(Capítulo en estado: Editando)
No puedo creerlo, he estado toda la fiesta en su lujosa y hermosa compañía. Este día jamás nada lo igualará; he descubierto la chica que fue su novia hace algunos meses atrás y me he llevado la gran sorpresa de que se trataba de Tatiana, sí, la chica del vídeo The Way You Make Me Feel. Admito que no me lo esperaba. Ya es algo tarde, son dos horas más allá de la media noche y mis párpados comienzan a caer por si sólos. Doy un bostezo y Michael me mira.
— Deberías descansar. Hoy ha sido un largo día, linda.
— Es lo que haré —Me levanto de la mesa en la cual disfrutaba de la compañía de Michael y de mis coquetas amigas—.
— Yo iré en un momento, (TN) —Dice Alisson—.
— Vale.
Me volteo para emprender camino a la habitación, estoy subiendo las escaleras sin poder creer que le he visto y abrazado. No supero nada de lo que hoy ha pasado y creo que es para menos. Siempre será un día histórico en mi vida. Mientras subo las escaleras hay parejas besándose, y vaya que con suma intensidad. Despejo mi vista de aquello que me causa piel de gallina. Hay un grupo de chicos al final de las escaleras y aquí viene el momento más incómodo del día. Paso por un lado de ellos y se quedan viéndome.
— Hey, (TN) —Llama uno de ellos—.
— ¿Sí? —No conozco al sujeto pero él sí a mí—.
— Qué cuerpo, chica —Menciona otro de ellos—.
Les muestro mi dedo medio y ellos ríen. Cruzo un pasillo y llego a la será ni habitación por un mes. Suspiro antes de entrar porque las escaleras me han cansado un poco. Tomo la perilla y siento un fuerte corrientazo cuando escucho su voz al pié de mi oído.
— Chiquilla malcriada —Susurra entre alguna risa que casi me da un infarto—.
— Michael —Digo algo exaltada mientras coloco mi espalda en la madera de la puerta—. ¿Qué... Qué haces aquí?
¿La verdad? La verdad es que no puedo dejar de maravillarme con sus finos labios.
— ¿Qué ocurre? —Coloca una de sus manos en la puerta, justo al lado de mi cabeza para recargarse en su brazo—. ¿Nerviosa? —Pregunta acercándose un poco—.
¿Qué le dieron a este hombre?
— Yo... No, no estoy nerviosa, Jackson. Creo que... —Trago grueso— Estamos algo cerca ¿No?
— No me incómoda —Dice mirando mis labios—.
— Pero a mí sí.
Al acabar de decir aquello giro la perilla y la puerta se abre de golpe dejándome caer al suelo y él encima de esta chica que no puede con su corazón.
Y mi plan de escape salió tan mal como el del coyote para atrapar al corre caminos...
— Ohh –Ríe encima de mí—. ¿Por qué hiciste eso? —Pregunta sonriente y yo creo que he tenido un pequeño desmayo—.
— Iba a entrar pero... Michael deberías levantarte —Debe levantarse. No creo poder resistirme a besarlo—.
Michael mita mi rostro con mucha detención, estoy temblando. Por fin se levanta y me da la mano para yo imitar su acción. Yo la tomo y me coloco de pié. Arreglo mi falda y camisa para luego mirarlo.
— Deberías ir a dormir. Has dado un show y honestamente no ha sido nada sencillo...
— No tengo sueño —Me corta sin dejar de mirarme—.
— No creo que aquí te dé sueño.
— ¿Me estás echando? —Pregunta... Ofendido—.
Mi yo del futuro me odiará por como actúo.
— No te estoy echando, Michael —Me cruzo de brazos—. Es sólo que...
— Quieres que me vaya —Completa mi frase pero erróneamente—.
— No mal interpre... ¡Ay basta! —Tapó mi rostro con ambas y froto para luego descubrir mi cara—. Pienso que deberías dormir. Es tarde, y yo tengo sueño.
— ¿Me das un beso de despedida? —Arquea un ceja y no sé qué es lo que está pasando—.
Podría darte más que eso... ¡Detente, (TN)! No es bueno que pienses tales cosas en un momento como este.
— Claro —Me acerco y beso su mejilla—. Hasta mañana.
— Descansa —Se voltea, da unos pasos pero vuelve hacia mí—. Oye... Me gustaría invitarte a ver una película mañana. En mi habitación, con palomitas y todo eso. Será genial —Comenta emocionado haciendo relevé una y otra vez con sus píes—. ¿Qué dices?
— Yo... Seguro, estaré encantada —Sonrío—.
— Vendré por ti ¿De acuerdo?
— Vale. Adiós.
Michael se da vuelta y por fin ya me encuentro cerrando la puerta. Recargo mi espalda en la misma y no dejo de sonreír como una niña pequeña cuando el chico que le gusta sólo le ha dado una mirada en el colegio. Esto me resulta bastante molesto porque, aunque desee con todo el corazón dejar de mirarle de esa forma tan lela, no puedo, se me hace imposible; camino hacia el baño y tomo una rápida ducha, al salir seco mi cuerpo con una toalla y me coloco el pijama. Cuando estoy preparada para dormir camino a la cama y me arrecuesto. Ha sido un día fantástico... Mañana, al despertar, estaré empezando a cumplir mis sueños. No puedo esperar.
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Me remuevo en el colchón que no es el mío propio pero resulta ser cómodo. Abro los ojos y todo sigue tan tranquilo dentro de la habitación como cuando entré ayer por la noche. Me siento en la cama, visualizo la habitación y todas las chicas se encuentran dormidas. Me levanto y me doy una ducha para salir luego y colocarme un vestido de tela fina color cian y unos zapatos de tacón del mismo tono, adjuntado a mi Look un pequeño cinturón marrón. Me maquillo, peino mi cabello y tomando el móvil decido ir a la cafetería por algo de comida.
Mientras camino, me fijo que hay pocos alumnos en las instalaciones de la universidad, ha de ser por la fiesta de anoche. Voy caminando por la entrada de la cafetería, y como de costumbre hay grupo de chicos en la puerta, me miran de arriba abajo y yo los ignoro, me molesta que hagan eso. Escucho silbidos y algunos piropos por parte de ese grupo. Llego al ordenador y pido un sándwich con un capuchino. Busco asiento en una de las mesas y miro a mi emparedado con ganas de devorarlo.
Mirada similar a la que le daba a Michael ayer...
Tono el pan en mis manos y cuando estoy a punto de darle una mordida...
— Qué bella estás hoy —Escucho su voz y levanto mi cabeza... Michael me enamora por completo—.
— Gracias —Devuelvo el pan a su plato—.
— Oh, come. Has como si yo no existiera —Hace un movimiento de manos mientras sonríe—.
— Lo que me pides es algo casi imposible ¿Cómo voy a pretender que el intérprete de Thriller no existe? —Me cruzo de brazos y dejo caer mi espalda al espaldar del asiento—.
— ¿Cómo podría yo dejarte sola con tanta belleza encima? —Me mira como... Anoche, cuando estaba encima de mí—.
— Emm... Qué sándwich —Me alejo de las redes que extiende sobre mi camino para llegar a él—. Se ve delicioso —Cojo mi desayuno y le doy un gran mordisco—.
¡Maldición! Sí que está sabroso.
Michael ríe y levanta su mano atrayendo a un... ¿Mesero? ¿Aquí había un mesero quién nos atendiera? Nunca lo había visto sino hasta ahora.
— Un sándwich de los que ordenó la señorita, por favor. Con un jugo de naranja —Le dice al hombre con el delantal y luego él mismo se va—. ¿Puedo acompañarte?
— Ya has ordenado, Michael —Qué más queda... —.
¡A la verga! ¡Desayunaré con Michael Jackson!
El hombre llega con la orden de Michael y el bonito moreno toma asiento frente a mí.
— Espero que el mío esté tan bueno como tú —Dice de pronto y yo me atraganto—. ¿Estás bien? —Se levanta de su asiento con rapidez y va hacia mi lado para darme pequeñas palmadas en la espalda—. Toma algo de jugo —Ofrece con algo de preocupación—.
Michael me da su jugo y siento como el pan baja con lentitud y me deja el paso libre para otro bocado.
— ¿Ha pasado? —Pregunta inclinándose un poco para mirar mi rostro—.
— Todo está bien —Limpio mis labios con una servilleta—. Gracias.
— Me has dado un susto —Dice volviendo a su asiento con una sonrisa—.
Te daría otra cosa...
— Lo siento, es que... Tuve prisa al tragar —Tomo del capuchino a mi lado—.
— ¿Te parece si desayunamos y vamos por la película?
— Claro... Genial —Sonrío.