Hello mis amores, como están? Les dejo actu de esta historia los amodoro. ¿Ya han visto que habrá nueva historia? admito que es un bebé de LMDM y ELDC, estaba escribiendo sobre ellas cuando me llegó la idea. En fin, ya veremos, los amodoro.
Casi 5 hs después Eric volvió a la casa, Jesse había comenzado a perder los nervios cuando el pelilargo se presentó en su propio cuarto, Jesse estaba inclinado sobre la mesilla de noche.
-¿Tengo que preocuparme por que estés revisando mis cosas, Jess?-Jesse dio un brinco y se giró con rostro culpable a ver a Eric. El pelilargo estaba parado del otro lado de la cama con una de sus cejas alzadas en un gesto estudiadamente aburrido.
-Yo estaba...
-Revisando.-Completó Eric, abrió el cajón de la otra mesita de noche y rebuscó en él.
-hay muchos condones aquí.-dijo Jesse. Eric se detuvo y alzó de nuevo la vista a Jesse con los ojos ligeramente entrecerrados como si intentara determinar las intenciones de Jesse.
-He tenido mucho sexo, pasaron más de 4 años de la ultima vez que estuviste aquí, Jesse.-Dijo Eric, volvió la vista al cajón y sacó un paquete de cigarrillos de allí.
-¿ahora también fumas?
-Siempre lo hice Jess, pero son de Jed, soy más bien un fumador ocasional. Solo lo hago cuando estoy con él, mi familia tiene una tabacalera, legalmente, ya sabes, pero no soy fan del tabaco.-dijo sentándose en la cama, observó los objetos en sus manos-se fue tan rápido que se los olvidó aquí.-Admitió, revisó el paquete encontrando el encendedor dentro, lo sacó y se llevó uno de los pitillos a la boca antes de encenderlo y darle una calada.-Está en Michigan, tomó un ferry hace unas horas. he enviado a un par de mis hombres a que lo vigilen. ¿qué hay de ti? ¿Has hurgado lo suficiente entre mis cosas?
-Recorrí toda la casa quitando las cámaras y los micrófonos.-Eric asintió.-Ahora qué ¿Eric?
-Estoy esperando una llamada.
-¿De quién?
-De Oliver.
-¿Para qué, Eric? Maldita sea ¿podrías ser más directo? Responde mis malditas preguntas.
-Eso estoy haciendo, Jess.
-No, solo haces eso de responder sin decirme nada.-Se quejó Jesse frustrado y Eric no pudo evitar que una de sus comisuras tirara para arriba.
-Voy a encargarme de mi esposa, Jess, Oliver se llevará a los niños con él.
niños, eso le recordó a los pequeños.-¿Dónde están los bebés?
Jesse observó sobre el hombro de Eric como si pronto fueran a aparecer detrás del hombre.
-Tuve que enviarlos lejos.
-¿Espera qué?
-Es más seguro para ellos.
-¿solo así? ¿sin consultarme?
-no estuviste para consultarte cuando nacieron, Jess. no tengo por qué consultarte nada, son mis hijos, mis decisiones y decido lo mejor para ellos. Es un lugar seguro, estarán bien.
-¿Es un lugar seguro? ¿dónde? ¿Dónde los has llevado?-Eric no respondió-¿piensas solo mantenerme al margen? ¡Son mis hijos también!
-Pienso que tendrás que ganarte ese puesto Jesse.-El teléfono de Eric sonó en ese momento. La voz al otro lado de la línea dijo algo que Jesse no pudo llegar a entender.-OK.-Eric cortó, volvió sus ojos a Jesse y apagó el cigarrillo que había dejado consumirse en sus dedos.-Es hora de movernos.
Eric se puso de pie, antes de inclinarse sobre el borde de la cama- ¿Aún estás conmigo?
Jesse asintió y Eric dejó deslizar un cajón oculto debajo de la cama. Jesse gimió en cuanto vio el contenido. Todo lo que Jesse hubiera deseado años atrás para incriminar a Eric estaba allí, teléfonos desechables, paquetes con droga y armas de todos los calibres claramente ilegales.
-Dime que eso no ha estado todo el tiempo allí.
-Lo estuvo, nunca has sabido buscar en el lugar correcto. Esta casa.-Dijo Eric con calma metiendo un fajo de efectivo en el bolsillo antes de tomar una de las armas, Jesse la reconoció, la Glock dorada, Eric la había recuperado después de todo. Jesse le había perdido el rastro hacía años.-Tiene 200 años de escondrijos. Es probable que incluso yo desconozca un par. ¿Quieres algo?-Eric dio un paso atrás ofreciéndole el contenido del cajón. Jesse lo observó con ojos impresionado, por un momento sus ojos se detuvieron en un rifle de larga distancia.-No llevarás eso a menos que quieras dispararle a un rinoceronte y aun no tenemos tiempo para ir de safari, se más practico.
-No estaba pensando en llevarlo.-Se defendió Jesse tomando una semiautomática y un par de municiones.
-ajá.
-es en serio.
-Y yo te creo.-Eric esperó a que Jesse tomara lo que necesitaba antes de asegurar de nuevo el cajón. Estaban de camino al exterior cuando Eric lo detuvo a nada de subirse a uno de los coches. Lo hizo girar sobre su eje para observarlo a los ojos.
-Estoy confiando en ti Jess, pero si me traicionas de nuevo, te mataré. Te lo juro por mi hija ¿lo entiendes? Estoy hablando muy en serio esta vez. Si este era otro de tus planes para traicionarme es mejor que te marches ahora, es tu última oportunidad.
-no voy a traicionarte Eric.-Jesse le sostuvo la mirada un momento hasta que el pelilargo asintió y ambos entraron al coche.
Eric los condujo en un tenso silencio hasta llegar al puerto. Detuvo el coche lo suficientemente cerca para que el olor del agua llegara hasta ellos.
-¿Qué hacemos aquí?-Preguntó Jesse.
-vinimos a dar un paseo en bote.-Respondió Eric haciendo que Jesse quisiera gritar de frustración. Jesus. ¿Por qué ese hombre no podía solo decir las cosas directamente? Lo vio salir del coche y lo siguió dando un portazo para dejar en claro su malestar.
Eric que se encontraba revisando que su arma estuviera cargada, le lanzó una mirada impasible sobre el hombro.-Preferiría que no hicieras que nos mataran, estrellita.
Dios, Jesse había olvidado lo molesto que podía ser que Eric le añadiera motes, en especial cuando usaba aquel tono ligeramente condescendiente. Jesse volvió a bufar mientras con un gesto de silencio el hombre los guío por la sombra del puerto, el sol sangrante poniéndose en el horizonte cuando llegaron a la embarcación, un pequeño Yate.
-Ella es Natsya, mi abuelo la bautizó asi por mi madre. Pensé en comprar uno para Hydra, cuando sea lo suficientemente grande para navegar.
-¿realmente estamos hablando sobre si un bebé necesita un yate?
-Dejaremos esta discusión para otro momento.-accedió Eric -quédate aquí.
-no estás dejándome atrás Eric.
-Mi esposa está allí dentro esperando por oliver. puede que sea lo suficientemente estúpida para intentar conspirar en mi contra, pero se dará cuenta si son dos los pares de pisadas que entran al cuarto. Tu esperarás aquí y vigilarás.
Jesse parecía dispuesto a seguir protestando, pero Eric lo calló subiéndose a la embarcación directo al cuarto principal, había estado un buen número de veces en aquel bote antes, pero nunca había sido su pasatiempo favorito. Era dia entre semana, los alrededores estaban vacíos lo que era bueno para el trabajo que tenía entre manos.
Como había previsto, encontró a Lana en la recámara, la bruja alvina llevaba puesto un baby doll de seda rosa y encaje. Claramente esperaba a su amante.
-Buenas noches, Cariño.-Dijo Eric entrando al cuarto. Los ojos de la mujer se abrieron de la impresión en ese momento al reconocer al hombre,
-que estás?¿Por qué?
-¿Por qué Oliver no vino?-Eric se rió y jugueteó con la Glock en sus manos para que la mujer lo vea.-Cariño, y yo que pensé por un momento que toda esta esplendorosa belleza era para mi. por cierto, estás preciosa. No recordaba lo bien que te veías en lencería-Halagó con un gesto vago.-y respondiendo a tu pregunta... la cosa es que Oliver no vendrá. Está con los niños, debo decir que no le sentó muy bien que seas quien nos estuvo traicionando...
-yo no.
-ahórratelo, sabes que odio que me mientan.-Eric se sentó tranquilamente en el borde de la cama y le hizo un gesto con el arma para que se acercara.-Ven aquí.-Lana no se movió.-dije que vengas. -Ordenó de nuevo en tono grave.
La mujer se movió con cautela hasta sentarse junto a Eric, el pelilargo estiró su mano y corrió el bretel del baby doll hasta dejar su hombro descubierto. La mujer se estremeció.-¿Fui tan mal esposo?-Lana se mantuvo en silencio mirando al frente, su mandíbula orgullosa apretada.-¿te forcé?¿Te golpeé? ¿Hice que te faltara comida o dinero? Te estoy hablando. Mírame a la cara.
Lana giró su rostro obligándose a mantener la vista de su esposo.-Solo eres una puta de mi propiedad. Yo pude haberlo hecho mucho peor para ti y lo sabes. Intenté que no fuera tan malo ¿y como me pagaste?-La mano de Eric subió distraídamente por su cabello perlado haciendo rodar sus hebras entre sus dedos-Tuvimos 4 hijos preciosos, cariño, solo tenías que cerrar la boca, hacerte a un lado y vivir tu vida. nunca te molesté. Pero tenías que joderla, tenías que empujarme a esto.-Eric cerró su mano en la coronilla de su cabello y arrastró su cabeza hasta empujarla sobre la cama, antes de apuntarle a la cabeza. La mujer soltó un gimoteo desesperado en un intento por liberarse, el agarre de Eric se intensificó en su presa.-Tendría que matarte, de hecho podría hacerlo ahora mismo y a nadie le importaría una mierda. La única maldita razón por la que no tienes un agujero en la cabeza ahora mismo, es por nuestros hijos, odiaría tener la sangre de la zorra traicionera de su madre manchando mis manos.-eric acercó su boca al oído de la mujer consiguiendo que un sollozo ahogado escapara de ella-Te diré que pasará y esta es tu mejor opción, te daré 12 hs para desaparecer, si oigo de ti aún en américa después de eso-Eric le sacó el seguro a su arma y apretó su agarre.-Dispararé ¿Entiendes eso? Aún mejor, obligaré al propio Vania a dispararte ¿quieres ese trauma en tu hijo?
Lana negó con otro sollozo.-Entonces haz lo mejor para todos y hazme caso, si vuelvo a saber de ti lo haré, no solo morirás, joderé al niño de por vida. Te estoy hablando, ¿me entiendes?
-Si.-Consiguió decir con su rostro amortiguado por el colchón.
-ahora lárgate.-Eric la soltó empujandola para arriba pero antes de que la mujer consiguiera erguirse por completo volvió a caer sobre Eric.
Le llevó cosa de dos segundos al pelilargo registrar la detonación, lo siguiente fue la sangre salpicando su rostro y la mujer muerta en sus brazos. Cuando alzó la vista a la puerta del cuarto Jesse sujetaba el arma homicida de forma casi distraída. Sus ojos por un segundo vacíos se concentraron en los de Eric cuya mano en ese momento acunaba la sien plata de la mujer que comenzaba a teñirse de rojo. ¿Qué carajos? Eric por un momento se quedó sin palabras. Jesse le regaló una sonrisa de disculpas.
-Tu no ibas a hacerlo, y ella iba a volver a conspirar contra ti.
ba da tus...... opiniones?