Un amor en tiempos de guerra

By UnderTheRoof

33.4K 1K 94

More

Sinopsis
CHAPTER 1: El comienzo
CHAPTER 2: El lado de Lauren
CHAPTER 3: Un viaje esperado/Camila.
CHAPTER 4: Acostumbrarse a una nueva vida/Lauren
CHAPTER 5: Cartas a través del tiempo/Camila
CHAPTER 6: Lauren y los otros
CHAPTER 7/Tiempos de responsabilidad/Camila.
CHAPTER 8: Lauren: Los años del silencio
CHAPTER 9/ Otra mudanza/Camila
CHAPTER 10/ Lauren: Nuevas amistades
Chapter 11: Camila/Siento algo
CHAPTER 12: Lauren/ Confusión, dudas y reproches
CHAPTER 13: Camila/Sentimientos encontrados
CHAPTER 14: Lauren/ ¿Realmente lo arruiné?
CHAPTER 15/ Camila: Abre los ojos
Chapter 16: Lauren/ Algo oscuro sucede
Chapter 17: Camila/ La locura y la paz
Chapter 18: Lauren/ Algunos secretos que parecían enterrados
Chapter 19: Camila/Decisiones que tomar
Chapter 20: Lauren/ Recuerdos difíciles de traer
Chapter 21: Camila/ Volviendo al ruedo
Chapter 22: Lauren/ La realidad no siempre muestra lo real
Un poco sobre la autora
Chapter 23: Camila/ De la felicidad a la desgracia.
Chapter 24: Lauren-Sophie-Camila/¿Secretos?
CHAPTER 25: Camila/Me necesita
CHAPTER 26: Lauren/Tiempos de desesperación
Lauren/Tiempos de desesperación II
Chapter 27: Camila/ Están viniendo
Chapter 28:Lauren/ Mantén la calma
CHAPTER 30: Lauren/Unas semanas después
Capítulo 31: Camila/El día previo a Navidad
Capítulo 32: TODOS / Noche Buena

CHAPTER 29: Camila/Decisiones

409 16 2
By UnderTheRoof

Capítulo 29: Camila/Decisiones

Las cartas de amor se escriben empezando

sin saber lo que se va a decir,

y se terminan sin saber lo que se ha dicho.

Jean-Jacques Rousseau

 


Madre nos miró de arriba abajo, frunciendo el ceño; apenas pude abrazar a Lauren sin dejar de pensar en que toda la discreción que habíamos construido se había ido al diablo y ahora… todos lo sabían, de manera legal.

Me limpié las lágrimas de los ojos y aparté suavemente a la morocha quien me miraba confundida, como si estuviese fuera de sí. Recordé las últimas palabras que nos dijimos afuera y me atacó un sentimiento de culpa.

Tragué saliva haciendo fuerza para no volver a abrazarla y besarla como tanto deseaba y sonreí.

- Lauren, no tienes nada de qué preocuparte… -Ella frunció el ceño y se pasó las manos por el cabello en un intento por acomodarlo.

- No… tuve la experiencia más rara de la vida. Estoy asustada, Camz –Me miró con los ojos verdes penetrantes, llenos de lágrimas y quise poder hacer algo más que simplemente estar allí parada como una idiota. Asentí, echando un vistazo a Madre quien continuaba controlándonos.

- Hablamos luego, ¿Vale? Tengo que… -Señalé a mi hermanita quien también nos miraba un poco confundida e intenté sonreír en vano-. Vamos Sofi, te llevaré arriba.

No le di tiempo a reaccionar porque tiré de su mano y la conduje al cuarto. Mientras subía las escaleras, volteé la vista y Lauren continuaba parada con las manos moviéndose sin saber qué hacer con ellas, mirando al vacío, expuesta a su dolor más íntimo. De nuevo, hice un gran esfuerzo por no correr hacia la morocha.

- ¿Qué está pasando entre ustedes? –Sofi me preguntó, frunciendo el ceño. Aunque era pequeña, heredó la perspicacia e inteligencia de mis padres. Reí nerviosa, para distender la situación.

- Nada, ¿Por qué lo preguntas de ese modo? –Quité las sábanas de su cama para reemplazarlas por unas limpias. Estando de espalda, se me hacía más fácil mentir. Ella me cogió la mano, seriamente.

- A veces actúan raro… -La miré durante unos breves segundos y luego eché otra risita nerviosa.

- ¿Qué quieres decir? Todos estamos preocupados por lo que está pasando.

- No. No es eso –Hizo una breve pausa; parecía hacer un tremendo esfuerzo por soltar todo lo que pensaba, se mordió el labio y luego una enorme sonrisa cubrió su rostro-. Noto amor en sus miradas.

La miré boquiabierta, me había pillado por completo. ¡Dios! ¡Tan pequeña e inteligente!

- Bueno, somos amigas… existe un amor entre los amigos –Pero Sofi no daba el brazo a torcer. Se sentó en la cama para que obtuviera mi atención por completo y continuó mirándome de una forma que me daba escalofríos. Una mirada adulta.

- No. Ella te mira como te miraba Gaspard –El solo hecho de que pronunciara su nombre, hizo que mi cuerpo temblara. ¡Gaspard! Mi querido amigo, mi enamorado encubierto. ¿Dónde se hallaría? ¿Estaría bien? ¿Acaso seguiría pensando en mí? Tuve que admitir que me sentí culpable por no rememorarlo tanto como hubiera deseado.

- Y él es un amigo, así que no tiene nada de malo –Respondí esquivando su mirada profunda.

En aquel momento, antes de que Sofi pudiera agregar algo más, apareció Lauren; aún llevaba aquella mirada extraña, los ojos consternados, el cabello revuelto, la respiración agitada. Enarqué las cejas pero antes de decir algo, ella tomó la palabra.

- Camila… ¿Podemos hablar? –Suplicaba imperiosamente, como arrastrándose hacia mí. Sentí una mezcla entre ternura y pena. También algo de decepción. Sofi sonrió y se retiró de la habitación en silencio.

Al quedar las dos solas, el hueco que nos separaba pareció hacerse más inmenso, tan intenso que la falta de sonidos me inquietaba. Lauren permaneció en la puerta, aferrada al marco, mirándome.

Carraspeé y cruzada de brazos, me animé a hablar.

- Ok, dijiste que querías hablar. ¿Qué pasa? –Ella negó con la cabeza acercándose un poco hacia mí; parecía tener miedo de cruzar la barrera invisible que nos separaba, romperla y correr a la seguridad de mis brazos.

- No es que lo quiero, lo necesito –Enfatizó en la última palabra, arrastrando los dientes, derrumbándose cerca de mí. Avancé unos pasos, con las palmas vueltas hacia el techo.

- ¿Qué es lo que necesitas? –No sabía por qué pero una parte de mi razón, me indicaba que debía alejarme de Lauren, que ella no era buena para mí dada las circunstancias; mas mi corazón aullaba de amor, mi cuerpo buscaba su calor, como tantea una persona a oscuras, una mano a la que aferrarse.

- A ti… Camila, te necesito más que nunca –Dio unos pasos más. Su mano se debatió en el aire unos segundos pero luego la dejó caer. Exhaló profundamente, agotada y cerró los ojos. Esperé a que continuara, con impaciencia-. No sé qué diablos me está pasando, es decir… creo que tenías razón y de verdad estoy enferma de la cabeza –Se llevó el dedo, apuntándose con el índice como si tuviera un revólver-. Y que tú no me quieras, me está volviendo loca –Abrió los ojos y me miró mientras las lágrimas corrían una carrera por su rostro, para ver cuál llegaba primero al mentón-. Quizá más loca de lo que estoy –Añadió en un susurro. 

- Lauren, yo te sigo queriendo… -Intenté defenderme, en vano. Lauren no me creía. Negó repetidas veces con la cabeza.

- Puedo sentirlo, aquí, en mi corazón… cómo tu amor se despedaza. Puedo sentir cómo tu distancia se hace cada vez más grande. Cómo tus ojos me evitan. Puedo sentirlo –Su voz se quebró en la última oración; tuve que morderme el labio inferior para no derramarme con ella.

Caminó lentamente hacia la silla más cercana y se sentó, rodeando el respaldo con sus manos.

Mi respuesta no salía, simplemente las palabras parecían estar selladas, protegidas ante cualquier posibilidad de ceder al dolor que la situación me producía.

- ¿Sabes? Puedo soportar cualquier cosa –Continuó, hablando un poco más tranquila esta vez-. La guerra, mi Padre, el dolor de ver a mis hermanos perder su infancia por culpa de esta estúpida masacre… Incluso puedo con mis desmayos, alucinaciones o cual sea la locura que llevo adentro pero… -Levantó la vista buscando mis ojos; el contacto cuando se encontraron pareció producir chispas-, no tenerte, no poder amarte de toda forma posible, con eso no puedo. Así que necesito que me digas en este momento, lo que piensas. Si ya no me amas o si no puedes con esto, solo dilo. Creo que podré con la verdad porque la mentira me es insoportable.

- Yo no te miento…

- Bueno, pero me evades y es casi lo mismo –Rodó los ojos y volvió a preguntarme qué pensaba.

“Solo dilo”. Aquella frase quedó revoloteando en mi cabeza durante los segundos más largos de mi vida. Si fuera tan fácil hablar, ya lo habría hecho. Pero aquella no era la respuesta que Lauren necesitaba. Ella buscaba una solución en medio de tanto caos. ¿Cómo es posible tener algo en claro cuando todo dentro tuyo se está derrumbando? Cualquier chispa de esperanza a la que intentas aferrarte, deja de existir. Incluso ya ni sabes si lo que vives es la realidad o una maldita pesadilla.

Me levanté suspirando y fui donde la mesada para coger una carta que le había escrito a Lauren hacía unos días y literalmente tuve que arrastrarme hacia ella para entregársela. Se me partía el corazón recordando lo que escribí. Sé que le dolería pero… era la verdad.

- ¿Quieres una verdadera respuesta? Pues ahí está –Le dije, cruzándome de brazos, haciendo fuerza para no llorar. Lauren rió amargamente.

- ¿Tu respuesta está en una carta? Pensé que tendrías el valor de hablar, al menos.

- Lo siento –Musité, agotada, sin fuerzas de continuar aquella conversación. Ella asintió lentamente.

- ¿Te molesta si la leo ahora? –Arqueé las cejas, algo asustada.

- Es decir, ¿Aquí, conmigo? –Volvió a asentir-. Umm… de acuerdo.

- La leeré en voz alta si no te molesta… -Añadió frunciendo el ceño-, así podré sentirlo como si me lo estuvieras diciendo ahora. Como fueran tus labios quienes pronuncien estas palabras.

Me quedé dura donde estaba, ni siquiera pude asentir. Tragué saliva, aterrorizada y la escuché con el corazón en la boca, pegando saltos. Escucharlo de sus labios, era peor de lo que esperaba.

“Querida Lauren: Siento que debo escribir todas estas cosas porque de otro modo, explotaré. Primero que nada quiero disculparme por no poder decírtelas en la cara –Se detuvo unos segundos, tragando saliva y sonrió apenas-. Todo este tiempo que estuve contigo, me sentí segura. Tú eras mi hogar: París dejó de existir, ya no era un posible retorno porque todo lo que deseaba era estar donde estuvieras tú. Pero las cosas cambiaron y ahora se me hace imposible sostener lo que alguna vez tuvimos. Siento que vivimos en mundos separados. Cuando estamos juntas, es como si tú no estuvieras allí, tus pensamientos se dispersan, tu mirada se vacía. He tenido que construir un nuevo hogar para que cupiéramos las dos; tanto tu lado perdido, como el que aún sigue conmigo. Ahora siento que me asfixio, no hay lugar, no hay oxígeno. Y si tengo que elegir, prefiero que tú tomes el poco aire que queda y sobrevivas. Tanto así es mi amor, que daría todo por ti. Quizá parezca que lo que te estoy diciendo es una despedida, quizá realmente suene así. No lo sé. De lo que sí estoy segura es que en estos tiempos de guerra, hemos construido el mejor amor posible y el amor es la única salida a cualquier problema o dolor. Sé que ese amor jamás se irá, un amor como el nuestro no puede destruirse así de la nada, pero a veces hay que hacer sacrificios y no quiero arruinar esta ilusión del amor, este sentimiento idílico. Quiero protegerte pero entiende que necesito protegerme a mí también.

Lo siento de verdad –Lauren alzó la vista hacia mí con los ojos nublados de las lágrimas, la voz se le iba quebrando a medida que terminaba de leer la carta, y mi fuerza se fue con la de ella-, Camila.

Dobló la carta en varios pedazos y se la guardó dentro del sweater que llevaba.

Permanecimos en silencio, sólo se escuchaba el llanto apenas perceptible de Lauren.

Quería decir algo pero… ¿Qué más podría añadir a todo lo que estaba en la carta? Me había pedido una respuesta sincera y ahí la tenía. Sentí la necesidad de gritarle ¿QUÉ MÁS ESPERAS DE MÍ, LAUREN? ¡TE HE DADO TODO Y LO IMPOSIBLE! Ahora… déjame… sola.

Luego de un rato, la morocha se levantó y me miró profundamente.

- Supongo que aquí está lo que buscaba –Sacó la carta, señalándola. Asentí, tragando saliva.

- Lo siento –Fue todo lo que mis labios pudieron pronunciar. Se dio media vuelta dirigiéndose hacia la puerta pero cuando llegó se detuvo allí. Dio unos golpecitos con los dedos al marco y de repente, caminó con rapidez hacia mí. Me dio miedo e instantáneamente me tiré para atrás.

- ¿Eso es todo? –Dijo en voz muy baja, como en un murmullo. La miré desconcertada.

- ¿Qué… qué quieres decir?

- Quiero decir… ¿ESO ES TODO? ¿Te rindes así nomás? –Alzó la voz lo suficiente para que se escuchara por toda la casa. Intenté cogerle la mano pero la rechazó.

- Lauren, por favor, debes entender…

- No… no puedo entenderlo. Lo dices en la carta: ¡Construimos el mejor amor posible! A pesar de las contras y mareas, a pesar de la guerra, del dolor, del miedo, de lo que pensarían los demás… ¡A PESAR DE TODO!

- Lau… -Me interrumpió de repente y me dio un beso. Nuestros labios permanecieron juntos un buen rato hasta que tuve que hacer un esfuerzo para separarlos-. ¡Lauren, para! ¿No ves que a mí también me hace daño? –Grité furiosa, estallando en lágrimas.

- Dime que recién no sentiste nada, que ese beso no significó nada… que no cambia todo lo que has escrito en esa maldita carta –Gruñó entre dientes. Negué con la cabeza, abrazando mi delgado cuerpo.

- Camila, no te dejaré ir porque yo sé –Y apuntó al corazón repetidas veces-, que me amas. Sé que me amas…

- ¡Bastaaa! –Grité tapándome los oídos.

- ¡Sé que me amas! ¡Sé que me amas! –Continuó alzando su voz sobre la mía. Luego de unos segundos, se produjo un silencio que parecía anormal dada la situación. Abrí los ojos y vi que Lauren continuaba allí parada frente a mí, pero ya no me miraba, tenía de nuevo esa mirada perdida, vacía. Entre un susurró pude escuchar que repetía “sé que me amas”.

- Lauren… -La llamé, intentando hacerla reaccionar. Alzó la vista y sonrió con tristeza.

- Te amo, Camila.

Fue todo lo que dijo y se dio media vuelta, esta vez marchándose definitivamente de la habitación.

Cuando se hubo ido, quedé completamente vacía. Parecía que me habían arrancado el corazón de un manotazo. No era capaz de ordenar mis pensamientos. Estaba tan desorientada como lo podría estar una persona ciega en una habitación desconocida, sin su bastón de guía.

Me senté en la cama y comencé a llorar con todas mis fuerzas. Lancé un par de gritos para descargarme, hasta que comenzó a oscurecer y me venció el cansancio físico y mental.

Lauren, Lauren… De repente me desperté y me encontré susurrando su nombre. Ya era de noche y todos estaban durmiendo en la habitación. Sólo se escuchaban sus respiraciones tranquilas, sus pechos hincándose y desinflándose.

Me levanté de un salto sin molestarme en ponerme la bata y corrí hacia la habitación de Lauren. Al abrir la puerta, ella estaba durmiendo de costado, mirando hacia mi lado. Parecía calmada. Parecía la Lauren de siempre, aquella que continuaba amando.

Me agaché y cogí sus manos en un intento desesperado por despertarla.

- Lauren… despierta… Lauren –Luego de unos minutos, sus ojos se abrieron y se posaron bien grandes en los míos. Pero no habló, solo se dedicó a mirarme. Me mordí el labio.

- ¿No vas a preguntarme qué hago aquí en tu habitación en medio de la noche? –Negó con la cabeza y estiró la mano para acariciarme el rostro-. ¿No… no quieres saberlo? –Sonrió somnolienta y me hizo un lugar en la cama para que cupiera.

- Yo también te amo, Camila –Suspiró y me dio un beso. Aliviada, reí por los nervios y la abracé. Luego nos quedamos dormidas.

Continue Reading

You'll Also Like

5.4M 416K 44
Las cosas comienzan a complicarse para Andy cuando descubre que siente algo más que una simple amistad por su mejor amiga. -.-.-.-. Andy entra por er...
76.4M 3.1M 60
Culpa mía es una película basada en la trilogía "Culpables" - Disponible en Amazon Prime. ¡Disponible los 16 primeros capítulos! **Ganadora del premi...
3M 10.9K 7
Zoe y Axel son polos opuestos y, a la vez, muy similares. A él le encantan las matemáticas; ella las odia. Él es reflexivo; ella le da muy pocas vuel...
131K 18.9K 97
Cuando Rowena despertó como la villana transmigrada de una novela que ni siquiera recordaba, consideró que abandonar el Rofan con dignidad debería se...
Wattpad App - Unlock exclusive features