En el eco de tu mirada.

By isvdes

66.4K 6.2K 289

Martha, una mujer madura se ve de pronto con necesidad de huir. Algo que no estaba en sus planes azota a su c... More

Capítulo 1"Carta".
Capítulo 2: "Inicio".
Capítulo 3: "Conociendo al objetivo".
Capítulo 4: "Una entre mil".
Capítulo 5: "Reacciones logradas".
Capítulo 6: "La amiga".
Capítulo 7: "Cambio de planes".
Capítulo 8: "Más pronto de lo que esperaba".
Capítulo 9: "Sin dejar de sentir".
Capítulo 10: "Accidente".
Capítulo 11: "La espera, desespera".
Capítulo 12. "Soñando".
Capítulo 13: "Impulsividad".
Capítulo 14. "Nuevamente su olor".
Capítulo 15: "Te amo".
Capítulo 16: "Cerrando e iniciando capítulo".
Capítulo 17: "Pequeños roces".
Capítulo 18: "Atando sentimientos".
Capítulo 19: "Rabia en sus besos".
Capítulo 20: "Insistencia".
Capítulo 21: "Verdades".
Capítulo 22: "Proteger".
Capítulo 23: "Presentando".
Capítulo 24: "Debilidad".
Capítulo 25: "Sara".
Capítulo 26: "Te amo".
Capítulo 27: "¡Llámala!"
Capítulo 28: "Sobre mi cadáver".
Capítulo 29: "Desconfianza".
Capítulo 30: "Frente a frente".
Capítulo 31: "Si no eres mía, no eres de nadie".
Capítulo 32: "Malas noticias".
Capítulo 33: "Extubación".
Capítulo 34: "Madre de Sara".
Capítulo 35: "Explosión de heridas".
Capítulo 36: "La boda" (1ra parte).
Capítulo 37: "La boda" (segunda parte).
Capítulo 38: "La boda" (tercera parte).
Capítulo 40: "Involucradas" (Final).
INFORMACIÓN.

Capítulo 39: "Perdóname".

1.9K 155 7
By isvdes

Martha:

Coloco seguro a la puerta de entrada a mi casa y por alguna extraña razón retiro la llave de esta, algo que no suelo hacer normalmente, por tema de seguridad es mejor no hacerlo, nunca se sabe con lo que una se pueda tropezar y tener que enfrentar.

Camino en silencio, los sucesos frescos, ocurridos hace apenas unas horas siguen restregando mi mente, mis pensamientos, mi piel. Todos mis sentidos se mantienen a la expectativa, deseosos de sentir mucho más.

Sara es tan ella, que no encuentro maneras para descubrir todos sus secretos, todo lo persuasiva que puede llegar a ser. Impulsiva, demasiado en una persona de su edad y muy poco para tomarme por sorpresa o que me venga a impresionar, mucho he vivido y experimentado.

Pongo dos piedras de hielo en un vaso y vierto una buena cantidad de whisky en este, necesito pensar. El líquido quema mi garganta, es lo que preciso, un poco de mí, un poco de mi persona en mi cuerpo, en mis movimientos, en mis pensamientos.

—Dime —contesto a la insistente de mi hija, cuando se lo propone me puede dejar hasta el teléfono sin batería, pero que llame a esta hora me inquieta y asusta a la vez.

—¿Por qué te fuiste tan pronto?

—¿No deberías estar teniendo sexo salvaje con tu esposa en este momento, Julia? —camino hacia la habitación, necesito despegarme del sabor y olor de Sara, es demasiado sofocante para mi tranquilidad.

—Solo me preocupo por ti mamá. ¿Estás en casa?

—¿Dónde más podría estar, hija? Ya no tengo tu edad, soy una persona que necesita descansar.

—Pregunto porque tal vez estarías en algún lugar, con cierta morena.

—No la vi más después de salir de esa habitación.

—Bueno mamá, ella se lo pierde —sonrío ante sus palabras—, descansa, mi esposa requiere de mi atención. Te amo, ten buena noche.

—Te amo. Igual tú, mi amor, ten buena noche.

Entro al dormitorio y detengo mis pasos en medio de esta, tanto que olvidar, tanto que enterrar, tanto por vivir. Me deshago de la ropa que llevo puesta y dejo que esta ocupe un pequeño espacio encima del sillón que tengo en una esquina de la habitación. Me dirijo al baño y no demoro más de veinte minutos en limpiar mi cuerpo de todo lo bueno y malo que me ha podido pasar tanto hoy, como años atrás, tenía que limpiar, necesitaba ordenar. Empezar de cero, con las ideas bien plantadas, es lo que hace falta, nada conmueve más que un ser sin ánimos para continuar.

Tomo un pijama corto, bastante holgado para cubrir un poco mi piel, me dejo caer en la cama y pongo mi mente en blanco, dispuesta a dejar de pensar un rato en todo lo que me hace vivir y revivir.

No han pasado cinco minutos y mi cuerpo hace clic, se pone en defensa al sentir parte del colchón hundiéndose a mi derecha. Su perfume inunda la habitación y mis fosas nasales bailan de alegría con tan delicada fragancia. La llamada de Julia solo era para confirmar, convendría darle algunas lecciones a mi hija, se toma atribuciones que no debería tomarse.

Uno de sus brazos se desliza por mi cintura y se aferra a esta con fuerza, con la mano libre tira de mi cuerpo para que me voltee y me pegue a ella, quedando de frente, totalmente ante sus ojos que muestran un brillo enceguecedor.

—¿Qué haces aquí? —siento su respiración descontrolada golpear mi rostro.

—Primero te haré el amor, luego si me tengo que arrodillar implorando tu perdón, lo voy a hacer, pero ahora déjame mostrarte, déjame tenerte, por favor.

Captura mi labio inferior entre sus dientes y se coloca encima de mí, apenas pienso en lo que está pasando cuando siento que el calor de su organismo demora segundos en colarse en mi piel, mandando corriente eléctrica por todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo.

Pongo mis manos en su cintura tratando de frenar un poco todo lo que me está haciendo sentir, pero se mueve haciendo presión sobre mi pelvis, puedo sentir el deseo desbordado sobrepasando la ropa que lleva puesta. Jadeo entre sus labios y su lengua me invade, los besos de Sara siempre me han sorprendido, pero este ha roto mis esquemas, mis barreras.

Mi cuerpo entero le corresponde, demandando mucho más, acaricio su espalda y me deshago de su ropa superior, sus caderas continúan moviéndose y yo he dejado de ser yo, para pertenecerle a ella.

Sus labios hacen estragos en los míos, tanto tiempo sin besarlo debe mostrar su ansiedad. Su boca se siente libre en mi piel y me lo demuestra, baja por mi cuello degustando, acariciando, mordiendo, con suavidad, con calma, dejándome sentir su deseo, sus ganas de mí, su necesidad de mostrarme lo que desea que yo conozca.

—Sara —susurro su nombre en el momento que libera mi cuerpo de ropa, dejándome totalmente a su disposición, desnuda para degustar su manjar.

En cortos minutos estamos desnudas, jadeando, gimiendo. Nuestras manos totalmente descontroladas, recorren todo lo que hay a su alcance en nuestras pieles. Su boca crea magia en los rincones más escondidos de mi cuerpo y regresa a mis labios, toda triunfadora, incapaz de perder en esta batalla de placer. Cada beso es mucho más intenso, más excitante, crea una locura esquizofrénica por querer alimentarme directamente de su sangre, de su más profundo sentir.

Abre sus piernas y deja que la humedad de su sexo se mezcle con la mía, tan único, tan perfecta, tan deliciosa. El éxtasis es tanto que empiezo a temer por mi autocontrol, es ella la que debe de descontrolarse, no yo. Se empieza a mover despacio, amando cada parte de mi cuerpo, este que ella misma ha hecho sudar con su arrebato de quererme sentir, amando cada gesto, cada gemido. Me disfruta tanto que siento como mis ojos se empiezan a humedecer, es tan auténtica la entrega, que me prometo ahí mismo, no dejarla ir, no otra vez.

Esa fricción exacta, sin timidez, que despierta cada átomo de su cuerpo la hace delirar, la puedo vivir. De pronto siento sus labios mucho más calientes sobre mi boca y toda mi integridad desaparece, dando paso a la sumisión. Sara me sabe llevar, con el más mínimo roce me sabe tener y poner al borde de la locura, al precipicio del placer.

La combinación de la suavidad de su piel con el calor de mi cuerpo es una mezcla tan perfecta que empieza a hacernos delirar. Clavo mis uñas en su espalda de arriba hacia abajo y me abro más para ella, estamos tan entregadas una a la otra que nos olvidamos de todos los prejuicios y problemas que hemos vivido hasta ahora.

Su respiración descontrolada, caliente, golpea mi cuello y no me resisto mucho, reclamo su boca y por segundos tomo el control al apoderarme de sus labios en un ardiente beso. Sara es una combinación tan perfecta de perversidad con pasión que me empuja a querer cometer alguna locura en su anatomía, temo romperme con ella, pero sus gemidos ahogados en mi cuello o con mi boca me hacen querer comerme todas las partes de su piel, de sus sentimientos.

Dejo que lo haga a su manera, que guíe mi cuerpo, que lo conduzca al éxtasis que empieza a provocar sus labios por él, nuevamente. Su lengua en mi sexo plantando, escribiendo, dejando sus letras plasmadas ahí, me hace gritar, las piernas me tiemblan y siento que desfallezco con cada lametazo. Me aferro a las sábanas para no dañar su piel, más de lo que ya está, pero no lo puedo evitar, entierro mis cortas uñas en sus hombros y me estremezco completa. Es tan hábil que ni siquiera se molesta en usar sus dedos, succiona fuerte sobre mi clítoris logrando que el orgasmo descomunal que me acaba de provocar estalle en su boca. Recorre todo sin prejuicios y se alimenta con mis fluidos, como si fuera el último alimento existente en la tierra, gime ante mi sabor y sonríe perversamente.

Los espasmos del orgasmo no han terminado, cuando escala lentamente, ascendiendo por mi piel hasta llegar a mi boca y en lo que se une a la mía, introduce dos dedos dentro de mí, haciéndome gritar nuevamente. Tomo su rostro entre mis manos y la beso con ansiedad mientras me muevo al compás de sus embestidas que van subiendo en intensidad y rapidez.

—Eres mía.

Esa posesión sobre mí, me enloquece, termino dándole un segundo y desgarrador orgasmo. Es tanto lo que me hace sentir que no puedo evitar que varias lágrimas rueden por mis mejillas, mostrando sentimientos que por mucho que deseé, no pude enterrar.

Retira sus dedos de mi interior lentamente y lleva sus dedos a mi boca, ella necesita que yo me saboreé y la complazco. Une su sexo al mío y puedo sentir la gloria, es tanta su humedad, que escurre entre las dos. La pego a mí, fuertemente, tomándola por sus nalgas y moviéndome debajo de ella, capturo sus labios con mis dientes, tragarme sus jadeos y gemidos es sumamente adictivo. Apenas pasan unos segundos y libero su boca para escucharla gritar y gozar su orgasmo, sentirla temblar encima de mí al llegar al límite de su placer, es una de las mejores cosas que me ha pasado en mi existencia.

La siento sonreír y la acompaño, solo dos dementes como nosotras hacen el amor de esta manera para luego ir a lo que realmente necesitamos ir. Se recupera poco a poco, su cuerpo se relaja y un agradable silencio nos envuelve, hasta que sus sollozos se apoderan de él, rompiendo todo lo encantador que había.

—Hey —trato de llamar su atención.

—Perdóname, por favor —se separa y pone su mirada sobre la mía—, tú solo trataste de impedir que algo malo me pasara, yo me dejé guiar por la rabia y el rencor y descargué todo sobre ti.

—Sara.

—Por mi culpa casi pierdes la vida Martha, no mereces todo lo que te dije, no tú, solo fui una egoísta que no supo ver más allá de su propio dolor, sin pensar en el tuyo.

—Sara —tomo su rostro entre mis manos.

—Perdóname, por favor.

La envuelvo entre mis brazos y beso su cabello, dando refugio a su cuerpo apartando nuestro dolor, espero que esa sea suficiente respuesta para ella, para nosotras.

Continue Reading

You'll Also Like

1.1K 16 31
Nunca pensé que una simple mudanza pondría mi mundo de cabeza. Llegué a esta ciudad con las ideas claras y un futuro planeado, pero lo que no esperab...
17.3K 1.2K 41
Lucía tiene 16 años, viene de una familia rica, y es todo lo que se espera de una niña de "bien", es segura de sí misma, clasista, homófoba (gracias...
154 3 13
En un pueblo donde todos se conocen y los secretos son susurros que cruzan de casa en casa, Marta y Andrea apenas se han cruzado más allá de un salud...
40.9K 3.1K 18
Madrid 2025. Marta y Fina se amaron con la misma intensidad con la que ahora intentan olvidarse. Pero el pasado no se borra tan fácil, y mucho menos...
Wattpad App - Unlock exclusive features