo va a estar bien, ya lo veras. —. Pansy la como de la cintura para pegarla a ella. Hermione se esconde en su cuello, abrazándola y cerrando sus ojos para calmar sus nervios de una manera más tranquila.

— ¿Cómo sabes que me tranquilizaba eso?—. Pregunta en voz bajita al sentir los círculos en su mano derecha.

— Te he visto hacértelo a ti misma en las reuniones de apoyo cuando estás teniendo un ataque de ansiedad ligero. Puede que no hable pero te miro.— Dejó un besito en su frente.

— Eso debe ser aterrador.— Murmura Hermione en broma.

— Bueno, un poco, pero aqui estas asi que yo gane.— Se encoge de hombros. Hermione serie abrazándola para besarla nuevamente.

— Tengo que irme.— Dice luego de ver el reloj—. Te llamaré en cuanto me entere de lo que está pasando.— Pansy asintió recibiendo un beso de despedida algo largo por parte de Hermione.

— Ten cuidado.— Murmuró en sus labios.

— Lo tendre.— Aseguro.

Le sonrió por última vez antes de marcharse en dirección a la comisaría. No sabía si conducía demasiado rápido o por los nervios el camino fue corto.

— Bien Snow, aqui me tienes.— Cerró la puerta de la oficina del oficial. Era regordete con su piel rojiza nativa, su cabello estaba gris.

— Buenas tardes Granger. Ven, sientate, sientate.— Señalo el asiento frente a él. La castaña obedeció claramente nerviosa.— Seguro sabes que luego de lo ocurrido con Frank su familia se mudo a otro estado.

Hermione asintió. Mientras ella cumplio lo que tenía que cumplir en la clínica la familia de Frank había decidido moverse por lo que su hijo había provocado además de que el padre de familia había vuelto a caer en las drogas y malas pandillas del pueblo.

— Lo sé.— Asiente.— ¿Pero qué tiene que ver conmigo eso?

— La madre murió, Hermione. Frank ahora se quedó con su padre y ambos volverán a Wyoming, vivirán en Jackson Hole por lo que se hasta ahora lo cual es bastante lejos pero aun así debes cuidarte. Tu recibiste la sanscion por apuñarlo pero el fue el que intento un abuso sexual... Puedo poner una orden de restricción para que no se acerque a ti además de que eso ocurrió en los baños de la escuela federal el FBI puede interferir así que ordenare que la agente Barnes determine que no puede entrar a la reserva.— Se quedó helada unos segundos.

— ¿Crees que venga aquí?—.

— No lo sé. Se salvó de ir a prisión pero aun así no sabemos qué pueda pasarle por la cabeza. Su padre es un imbécil y él va por el mismo camino. Le informaré a tu padre para que te cuide mas además de estar al pendiente. — Snow tomó una hoja anotando un número y una dirección.— En cuanto a ti... ¿No quieres prepararte para estar en la policía?—. Le mostró el papel.

— No señor. Eso no es algo para mi. He tenido demasiados problemas en mi vida como para meterme en mas.— Hermione jugó con sus manos nerviosa.

— A ti te interesa la política, ya recorde.— Se rió un poco.— Igual creo que te servirá para defenderte.

— Señor no soy una justiciera o un ronin. Puedo defenderme sola pero no creo prepararme para nada más. Ya no quiero actuar por mi cuenta.— Murmuró levantándose.

— Es entendible. Cualquier cosa sabes que estoy disponible siempre.— La dejo ir. Apuntó en su cuaderno la orden de alejamiento que ordenaría que se realizará para evitar que Frank regresara al pueblo además de hacerse una nota mental para convencerla.

Había trabajado a Hermione por mucho tiempo y no perdería todo lo que le había dado.

.

.

.

.

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Perdón por tardar,  mi tesis me ocupa mucho tiempo.

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