Tengo el don de colocar a todo el mundo de cabeza o de rodillas ante mi presencia.
Kenneth Al Capone.
-¡Cálmate!
-¡Kenneth!
Hago oídos sordos a los gritos desesperados y sigo apuñalando al último hombre que pudimos sacar de la fiesta antes de que nos embosquen y se lleven a Kenna.
Las extremidades de mi cuerpo me tiemblan por la ira y el tórax me revienta al saber que ella no está conmigo, ni ella, ni el niño que tiene en el vientre.
-¡Ya está muerto, no vale la pena!
Mis brazos son agarrados y me quitan la daga de la mano. Intento forcejear, pero son cuatro personas las que me sujetan. Peleo, golpeo y los arrincono, sin embargo, me doy por vencido cuando veo a Kali en un rincón con los ojos llorosos.
Estaba asustada.
No me resisto y caigo de rodillas contra el suelo. Estoy cansado de fingir, de tratar de mantener todo en marcha y de engañarme con que esto no me afecta, cuando en realidad me está consumiendo por dentro peor que un cáncer.
Mi hija corre hacia mi lugar y me rodea con sus brazos por el cuello y solloza embarrándose del líquido carmesí del hombre. Me muerdo la boca y con la mirada ordeno a Enzo que se retiren y saquen todo.
Quien me viera ahora, no creería que en el pasado causé tantos desastres como pude. Que no me tembló la mano para degollar y rebanar personas.
-¿Estás bien?
Río bajito cuando ella me lo pregunta.
-Si, bella. Papi solo está cansado.
Me abraza más fuerte y sin pensarlo un suspiro sale de mi garganta. Ella no debió ver nada de esto, mi princesa no puede vivir lo mismo que nosotros.
-¿Quieres tomar el té conmigo y Samu? -sorbe su nariz saliendo de su escondite. Odio ver empañados esos ojos azules que me recuerdan a su madre, pero odio aún más ser el causante de eso.
-Si su majestad gusta hacerme una invitación formal, con gusto acepto.
Arruga su nariz con desagrado. Repito y verifico mentalmente que no haya dicho algo fuera de lugar.
-Sabes que no me gusta esa palabra ¿Por qué la dices?
-Porque eres la princesa de la bestia, Kali -limpio el agua salada de sus mejillas-. La heredera de la Bratva y la dueña de la mafia griega. Eres la hija del Anticristo y del Capo Al Capone. La mujer más poderosa con solo seis años, la que con una mirada tiene a todo el mundo a sus pies.
-¿Soy tu princesa? -me acaricia y asiento.
-Eres mi princesa -afirmo y ahora soy yo el que la abraza.
No necesito crearle un cuento falso, porque ella vivirá el que escoja, porque estoy seguro de que tanto como su madre y como yo, estamos dispuestos a todo con tal de verla feliz.
Y si su destino sería gobernar en el submundo y condenar almas, yo le acolito todo.
-¿En dónde está mi madre?
Maldigo interiormente cuando Nas aparece de la nada. Esa maldita habilidad tan propia de él, me estaba sacando de las casillas.
Kali se aleja de mí y voltea a ver a su hermano con otro semblante. A mi hijo no le pasa desapercibido el color carmesí en su ropa y el rojo en sus ojos. Me mira apretando sus dientes y con las manos hechas puños a ambos lados.
-¿Qué le hiciste?
Avanza hasta donde estamos y me la quita. Bufo.
-Nada que te interese saber -sacudo la ropa colocándome de pie-. ¿No tienen entrenamiento a estas horas?
-Mi oponente en esgrima fue una novata al parecer. No duró ni dos minutos en pie antes de que la derribara -Kali me mira inocente-. El entrenador dijo que eso había sido todo por hoy.
Miro a Nas. Se yergue en su lugar colocando sus manos en los bolsillos.
Una digna copia mía.
-No quise ir.
-¿Algún motivo?
-Nada que te interese saber -sonríe de medio lado.
-Nas... -la advertencia en mi voz es notoria.
-Madre no está y ella prometió ir a mi última batalla para verme recibir mi cinturón negro -abro la boca-. No te ofendas por lo que diré, pero me interesa más su presencia que la tuya.
Ojea a su hermana y se regresa hasta llegar a la puerta. Se detiene sin girar.
-No respondiste mi pregunta.
-¿Cuál de todas? -Kali me mira mal. Sostengo mi risa - Es que no te he respondido varias.
-Mi madre ¿En dónde está?
La postura seria regresa a mis facciones. Winter me observa sobre su hombro.
-La estoy buscando.
-¿Se te perdió nuevamente?
-Sí.
Se gira completamente.
-Espero que la encuentres. Tu auto negro de la entrada es muy bonito como para ser rayado.
Frunzo el ceño.
-¿Me estás...me estás amenazando? -suelto con incredulidad
-Sí -responde siniestro.
Se pierde completamente por la puerta. Kali le sigue sin siquiera despedirse e inmediatamente deduzco que lo apoya.
De tales padres, peores hijos.
Kenna Bianchi
Abro los ojos de golpe al percibir agua helada impactar sobre mi cuerpo.
-Despierta, Talisse.
¿En dónde estoy?
-Buenos días, belle dame.
Busco con la mirada al dueño de la voz gruesa. Theo se encontraba frente a mí con una sonrisa de oreja a oreja y con un brillo asqueante en sus ojos. Las heridas en su rostro portaban un rojo apagado, lo que me indica que han pasado días desde que Anastasia me drogó.
Reparo la habitación con las paredes sucias y malolientes. La puerta ploma con barrotes, deja que algunos rayos solares se filtren creando una distracción en el suelo.
Y yo, me encontraba de rodillas con cadenas sujetando mis muñecas.
-Je pourrais vous mentir et vous dire qu'ils sont bons, mais la réalité est que vous êtes ici en train de foutre ce mot.
-Eres bonita, pero bocona ¿Te lo han dicho? -asiento.
-Mi esposo mientras le doy unas mamadas -lo provoco.
Aprieta sus blancos dientes con la maldad notoria en cada facción de su cuerpo. No hay nada mejor que ver lo que por años intentaste cubrir.
-Nunca me has dado una -finge tristeza-. Me muero por remojar mi polla en tu filosa boca, pero creo que luego lo haré. Hay alguien que te quiere ver.
Uno de los hombres de traje negro que lo acompañaba siempre, abre la puerta. Desde donde estoy, al principio solo puedo ver unos tacones negros en punta y un pantalón de vestir.
Las traiciones siempre llegan de quien menos te lo esperas. Lo dije antes y lo corroboro ahora, cuando mi madre se deja ver al lado derecho de Theo.
-Hija.
-Kenna, para ti maldita perra embustera -tiro de las cadenas intentando colocarme de pie y patearla, sin embargo, no llego lejos. Mis rodillas impactan contra el suelo al no sentir respuesta. No sentía mis piernas- ¿Qué me hicieron?
-Pasará dentro de un rato, están entumecidas por la droga y la posición. Se me pasó la mano, lo siento.
Aparto la mirada no queriendo verla.
-¿Desean platicar a solas?
-Por supuesto -la rusa intenta tocarme. Le muerdo la mano con fuerza- ¡Auch!
Escupo sus zapatos de bruja. Ahora mismo amaba a Beatrice por enseñarme a combinar bien la ropa con los vestidos y las joyas. Anastasia se veía ridícula con todo lo que traía puesto.
-Tomaré eso como una afirmación de tu parte, Talisse-Theo se pone en pie y alisa su traje para salir. Uno de los hombres se queda afuera resguardando la puerta de mi celda.
-Hija...
-Agradece que estoy atada, porque si no fuese de ese modo ya estarías saludando a Satán.
Me sonríe con altanería mientras toma asiento y cruza las piernas. Nunca la acepté como mi madre y me alegraba por ello.
-No es bueno en tu estado acumular tanto odio. Podría provocarte un aborto espontáneo.
Estrecho con los ojos con odio.
-Eso es lo que quisiste hacer conmigo ¿no? -relamo mis labios-. Jamás me quisiste, siempre supiste de la mierda de Beatrice y nunca me rescataste. Tuviste los medios y las oportunidades, pero se te fue más sencillo esconderte y dejarme todo.
Rueda sus ojos.
-¿Y? Mira lo que eres ahora. Nadie puede tumbarte, estás hecha de acero gracias a mí.
-No, es gracias a mí y mi capacidad de resistir a tus locuras. Viví, atravesé y renací del fuego; nunca me senté en la mesa de los gatos si no en la de los leones.
-Tonterías.
-Tú planeaste todo-señalo-. Este es tu juego. Tú maniobraste esto desde arriba. Enamoraste a mi padre, le pariste cuatro hijos, me entrenaste, lo mandaste a asesinar y lo entregaste. ¿Qué más sigue? ¿Matarme? Hazlo, pero tócame un pelo y te juro que medio mundo se vendrá en tu contra. Yo, sin tener al Pentágono de mi parte, he logrado cosas peores.
-Porque así lo he querido.
Niego.
-No, porque de esa forma debió ser. A diferencia tuya, Anastasia, ninguna corona y ningún trono soportaría todo el poder que tengo detrás -sonrío-. Fuiste tonta al abrirme camino los primeros meses y aunque fácil te será asesinarme, no conseguirás un resultado similar con Kenenth. Me adora y hace lo mismo con los niños. Tenemos un legado que te pesará peor que nosotros, llámalo instinto.
Sin verlo venir, se levanta y me tira una bofetada.
-¿Crees que soy la única mentirosa en esta historia? -niega- Voy a matarlos uno por uno a todos, me quedaré con cada dólar de tu fortuna y con cada metro de tus propiedades. Borraré tu nombre de la historia.
-No hay forma...
-Que no se te olvide que todo lo que sabes, te lo enseñé yo.
Jala de mi cabello y patea a un lado de mi abdomen. Me resisto y protejo esa parte vulnerable de mi cuerpo con las piernas algo entumecidas.
-Theo vendrá a inyectarte dentro de unas horas. Nos sirves más como la Kenna pasiva.
-Я проклинаю тебя. Отныне все, на что я наступлю, будет уничтожено и будет носить мою печать. Помните о последствиях, потому что вы вызвали часть меня, о которой больше никто не знал. У тьмы нет границ.
Haré todo lo posible por hacer doble actualización.
Besitos