Será cuestión de tiempo

By MyriamBizzle

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Ella no era la chica que él siempre soño Él no era el chico que ella imagino Ninguno de los dos tenía una vi... More

Capítulo 1;
Capítulo 2;
Capítulo 3;
Capítulo 4;
Capítulo 5;
Capítulo 6;
Capítulo 7;
Capítulo 8:
Capítulo 9:
Capítulo 10;
Capítulo 11;
Capítulo 12;
Capítulo 13;
Capítulo 14;
Capítulo 15;
Capítulo 16;
Capítulo 17;
Capítulo 18;
Capítulo 19;
Capítulo 20;
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Capítulo 68
Capítulo 69;
Capítulo 70;
Capítulo 71;
Capítulo 72;

Capítulo 61;

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By MyriamBizzle

Narra Justin:

 

Una destello de luz da de lleno en mi cara, y aleteo mis pestañas para acostumbrarme a la luz. Vuelvo a cerrar los ojos y bostezo. Me incorporo sentándome en la cama con la espalda bien recta. Cuando abro los ojos espero ver mi habitación, sin embargo no es así. Es todo diferente, todo como de muy...chica. Miro a mí alrededor y la realidad me golpea como una bola de cemento, un dolor punzante en lo más profundo de mi cabeza lo acompaña. Me tumbo de nuevo en la cama y me tapo los ojos con mi brazo. Todo mi cuerpo retumba con mi respiración y pequeños dolores punzan en mi estómago. Gruño entre dientes y maldigo en voz baja. No me acuerdo de nada de lo que paso ayer, lo último que recuerdo es el beso de Madison y la mirada perdida de ____. ¡____! ¡Joder, joder, joder! Me vuelvo a incorporar en la cama de un salto y me llevo las manos a la cabeza. Mis manos tiemblan y cuando rozo mis nudillos con las sábanas un extraño escozor los envuelve, acaso ¿Me pelee anoche con alguien?

Entonces la puerta que está a mi izquierda se abre y la adrenalina corre por mis venas. Mi corazón retumba en mi caja torácica cuando veo a ___ salir envuelta en una toalla. Sale del baño con una sonrisa, relajada y tarareando una suave melodía. Cuando sus ojos hacen contacto con los míos su sonrisa se borra casi al instante y mi corazón pincha al pensar que yo soy la causa de eso. Me mira completamente seria, y traga saliva sonoramente.

-Hola -su voz suena pequeña y frágil.

-Hola -la mía, sin embargo, suena demasiado ronca.

Me suavizo la voz tosiendo un poco y bajo la mirada a las sabanas que están manchadas de sangre, la sangre que sale de mis nudillos recién abiertos por culpa de la fuerza que ejerzo en ellos con mis puños cerrados. Estoy en tensión.

-No sabía que estabas despierto -La miro y veo un rubor extendiéndose por su hermoso rostro.

-Me acabo de despertar -afirmo.

Asiente con la cabeza y agarra mejor la toalla para que no se mueva de su lugar. Un silencio incómodo nos envuelve y ____ se dirige a su armario. Lo abre y saca de él unas cuantas prendas, y sin decir ni una sola palabra más se vuelve a encerrar en el baño.

Miro por debajo de las sábanas y me doy cuenta de que solo estoy en calzoncillos y que mi ropa está en una silla perfectamente doblada. Pongo mis pies temblorosos en el suelo e intento levantarme pero un horrible dolor de cabeza se apodera de mí ser. Intento recordar cualquier cosa de lo que pasara ayer, pero ningún recuerdo aborda mi mente. Solo hay pequeñas lagunas donde me pierdo entre imágenes borrosas. Me crujo los dedos y estiro mi espalda hasta escuchar como cada vertebra cruje. En ese momento escucho la puerta del baño abrirse y la suave respiración de ___ detrás de mí.

-¿Tienes pastillas para la resaca? -Digo bajito, cerrando los ojos y esperando a que su suave voz llene mis oídos.

-Sí, ahora vuelvo -y con esas palabras desaparece de la habitación.

Yo no me muevo de mi posición, tampoco quiero hacerlo, ni tampoco puedo. Los recuerdos de anoche se me arremolinan en el corazón y en la mente, y un mareo inesperado aborda mis sentidos incomprendidos. Quiero llorar de impotencia, llorar porque no quiero que nada cambie entre ____ y yo. Ahora que las cosas estaban cogiendo color y un sentido más directo voy yo y mis estupideces y lo estropeo todo. No tengo remedio y eso nunca cambiara por muchas cosas buenas que pasen en mi vida.

-Aquí lo tienes -la voz de ___ me asusta y miro hacia arriba. La veo con su mirada preocupada, con su ceño fruncido y con pastillas y agua en sus manos.

-Gracias -estiro mis brazos para coger las cosas de sus manos pero sus ojos hacen un escaneo rápido a mis nudillos. Noto como se tensa y como sus facciones cambian por completo.

-Se te han abierto los nudillos -el miedo tiñe su voz y el mareo vuelve a mí como una oleada del mar.

-No pasa nada -dejo descansar mis manos en mis rodillas y miro la sangre que fluye de mis nudillos.

-¿Cómo puedes decir que no pasa nada? -___ me mira incrédula y sé, que si no fuera porque está enfadada conmigo me daría un guantazo en la cara.

-No te preocupes.

___ deja las pastillas y el agua en su mesita de noche y me agarra las manos haciendo fuerza en ellas para levantarme de la cama. La miro con mi ceño fruncido y ella deja de tirar por un momento.

-Vamos al baño, te vas a desangrar como sigas así -mi corazón salta de alegría cuando noto la preocupación en su voz.

Me levanto sin que ella tenga que hacer un segundo esfuerzo por levantarme y nos dirigimos al baño con nuestros dedos entrelazados. Ella parece dolida y he notado como sus manos tiemblan incontrolablemente. Cuando estamos en el baño, ____ me obliga a sentarme en la tapa fría del váter después de mojar mis nudillos en el agua fría. Ella coge gasas y alcohol, y empieza a limpiar mis ensangrentados nudillos con todo el cuidado del mundo.

La miro, y mis entrañas me hacen daño, se ve tan cansada. Con bolsas debajo de sus ojos, con su nariz roja, con sus labios quemados y maltratados. Su pelo esta alborotado y sus ojos inyectados en sangre. Sigue siendo tan preciosa como el primer día, pero cada día la veo más destruida, más...rota. La idea de que todo eso sea mi culpa no abandona mi mente y me maltrato con esa descabellada idea. Lleva unos shorts de pijama y una sudadera mía. La sudadera que le deje la primera vez que la lleve a la playa. Suspiro y me muevo incómodo. Ella evita mi mirada pero yo no dejo de mirar su magullado rostro ni un segundo. Entonces me animo a hablar pero ningún sonido sale de mi boca.

-Lo siento -los ojos de ___ hacen contacto con los míos por fin. Tiemblo debajo de ella cuando sus ojos se oscurecen. Una mueca de enfado y de tristeza surca su rostro y me mira con cara de pocos amigos.

-Eso no arregla nada, joder -susurra.

-Lo sé -afirmo y trago la bilis que se ha acumulado en mi garganta reseca.

-Siempre creéis que con un par de palabras la cosa se soluciona pero sigue doliendo

-Lo siento -vuelvo a repetir con un hilo de voz.

___ no dice nada, se limita a limpiar la sangre. De nuevo ese silencio incómodo nos invade y siento la necesidad de disolverlo.

-Di algo...por favor.

-No te preocupes, creo que ya me acostumbre.

-¿A qué? -mi voz tiembla porque no quiero que diga las palabras que están flotando en mi cabeza.

-A que me hagan daño.

Sus palabras caen en mí como un cubo de agua helada. Sus palabras me hieren y mi respiración se entrecorta en mis pulmones. Quito el contacto de nuestras miradas, incapaz de sostener sus ojos chocolate por un segundo más. ___ deja mis nudillos y tira todo lo usado a la papelera. Me levanto y trago saliva, mis manos tiemblan y la cabeza me va a estallar. Ella sale del baño antes de darme una mirada triste. Todo mi interior se rompe tras esa mirada, puedo sentir como mi corazón se enfría cada vez más.

La sigo hasta su habitación y veo como su figura se sienta como una pluma en una esquina de la cama. ___ mira hacia el frente con la mirada perdida en algún sitio. Tengo que detener las ganas de ir hacia ella, aplastarla entre mis brazos y besarla hasta borrar el dorso de sus labios.

-Perdóname, yo no quería...

-¡Te besaste con ella, solo para hacerme daño! -me reprocha girando su cabeza y clavando sus pupilas en las mías. Sus lágrimas caen como una cascada de sus ojos. No puedo escuchar esto, pero lo necesito para comprenderla.- ¡Me dejaste sola en una maldita fiesta a la que ni siquiera quería ir! Y-y... ¿Esperas a que un simple lo siento lo arregle todo, piensas que es tan fácil perdonarte después de lo que me hiciste anoche?

Mis labios se entreabren y mi mente empieza a procesar todo lo que ___ acaba de decir. Me he quedado mudo y mis nudillos han empezado a sangrar de nuevo.  ____ tiene toda la razón del mundo y yo no soy nadie para decir lo contrario. La deje sola, cuando sé que eso es lo que más daño le hace. Sentirse sola. Le di en su punto más débil. La traicioné, confió en mí y yo la decepcioné como un completo idiota. Sé que la he fastidiado como nunca, pero necesito que ella me comprenda a mí, necesito que ella sepa los motivos, mis motivos.

-Te deje sola...porque es lo que hago cuando estoy asustado. -Ella me mira y se limpia las lágrimas con el dorso de la mano. Se levanta y muerde su labio inferior suavemente.

Doy pasos tímidos hacia ella esperando que me detenga, ____ solo acaricia sus sienes y suspira. Quiero abrazarla y besarla pero no puedo. No quiero asustarla más de lo que está.

-¿Asustado de qué? -me mira y me deleito de sus ojos enrojecidos.

-Del pasado. -Entonces ___ parece comprenderlo todo.

-De Madison -asiento.

-Nunca me había enfrentado a ella ¿Sabes? -murmuro con una voz herida- Siempre he sido como...su muñeco. Es verdad que ha habido otras chicas, pero ella fue la primera a la que realmente he querido de una manera diferente. Ella me atrapo como ninguna chica lo había conseguido hacer.

-No quiero seguir escuchando...-___ hace un gesto con la mano para que pare y hace una mueca con sus labios.

-Necesito que me escuches, por favor.

Cuando ella no dice nada y baja la mirada aprovecho para seguir hablando.

-Cuando me fui de la ciudad aún sentía algo por ella. Quería olvidarla con todo mi cuerpo y alma, créeme. Pero me ha sido imposible. Hasta anoche. Cuando la rete, cuando te defendí y en mi interior solo note rabia y asco hacia ella supe que ya todo lo que un día sentí se acabo.

-Sigo sin entender el porqué del miedo.

-Me asuste porque había algo en mi vida que había apagado esa llama que me ahogaba. Alguien que me había hecho olvidar a esa persona que tanto daño me hacía, que tan tóxica era para mí...

-No lo entien... -estoy exasperado y no sé cómo decir las palabras que queman en mis labios.

-¡Te estoy diciendo que estoy enamorado de ti! ¡He estado enamorado de ti todo este jodido tiempo! ¡Es por eso que estoy asustado!

____ se ha quedado completamente rígida, las lágrimas han parado de caer y su rostro esta desencajado por mi confesión. Mi corazón ruge y mi respiración está entrecortada. Pero aún así sigo con mi pequeño discurso.

-Me di cuenta anoche cuando no sentí nada por Madison pero contigo lo sentí todo. Me asuste por no ser lo que te mereces...me asuste por empezar de nuevo algo que quizás no acabe bien.

Y entonces cerré la boca para que ella hablara. Pero ____ está tan rígida con sus ojos perdidos que tengo miedo a que huya de mí y se aleje como yo hice ayer con ella.

-Justin...y-yo...-hace el intento de hablar pero vuelve a cerrar la boca en un vano intento.

Un silencio nos invade y ___ juguetea con sus dedos nerviosamente. Creo que mi corazón puede salirse en cualquier momento de mi caja torácica.

-Di algo -ordeno con la voz rota.

Ella me mira con ojos apenados y con las palabras atragantadas en la garganta. El aire que nos rodea es espeso y el silencio sigue siendo igual de incómodo que antes.

-Creo...que necesito pensar, estar sola un rato y ordenar mis pensamientos. -ella se abraza a sí misma y parece más pequeña que antes. ____ respira con pesadez, su mandíbula está apretada para no llorar y su mirada está clavada en mí.

-¿Esto es un adiós? -pregunto con la voz temblorosa.

-Sólo vete Justin...-un hilo de voz sale de sus labios y encorvo mis hombros en signo de derrota.

Luce herida. Luce como si hubiese sido golpeada en el estómago tras haber dicho esas palabras. Estoy cansado de intentar y no conseguir nada. Una risa carente de humor me asalta. No puedo creer que siga creyendo que todavía puedo cambiar algo. Un nudo se instala en mi garganta, pero me obligo a continuar aquí. Cojo mi ropa y me visto en menos de cinco minutos. No sé qué decir para despedirme por lo que escojo el silencio como mi mejor opción. Abro la puerta de su habitación y me dispongo a salir de ella, pero justo cuando estoy por cerrar la puerta detrás de mí, escucho un sollozo por parte de ____ que hace que todo mi mundo se desborone a pedazos. Pedazos que jamás estarán unidos de nuevo.

Bajo la escaleras sin cuidado huyendo de lo que tengo detrás, de las palabras ya dichas y de los silencios incómodos. Cuando estoy abajo miro hacia la cocina rezando para que no haya moros en la costa. Gracias a dios, no hay rastro de nadie. Salgo por la puerta principal y es ahí, justo cuando cojo el pomo de la puerta, me doy cuenta de que mis manos están temblando. Cierro la puerta detrás de mí con sus despedidas y sus ausencias.

Siempre he creído que cuando sientes que las palabras te ahogan, es porque ya llegó el momento de decirlas. Y así lo he hecho yo. He dicho todo lo que sentía, y es eso lo que siento. Estoy enamorado de ella.

Quizás no pueda escribir los pensamientos más tristes esta noche, pero sí lo más bonitos de mi noche, o decir por qué ya no hay más viajes a la luna, pero si porque viajo tanto a sus ojos. Estoy enamorado, más de lo que ella misma piensa. No paro de pensar en ella, es mi pensamiento favorito. El cual lleva de versos cada parte de su rostro y de rimas nuestros besos. Ella es preciosa, no por la estética, ella es simple y eso me gusta. Ella es preciosa porque no planea serlo, es hermosa porque es inteligente, es hermosa porque brilla sin desear ser una estrella.

Si la vieran con esos ojos con los que me mira, esos labios que sonríen sin parar, esa risa que llega sin avisar, amo todo lo impredecible de ella, sin saltar nada.

Estoy loco como para enamorarla una vida entera, loco para amarla más allá de lo que escriben los libros y lo que nos cuentan nuestros abuelos.

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