Llegué a la editorial que estaba abarrotada de periodistas. El anuncio no me había sorprendido sólo a mi, ya había llegado a oídos de todos, y no era para menos, la editorial se había enfrentado a diversas y drásticas noticias en apenas unas horas. Cuando me vieron llegar las cámaras se dirigieron a mi.
-¡Verónica, Verónica! ¿Cómo te tomas la noticia de tu nuevo jefe?
-¿Estas conforme con el cambio?- ¿Qué si estaba conforme? Esta feliz, no podía con la alegría y el orgullo que me abarrotaba el pecho. Quería estar frente a Kamille, decírselo. Que supiese que era igual de feliz que ella por su logro. ¿Cómo se atrevían a preguntar eso?
-¿Crees que la señorita Dupont hará un buen trabajo?
-Creo que hará un trabajo fantástico. Fue mi líder durante meses y es una mujer bastante capaz y fuerte. Será un a representacion magnífica para la editorial y lo es ya para todas las mujeres. Estamos a la altura de cualquier reto y posición- Entré a la editorial después de responder, respirando con dificultad1, a veces tantas personas tan cerca de mí ahogaban. Scarlett me recibió y negó con la cabeza.
-Sabía que vendrías- me tomó del brazo- Hay miles de periodistas pero eso no te importa, solo tenias en mente a Kamille. Esto es increíble, tierno, pero increíble- suspiró- debes aprender a controlarte.
-¿A donde vamos?
-A ver el primer discurso de tu novia como jefa, Gonzales. ¿No quieres?
-Por favor- rió y me llevó a un pequeño auditorio que había en la editorial. Nos mantuvimos lejos y contuve la respiración cuando la vi subir hasta el atril. Las manos le temblaban, pude notarlo y sentí mucha ternura al verla así. Nunca había estado tan nerviosa, y no era para menos, por fin lo había logrado.
-Buenas tardes a todos- carraspeó y levantó la mirada- Quería darles la noticia personalmente y igual forma las gracias por estar aquí. He tenido la fortuna de ser escogida para ser la líder y cabeza de la editorial el día de hoy y no quiero prometer cosas que probablemente no cumpla. Lo que si quiero que tengan en cuenta es que tengo claros los ideales y principios de esta institución. Crecí con ellos y los mantendré durante todo el tiempo que tenga para estar en frente de todo. Agradezco también a quienes consideraron que soy mejor opción para jefa y votaron para que pudiese ocupar mi puesto. Soy la primera mujer en dirigir el negocio de nuestra familia y me siento muy feliz, orgullosa y complacida. Haré mi mejor trabajo y todo lo que esté en mis manos por mantenernos siempre en el lugar número 1 del escalafón y ser los mejores- Todos en la sala aplaudimos. Yo no podía parar de sonreír. No podía parar de mirarla, de sentir esa felicidad por ella, por su logro, por todo lo que trabajo. Kamille se preparo toda su vida para esto y yo no podía dimensionar lo alegre que estaba por ella- no tengo mucho tiempo, mis labores llaman pero después de mi viaje a Francia haré una conferencia para responder sus dudas. Gracias- fruncí el ceño y ella se bajó del atril.
-¿Viaje a Francia? Pero si acaba de llegar- Scarlett me sacó de la sala antes de que alguien me viera y me llevó a su oficina, en el camino Victoria me interceptó felicitandome y dandome un abrazo.
-Los negocios son así, Verónica. Viajar de un lugar a otro. Además lo de su elección es muy reciente, ¿lo celebraron anoche?- Scarlett respondió a penas cuando llegamos a la oficina, levantó las cejas y la miré extrañada.
-¿Desde cuando lo sabe?
-Cuando se subió al avión de vuelta ya lo sabía- sentí una sensación extraña en el pecho sabiendo que ella me lo había ocultado cuando hablamos. No sabía porqué, y eso me inquietaba un poco.
-Tal vez quería darte la sorpresa.
-Si, tal vez.
-Es bastante reciente y sorpresivo todo, tal vez necesito tiempo- sonrió- iré a buscarla antes que entre a su reunión.
-Scarlett no...- le tomé el brazo- Creo que mejor es que ella cumpla con sus tareas desde ahora. Tendremos tiempo de hablar- asintió y volvió a su lugar.
-Tengo entendido que no te gusta el café, y es lo único que tengo así que...- sonreí.
-No te preocupes. Me iré a casa- suspiré- Gracias.
-Mensajera del amor ¿recuerdas?- me reí y asentí saliendo de la editorial. Le pedí a uno de los choferes que me llevara porque estaba demasiado distraída para conducir y lo último que quería en este momento será causar un accidente.
Kamille sabía cuando me vio que sería la jefa de la editorial ¿por qué no me dio nada? Tal vez por eso insistía tanto en que no querría estar encerrada ni seguir con ella. No lo decía por su viaje a Francia, lo decía por su jefatura y por todas las consecuencias para nuestra relación que eso traería. Apreté mis manos en un puño. Todo se volvía más confuso cada vez, o tal vez más claro respecto a ambas mostrando esa opción que tanto miedo tenía de ver. A penas anoche dormimos juntas y hoy sólo sentía que todo se desvanecía, sentía que la perdía. Y no quería sentirlo, ni aceptarlo, ni que pasara.
En las calles la nueva jefatura de Dupont Editorial era la buena nueva. Los contratos de Graham habían quedado en el olvido, y con una buena justificación. Que Kamille fuese jefa era lo importante, portada en todos lados y tortura en mi. Suspiré buscando calmarme. Probablemente sólo hacía una tormenta en un vaso de agua, en Francia logramos solucionarlo, esperaba que pudiésemos hacerlo de la misma manera aquí.
-¡Oye!- Ainhoa llegó a casa cuando cerraba la puerta- ¿Es cierto que Kamille ahora es jefa?- sonreí.
-Si, así es. ¿No te parece increíble?
-Lo es- nos sentamos en el sofá- Adrien estará feliz- le dio un abrazo.
-Y Kamille debe estar muy contenta. Era su objetivo ser jefa de la editorial ¿Hablaste con ella?
-No, pequeña. Sus tareas de jefa llamaban- reímos y nos quedamos en silencio celebrando a nuestra manera el que ella haya triunfado.
Quería acompañarla, darle mi apoyo, mi mano y que supiera que estaría a pesar de todo. Que sería su fan número uno y dejarle claro que estaba dispuesta a vivir debajo de las piedras si eso significaba tenerla a ella. Porque así es el amor, porque se trata de sacrificios y de estar. Y yo la amaba. La amaba y lo sabía porque no quería cambiarla. Lo sabía porque disfrutaba de cada una de las facetas que tenía aunque eso significara el sentirla lejos, yo la sentía, la leía, la escuchaba. Yo amaba tenerla, disfrutarla aunque fuesen segundos en el día.
Yo amaba a Kamille Dupont, probablemente lamentaré hacerlo, pero lo hacía y no podía engañarme a mi misma. Aceptaba el amar por ella, porque sentí y fui por nosotras. Y aunque lo lamente, jamás podría arrepentirme de eso.
***
Paula llegó comentando que habían trasladado al asesino de Adrien para otra cárcel a cumplir su condena de 80 años por lo que hizo. El juicio se llevó a cabo en los días en que estuve en Francia, me hubiese gustado verlo frente a frente, que supiera que lo detestaba por apagar la luz de la vida de Adrien, cosa que jamás le perdonaré.
Eric no me había vuelto a hablar. Tal vez asuma el triunfo de Kamille como mío por la competencia que había entre ambos. No sabía que había pasado con él y con Jackson y la verdad no sabía si me seguía interesando. Ellos eran libres, adultos y maduros. Su relación no tenía nada que ver conmigo y lo asumiría como tal.
Le escribí a Kamille diciendo lo feliz que estaba por ella, que fui a verla y su discurso fue magnifico. Horas después vio el mensaje y cuando pensé que no respondería, me llamó.
-Ey, ¡felicitaciones! Por fin, por fin eres jefa. ¿No te parece increíble?- escuché un suspiro del otro lado.
-Estoy feliz aunque abarrotada por los medios.
-Es el precio de ser tan buena en lo que haces- repetí lo que ella me dijo aquel día y escuché una risa débil del otro lado.
-Quería era a tu departamento pero... No puedo.
-Entiendo, cielo. Los medios no permiten respirar.
-Es lo negativo de todo esto- hizo silencio.
-Tu discurso fue increíble.
-Si, Scarlett me dijo que estuviste allí. Gracias, ange.
-No tienes que agradecer nada, Kamille.- suspiré- ¿Aún estas en la empresa?
-No, estoy en casa- volvió a suspirar e hizo silencio, del otro lado escuche a Scarlett hablar por unos segundos- Me tengo que ir. Gracias por ir, nos vemos- cortó la llamada y miré el techo blanco. Podía escuchar su voz agotada, cansada y frustrada. Quise preguntarle el porque de su silencio respecto a la decisión de Pierre pero no quise agobiarla mas de lo que estaba, y suponía que tenia una buena razón.
Eliza me envió una foto con mi libro y un mensaje diciendo que la perdonara pero iba a presumir a todos haberse acostado conmigo. Me hizo reír y alivianar un poco los nervios que tenia desde la mañana, sin entender realmente la razón de estos.
En las noticias y programas de farándula solo se escuchaba el nombre de Kamille y la gran noticia de que seria la primera mujer en dirigir el imperio de los Dupont. Era emocionante pero una carga mental que no sabia que tanto podía llegar a afectar a Kamille mas de lo que ya estaba. No quería que en vez de ser un paso positivo se volviese una pesadilla.
En la noche, mientras veía una película con Paula un mensaje de Susana avisando que Kamille quería verme mañana temprano me llegó. El que sea un mensaje a través de ella me dejo claro que la reunión que tendríamos seria estrictamente profesional. Dejé el celular a un lado sabiendo que como fuese la iba a ver mañana y eso me llenaba de tranquilidad. Me moría por tenerla en frente sin medios, sin cámaras y sin impedimentos para tenerla como Kamille y no como mi jefa.
-¿Ya decidiste ir a buscar tus cosas?- miré a Paula que tenía la vista pegada al televisor.
-No, no me presiones y cállate- me señaló sin mirar y suspiré.
-Debes hacerlo.
-Lo haré, pero después de asesinarte si no te callas- la miré entrecerrando los ojos.
-Al final el asesino es el esposo- me levanté sonriendo.
-¡Oh, eres una perra!- me burle.
-Y además estaba embarazada- la risa se volvió un quejido cuando Paula saltó encima de mi, haciéndome caer al suelo.
-¡Auch!- me reí e intente sacármela de encima mientras me daba golpes en el brazo.
-¡Justicia!
-¡Ya déjame!- me dio un último golpecito en la frente y se levanto- eres insoportable- le lancé el cojín a la espalda y ella dejo de caminar- Oh no.
-Ahora si, Verónica- me levanté y corrí con rapidez por toda la casa siendo seguida por Paula y sus ganas de hacerme pagar. Me escondí en mi habitación respirando con dificultad y riendo a la vez. Estaba sin aliento.
-¡Me las cobrare, Gonzales!
-¡Has lo que quieras, Garrido!- golpeó la puerta y solté un grito, riendo. Luego escuché como se alejaba. Me lancé al suelo buscando recuperar el aire, ahora me sentía mejor. Paula siempre hacia que eso pasara, el estrés se había ido por un tiempo, y habrá tiempo de sobra para recuperarlo. Mientras tanto, solo descansaría.
***
Cuando llegué a la editorial había mas periodistas que ayer, lo cual me pareció extraño debido a que Kamille ofrecería una rueda de prensa mañana y era solo cuestión que supieran esperar para tener primicias sobre ella. Me interceptaron preguntando algo sobre unas noticias y rumores que no entendí del todo. Entré y subí hasta el piso donde quedaba la oficina de Pierre que ahora era la de Kamille. Me extrañó ver a Susana y a la antigua secretaria de Pierre allí pero hablé con mi amiga que fue quien me envió el mensaje.
-Ey, Kamille te esta esperando.
-Gracias, Susana- me sonrió y abrí la puerta. Había entrado pocas veces a la oficina de Pierre, pero las suficientes como saber la diferencia de energías que se sentían cuando la ocupaba él y ahora que la ocupa ella. El perfume de Kamille se sentía en el aire y había sido decorada como la antigua. Esta era mucho mas espaciosa y la vista muchísimo mas fantástica, pero ella estaba en su escritorio cruzada de piernas como siempre y se sentía como si nada hubiese cambiado realmente.
-Bonjour, Gonzales- levantó su café mirada hacia mi, que tal vez era por la luz, ahora se notaba un poco mas oscura.
-Buenos días- suspiré y caminé hasta su escritorio- ¿Tienes dos secretarias ahora?- me senté donde me señaló y asintió.
-Asuntos netamente de la editorial y Susana será mas una asistente personal- asentí y ella me miró.
-Te ves muy bien allí- sonrió de manera corta y se levantó caminando hasta donde estaba. Se sentó en el escritorio e hizo silencio, luego habló.
-Quiero terminar- el corazón se me detuvo y la mire, levantándome de la silla.
-¿Qué?
-Lo nuestro tiene que terminarse- pestañee y me quedé en silencio procesando sus palabras, intentando no aceptarlas, pero repitiéndolas.
-Hace dos noches me dijiste que...
-Se lo que dije pero todo cambió- sonreí bajando la cabeza.
-No, nada cambio. Nada cambió porque tu sabías que serías jefa- la señalé y cerro sus ojos, suspirando.
-Verónica, sin importar cuando lo supe, ahora soy jefa de la editorial. Tú y yo tenemos medios encima, esto no va a funcionar.
-Ni siquiera lo intentaras. Solo... te rendirás así como así, como si jamás te hubiese importado.
-Estoy pensando en ambas, y lo sabes. No quieres vivir así.
-No, yo te comuniqué lo que prefería. Si tuviese que escoger entre mi libertad o tú, te escogería a ti, siempre.
-Pero yo no- algo se rompió dentro de mi al escucharla. Le di la espalda sin querer llorar frente a ella, pero el pecho me quemaba y me costaba respirar- Verónica, si alguien se llega a enterar la realidad que tanto fue un sueño para mi se terminará antes de empezar, y si tengo que escoger entre tú y la editorial...
-Escogerás a las editorial- completé queriendo que dijera que no, que lo negara, necesitaba que lo hiciera. Mis latidos y lamentos dependían de su respuesta.
-Si, Verónica. Escogería a la editorial- una lagrima resbaló por mi mejilla y respiré.
-Entiendo- la limpié y carraspee.
-No quiero lastimarte. Esto es difícil para mi, pero he dedicado toda mi vida a esto y no quiero que nada lo arruine.
-No tienes que explicarlo todo- me crucé de brazos y moví la cabeza- entonces lo nuestro queda aquí. Espero sea feliz cumpliendo tus sueños, yo ya lo hice y espero que sientas la misma satisfacción- caminé a la puerta.
-Verónica, espera- me detuve y cerré los ojos. Me giré sin fuerzas ya y me detuve a un par de metros de ella, que regresó al otro lado del escritorio.
-¿Algo más?
-Si- se apoyó en el escritorio e hizo silencio por unos segundos- Estás despedida- la sorpresa que tenía se multiplicó cuando la escuché.
-¿Que estas diciendo?- caminé hasta estar mas cerca del escritorio.
-Que estas despedida. Desde hoy, ya no haces parte de la editorial- me reí con amargura negando con la cabeza.
-Estas jugando. Esto no puede ser enserio.
-Gonzales, no estoy jugando- la forma en la que me nombro terminó por destruirme La forma en la que me llamaba antes de forma cariñosa se escuchaba amarga, dura, cruel. Abrí la boca para hablar pero la puerta me lo impidió, Susana y Eric entraron.
-Kamille, yo no...
-Esta bien, retírate- la puerta se cerró y Eric caminó hasta Kamille lanzándole una revista al escritorio.
-¡Eres una egoísta, maldita! ¿No te bastó con ser la jefa? ¿No fue suficiente para ti?
-Verónica retírate- la miré y me acerqué a la revista. En la portada, la noticia de que Eric era gay relucía. Deje de respirar y me apoye mis manos en el escritorio- Verónica, vete.
-¿Por qué la acusas?- la miré y miré a Eric- ¿Cómo sabes que fue ella?
-Porque el silencio que compró, también lo compré yo. Los editores me lo dijeron todo, Señorita Dupont- la miré de nuevo con la rabia recorriéndome y quemándome.
-Dile que no fuiste tú- rodee el escritorio y le tomé del brazo- ¡Dile que no fuiste tú! ¡Dile que no eres capaz!- su mirada conecto con la mía, ella lo había hecho. Y en sus ojos no se asomaba ni una pizca de remordimiento. La solté- ¿Cómo fue que pudiste hacer eso? ¿Cómo pudiste sabiendo que tienes un secreto igual que el de él? ¿Cómo es que pudiste hacer eso?- levanté mi tono de voz, alterada.
-Verónica...
-¿Cómo que..?- miré a Eric- No puede ser, ¿Tú y ella? ¿Es en serio? ¿Te la estas cogiendo?- Eric se tomó la cabeza intentando procesar la información- no puedo creer hasta donde llegaste para conseguir este puesto.
-Ella no sabia que lo tendría...- la defendí y Eric se burló. Me sentí ingenua, inocente y engañada, sobre todo.
-Ella lo sabía, claro que lo sabía- Eric levantó la voz y golpeó el escritorio- ¿Acaso mientras cogían no te dio tiempo de decírselo?
-Verónica, vete. Tú ya no trabajas aquí- me tomó del brazo.
-Y tú ya no eres mi jefa, no tengo porqué obedecerte- me solté de su agarre y me alejé de ella.
-Déjala que se quede, y que escuche lo que le ocultaste, que se de cuenta la mujer cruel que metió entre sus piernas- Eric me miró.
-Ustedes tuvieron las condiciones al iniciar este camino y nosotros también.
-Eric, cierra la boca.
-¡No! ¡Tú debiste cerrar la tuya!- la señaló y Eric volvió a mirarme- La condición era que el equipo que ganara subiría a su líder de manera automática a la jefatura.
-¡Cállate, maldita sea!
-Kamille jugó sus cartas y consiguió a los mejores escritores. Solo tuvo que ver como hacia subir sus cifras mientras aseguraba su puesto- la miró de nuevo a ella- ¿Por eso la peleas te tanto? ¿Por eso insintiste para tener a Verónica en tu equipo?- en este punto ya no pensaba con claridad. Las lágrimas que evitaba que salieran mojaban mis mejillas con rapidez, lo que sentía era tan doloroso que el mar que llevaba dentro me ahogaba, no podía procesar ni quería entender lo que escuchaba. Kamille en un segundo se convirtió en Satanás, el verdadero Satanás, incluso peor que eso.
-¿Cómo pudiste..?- la miré de nuevo- ¿Cómo pudiste hacer todo eso solo por este maldito puesto?- Eric me tomó de la cintura evitando que me acercara a Kamille- ¿Cómo pudiste engañarme así?- me cubrí el rostro negando con la cabeza. Nadie habló, ella no se justificó. Ella no me pedía perdón- Yo te confié mis secretos, te confié todos aquellos secretos ocultos, te dije porque no escribía ¡Y tú insististe! Tu seguías impulsándome a que lo hiciera, pero no era por mi ¡Esto jamás se trató de mi!- tomé aire y mire el techo- Yo jamás te importe, todo lo hiciste por ti. Sabías que con una escritora como yo era mas fácil ganar. ¡Todo siempre lo hiciste por ti porque eres tan egoísta que no ves nunca mas allá! Eres tan ególatra que no te importo pasar sobre mi, ni sobre Eric para lograr lo que querías.
-Verónica, ya basta- me reí al escucharla.
-¿Qué, Señorita Dupont? ¿Acaso le molesta que le digan la verdad?- me apoyé en el escritorio- me usaste, usaste mis sueños y mi dolor para tu maldito beneficio- los ojos de Kamille me observaban inexpresivos, serenos- Y no contenta con eso me ilusionaste, jugaste conmigo, me hiciste creer que me querías...
-Verónica...
-Pero alguien como tú no es capaz de querer, alguien tan cruel y egoísta no es capaz de sentir nada por nadie- desvió la mirada- El peor error que cometí fue dejarme llevar por ti, por lo que sentía, fue entregarte todo de mi, porque no lo mereces.
-¿Sabes que puedo perfectamente joder tus planes?- Eric habló de nuevo- Voy a sacar a la luz tu sucia relacion a escondidas con una mujer.
-No- me miró- aquí no hay, ni hubo, ni habrá una relacion que sacar a la luz, porque lo que pasó entre ella y yo fue una mentira, una farsa. Y se terminó- me quemó la garganta decirlo en voz alta. Me quemo la garganta, la boca y el alma, Eric maldijo y se marchó dando un portazo, estaba sola ahora. Kamille se levantó y caminó hasta mi, abrió la boca para hablar pero no la dejé- se terminó para siempre, porque jamás, jamás voy a perdonarte esto.
-No estoy pidiendo que me perdones- mi mano impactó su mejilla con tanta fuerza que su rostro dio un giro y ella cerro los ojos- Vete de aquí.
-Lo hare, lo hare porque no soporto más ver tu traidora cara- me aleje un par de pasos de ella- ¿Sabes que es lo que mas me molesta? Que todos lo sabían. Todos sabían lo cruel que eras, e incluso tu me lo dijiste. ¡Tenias tanta razón!- cerré los ojos cuando me ahogue con mis propias palabras- Tantas razón cuando me dijiste que el espejismo era la Kamille que eras conmigo. Aunque la palabra espejismo incluso es buena. No fuiste un espejismo, fuiste una mentira. Una vil y falsa mentira, un engaño. Y yo intenté engañarme, estaba tan enamorada de ti que intente negarlo de todas las formas posibles, invente una versión de ti que no era cierta. Invente una versión de la gran Kamille que no existía, porque tu no cambiaste, siempre fuiste igual de cruel.
-Siempre te dije que era igual a Eric.
-¡No! Oh, no- me reí dolida- Eric al menos actúa de frente, Eric es real y un enemigo y oponente digno, En cambio tú, Kamille... Decir que eres como él seria una gran ofensa, porque eres mucho, mucho peor que Eric. Tú eres cobarde, actúas a las espaldas y no te importa dañar a nadie.
-Vete.
-Felicitaciones, señorita Dupont. Disfruta de tu asqueroso, robado y sucio puesto de jefa- lancé la revista en su cara y salí de la oficina. Me encerré en el ascensor y me deje caer allí mientras lloraba. No me importaba que me vieran, no me importaba que alguien preguntara o reclamara. Me dolía. Me dolía y me iba a doler más negarlo.
Las puertas se abrieron y Eric entró en el ascensor, molesto. Me levanté y puse en pausa el ascensor.
-No quiero, créeme no quiero saber como terminaron tú y ella enredándose, no me interesa.
-Lo siento- Eric me miró con tristeza y me rodeó con sus brazos.
-Yo lo siento- me derrumbe mientras el apretaba su agarre. Olía a Adrien, se sentía tanto a él, ambos tenían la misma complexión, sus brazos eran tan parecidos, esa similitud sólo hacía que me sintiera peor- Lamento que ella te haya hecho eso.
-Yo se lo dije- me alejé- yo le dije que eras gay. Dios, yo lo siento tanto Eric- suspiró y se encogió de hombros. Giré mi cabeza y volví a llorar. Puso el ascensor en marcha de nuevo.
-Te llevaré a tu departamento. Kamille no tiene porque humillarte mas- me limpié las lagrimas antes de salir. Los periodistas estaban aun en la entrada y ahora eran muchos mas. Eric me cubrió con sus brazos.
-Ya basta, déjenme en paz- los gritos eran ensordecedores. Me detuve y detuve a Eric, le tomé del cuello y lo besé. Al instante miles de cámaras comenzaron a disparar y tomar fotos. Corté el beso y abrace a Eric queriendo llorar de nuevo- ¿Qué es lo que estas haciendo?- susurro en mi oído sin entender nada.
-Yo te metí en esto, y yo te voy a sacar- susurre de igual forma en su odio y le tomé la mano, enfrentando las cámaras.
-¡Verónica! ¿Qué tienes que decir respecto a este beso? ¿Frente a las noticias de Eric?
-Que no tienen que creer todo lo que ven en las revistas. La verdadera relación de Eric soy yo, y jamás lo supieron porque la mantuvimos privada evitando precisamente esto. En vista de todos los rumores que comenzaron a crearse, hoy les revelo por fin- pase mi brazo por el cuello de Eric- Eric y yo somos novios, nos queremos y jamás dijimos nada porque no queríamos que ustedes arruinaran lo nuestro. Ahora si me disculpan, nos vamos- camine entre ellos- Ahora tienen una mejor y real noticia que publicar.
No sabía ni siquiera como me mantuve en pie hasta el auto de Eric, hasta donde nos siguieron las cámaras.
-¿Acaso estas de mente?- habló después de cerrar las puertas.
-Tenia que solucionar esto.
-Verónica, tal vez el remedio sea peor que la enfermedad esta vez- me miró preocupado y suspire, entendiendo su mensajes pero sin querer darle vueltas a ello. Puso en auto en marcha- Que raro se siente volver a besar a una mujer.
-Que asqueroso volver a besar a su hombre- me miró mal y me encogí de hombros. Mire por el camino y cerré los ojos, en el auto de Eric, sin cámaras acosadoras y en silencio, volví a llorar, volví a lamentarme y volví a odiar a Kamille. Porque no merecía algo diferente eso.
***
Hola Holaaaaaa!!!
No diré que son buenos días, porque, realmente no lo son del todo, velda? Bueno, la ruptura Veromille ha llegado y es una mala noticia de acuerdo con su historia.
En mi Perfil hay una playlist de spotify de canciones tristes para que lloren a gusto la ruptura de Veromille.
Nos leemos en un próximo capítulo.
Gracias por su apoyo, su amor. Los amo y les envío un abrazo fuerte. ❤️❤️