Al bajar del carruaje lo primero que vi fueron dos filas largas de soldados que rodeaban el gran castillo. Una detenía a los civiles furiosos que deseaban ingresar al castillo, sin embargo no venían en ningún vehículo y, por lo tanto, tenían denegada la entrada. La segunda fila, que se encontraba varios metros detrás de la primera, controlaba a las personas que bajaban de los carruajes anotando sus datos y guiándolos hacia la entrada del edificio. El ruido de los gritos de los ciudadanos y la caminata constante de los caballos que arrastraban los vehículos se mezclaban dándome una punzada de ansiedad.
El palacio era alto, como veinte metros de altura, quizás más. Grandes torres llenas de ventanales de colores con mosaicos inentendibles le daban más elegancia y realeza al castillo. Este no tenía una gran muralla, pero con la cantidad de guardias que había era como si la hubiese. Luke me tomó la mano y con una mirada me advirtió: "No te separes de mi lado", y comenzó a caminar hacia el montón de gente acumulada alrededor de los guardias más cercanos al palacio.
─¿Nombres? ─preguntó una soldado con un tono serio.
─Luke Ruzz y Belladonna Valeriana ─contestó el pelirrojo, intentando prestarle atención a la mujer sobre todo el alboroto detrás nuestro.
─¿Vienen de la academia Nova, verdad? ─ambos asentimos con la cabeza. La guardia, quien llevaba una lista como todos los demás guardias, comenzó a buscar con la mirada entre los cientos de nombres allí ─. No los encuentro, ¿En que año están?
─Yo en segundo, ella en primero.
Luke parecía levemente preocupado, e incluso molesto. Me apretó un poco más la mano, me dolía pero preferí no decir nada. La guardia volvió a buscar pero negó nuevamente con la cabeza.
─No, no están. Lo lamento pero tendré que...
La mujer se vio interrumpida por Gia, quien apareció por detrás y se asomó por encima de su hombro.
─Están conmigo, en la lista real ─nos sonrió levemente antes de volver a mirar al soldado.
─Lo lamento, princesa, no lo sabía ─dijo ella, sacando una lista distinta e incluso un poco más corta ─. Sí, aquí están. Pasen ─se hizo a un lado y nos dio espacio para pasar. Ambos caminamos hasta llegar con la rubia.
─Por fin llegan, ya estaba pensando que no despertarías ─Gia me abrazó soltando un suspiro de alivio sobre mi nuca. Con la mano que aun tenía libre le correspondí el abrazo, aunque me tomó unos segundos quitarme la sorpresa.
─No tienes que ser tan pesimista ─bromeé al separarnos.
─Eso es porque tú no viste lo que yo vi. Fue horrible verte derrumbada sobre el suelo luego de salvarnos a todos.
─Supongo que sí ─contesté algo nerviosa. Recordar el dolor en mi cuerpo no era algo que anhelaba hacer.
─Bien, entremos. Les reservé unas habitaciones junto a las mías, además de lugares en el palco real ─nos sonrió orgullosa, a lo cual le dediqué una mirada de agradecimiento.
─¿Palco real? ¿Cómo las terrazas internas que se usan en los teatros? ─preguntó Luke algo confundido.
─Exacto, aunque no sabía que había teatros en Bluequeen.
Mi piel se erizó y sentí un cosquilleo en mi espalda. Tuve que esforzarme mucho para no sacudirme por el escalofrío que acababa de darme.
─No los hay ─intenté reparar la situación con tranquilidad ─, pero leí sobre ellas en un libro y se lo comenté a Luke hace un tiempo. Supongo que ahora cumpliremos nuestro sueño de subirnos a una ─tomé aire disimuladamente al ver su expresión de confusión desaparecer para ser remplazada por una sonrisa de oreja a oreja.
─Me gusta cumplir sueños ajenos ─guiñó su ojo.
─¿Pero por qué nos reservaste un lugar allí? ¿Habrá alguna obra o algo? ─volvió a indagar el pelirrojo de manera insistente.
─Mi padre dará un discurso antes de la medianoche para todos los recién llegados ─comenzó a caminar para adentrarse en el castillo. Ambos la seguimos un paso atrás.
─Luke ─le susurré con una leve sonrisa, él me miró. Se le notaba nervioso y atento a todas partes, como si hubiese una amenaza constante ─, ya puedes soltarme.
Él bajó su mirada hasta mi mano, dándose cuenta que aún la sostenía. Rápidamente la soltó, dejando ver mi piel enrojecida por la fuerza que había empleado.
─Lo siento ─murmuró apenado y tomando con cuidado mi mano, esta vez para acariciarla.
─Está bien, no es nada ─lo tranquilicé, la situación era demasiado tensa.
Las grandes puertas de madera a las que llegamos luego de recorrer un largo pasillo estaban abiertas de par en par, pero al cruzarlas el ambiente era totalmente distinto. Una luz anaranjada envolvía el lugar con un tono hogareño y formal a la vez. Había muchas personas de todo tipo de clases, sin embargo se paraban y actuaban con respeto hacia todo el mundo, adecuándose a su alrededor. El techo, bastante alejados en cuanto altura de nuestras cabezas, era una obra de arte. Estatuas doradas de ángeles pegadas al cemento y unas pinturas extraordinarias. Pude reconocer a enovanianos utilizando sus poderes para pelear los unos con los otros. Era una belleza como pintura. En el fondo de la habitación un trono con dos metros de altura cubierto con la misma decoración del techo. Sobre él, el rey, observando a todos con un claro aire de superioridad. A su lado y sentada sobre un trono más pequeño, la reina. Ella sonreía, pero parecía fingir su amabilidad.
Gia nos guio entre la gente y nos adentramos en un pasillo, al final de este había una escalera la cual subimos. Un pasillo largo frente a nosotros con únicamente dos puertas, y ambas del lado derecho. Atravesamos la primera y la luz anaranjada volvió a cubrirnos. No me había dado cuenta antes, pero en la sala del trono se hallaban cuatro palcos reales. Dos a cada lado, enfrentados los unos con los otros. Habían doce sillas, las cuales dos de ellas eran más elegantes y estaban más adelante. Supuse que allí se sentaría ella y su hermano, aquel que vi en el castillo de Brownqueen. Me acerqué a la baranda de mármol, todos se veían más insignificantes desde arriba, incluso parecía disminuir el número de personas cuando se veía desde ese ángulo.
La multitud se fue ubicando. Yo me senté junto a Luke en las sillas más cercanas a Gia. Pocos segundos después pude ver a Sol entrar frunciendo levemente el ceño. Al verme se acercó y me abrazó dos segundos antes de separarse.
─No estás muerta de milagro.
─Yo también estoy contenta de verte, Sol ─sonreí levemente.
─Soy realista.
Saludó a la rubia y se sentó a nuestro lado, luego de unos minutos la puerta se volvió a abrir iluminando a Alexei junto a su madre. El morocho primero saludó a Luke antes de dirigirse hacia mí. Después de asegurarse de que me sentía bien saludó a los demás y se sentó en los asientos detrás de nosotros.
─¿Tu padre no vendrá? ─le pregunté con curiosidad.
─Él murió hace ya unos años.
─Oh, no lo sabía, lo siento ─me disculpé algo apenada. Alexei se acercó levemente y susurró:
─No te preocupes, mi madre a veces parece madre y padre en una misma persona. Irritante a la vez que escalofriante ─sonreí divertida al ver como su madre entrecerraba los ojos en dirección a Alexei con una advertencia teñida en su mirada.
─Hablando de padres, ¿Y los suyos? ─interrogó Gia a los tres adolescentes restantes.
─Los nuestros están en Bluequeen, ya les enviamos una carta para ver si necesitaban ayuda o algo por el estilo ─dije rápidamente con una sonrisa leve en mi rostro. Luke, con una expresión claramente forzada pero que intentaba disimular, me imitó antes de dirigir su mirada hacia otra parte.
─Los míos están abajo, pero se quedarán allí porque se encontraron con unos viejos amigos y están poniéndose al día.
Sol parecía algo nerviosa al decirlo, pero decidí mantener la boca callada. No quería crear otro nuevo momento incomodo.
─Oh, es una lástima, les había guardado asientos aquí. Sinceramente estaba ansiosa por conocerlos ─se sinceró Gia con un tono lastimero, aunque velozmente sonrió y volvió a sentarse cómodamente ─. No importa, más tarde podrás presentárnoslos.
La castaña se tensó, pero en ningún momento corrió su mirada de la pared, como si fuese súper interesante.
─Claro, no hay problema ─respondió en un tono bajo y no muy seguro. Iba a preguntarle que ocurría cuando la puerta se abrió nuevamente. Esta vez entraron el hermano de Gia junto con una muchacha bastante joven, y detrás dos hombres quienes parecían ser sus padres.
─Es la novia de mi hermano y sus padres ─me susurró la rubia mientras ellos charlaban ─¿No te lo presenté, no? Kodean de Hall, Príncipe primogénito heredero al trono de Enova. Hijo de Zemira y Corey de Hall y, lastimosamente, mi hermano mayor. Es demasiado estricto y serio, ya hasta le salieron canas. Pero eso no lo escuchaste de mí ─reí levemente.
Kodean era rubio y con ojos cafés claros que podrían enamorar a cualquier dama o caballero en toda Enova. Incluso a mí me parecía atractivo. Se paraba derecho y se reía con gracia, sus movimientos eran elegantes y nunca abandonaba su semblante de príncipe heredero.
Todos se sentaron y no pasó mucho tiempo antes de que se hiciese silencio en toda la sala. El rey se levantó y a su vez todo el mundo lo imitó. Junto con Luke nos paramos un poco tarde ya que no sabíamos cual era el protocolo a seguir frente a un rey, sin embargo nadie pareció notarlo. El hombre frente a la multitud carraspeó la garganta antes de comenzar a hablar.
─Damas y caballeros, sean todos bienvenidos al Castillo Real Principal de Enova. Hoy ha sido un día atareado, sin embargo no quería abstenerme de algunas palabras para todos aquellos que se han quedado sin hogar por este accidente...
Y pasó a dar unas palabras de motivación y compasión hacia su pueblo. Me pareció irónico pues decía que el pueblo debía que estar unido en tiempos de desastres, sin embargo la mitad del pueblo se encontraba afuera, gritando y rogando por entrar, y nadie los calmaba ni los atendía.
Eché un vistazo hacia la gente en el suelo, desde hombres y mujeres de edad madura hasta bebes que dormían o eran entretenidos por sus madres y padres para que no lloraran. Luego volví a subir mi mirada pero cuando iba a correrla noté algo que me sorprendió. En el palco de enfrente se encontraban Keo y Azael Darth, ambos con ropa elegante combinando los colores neutros y mirando hacia el rey con expresión de aburrimiento. De costado, se parecían incluso más si era posible.
Era lógico que asistieran a un discurso del rey, y más aún que estuvieran en un palco real, sin embargo eso no evitó que me sorprendiera. Al aparecer el pelinegro sintió mi mirada y con un pestañeo dirigió su mirada hacia mí. No supe identificar su expresión, pero no era de sorpresa.
─...Por eso les pido que no bajen los brazos aún. Nuestras vidas no dependerán de estos ataques de la naturaleza. Viviremos, nos aferraremos a la vida con dientes y uñas si es necesario...
La voz del rey sonaba de fondo con promesas vacías, algunos se emocionaron. Azael revoleó los ojos, se encontraba detrás de su padre así que aprovechaba aquello para hacer gestos sin que lo vea. Comenzó a imitar dramáticamente al rey, moviendo la cabeza y apuntando a la nada con un dedo, tal y como lo hacía el hombre allí abajo. Fruncí los labios intentando contener la risa, pero esta salió levemente por mi nariz. Kodean se giró en mi dirección con curiosidad así que me enderecé con mi mejor expresión de seria. Este le tomó menos de un segundo volver a prestar atención a su padre. Azael sonrió de lado, pero pronto la sonrisa desapareció ya que su padre se giró para verlo, elevando una ceja con frialdad. Detectó que el pelinegro me estaba mirando así que me echó una ojeada. Rápidamente devolví mis ojos en dirección al rey, nerviosa pero disimulándolo como podía.
─En cuanto a lo escrito en las columnas de tierra... tan solo son palabrerías ─continuó el rey, pero esta vez si puse atención ─. Hace años se hizo lo que se tenía que hacer. Las Queen fueron ejecutadas para poner paz en Enova, lo cual no me enorgullece. Para mí cada vida cuenta, sin embargo si hubiese alguien aún con aquella sangre en sus venas solo tengo dos cosas para decir: La primera es que están atacando a todo el pueblo por un estúpido trono, si eso es lo que quiere para que terminen estos ataques yo mismo se lo daré. La segunda, si acaso no es su culpa lo invito a presentarse ante mí y ayudarnos a todos a detener esta situación. Hasta entonces, haré todo lo que pueda para mantener viva a mi gente. ─Mi piel se erizó. Quizás eso tuve que hacer desde un principio ¿No? Quizás debería habérselo dicho en la primera reunión que tuvimos. Mucha gente esta saliendo herida para que yo me apodere de esa corona pero ¿Cuánto vale en realidad si al final del día todos me odian? No, debe haber otra forma ─. Y por último, quiero darle las gracias a varias personas que fueron héroes sin lugar a dudas. Los guardias peatonales, quienes salvaron a los civiles en las calles; Los guardias reales, quienes se aseguraron de que cada persona en este edificio salga con vida; Keo Darth, quien donó una cantidad importante de dinero para las reparaciones; Y Belladonna Valeriana ─me quedé paralizada al escuchar mi nombre, como si el tiempo se hubiese detenido por un momento ─, quien salvó a casi cien personas en la academia Nova, incluyendo a mi hija la princesa Gia de Hall, de ser aplastadas por una torre. No hay palabras para el increíble agradecimiento que les tengo, siempre serán recordados como héroes para mí. Sin más que decir, les deseo una dulce velada. Buenas noches a todos.
Sonrió una última vez antes de salir de la mano de la reina junto con varios guardias. Gia, quien ya se había levantado de su asiento, se acercó y me abrazó incluso más fuerte que antes a lo cual solté un quejido.
─Lo siento ─se separó levemente para quedar frente a frente ─. Donna, me salvaste la vida. A mí, a Sol y a todos nuestros compañeros. No dudaste cuando tuviste que tomarnos de las manos para huir del caos. No dudaste para romper la ventana. No dudaste al utilizar tu magia para salvar a varios inocentes. No dudaste en ofrecer tu vida a cambio de la de los demás. Que suerte tengo de ser tu amiga ─me volvió a abrazar, esta vez más despacio.
Sus palabras chocaron contra mi mente como si recién me diese cuenta que estaba dispuesta a morir por mi causa. En su momento no sentí la mayor parte del dolor por la adrenalina, y cuando me desperté ya me habían sanado, sin embargo el hecho de que mi cuerpo fue cubierto por cientos de cristales no se iba a borrar tan fácil. Era una heroína, la gente me quería. Quizás si explicaba que jamás quise dañar a nadie me den una oportunidad de arreglar las cosas ¿No? Quizás no me odien por mi apellido, quizás puedo cambiar la opinión de los demás. O quizás no, quizás no me crean.
Inconscientemente miré el palco frente a nosotras, Azael me observaba con cierta calidez. Le dediqué una última ojeada antes de abandonar el palco real.
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La cena fue irreal. Platos dorados, cubiertos delicados con todo tipo de tamaños y una comida verdaderamente real y glamurosa en cierto punto. Inclusive me sentí una dama inglesa o algo por el estilo, aunque me sentía así casi todo el tiempo por los vestidos antiguos y materiales de la época. Al tocar las diez de la noche todos se fueron a sus cuartos, mientras que Luke, Sol, Gia y yo nos adentramos en la recámara de la rubia. Su habitación era toda la planta baja de mi casa en el otro mundo. Una cama de tres plazas, un balcón con mesas y sillas, un tocador gigante con un espejo tan limpio que veías hasta tu alma, una biblioteca embutida llena de libros de todo tamaño y color. Pero eso no fue lo que más nos impactó.
─Siéntense en la cama y procuren no bajar los pies ─pidió la rubia, sentándose con nosotros. Luego, colocó su corona en un punto específico de la pared en la que estaba apoyada la cama y esta comenzó a moverse. Con un giro de 180º la cama quedó frente a una habitación llena de vestidos y ropa, coronas y zapatos, una pasarela y un espejo que cubría una pared entera. Abrí la boca de par en par.
─¡Mi sueño desde que vi Hannah Montana! ─grité emocionada saltando de la cama y corriendo hasta el primer armario que me llamó la atención.
─¿Hannah qué? ─preguntó Gia confundida.
─Nada importante, un juego de nuestro pueblo ─mintió descaradamente el pelirrojo mientras yo veía los vestidos como si fuesen la mayor maravilla del mundo.
A la medianoche nos sentamos en una ronda sobre el suelo mientras tomábamos una reserva especial de jugo extraído de una fruta de no sé donde, no escuché con atención esa parte cuando Gia nos contó, lo único que sé es que tenía sabor a multifruta.
─Esto se convirtió en una pijamada ─bromeó la castaña.
─Jamás había estado en una pijamada si soy sincero, por lo menos no en una de mujeres ─se sinceró Luke, se lo veía contento y hasta diría que se divertía.
─De lo que te pierdes ─se carcajeó la rubia.
Unos pasos rápidos sonaron en el pasillo acompañados del ruido de una carretilla, con las ruedas moviéndose sobre el suelo. Gia suspiró pesadamente revoleando los ojos antes de volver prestar atención a nuestra ronda.
─Han estado así todo el día. Con la falta de tiempo para organizar el recibimiento del pueblo y demás el castillo ha estado algo... atareado ─confesó relajando los hombros y jugando con su pulsera de oro ─. Sea quien sea el que está atacando a Enova, nos está tomando demasiado desprevenidos. Nunca antes había visto a mis padres tan nerviosos, creo que les incomoda el tema de las Queen.
Mi cuerpo se tensó por un micro segundo antes de controlarme para parecer levemente tranquila, por otro lado Luke tomó un largo sorbo de jugo.
─Sí, oí que en Whitequeen se han derrumbado siete iglesias ─comentó Sol. Según yo tenía entendido, Whitequeen era la mayor zona religiosa de Enova. Allí veneran a los guardianes de la reina y a todas aquellas Queen que hicieron "milagros".
─Ojalá hubiese una forma de detener estos ataques, haría lo que fuese para que dejen de lastimar a personas inocentes ─tragué saliva y miré a Luke, con un signo de interrogación pintado en los ojos.
Ya me había planteado antes contarle a Gia que yo era la heredera al trono, pero aquello tendría consecuencias y no serían buenas. Ella era la hija de los reyes y yo solo una recién llegada con la que se lleva bien, no dudaría en elegir a sus padres y la familia real pensaría que yo quiero el trono así que me decapitarían o algo por el estilo. Además, saben que tengo más de un poder por lo tanto el miedo podría influir sobre ellos, lo cual no me beneficia. No tenía planeado contarle la verdad, por lo menos no todavía, pero no vendría mal una ayuda para detener a lo que sea que estuviese causando esto. Aquello no levantaría sospechas, sería normal que yo quiera tomar represalias por casi morir en el terremoto ¿No? Siendo cautelosa y cuidándome con que información darle y que no, ella podría ayudarme a avanzar en la investigación.
Luke negó con la cabeza advirtiéndome que cerrara la boca, yo le sonreí levemente con un "lo siento" en los ojos y miré a la rubia.
─Bueno... ─dije pensando que palabras utilizar exactamente.
─¿Hmm? ─profirió Gia en mi dirección.
─Podría haber una forma. Si los ataques son provocados por los guardianes, entonces tenemos que saber porqué. Leí que hay un diario escrito por la primera reina contando todo sobre los guardianes, y que este está en posesión del reino. Con Luke creemos que podría estar aquí, en este castillo. Si sabemos porqué lo hacen, quizás podamos saber como hacer que paren.
─No lo sé, yo no creo que los ataques sean provocados por los guardianes ─comentó Sol ─. Para mí alguien, posiblemente una heredera Queen perdida, está causando todo esto para obtener el trono ─negué con la cabeza, estaba por decirle que era imposible porque la última heredera Queen era yo y definitivamente no estaba causando todos estos ataques, pero cerré la boca abruptamente, mordiéndome la lengua.
─Es posible ─dijo de la nada el pelirrojo, a lo cual lo miré frunciendo el ceño ─, pero es mejor sacarnos la duda. Es posible que el diario nos de respuestas ─finalizó, a lo cual pude volver a respirar regularmente. Él estaba de mi lado, lo cual agradecía.
─¿Tú sabes en donde puede estar? ─le pregunté a Gia, quien estaba levemente perdida en sus pensamientos. Cuando se dio cuenta de que le hablaba a ella pareció despertar de un pequeño bucle y se levantó enseguida.
─Sí, sí en realidad ─los demás la imitamos al pararnos ─. Hay una sala que esta prohibida para todo aquel que no sea el rey y la reina o que no tenga permiso directo de los mismos. Una vez la visité cuando era pequeña, estaba lleno de objetos antiguos y documentos confidenciales, y hubo un cuarto específico al que mis padres no me dejaron ingresar. Creo que allí podría estar ─tomó un abrigo algo suelto pero cómodo y se cambió las pantuflas por zapatillas.
─¿No estarás pensando ir ahora, verdad? ─pregunté con cautela, aunque en realidad sabía la respuesta.
─Mi padre es muy olvidadizo, por lo tanto crea copias de absolutamente todos sus objetos. Si tomamos la copia y la guardamos hasta salir del castillo podremos revisarla con tranquilidad cuando volvamos a la academia. Nadie sabrá que la sacamos, y cuando descubran que desapareció ya habrá sido tarde y no tendrán sospechosos viables ─contestó tomando la iniciativa mientras sacaba un bolso de debajo de su cama. Al abrirlo sacó lo que parecía un prototipo de petardo, como los que se estallaban en navidad, junto con una piedra pequeña y un frasco con liquido rojo.
─¿Y eso? ─Sol se acercó a la rubia confundida.
─Objetos para crear distracciones. Los usaba cuando era niña para hacerle bromas a mi hermano.
─Y yo que siempre te creí una niña correcta de pies a cabeza ─bromeó Luke.
─Iré y traeré el libro conmigo ─nos avisó, pero antes de que abriera la puerta interferí su paso negando con la cabeza.
─No irás sola.
─Si me atrapan el castigo será menor porque soy una princesa, y si vamos todos solo nos retrasaremos.
─Sí, pero necesitas ojos en la espalda. Vayamos nosotras dos.
Más que nada porque no estaba segura y muy confiada de Gia, su nueva valentía e ingenio me resultaba extraña. ¿Cómo es que durante el terremoto no podía ni caminar del temor y ahora resultaba ser una espía súper secreta con años de experiencia? Algo olía mal.
─Si tú vas, yo igual ─sentenció Luke a lo cual suspiré pesadamente.
─Luke, estaré bien. Tus pasos son pesados por lo tanto suenan más, y tus movimientos bruscos así que llamas la atención ─le indiqué con tranquilidad ─. Esto es lo que haremos. Sol y Luke se quedan haciendo ruido para que parezca que seguimos haciendo una pijama. Gia y yo nos vamos, tomamos la copia y volvemos lo más rápido y silencioso posible. ¿Está claro?
Luke asintió de mala gana mientras que Sol se encogió de hombros y volvió a su lugar. Gia me sonrió levemente y con eso último salimos de la habitación.
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Los pasillos del palacio estaban oscuros y silenciosos. Cada tanto veíamos un soldado que otro, pero rápidamente cambiábamos de ruta o nos ocultábamos hasta que desaparecían. Gia me guiaba y ya habíamos bajado tres escaleras cuando se detuvo.
─¿Ves la puerta bordó del fondo? ─preguntó asomándonos en un último pasillo.
─Sí ─asentí, viendo la entrada protegida por dos guardias.
─Allí es. Es momento de usar las distracciones ─confirmó sacando el prototipo de petardo y el frasco con liquido rojo. Este último lo derramó sobre el primero, manchándolo todo lo que podía ─. Ahora, usaré la piedra para prender esta bomba. Si uso aire para alejar la bomba de nosotras explotará antes, por lo tanto en cuanto lo haga tendrás tres segundos para usar tu telekinesis y tirarla al otro lado del pasillo, ¿De acuerdo? ─tomé aire antes de asentir con la cabeza ─. Muy bien. A la cuenta de uno... dos... y ¡tres!
Frotó la piedra contra el prototipo manchado de rojo, tal y como hacían los boy-scouts con madera cuando querían prender fuego, y la lanzó en el aire. Usé toda mi concentración y la piedra voló varios metros lejos de nosotras.
Un gran estallido sonó retumbando ligeramente el suelo. Eso definitivamente llamaría la atención. Los guardias se miraron entre sí antes de abandonar sus puestos y correr a toda marcha hacia el lugar de la explosión. Junto con la rubia entramos a hurtadillas en la habitación cerrando la puerta bordó detrás de nosotras.
El lugar parecía un museo, pero en vez de tener estatuas antiguas o máscaras de tribus antiguas habían objetos normales, sobre columnas bajas y cubiertos por unas cajas de cristal. Me acerqué al primero que vi, era una pistola.
" M1879 Reichsrevolver: Arma no mágica utilizada por los humanos del otro mundo durante lo que ellos llamaron "Guerra mundial". Letal para humanos".
Jamás había visto un revólver de cerca, no era muy distinto a lo que me imaginaba. En la segunda columna fruncí el ceño, era solo un tintero y una pluma.
" Tinta y pluma: Utilizado por los humanos para escribir en pergaminos. Mucho menos eficaces que las tecas".
─¡Donna, por aquí! ─susurró Gia a lo lejos.
Ella ya había encontrado la puerta que buscábamos. Me acerqué hasta quedar a su lado y con tan solo girar la perilla esta se abrió lentamente de par en par, sin soltar ni un solo ruido. Esa segunda habitación era más pequeña y estaba repleta de libros. Antes de poder poner especial atención al lugar, Gia susurró como festejo.
─¡Ahí está el original!
En el centro del lugar había una columna con el diario sobre ella. Las paredes estaban cubiertas de repisas con más libros todavía. Les eché un vistazo a los lomos con los títulos, eran registros desde hace cientos de años. Reyes y familias reales, generaciones de empleados. La clasificación de ciertos poderes y...
─Lo encontré ─le avisé a la rubia. Allí estaba la copia del diario.
El lomo era de cuero, algo podrido y desgastado pero aún útil. Las hojas estaban teñidas de una amarillento agrio, y al tocarlas te hacían cosquillas en los dedos.
─Bien, larguémonos de aquí.
─No, espera ─la detuve antes de que saliera
─¿Qué ocurre? ─preguntó alarmada.
─¿Cómo es que de la nada te convertiste en una experta sobre robar diarios y distraer guardias? ─elevé una ceja en su dirección, cuestionándola con un tono acusatorio. Ciertamente no sé si elegí el momento ni el modo adecuado, pero ya lo había soltado.
─Ya te dije que antes lo hacia para molestar a mi hermano ─contestó restándole importancia.
─Sí pero... no me convence.
─Si tienes algo que decir, dilo Donna.
La seriedad de la rubia me sorprendió. Estaba demasiado acostumbrada a verla con buena energía que este cambio repentino me tenía alterada.
─Solo me parece raro que en la academia estabas aterrada, pero aquí actúas como si lo hubieses hecho toda tu vida.
─¿Será porque en la academia había un terremoto y los edificios se caían mientras que aquí no se mueve absolutamente nada más que nosotras? ─respondió con ironía. Finalmente suspiró y levantó una mano para rascarse la nuca ─. Lo siento, sé que estoy algo... nerviosa, pero es que este es un tema que de verdad me importa. El pueblo que ayer se estaba muriendo es mi gente. Se supone que la familia real debe proteger a esas personas, pero como tú bien dijiste mi cabeza se nubló por el miedo y no hice nada. Ya me cansé de no hacer nada, protegeré a esa gente a toda costa. Quiero esta oportunidad para reparar aquello que no hice, y si ese diario puede ayudarme entonces haré todo a mi alcance para sacarlo de esta habitación ─finalizó con tranquilidad.
Realmente no estaba segura, y mi primer instinto siempre fue no confiar, sin embargo esta vez decidí creerle. Algo me decía que quizás era cierto, que yo era demasiado exagerada al desconfiar, otra parte de mí me pedía golpearle la cabeza con el lomo del diario y salir corriendo de allí. Suspiré hondo, no tenía tiempo para dudar. Asentí con la cabeza antes de hablar.
─Sí, entiendo. Yo también quiero ayudar a esa gente, Gia; por algo estoy aquí ─ella sonrió levemente antes de asentir con la cabeza.
─Entonces vayamos de una vez, este lugar apesta a podrido.