- Allá está tu bebé - señalé a Dominic - Preocúpate por darle a ella mas de lo que me diste a mí - estaba aguantando las ganas de llorar - Y tu... - me giré a ver a mi hermana - No intentes hacer nuevos amigos, si no te ganas una de estás - señalé la mejilla donde mi madre acababa de marcar su mano.
- Samantha, tu madre y yo necesitamos hablar contigo... es importante... - dijo Richard y me giré a verlo.
- No tengo nada que hablar con ustedes - los miré a los tres - Sabes Richard. Siempre me pregunté quién era mi padre, pero con el tiempo sentí que no lo necesitaba ¿sabes porqué? Porque de alguna forma u otra siempre supe que tu lo eras aún cuándo no llevara tu sangre, pero, ¿sabes que es lo mas irónico Richard? Mi madre nunca me había dado una bofetada, ni siquiera la vez que me quedé en casa de John sin decirle y ahora, lo hizo porque les dije que ustedes eran su familia y lo peor de todo es que yo si llevo su sangre, éramos solo ella y yo antes de conocerte, pero creo que se le olvido ¿tu que opinas?
- Samantha no hagas ésto. - Dominic se puso junto a ellos. Mi madre seguía llorando.
- ¡Oh! Mi querida y pequeña hermana - junté mis manos, las puse bajó y mentón y le sonreí - ¿Es hermosa cierto? - miré a mi madre y a Richard - Sabes Dominic, soy feliz de que seas mi hermana, cuándo llegaste, apenas y sabía lo que era tener una hermanita pero igual quería cuidarte y protegerte de todo, llorabas cuándo mi madre me dejaba en el preescolar, yo besaba tu mejilla y te decía "Vuelvo en la tarde nena" era tan hermoso, ¿lo recuerdas Grecia? - mi madre era sostenida por Richard - En fin, tu Dominic ante mí sigues siendo una niña, pero eres inteligente y sabes cuidarte así que no me necesitas, se que mis amigos te pueden cuidar mejor que yo, entonces... - les pasé por un lado, fui por mi mochila al depósito y caminé a la puerta - Richard gracias por ser un buen padrastro, Dominc gracias por, no se, ¿volver mi vida una mierda con tus insultos? ¡Oh! no, espera. Gracias por ser la mejor amiga de mis amigos - le guiñé un ojo - Y bueno Grecia, gracias por traerme a la vida, ahora voy por mí cuenta... - sonreí falsamente - Que hermosa familia de verdad, ¡me encanta como se ven los tres con lágrimas en los ojos! - abrí la puerta y me voltee - Por cierto... ¡Renuncio!
-¡SAMANTHA! - mi madre había gritado de nuevo - estás actuando de una manera muy absurda, te comportas como una niña, ahora resulta que somos tus enemigos por dar nuestras opiniones de ti.
- No madre, no son mis enemigos por opinar de mí, pero lo son de las razones por las cuales estamos discutiendo hoy, ¿o es que me vas a decir que no te das cuenta en la manera que me trata Dominic? ¿o la manera en la que has dejado que Richard me hablara ayer? o mejor, ¿te diste cuenta a la hora que llegué anoche? no, no lo viste porque tu hija - señale a Dominic - ya había llegado a salvo, pero te olvidaste que yo también había salido - los miré a los tres que no decían palabra alguna - Dime lo que quieras, que soy una niña, que soy inmadura o que estoy celosa, no me importa, porque sabes muy bien que tengo razón madre - abrí la puerta y les dejé allí pasmados.
Salí de la cafetería con el corazón en la boca. Quería correr y huir de todo. Escuchaba los gritos de mi madre del otro lado de la puerta. Vaya, ahora si existía para ella, quería llorar y solo llorar ¿estuvo mal lo que hice?
Llegué a la parada de autobús procesando lo que acababa de hacer, ¿acaso estaba loca? El bus llegó mas rápido de lo que creí y llegué a mí casa subiendo a mi habitación velozmente, tomé una mochila grande y metí toda la ropa que pude y las cosas mas esenciales. No podía seguir en ésta casa, necesitaba aire, mucho aire y sabía exactamente a donde ir.
Tan rápido como llegué me fui, tomé un autobús hasta el centro con la mala suerte de que estaba lloviendo otra vez y no traía nada para protegerme del agua, guardé el teléfono dentro de la mochila lo mas que pude y seguí caminando por el centro ignorando la lluvia, intentando recordar las calles de ayer. Después de caminar unas cuántas cuadras encontré el edificio. Subí los escalones hasta el intercomunicador, primero busqué el teléfono y lo llamé.
- Samantha ¿que tal estás? - dijo apenas atendió
- ¿Dijiste para lo que sea no? - hubo un pequeño silencio donde estoy segura intentaba recordar lo que significaba
- Por supuesto, ¿estás bien? ¿Necesitas que te busque en algún lado? - sonreí, lo recordó
- Emm... - de repente empecé a sentir vergüenza - pues... si me abres la puerta no va a ser necesario que me busques.
- ¿ESTÁS ABAJO? - gritó de repente
- ¡Ups! Creo que no fue buena idea venir, debí avisar lo siento ya me voy...
- No no no no espera. No me mal interpretes, es que está lloviendo a cántaros debes estar mojándote
- De hecho...
- ¡Marca el número *4 ahora! Te abriré de inmediato - marque lo que dije y oí el interruptor de la puerta.
- Gracias..
- ¡Sube ya! - corté la llamada y fui directo al ascensor, segundos después estaba tocando su puerta. Se abrió rápidamente
- ¡Por dios mírate! - dijo Matt con una toalla en sus manos - Vamos entra rápido, tienes que quitarte esa ropa mojada o vas a resfriarte. Natasha que estaba sentada en el sofá con Leo se levantó rápidamente y me ayudó con la mochila.
- ¿Samantha que ocurrió? - dijo poniendo la mochila a un lado - ¿Estás bien? - Leo venía con mas toallas.
- La verdad no, perdón por venir sin avisar, tuve una pelea en casa y no tengo a donde ir - dí una sonrisa triste.
- ¿Porqué no me llamaste? - dijo Matt poniendo una toalla sobre mi cabeza - Te dije que te buscaría donde estuvieras
- Mis pies me trajeron aquí.
- Viniste al lugar correcto - dijo Leo levantando mi mochila - Ven, te llevo a la habitación de visitas.
- ¡No! - dijo Matt - Llévala a la mía.
- Matt no... - intenté reclamar
- Yo dormiré en el de visitas, tu usa la mía - me miró
- No puedo permitir eso - El sonrió
- Tranquila. estaré bien. Ahora ve a cambiarte.
- Buscaré mi secador de cabello - dijo Natasha caminado a su habitación.
- Gracias por todo ésto que haces por mí, te compensaré, lo prometo.
- Sabes que me gusta que cumplan las promesas.
- Yo siempre las cumplo - Caminé a su habitación e hice lo mismo que ayer, la ropa que me había prestado el día anterior la había dejado doblada sobre una mesa de la habitación, cuándo estaba lista salí con el secador entregándoselo a Natasha. Ella y Leo se sentaron a ver una película y Matt estaba en la cocina comiendo un sándwich.
- ¿Quieres uno?
- No gracias, no tengo hambre, ¿tienes un minuto?
- Si claro - señaló la silla al lado de él
- ¿Podemos hablar en tu habitación? No quiero molestar a tus amigos.
- Está bien vamos... - entramos en su habitación yo me senté en la cama y el en un sofá que había cerca de la ventana.
- Quiero explicarte porque estoy aquí sin haber avisado.
- No tienes porque hacerlo Samantha..
- Debo...
- No, no debes. No te estoy pidiendo explicaciones. Si te abrí la puerta de mí casa es porque confío en ti, no tienes que explicar nada.
- ¿Porqué me ayudas?
- ¿Porqué recurres a mí?
- Porque eres lo único que tengo
- Y tu lo único que me interesa en éstos momentos, así que estamos a mano, estás en tu casa ahora, no tienes que explicarme nada a menos que te lo pida y...
- Mi madre me dio una bofetada... - hice un movimiento con mis hombros, sorprendiendole y haciendo lo contrario a lo que el decía - Mi padrastro quería hablar conmigo y lo ignoré y mi hermana me pedía a gritos que no dijera nada y no lo hice.
- Lo lamento.
- Está bien, se me pasa llorando.
- Las lágrimas no solucionan problemas.
- Lo se, lo se.
- ¿Y si lo sabes porqué lloras? - sequé mis lágrimas
- ¿Sabes qué día es mañana?
- Día de San Valentín... - yo sonreí con mas lágrimas en mis ojos
- Es mi cumpleaños.
- ¿Mañana? - asentí. Sonrió - Vaya eso es asombroso.
- ¿Sabes la cantidad de planes que tenían mis amigos para mañana? - se borró su sonrisa - ¿Y las cosas que mi madre haría de comer? Y no olvides el regalo de mí padrastro - Se levantó del sofá y me abrazó.
- ¿Porqué yo? - decía sobre su hombro - ¿Cómo cambian las cosas de la noche a la mañana? No puedo... entenderlo
- Shh... tranquila, tranquila.. - me separó de él y tomó mi rostro entre sus manos.
- No tengo a nadie. Estoy sola.
- Me tienes a mí Samantha, me tienes a mí así sea un total desconocido - volvió a abrazarme.
- No tienes porque lidiar conmigo - dije separándome lentamente - te debes estar preguntando porque fuiste a esa cita conmigo, porque hiciste caso a Emma y lo mas importante, ¿Qué demonios estoy haciendo? - él me dio un sonrisa y negó con la cabeza
- Lamentablemente debo decir que no me conoces - respiró profundo - Y realmente quisiera que lo hicieras, que confiaras en mí, yo no soy así, no me arrepiento de lo que hago.
- ¿PORQUÉ? - grité exasperada, el se sorprendió un poco - ¿Porqué te preocupas por mí? ¿porqué haces todo ésto? Soy una extraña Matt, no lo entiendo.
- ¡Porque en algún momento yo estuve en tu lugar! Y no puedo permitir que alguien mas esté así, no se puede vivir así - bajé la mirada a la cama y solo respiraba, el hecho que Matt hubiese pasado por un mal rato y sentirse como yo o peor me hizo tal vez tranquilizarme un poco mas. Aún seguía sorprendida del interés que tenía hacia mí habiéndome conocido hace muy poco. Por mucho que él quiera que yo no me sienta mal no me conoce, ¿como ayudas a alguien que apenas conoces? Igual yo no ayudaba, le dije que él era lo único que tenía y en realidad era el único en el que confiaba.
- Mírame - Levanté la vista - Ambos somos extraños, se que de primera no confías en nadie, pero ahora somos dos extraños conociéndose - medio sonreí - Mañana es tu cumpleaños, y no dejaré que la pases mal o que te arruinen el día, al fin y al cabo no cumples años todos los días - se levantó de la cama - Así que... mañana te llevo a la Universidad y voy por ti al salir para disfrutar tu cumpleaños.
- Puedo tomar el autobús a la Universidad, y no creo que sea buena idea celebrar mi cumpleaños.
- No te preocupes, solo seremos tu y yo...
- ¿Uhh? - empezó a reír
- Que te llevaré a pasear, caminar, trotar, lo que quieras hacer, pero solo seremos tu y yo, sin amigos, padres. Nadie. - Iba a hablar, pero - Y no preguntes porque, solo confía en mí - No pude evitar sonreír un poco. Realmente se estaba esforzando para que confiara en él.
- Está bien.
- ¡SI! - dijo él entusiasmado y yo dí una leve carcajada, intenté hablar otra vez, pero - Y no me des las gracias, si por cada gracias que dijeras me pagaran mil dólares seguro tuviera varios miles en los bolsillos - volví a reír
- ¿Y que se supone que deba decir?
- Decir nada, mas bien hacer.
- ¿Hacer que cosa? - levanté una ceja sorprendida. Volvió a reír
- Sonreír, solo has eso... - me sonroje un poco y se me escapó una sonrisa tímida
- ¡Ahí está! - Le lancé una almohada - ¡Bien ya entendí! - caminó hacía la puerta - Estás en tu casa, ahora a dormir.
- Matt...
- Ya dije que sin darme las gracias - caminé hacia él y bese su mejilla, el quedó inmóvil - No esperaba eso..
- Yo tampoco, buenas noches Matt.
- Buenas noches Samantha - Salió de la habitación dejando su mirada recorriendo mi rostro. Solo pude seguir sonriendo y sonrojarme mas.
*Richard (padrastro de Samantha) en multimedia*