Misaki se metió en el mar donde el agua le cubría hasta las rodillas y, con cuidado, se agachó lentamente con Rai en brazos. Los pies del bebé tocaron el agua y el pequeño soltó una carcajada. Misaki sintió un nudo en la garganta y rompió a llorar.
- Misaki...
- Lo siento, Usagi-san- dijo el castaño mientras Rai miraba a Misaki con el ceño fruncido-. Estoy estropeando un momento bonito pero no lo puedo evitar... Es su primera vez en el mar y no paro de pensar en que Tokyo se está perdiendo todo esto y... No es justo...
- No, no lo es- negó Akihiko rodeándole con un brazo-. Lo único que podemos hacer por Tokyo es asegurarnos de que Rai tenga la mejor vida posible y eso estamos haciendo. No te sientas culpable por estar viviendo momentos que le correspondían a Tokyo, aquí el único culpable es Haruhiko.
- Tienes razón, Usagi-san- dijo recomponiéndose y volvió a inclinarse para que los pies de Rai tocaran el agua de nuevo. El bebé rio moviendo los pies y los dos adultos sonrieron.
- Vamos esta tarde a comprarle una piscinita y la ponemos en el jardín- propuso Akihiko y Misaki asintió.
- ¿Has oído, Rai? Vas a tener tu propia piscina- dijo Misaki y el pequeño sonrió feliz.
- Claro que sí, mi bichito necesita una piscinita para refrescarse el culete- dijo Akihiko y le dio unas palmaditas suaves en el trasero, lo que hizo que el bebé riera y extendiera los brazos hacia el escritor.
- Quiere ir contigo- sonrió Misaki tendiéndole a Rai.
- ¡Mami, Hiro-chan me ha tirado arena en el pelo!- gritó Natsu, quien estaba haciendo un castillo de arena con Reiko y Misa-chan.
- ¡Hiro-chan, pórtate bien o mañana no vienes!- le dijo Misaki.
- ¡Ha sido sin querer, iba para Sosuke!- se defendió el niño.
Kane y Hiroki se encontraban sentados en la arena bajo una sombrilla. El juez miró de reojo a su amigo y echó a reír.
- ¿Qué te pasa a ti ahora? ¿En qué piensas?- le preguntó Hiroki, quien tenía la mirada puesta en los niños.
- Estaba pensando en el polvo de reconciliación que vas a echar esta noche.
- Estás muy equivocado- dijo Hiroki-. Solo vamos a ir a ver una peli.
- ¿Quieres que te diga cuántas veces he ido a ver una peli y he acabado follando?
- Tú no cuentas porque eres un enfermo- dijo Hiroki y Kane negó riendo.
- Llevas muchos meses sin hacerlo y eso va en contra de tu naturaleza, Hiroki.
- Tú sí que vas en contra de la naturaleza.
- Nunca me has dado muchos detalles de cómo es Nowaki en la cama.
- Por supuesto que no.
- ¿Por qué?
- Porque eso es algo muy íntimo y a ti ni te va ni te viene.
- En verdad me interesa mucho. Tengo muchos sueños eróticos con Nowaki y me gustaría que fueran lo más realistas posibles.
- ¡Serás...- comenzó a decir Hiroki pero calló al ver a Kotaro acercarse a ellos.
- Mami- dijo el niño sentándose en el regazo de Kane, quien le dio un beso sonoro en la mejilla.
- ¿Qué necesita mi niñito? ¿Quieres agua?
- ¿Nos vamos ya a la casa?- preguntó Kotaro y Kane le miró sorprendido.
- ¿Te quieres ir ya? Acabamos de llegar.
- Ya...
- ¿No te lo estás pasando bien?- preguntó Kane.
- No estarán esos dos haciendo el bruto, ¿verdad?- dijo Hiroki y Kotaro negó señalando a Sosuke y a Hiro-chan, quienes excavaban en la arena.
- No, están buscando un tesoro pirata. Es que a mí no me gusta la arena, mami, prefiero estar en la piscina de la casa.
- ¿No quieres estar un ratito más?- preguntó Kane-. Vas a pasar toda la tarde en la piscina.
- Ya...
- Está bien, ¿quieres ir a la casa?- preguntó y su hijo asintió-. Pero no te puedes bañar en la piscina si no hay ningún adulto en el jardín, ¿vale?
- Vale, mami.
- Hiroki, voy a acompañarle y en un rato vuelvo- dijo Kane poniéndose en pie.
- Si quieres le acompaño yo- dijo Hiroki-. De todas formas hoy me toca preparar la comida a mí, así que no me iba a quedar mucho rato.
- Gracias, Hiroki. Cariño, te vas con el tío, ¿vale?
- Vale, mami.
- ¡Niños, si alguien quiere venir ya a casa...- comenzó a decir Hiroki y, antes de que acabara la frase, Misa-chan había ido corriendo hacia él-. Oh, vaya, sí que tenías ganas...
- Es que puede que mi mami haya llamado- dijo Misa-chan y el profesor le acarició la cabecita.
Hiroki y Nowaki llegaron a la playa, donde había un montón de sillas colocadas para la proyección. Antes de pasar a la zona donde estaban las sillas, les atendió una adolescente.
- Buenas noches. ¿Dos entradas?
- Sí, por favor- dijo Nowaki sacando la cartera.
- Aquí tienen, no están numeradas. Las he sellado porque si vienen mañana y las presentan selladas, tienen descuento- dijo la adolescente.
- ¿Qué película ponéis mañana?- preguntó Nowaki.
- Dirty Dancing.
- De acuerdo, muchas gracias.
- Gracias.
Tomaron asiento en las filas del medio y se sentaron a esperar que comenzara la película. Nowaki le sonrió y Hiroki se sonrojó, lo cual le hizo sentir muy tonto.
- Nunca he visto Dirty Dacing- murmuró Hiroki para romper aquel silencio.
- Yo tampoco, Hiro-san. ¿Te apetece venir mañana también?
- Bueno, tenemos el descuento...- dijo y Nowaki sonrió todavía más. El médico fue a coger la mano del profesor pero la pantalla se iluminó y Hiroki se removió en su asiento emocionado-. ¡Ya empieza!
- Sí, Hiro-san- asintió sin dejar de sonreír.
La proyección llegó a su fin y volvieron a la casa dando un paseo. Hiroki iba emocionado hablando sobre la película, tanto que no se dio cuenta de que había agarrado a Nowaki del brazo, cosa que no le importó al médico en absoluto.
- Me alegro mucho de que te enteraras de lo del cine este de verano.
- Cuando lo vi supe que te iba a gustar- sonrió Nowaki.
- Sí, ha estado genial. Cuando vivamos aquí podremos...- comenzó a hablar Hiroki y calló al darse cuenta de lo que acababa de decir-. Esto... Pues tengo ganas de volver mañana. Espero que nos guste la película.
- Seguro que sí, Hiro-san. Además, lo importante es la compañía- sonrió Nowaki-. Oye, Hiro-san, tengo ganas de besarte. ¿Puedo?
- ¿Qué?- dijo Hiroki sorprendido-. ¿Eh? Pues... No se me ocurre ningún motivo para decirte que no...
- ¿Pero quieres?- preguntó Nowaki y Hiroki se arrimó a él para darle un beso-. Me acabas de hacer muy feliz, Hiro-san.
- Yo también he estado pensando mucho en esta semana que he estado solo y te quiero, Nowaki- dijo Hiroki-. Te quiero pero siento... No es rencor, creo que es más inseguridad... En verdad no lo tengo claro pero quiero estar contigo.
- ¿De verdad, Hiro-san? ¿Quieres volver?- preguntó Nowaki con lágrimas en los ojos.
- Pero quiero que nos tomemos las cosas con calma y creo que deberíamos ir a terapia de parejas.
- Yo también lo creo, Hiro-san. Ya he ido a una psicóloga pero creo que, al igual que está bien hacer terapia por separado, deberíamos ir a alguna sesión conjunta- asintió Nowaki y Hiroki sonrió.
- ¿Entonces estamos bien?
- Sí, Hiro-san, estamos bien- dijo Nowaki abrazándole.
- ¡MAAAAAAAMI!- exclamó Misa-chan eufórico corriendo hacia Naoki, quien sonrió y se agachó para abrazarle.
- Mi chiquitín- dijo Naoki-. Yo también te he echado de menos.
- Papi- sonrió Misa-chan más tranquilo, abrazando ahora las piernas de su padre. Haruki se agachó y lo cogió en brazos para darle un beso.
- ¡Hiro-chan! ¡Reiko!- llamó Naoki y sus hijos, que estaban jugando en la piscina, se giraron a mirarles-. Papi y mami ya hemos vuelto.
- Vale- dijo Reiko y volvió a poner su atención en Natsu.
- ¿Habéis traído choco o chuches?- preguntó Hiro-chan.
- No, cariño- negó Haruki y su hijo se encogió de hombros.
- Hiro-chan, no fuerces la pierna, ¿vale?- le dijo Naoki.
- Acabo de descansar un rato, mami.
- Muy bien, cielo.
- Parejita, ¿qué tal la escapadita romántica?- preguntó Kane saliendo al jardín.
- Muy bien, Kane. Muchas gracias, nos ha venido muy bien- dijo Haruki mientras Misa-chan le tocaba el pelo con sus deditos-. Por cierto, ¿y mis padres?
- Han salido a cenar y luego van al cine de verano. Han vuelto- sonrió Kane.
- ¿De verdad?- preguntó Haruki feliz y su padrino asintió.
- Pero dicen no sé qué de tomarse las cosas con calma, así que duermen separados como si fueran dos adolescentes en casa de los padres- comentó Kane.
- Yo duermo con el yayo Hiroki- dijo Misa-chan y sus padres le miraron sorprendidos.
- ¿Por qué, Misa-chan?
- Porque sí- dijo el niño-. Mami, ¿sabes qué?
- ¿Qué, cariño?
- Escribí un cuento y el abu Akihiko lo llevó a la editorial y ahora tengo un cuento mío de verdad con mi foto y todo- sonrió Misa-chan orgulloso y sus padres se miraron entre sí sorprendidos.
- ¡Eso es genial, Misa-chan!
- ¿Dónde está el cuento? ¿Nos lo enseñas?- dijo Haruki sonriendo.
- Sí. El yayo Hiroki dice que si continúo escribiendo seré incluso mejor escritor que el abu Akihiko.
Ya casi habían pasado las dos semanas que iban a estar en Osaka, aquel era el último fin de semana que iban a pasar en la playa antes de volver a la rutina. Era el cumpleaños de Misaki y tenían planeado celebrarlo saliendo a cenar todos. Shinobu y Miyagi habían llegado el día anterior por la noche, junto con Tadao y Reiko, para no perderse el cumpleaños de Misaki.
- He cenado como un condenado a muerte- comentó Kane dándose una palmada en la barriga y Hiroki negó.
- Qué ordinario.
- Hiro-chan, no le pasas una al pobre Kane- dijo Reiko.
- ¿Alguien quiere algo más?- preguntó Misaki y su nieto asintió.
- Yo quiero más helado.
- Ni hablar, Hiro-chan, ya has comido bastante helado- negó Naoki-. Te va a dar una sobredosis de azúcar.
- Bueno, pues entonces voy a pedir la cuenta- dijo Misaki.
- Ahora nos vamos de fiesta, ¿no?- propuso Kane y se hizo el silencio en la mesa-. Venga, Misa-chan no cumple años todos los días.
- Por suerte- murmuró Misaki al ver la cuenta.
- Yo me apunto a lo de salir de fiesta- dijo Shinobu.
- Shinobu-chin, que ya no tenemos edad para eso.
- Tú desde luego que no, viejo.
- Shinobu y Miyagi se apuntan y Misa-chan no se puede escaquear porque es el cumpleañero- sonrió Kane.
- Kane, tengo un bebé... Y los niños...
- Misaki, yo me encargo de los niños- se ofreció Reiko.
- ¡Solucionado!- exclamó Kane feliz-. Hiroki, tú también vienes.
- Yo no voy que hoy me siento pitopáusico perdido- dijo el profesor y Kane, quien estaba a su lado, se abrazó a él-. ¡Quita, bicho!
- ¡Por favor, Hiroki, ven que sin ti no es lo mismo! Además, así te aseguras de que tu grandullón esté bien.
- Yo no he dicho que vaya a ir...- murmuró Haruki desconcertado.
- ¿No quieres venir, Haru-chan? Nao-chan sí que viene- dijo Kane con seguridad y Haruki miró a su novio.
- Bueno, Haru, si a los abus no les importa quedarse con los niños... Nunca salimos.
- Yo voy.
- ¡Usagi-san!
Finalmente todos los mayores de edad, a excepción de Tadao y Reiko, decidieron salir. Acostaron a los niños y se marcharon a un bar de copas.
- ¿Tenéis reserva?
- Ostras, no hemos reservado, no vamos a tener sitio...- murmuró Haruki preocupado.
- Sí, una mesa para diez a nombre de Hiroki Kamijou- sonrió el juez.
- ¿Cuándo has reservado, botarate?- preguntó Hiroki.
- Hace un par de días.
- Venid, su mesa está por aquí- dijo el camarero y los llevó hasta una mesa grande-. Se pide en la barra y ya os traeremos nosotros las bebidas.
- Muchas gracias.
- ¿Qué os apetece?- preguntó Nowaki mirando la carta-. Hay muchísimos cócteles, va a estar difícil elegir.
- Yo voy a querer una fanta- dijo Haruki y Kane le miró escandalizado.
- ¡Haru-chan, que te desheredo!
- Kane, deja que el niño tome lo que quiera- le dijo Hiroki.
- Yo no quiero cócteles, que me pongan un whisky- dijo Miyagi y Shinobu rio.
- Como buen señor de ochenta y cinco años...- murmuró el rubio.
- Este tiene que estar muy rico, lleva sandía- comentó Misaki señalando uno-. Haru-chan, también hay sin alcohol.
- ¿De verdad?
- Claro- asintió su suegro.
- Kane, tú que entiendes, ¿qué me pido?- le preguntó Naoki.
- Una fanta como Haru-chan- dijo Akihiko pero su hijo le ignoró.
Tardaron bastante en decidirse todos pero finalmente pidieron. Llevaban ya un par de horas en el bar cuando Kane propuso ir a un karaoke.
- Voy primero al baño- dijo Hiroki, quien había bebido bastante y comenzaba a sentir los efectos del alcohol.
- Voy contigo, tío- dijo Naoki y ambos se dirigieron al servicio.
- Nao-chan, te voy a dar un consejo- le dijo Hiroki mientras se lavaban las manos.
- Dime, tío.
- Si te casas algún día, haz la separación de bienes.
- Tío, si me caso será con tu hijo- dijo Naoki riendo y Hiroki se quedó pensativo pero finalmente rio.
- Pues es verdad, entonces olvida lo que te he dicho.
- Anda, tío, vamos que nos están esperando.
Salieron a la calle y Hiroki observó a Nowaki, quien se encontraba de brazos cruzados charlando con los demás. En aquel momento, se sintió muy atraído por Nowaki, le parecía increíble lo atractivo que era el médico. No supo por qué lo hizo pero tuvo aquel pensamiento y Hiroki no pudo contenerse.
- ¡NOWAKI, COMO EN DIRTY DANCING!- exclamó Hiroki corriendo hacia él con la intención de saltar como en la película. Nowaki, quien no se esperaba aquello, intentó agarrar al profesor como pudo, quien se había abalanzado sobre él sin ningún tipo de miedo. Nowaki, calculando mal la fuerza con la que se había lanzado Hiroki, se fue hacia atrás, cayendo sobre la carretera.
- ¡Papá!- exclamó Haruki no dando crédito a lo que acababa de presenciar.
- ¡Joder, Hiroki, avisa cuando vayas a hacer el gilipollas y te grabamos!- dijo Kane riendo.
- ¿Estáis bien? ¿Os habéis hecho daño?- preguntó Misaki mientras Satoru y Akihiko ayudaban a la pareja a incorporarse.
- No ha sido nada, un poco de dolor de culo y ya está- comentó Nowaki y miró a su novio-. ¿Estás bien, Hiro-san?
- ¡Claro que no! ¡No ha salido como en la peli!- se quejó Hiroki fastidiado, haciendo reír a Akihiko.
- Podéis volver a intentarlo- propuso el escritor y Nowaki negó rápidamente.
- Mejor cuando Hiro-san esté sobrio.
Llegaron al karaoke y, como era de esperar, Kane acaparó el micrófono.
- "YO ERA UNA NIÑA NORMAL, EN UNA EDAD ESPECIAL Y FANTASÍA EN EL PELO".
- Qué mal canta...- murmuró Akihiko.
- Pues practica mucho- suspiró Satoru dándole un sorbo a su copa.
- "QUÉ DULCE INGENUIDAD. QUÉ TIERNOS BAJO EL SOL..."
- Nowaki- le susurró Hiroki a la oreja y el médico se estremeció-. Hay alguien preguntando por ti.
- ¿Si, Hiro-san? ¿Quién?- preguntó Nowaki curioso.
- Alguien que te echa mucho de menos...
- "¡UNA MAÑANA MUY GRIS YO ME ASUSTÉ AL DESCUBRIR QUE ALGO PASABA EN MI CUERPO!"
- ¿Alguien? ¿Quién, Hiro-san?
- Mi po...
- "...YA NO SE OLVIDA. ESPERARE, SÍ, OTRA OPORTUNIDAD..."
- Te espero en el baño, Nowaki- susurró Hiroki y se puso en pie tambaleándose ligeramente.
- Haru, ¿cantamos alguna?- propuso Naoki-. Bueno, eso si Kane suelta el micro...
- Sí, cantemos alguna- sonrió Haruki-, pero voy al baño primero. Ve eligiendo.
Haruki salió de la sala y se dirigió a los baños. Nada más entrar alguien se lanzó sobre él por la espalda.
- ¡Mi hombre!
- ¡AAAAAAAAAAAH!- gritó Haruki asustado. Hiroki, al ver que no era Nowaki la persona a la que se había agarrado como un koala por la espalda, también gritó.
- ¡PAPÁ, CASI HACES QUE ME MEE ENCIMA!- exclamó Haruki cuando vio que se trataba de su padre.
- Mi grandullón, lo siento mucho...- murmuró Hiroki abrazándole con fuerza y su hijo suspiró correspondiendo el abrazo-. Creía que eras papi...
- ¿Pensabas subirte a la espalda de papi?
- Sí.
- Papá, vas a acabar haciéndote daño- le dijo Haruki ya más calmado.
- Hiro-san, ya estoy... Haru-chan, hola.
- Hola- dijo Haruki confundido y los tres se miraron entre sí en silencio-. No sé qué está pasando...
- Nada, Haru-chan- sonrió Nowaki y su hijo asintió dirigiéndose al urinario. Haruki notaba las miradas de sus padres sobre él y suspiró intentando ignorarlos.
- Si estáis ahí mirando no puedo hacerlo.
- Yo también soy de pis tímido- rio Hiroki.
- ¿Qué hacéis aquí? ¿Vais a hacer pis o no?- dijo Haruki y Nowaki dio media vuelta.
- Hiro-san, Haru-chan no quiere que le miremos- dijo el médico con voz calmada y Hiroki se tapó los ojos con las dos manos. Haruki frunció el ceño al ver aquella escena, jamás había visto a sus padres tan perjudicados por los efectos del alcohol. Finalmente consiguió hacer pis y salió del baño después de lavarse las manos-. Ahora sí, Hiro-san.
Comenzaron a besarse apasionadamente mientras se metían en uno de los cubículos.
- Nowaki besucón- rio Hiroki entre besos y el médico sonrió.
- Estás muy borracho, Hiro-san...
- No, yo a ti más.
- Eso no tiene sentido- rio Nowaki y continuaron besándose mientras comenzaban a quitarse la ropa.
Kane se quedó profundamente dormido sobre el regazo de Satoru y Akihiko aprovechó para apropiarse del micrófono.
- Misaki, mi amor, te la dedico.
- No, Usagi-san, por favor, no voy lo suficientemente borracho como para que no me des vergüenza- negó Misaki.
- "SI NOS DEJAN, NOS VAMOS A QUERER TODA LA VIDA".
- ¡Haru, qué vergüenza!- exclamó Naoki escondiéndose detrás de su novio para no ver a su padre cantar.
- Viejo, yo ya estoy cansado- dijo Shinobu-. Que Akihiko cante es la señal para irnos a casa.
- Sí, Shinobu-chin, yo también quiero dormir.
- ¿Y mis padres?- murmuró Haruki mirando a su alrededor.
- No han vuelto del servicio- dijo Naoki frunciendo el ceño.
- Mi padre se ha pasado bebiendo, seguro que se ha puesto malo. Voy a ver cómo está.
- Vale, Haru.
Haruki entró en el baño preocupado pero la preocupación se le fue de golpe al escuchar los gemidos de su padre. Sin decir nada, volvió a salir y regresó junto a su novio.
- ¿Tu padre está bien?
- Supongo- suspiró Haruki, a quién no le había gustado nada la experiencia de salir de fiesta con sus padres.
Las vacaciones llegaron a su fin y todos volvieron a Tokio. Misaki miraba orgulloso a su hija, quien se estaba probando el uniforme, pues la semana siguiente comenzaba en el internado.
- Hay que entrarle un poco la falda- murmuró Misaki sin dejar de sonreír.
- Mi Natsu ya al internado...- murmuró Akihiko con lágrimas en los ojos y la niña le abrazó.
- No llores, papá- dijo la niña.
- Anda, ven que te ponga los alfileres- le dijo Misaki y su hija volvió hacia él-. A ver... Yo creo que por aquí va bien.
- Mami, es increíble que sepas hacer todas estas cosas- sonrió la pequeña y Misaki rio.
- No es para tanto, lo que pasa es que tu padre no sabe hacer nada y entonces parece que yo sé hacer de todo.
- Misaki, sin faltar- le dijo Akihiko y su marido rio.
- Si no lo he dicho con maldad, Usagi-san, ya sabes lo mucho que te quiero.
- Ya...- murmuró Akihiko y llamaron al timbre.
- ¿Te importa ir tú, Usagi-san? Así acabo con la falda de la nena.
- Claro.
Akihiko bajó a la planta de abajo y se encontró con el cartero, quien le sonrió.
- ¿Akihiko Usami?
- Sí, soy yo.
- Traigo una citación judicial. Firme aquí para notificar que le ha llegado- dijo el cartero y Akihiko frunció el ceño.
- Espero que no sea para hacer de jurado...- murmuró fastidiado. Se puso pálido al ver el contenido de la citación y le cerró la puerta en las narices al cartero-. ¡MISAKI!
- ¿Qué pasa, Usagi-san?- preguntó el nombrado asomándose a las escaleras.
- Es una citación. Mi padre nos va a llevar a juicio por la custodia de Rai.
- ¿¡QUÉ!?
Hiroki se encontraba forrando los libros de su hijo pequeño mientras el niño veía la tele.
- ¡Es el rojo, tía tonta!- le gritó Sosuke a la tele.
- Si te altera tanto ver a la Dora esa, ponte otra cosa.
- ¡Es que se cree que soy tonto!- se quejó el niño enfurruñado.
- Igual es que estos dibujos son para niños más pequeños, tú ya vas a ir al internado.
- Es verdad, debería ver dibus de mayores, como South Park- asintió Sosuke y Hiroki alzó la vista de los libros.
- Absolutamente no- dijo el profesor y llamaron al timbre.
- ¡Abro yo!
- Pregunta quién es antes de abrir.
- ¿Quién eres y qué quieres de mí?- preguntó el niño sin abrir la puerta.
- Qué borde es...- murmuró Hiroki sin poder reprimir una sonrisa.
- ¡PAPÁ, ES MASARU!- exclamó el niño feliz y Hiroki rompió el forro a causa de los nervios. No tenía ni idea de qué hacía Masaru allí y ahora que estaba bien con Nowaki, no quería líos. Hiroki esperaba que la visita fuera cordial-. ¡Y HA VENIDO CON RIKU EL DRAG QUEEN!