No soy una asesina.
Las manos me temblaban y podía sentir todo el sudor de la frente corriendo por mi cara, el corazón latía tan fuerte que me daba miedo que de un momento a otro se fuera a salir de mi cuerpo y mis piernas hacían una constante lucha conmigo misma por no doblarse. Ahora,
¿disparar un arma? Claro que no sabía cómo. Además, no sé si me atrevería a disparar una.
El hombre rió amargamente.
—¿Qué? ¿Pensabas matarme?—rió—bueno, entonces hazlo ahora..¡Oh cierto!, tú no te atreverías ni a matar ni a una sola mosca.
Mi enojo creció y prepare el gatillo para disparar, pero mierda no puedo hacer esto. Aunque quiera no podría.
—¿Ves? te dije que no podrías. Debes de admitir que en cierta parte es tu culpa seguir encerrada aquí..si tan solo te armaras de valor, Taehyung ya no seguiría vivo- mencionó aquel hombre.
Por un momento me imagine a mí matando al
mismísimo Kim Taehyung ¿Qué? ¡Claro que no! Y tenía dos razones muy simples; la primera era porque nunca en la vida me convertiría en una asesina, de hecho, prefiero morir yo antes de matar a alguien. Y la segunda razón era porque, simplemente, no podía. No podía
imaginarme acabando con él, viendo como la vida se le escapaba de los ojos, como su corazón dejaba cada segundo de palpitar, simplemente yo no soy así.
—¡Entrégame el arma!—grité recordando haber oído un disparo cuando yo me encontraba escondida en la habitación de Taehyung.
El hombre solo rió.
—iTE DIJE QUE ME LA ENTREGUES!— volví a gritar.
El hombre hizo una mueca de desagrado y a
regañadientes saco su pistola y la aventó por el piso hasta mis pies. Cuando ya la tuve en mis manos me aseguré de colocarla en mis calzoncillos. El rió al verme hacer esto.
Por primera vez, vi al hombre a los ojos. En realidad no era un adulto, era alguien de mi edad. Con pelo castaño hasta la frente, ojos obscuros, complexión varonil, rostro fino y delicado. Para ser sincera, era alguien muy,
muy guapo con la que cualquier chica saldría. Todas menos yo. Además, nadie podía ganarle a Kim Taehyung. ¿Pero qué mierda dije?
—Eres una estúpida-dijo el chico sacándome de mis pensamientos—¿No te das cuenta de nada, verdad? Yo eh venido por ti... para salvarte— dijo
Me quedé en shock.
—Solo debes bajar esa arma y venir conmigo. Yo mismo te regresaré a tu hogar y a tu antigua vida, solo debes confiar en mi- repitió
Me imaginé regresando a casa, abrazando a mi madre, abrazando a mi padre, diciéndoles que gracias a sus consejos sobreviví, llorar con ellos, ver a mi mejor amiga Lalisa, decirle que cumplí con mi promesa de regresar y
prometerle que nadie volvería a separarnos nunca, regresar a mi habitación, comenzar de nuevo mis estudios, convertirme en alguien importante en la vida.
Regresar a mi antiguo yo, donde no existen armas, muerte, sangre, pena, lastima, miedo, desesperanza, rencor y el famoso Kim. Espera..¿Kim? ¿Yo ya no viviendo con él? ¿Ya no siendo presa de él? ¿Podría?..
—No te creo nada—susurré
El joven se acerco un poco a mí, pero yo lo aparte apuntándolo con la pistola.
—Yo mismo te regresare al paraíso, Jisoo—susurró viéndome a los ojos.
Una pequeña lágrima rodó por mi mejilla mientras bajaba el arma poco a poco con desconfianza. Regresar a casa. Pensé. Y eso fue lo único que me reconforto, es decir regresar a casa, y estaba a solo unos milímetros de bajar por completo el arma cuando alguien entró
salvajemente por la puerta. En realidad, no era alguien, eran siete personas conocidas.
—Vaya, vaya, vaya—cantó el chico y yo por inercia volví a subir el arma apuntándolo.
Había sido una idiota al creer en él. Pensé.
—Pero miren quien vino a unirse a la fiesta,
el estúpido de Kim y su clan de perros falderos—dijo el chico
—Cuida esa boca, Mino—dijo Yoongi con los dientes apretados y su cara roja de enojo.
¿No se supone que estaban borrachos?
Mis manos empezaron a temblar nuevamente. En ese momento ya no sabía que hacer, ya que podía prácticamente matar a todos y salir huyendo de ahí, pero también podía matar a Taehyung y a los demás e irme con este chico... pero no quería ser una asesina.
Por un momento, mis ojos chocaron con los de Taehyung, estos se veían melancólicos, tristes y preocupados, al igual que los míos. Con la mirada le pedí que me ayudara y el solo haciendo un gesto como tranquila me hizo sentir mejor, pero aún el miedo me recorría de
pies a cabeza.
—Entrégame el arma, Jisoo—dijo el tal Mino— Y te prometo que te regresare a tu hogar en cuanto acabe con estos.
Una parte de mi decía "hogar" pero otra parte de mi también decía "infierno".
—¡No Jisoo!--dijo Taehyung alarmado—Él solo miente, solo quiere hacerte daño.
¿Más daño que tú? No lo creo. Pensé
—¿Daño? ¿Más de lo que tú le has hecho?—dijo Mino adivinando mis pensamientos—¿Qué no le has dicho lo que has provocado en su padre?.
Fruncí el seño preocupada ¿A que se referían?
—¿De qué rayos habla?--pregunté aún apuntando con la pistola.
Mino rió muy fuerte mostrando su perfecta hilera de dientes blancos. ¿Cómo alguien tan atractivo podía ser tan malvado? Por que aunque él quisiera "regresarme" a casa teníamos que tener en cuenta sobe lo que había estado a punto de hacerme en la habitación de Taehyung, si no lo hubiera golpeado.
—¿Qué no se lo has dicho Taehyung? No, yo creo que no—dijo Mino y Taehyung agachó la cabeza.
—Veras, querida Jisoo, aquí el señor presente Kim Taehyung y sus perros falderos han pedido un suma exagerada de dinero por tu rescate, una suma que podría dejarlos prácticamente en bancarrota. Tu padre al saber sobre esta horrible suma tuvo un paro cardíaco, pero los enfermeros lo lograron rescatar, aun así tu padre no se ha quedado de brazos cruzados al igual que tu madre, así que ayer mientras se encontraba hospitalizado en una clínica declaró ante la prensa que cualquiera que logrará encontrar a su preciada hijita, le heredaría toda su fortuna y propiedades, al gran príncipe que rescatara a la gran Kim Jisoo. En pocas palabras, Kim Taehyung ha dejado en bancarrota a tu padre.
La lágrimas cayeron sobre mis mejillas. Mi padre estaba en una clínica...por culpa de Kim Taehyung. Todo había sido su miserable culpa, no solo me había hecho daño a mí, sino también a mi familia.
—Jisoo, no es lo que parece—dijo Hoseok obligándome a levantar la mirada— No debes creer en nada de lo que te dice.
¿Pero y ellos quienes eran para inspirarme confianza? Exacto, absolutamente nadie.
—¡Callate!--grité y por mi furia interna saque la otra pistola que había guardado en mi ropa interior. Ahora me encontraba apuntando a todos los que se encontraban en la sala.
—¡Todos ustedes son unos malditos bastardos!—dije con enojo.
Todos me miraban con terror. La propia Kim Jisoo apuntando con una pistola a miserables personas.
¿Donde había quedado esa Jisoo inocente? Bueno, pues por el momento, había desaparecido.
—¡Todo esto es tu maldita culpa, Kim!—lloré—
Desde que llegaste a mi vida, solo hiciste hasta lo imposible por destruirme. Pero hoy lo pagarás Taehyung, me miró impactado y con los ojos bien abiertos.
¿Cómo iba a poder hacerle daño? ¿Cómo? No eres una asesina. Dijo mi subconsciente.
—Jisoo, recuerda lo que platicamos hace rato--dijo Jin.
"No todos son lo que aparentan". se repitió aquella frase en mi cabeza.
Cerré mis ojos con fuerza y después, disparé solo una de las armas sabiendo quién era el que debía pagar aquí.
Nueva cap, mañana publicare uno más. Cuídense. <3
*insertó foto de Jisoo porq la amo*