Evito pensar en lo sucedido con Scott y decido pasar el tiempo haciendo la lectura asignada de biología avanzada en lo que espero a que Lydia llegue de llevarle café a Parrish. Al inicio, las palabras se mezclan entre sí, la información evadiéndome por completo, pero luego consigo entrar en un estado de concentración donde comienzo a comprender las definiciones y los conceptos. Tomo notas de lo que me parece relevante y hago marcas en las páginas con un resaltador, clasificando los datos por colores como Stiles lo hace.
Stiles.
El pensamiento fugaz hace que el recuerdo de Scott utilizando la desconfianza de Stiles hacia mí regrese con la fuerza de un huracán. La irritación pica bajo mi piel y siento la necesidad de rascarme hasta sangrar. No lo hago. En su lugar, masajeo suavemente las zonas en las que más me afecta hasta que no es más que un leve hormigueo.
Suspirando, miro el reloj.
12:15 a.m.
Si no fuese tan tarde, llamaría a Scarlett.
Es en noches como estas que me pega más fuerte lo sola que estoy sin ella. Estaba acostumbrada a la soledad antes de vivir en Beacon Hills, antes de reencontrarme con Scarlett y formar el lazo que tenemos. Pero ahora se me estruja el corazón cada vez que caigo en cuenta de que mi amiga más cercana ya no se encuentra tan solo a un pasillo de distancia. No soy capaz de escuchar sus latidos agitados en las noches.
Ha pasado medio año desde que se marchó y ya casi no puedo encontrar su aroma si no entro directamente a su habitación.
Un nudo se me forma en la garganta, lágrimas queman detrás de mis párpados, y sé que si quisiera pronunciar una palabra, mi voz saldría ahogada. Presiono las manos contra mis ojos, luchando por no llorar.
Temo que no seré capaz de parar si lo hago.
Respiro profundo y me enfoco en cerrar el libro y meterlo en la mochila. Le envío un mensaje a Lydia para saber si anda todo bien con Parrish y la guardia que andan haciendo frente a casa de Tracy.
No conozco mucho sobre Tracy, pero Lydia está interesada en ayudarla con sus terrores nocturnos. Parece sentirse identificada con la chica, aunque su experiencia como Banshee no puede compararse con la de nadie. Las habilidades de Lydia comenzaron a activarse al mismo tiempo que me mudé de vuelta a Beacon Hills. Tengo recuerdos vívidos de sus episodios de histeria y confusión —que terminaron siendo alucinaciones provocadas por Peter Hale. Parece que es el causante de por qué Lydia está pidiendo favores personales para asegurarse de que Tracy no esté pasando por algo similar.
De Lydia:
Todo está bien. Solo estoy hablando con Jordan.
Arqueo una ceja a pesar de que no puede verme. ¿Solo Jordan?
Como que se andan familiarizando mucho.
Le envío un simple emoji en respuesta y veo el resto de las notificaciones de mensajes. Tengo uno de parte de Scott y unos cuantos de Stiles. Aunque quiero ignorar el mensaje del alfa, decido lidiar con él primero.
De Scott McCall:
Siento mucho haberte utilizado como un ejemplo para probar mi punto. Dejé que mi frustración con Stiles te hiriera y no fue lo correcto.
No, no lo fue. Te hizo lucir como un patán, quiero escribirle, pero opto por ser la mejor persona.
Para Scott McCall:
Si lo haces de nuevo, te voy a meter un palo de acónito por el...
Borro el mensaje antes de que pueda terminarlo.
Suelto un suspiro y termino enviando un mensaje simple:
Para Scott McCall:
Más te vale.
Presiono en los mensajes de Stiles y no puedo reprimir la sonrisa que se me cruza cuando leo el hilo de mensajes. Debió enviarlos mientras estuve enfocada estudiando.
De Bilinski <3:
Descubrí qué era diferente de mi papá. Ya no está usando su anillo de matrimonio.
De Bilinski <3:
Se siente raro. Creo que me he acostumbrado a la idea de que seamos solo él y yo por tantos años y ahora... Ahora parece que está listo para conocer gente nueva. No sé cómo me siento al respecto.
De Bilinski <3:
Hablé con mi papá sobre Theo. No sé si me cree al 100%, pero es un avance.
De Bilinski <3:
¿Quieres venir luego para trabajar en la nueva versión del pizarrón de asesinatos?
De Bilinski <3:
Cuando digo luego, me refiero a después de la escuela mañana. Bueno, hoy.
De Bilinski <3:
O por la mañana.
De Bilinski <3:
Aunque preferiría que fuese por la tarde. Papá va a estar cubriendo el turno de la tarde y tendremos el lugar para nosotros.
De Bilinski <3:
Para trabajar en las teorías. No por... otras razones.
De Bilinski <3:
No porque no me gustaría.
De Bilinski <3:
Si quieres, podemos.
De Bilinski:
Debería irme a dormir...
Casi siempre soy capaz de seguirle el hilo a los pensamientos de Stiles, pero es en ocasiones como estas que reconozco que su cerebro funciona en una frecuencia diferente. Es capaz de dejar un pensamiento incompleto antes de saltar al otro o simplemente sobreexplica lo que ya está implícito. Es adorable.
Coincido con que ya debería irse a dormir. Ha sido un día largo para todos, tanto física como emocionalmente y debería descansar. Sin embargo, a pesar de que debería permitir que descanse y responder los mensajes en la mañana, mis dedos se mueven antes de que pueda hacerlo.
Para Bilinski <3:
Wow. No puedo visualizar a tu papá yendo a una cita. Aunque es un DILF, así que a lo mejor le irá bien.
Su respuesta es casi inmediata.
De Bilinski <3:
1. ¿Qué haces despierta? 2. No puedo creer que dijiste que mi papá es un DILF... No sé si pueda mirarte de la misma forma.
Suelto una carcajada.
Para Bilinski <3:
Sigo esperando por Lydia. Y lo siento, pero es la verdad. ¿Qué te dijo sobre Theo?
En lugar de responder el mensaje, Stiles decide llamarme. Respondo la llamada antes de que suene el segundo tono.
—Espero que esté bien que te llamé sin avisar. Estoy un poco cansado como para escribir —dice en una voz ligeramente ronca que me provoca escalofríos. Su voz solo se engruesa de esa forma cuando está soñoliento o cuando hemos... hecho otras cosas de adultos.
—Solo di que querías escuchar mi voz —tanteo, bromeando un poco, pero sintiendo mariposas en el estómago.
No importa cuánto tiempo llevemos coqueteando y compartiendo momentos que nos convierten en una pareja, el sentimiento de novedad no se pasa. Sigo teniendo escalofríos y me convierto en una niña teniendo su primer enamoramiento.
—No puedo negarlo.
Casi puedo escuchar la sonrisa en su voz.
—¿Qué dijo tu papá sobre Theo? —pregunto, cambiando el tema antes de que se me acelere el corazón más de lo que ya está.
—Para hacerte el cuento largo corto, dijo que confiara en mi instinto porque si es culpable, eventualmente va a cometer un error.
—Supongo que hace sentido.
—Supongo que sí —musita, aunque no suena del todo convencido. Suspira—. Es frustrante tener que esperar cuando sabes que tienes razón. Especialmente porque va a continuar intentando infiltrarse en la manada y Scott es débil para esas cosas.
—Creo que Scott se siente perdido —confieso—. Lo llevo pensando todo este tiempo. Scarlett era la persona que siempre le aconsejaba sobre qué hacer y ahora ella no está. Tal vez siente que no puede llamarla para consultar.
Stiles se queda en silencio unos segundos. Solo puedo escuchar el leve sonido de su respiración al otro lado de la línea.
—Soy su mejor amigo.
—Lo sé.
—De paso, Braeden me envió más información sobre la Loba del Desierto.
Eso pica mi interés.
Han pasado meses desde la última vez que recibimos alguna pista sobre la madre biológica de Malia.
—¿Qué dijo?
—Um... digamos que voy a tener pesadillas.
—¿Qué tan mala fue la información?
—Añadió pruebas visuales y gráficas de que la Loba del Desierto asesinó a un grupo de hombres. Aparentemente eran malas personas, pero los mató de una forma brutal.
Hago una mueca.
Realmente apesta que Malia no tenga algún pariente biológico que no sea un asesino de sangre fría. La pobre ha carecido de todo el sentido de normalidad en la vida y cada vez más me preocupa que vayamos a perderla porque se dejó consumir por su instinto animal.
Tarde o temprano va a terminar consumida por los traumas causados por el parentesco que tiene con Peter Hale y la Loba del Desierto.
—¿Le vas a contar a Malia?
—Tendré que hacerlo. No es justo para ella que le ocultemos información.
La última vez que ocultamos información de Malia, dejó de hablarnos por semanas.
—¿Por qué todo es tan complicado? —pregunto, aunque no es más que una pregunta retórica.
De forma lógica, sé que nuestras vidas son complicadas porque estamos manejando múltiples realidades a la vez. Cargando el peso de salvar a un pueblo condenado a estar sumergido en presencia sobrenatural, mientras intentamos mantener una vida social como jóvenes. Es casi imposible.
—Se siente menos complicado cuando estoy contigo —confiesa Stiles.
Las mariposas se alborotan en mi estómago, aleteando con fuerzas y provocando que me estremezca.
—Desearía estar contigo.
Stiles gruñe.
—No me digas esas cosas, Clayton. No me faltan ganas de conducir a tu casa y no sé si tengo energías para darle tres azotes al Jeep para que encienda a estas horas.
Me río.
—Necesitas descansar.
—Lo sé, pero duermo mejor cuando estoy contigo.
Me muerdo el interior de la mejilla, recordando las veces que hemos pasado la noche juntos a escondidas. La calidez de su cuerpo es reconfortante, incluso cuando Stiles es inquieto cuando duerme y tiende a robarme la mitad de las sábanas.
—Descansa —insisto—. Puedo quedarme contigo en el teléfono hasta que te duermas.
Es mejor que nada.
A pesar de que protesta por un minuto, Stiles termina quedándose dormido pronto. Me quedo en la línea, escuchando sus leves ronquidos y los murmullos incoherentes que salen de su boca a medida que se sumerge en sus sueños. Una vez me aseguro de que no se va a despertar, desconecto la llamada y me remuevo en la cama, buscando tranquilizar mi cuerpo.
Observo el techo, sintiendo los párpados pesados. Por un segundo, juro que escucho un ruido metálico acompañado de una respiración ruidosa, como si proviniera de un tanque de oxígeno en medio del océano. Pero debe provenir de una pesadilla porque imágenes del pasado flotan en la parte frontal de mi cerebro, mezclándose en mi visión.
Sangre. Garras. Piel rasgada. Mi hermano...
—Tommy, ¡no!
Me siento de golpe en la cama. Perlas de sudor se deslizan por mi columna vertebral. Mi corazón acelerado amenaza con salirse de su cauce, bombeando con furia en mi caja torácica.
—¿Estás bien?
Volteo para ver a Lydia parada bajo el marco de mi puerta.
—¿Cuándo llegaste? —pregunto, frunciendo el ceño.
—Ahora —responde mientras camina hacia mi cama. Sus ojos verdes me observan cuidadosamente—. ¿Estás bien? Te escuché gritar.
Trago en seco.
—Creo que me quedé dormida por unos minutos. Tuve una de esas pesadillas donde crees que te estás cayendo.
Si Lydia reconoce mi mentira, no lo dice.
—¿Cómo te fue con Parrish?
Suelta un largo suspiro al mismo tiempo que se trepa en la cama, arrastrándose sobre el colchón hasta que se deja caer a mi lado.
—¿Qué estoy haciendo con Parrish?
Alzo las cejas, sorprendida por su pregunta. Me alzo en los codos para poder observarla, pero Lydia evita mi mirada, manteniendo la suya directa en el techo.
—¿A qué te refieres?
La pregunta es más para ganar tiempo y evaluar su reacción que para necesitar una aclaración.
Desde que Scarlett se marchó de Beacon Hills, he pasado la mayor parte de mi tiempo (bueno, el tiempo que no paso con Stiles) con Lydia y la he escuchado hablar por horas sobre sus sesiones de investigación para descifrar qué tipo de criatura sobrenatural es Parrish. No es como si fuese un misterio que hay un tipo de química formándose entre ellos. No sabría decir si es del todo romántica porque tienen una diferencia de edad que podría ser considerada cuestionable, pero tampoco es completamente amigable. Está en un punto medio donde no es ni una cosa ni la otra. Como si hubiese un lazo más fuerte tirando de la conexión que tienen.
—Fui a llevarle café a medianoche y me quedé haciéndole compañía un rato. Solo hablando.
—Y eso es raro porque... —dejo las palabras en el aire, esperando a que complete el pensamiento.
—¿Me gusta... Jordan? —En lugar de decirlo como una afirmación, suena como una pregunta que todavía no logra responder del todo.
—¿Te gusta Parrish? —inquiero, arqueando una ceja.
Lydia frunce los labios en una mueca inconforme.
—No lo sé.
Me rasco la nuca.
—Lydia, no puedo decirte si te gusta alguien. Eres la única que puede descifrarlo.
Gruñe en respuesta.
—¿No puedes hacer esa cosa donde percibes mis señales químicas?
Sacudo la cabeza.
—No funciona así. Ahora mismo lo único que puedo olfatear es tu frustración —digo, arrugando la nariz porque sus emociones me producen cosquillas en las fosas nasales—. Si fuese tan fácil, no estaría intentando descifrar si Stiles me considera su novia.
Lydia esboza una sonrisa.
—Stiles es fácil. Stiles te quiere y lo ha demostrado desde hace mucho —se excusa, pero busca alzarme los ánimos también. Eso es lo bueno de tener a Lydia como amiga. No importa que se esté ahogando en un vaso de agua, siempre tiene espacio para reafirmar los sentimientos de las personas a su alrededor—. Jordan es complicado.
—¿Porque es un hombre adulto y no un adolescente?
—Es un buen hombre y me gusta, pero no sé si me gusta de la misma forma en la que me gustaban otros chicos. —Le tiembla la voz un poco cuando termina de hablar y sé lo que está diciendo entre líneas. No le gusta Parrish como le gustaba Aiden o siquiera Jackson—. No se siente romántico.
—¿Y tienes miedo de que él piense que lo es?
Niega con la cabeza.
—Solo tengo esta sensación de que hay algo más.
—¿Algo más de forma sobrenatural? —pregunto porque el sexto sentido de Lydia suele mezclarse con sus habilidades sobrenaturales y esas suelen terminar en muerte o tragedia.
Vuelve a sacudir la cabeza.
—No lo sé. —Suelta un suspiro y se remueve en la cama, volteando para mirarme—. Para completar, mi mamá está saliendo con alguien.
Frunzo el ceño.
—¿En serio?
Lydia asiente.
—No quiere decirme quién es, pero tiene una cita mañana, bueno, hoy.
Mi mente viaja al mensaje de Stiles sobre su papá y el anillo de matrimonio. La sospecha crece en mi estómago, pero me limito a asentir como si no supiese nada. No es mi lugar decir que su mamá puede estar saliendo con el papá de Stiles. A menos que se convierta en una realidad. Mientras tanto, me quedo en silencio.
Lydia decide cambiar el tema y hablamos sobre las sospechas de Theo y lo que ocurrió en la reserva.
—Odio admitirlo porque Stiles tiene teorías que se acercan a lo absurdo, pero a veces tiene razón.
—¿Qué recuerdas sobre Theo? Estudiaron juntos, ¿no?
Lydia hace una mueca y ladea la cabeza con un rastro de culpa.
—Esto me va a hacer sonar como una perra, pero apenas recuerdo a las personas a mi alrededor antes de conocer a Allison. No eran mis amigos y tenía otros intereses, así que no me importaba conocerlos. Ni siquiera reconocía a Stiles hasta que Allison empezó a salir con Scott.
Suelto un suspiro.
—Extraño a Scarlett.
Lydia esboza una sonrisa llena de melancolía.
—Yo también. Ella sabría cómo manejar todo esto de la mejor forma.
—Te diría que te cojas a Parrish para aclarar tu confusión.
Estallamos en risas porque sabemos que es la verdad. Scarlett tenía una forma peculiar de ver las cosas con una perspectiva sutilmente nublada por sus impulsos.
—Por cierto, Kira y yo quedamos en darle clases de conducir a Malia esta noche. ¿Quieres venir?
—No, gracias. Valoro mucho mi vida como para morir en un accidente vehicular.
—Pero eres una mujer lobo.
Lo que dice entre líneas es sanarás.
—Exacto.
◎
—Debí haberme cortado el pelo —lamenta Noah Stilinski mientras se sacude el pelo frente a un espejo de mano, agitándose las hebras de manera nerviosa.
—Creo que alguien de tu edad debería estar contento de todavía tener pelo para cortar —ofrece Stiles mientras se acerca a su padre para sacudir una bola de polvo que yace sobre el saco del traje que Noah lleva puesto.
Me muerdo el interior de la mejilla para evitar reír porque admito que el comentario es gracioso, aunque sé que se siente más como un insulto disfrazado de cumplido. Sin embargo, viniendo de parte de Stiles, no es un insulto, sino un intento genuino de hacer que los nervios de su padre se disipen.
En lugar de ir directo a casa de Stiles para reunir teorías sobre Theo, Stiles nos invocó a Scott y a mí en la estación de policías porque sus sospechas de que su padre está viendo a alguien se confirmaron y va a tener una cita esta noche. Lo único que no sabe es que va a salir con la mamá de Lydia.
De hecho, estoy segura de que ninguno de los hijos está al tanto de la verdad y no sé si advertirles que están a un paso de convertirse en hermanastros o si debo permitir que se enteren con el paso del tiempo. Si opto por la segunda, debo pulir mis habilidades de actriz para fingir sorpresa.
—Creo que te ves genial —ofrece Scott con una sonrisa.
Noah voltea para ver a Scott con un toque de alivio.
—Gracias, hijo que debí tener. —Scott acepta el cumplido, casi dando un saltito en su lugar. La expresión aliviada de Noah se transforma en angustia y se apresura a deshacer el nudo de su corbata—. ¿Qué demonios estoy haciendo? Es una idea terrible.
Doy tres pasos rápidos y agarro su corbata para mantenerlo en su lugar, pero sin ejercer fuerza. Solo para detenerlo de entrar en pánico.
—Vas a estar bien, sheriff —digo en un tono ligero y calmado mientras me enfoco en rehacer el nudo. Su mirada suave se posa sobre mí, nublándose con un toque de agradecimiento—. Eres un buen hombre. Te mereces despejarte una noche con la compañía de otra persona. Es algo bueno.
—Gracias, Payton.
—Wow, ¿no me gano el título de hija que debiste tener? —bromeo.
—Es casi como si ya lo eres.
El corazón se me derrite por un segundo.
—Payton tiene razón, papá —Stiles dice y le palmea el hombro para darle apoyo—. Es solo una cita. El pueblo no se desintegrará si sales una noche con una mujer... o un hombre —añade, arqueando una ceja de manera inquisitoria.
Stiles está que se muere de la curiosidad por conocer la identidad de la mujer misteriosa con la que Noah Stilinski va a salir esta noche. Si tan solo supiera que tanto padre como hijo han tenido gustos similares.
—Es una mujer, Stiles —especifica Noah.
—Bien.
—Una mujer hermosa —continúa Noah, puntualizando su descripción sin entrar en detalle.
—¿Qué mujer hermosa? —pregunta Stiles, arrugando el ceño.
—Eso no les incumbe. —Me muerdo el labio para evitar murmurar "Natalie Martin"—. A ninguno de los tres.
Pero ya yo sé la verdad.
Stiles y Scott intercambian miradas curiosas.
—Quiero saber —dice Stiles cruzando los brazos mientras escudriña a su padre con la mirada.
—¡Stilinski! —Escucho a un hombre gritar afuera de la oficina del sheriff. La expresión de Noah se contrae en una mueca severa. Aprieta los labios y se dirige a la puerta de la oficina, enfrentándose al joven gritando como loco—. Stilinski, ¡te voy a matar!
Stiles, Scott y yo seguimos al sheriff fuera de la oficina para ver de qué se trata. A mi lado, siento los músculos de Scott endurecerse, poniéndose en alerta de lo que está sucediendo.
Casi al final del pasillo, dos alguaciles—Parrish y una mujer que no recuerdo haber visto antes—agarran a un joven de los brazos esposados. Es unos años mayor que nosotros. Quizá está al inicio de sus veintes, con cabello castaño y piel pálida. Tiene círculos negros bajo los ojos como si hubiese pasado muchas horas sin dormir. Pero no es eso lo que llama mi atención, sino la rabia desprendiéndose de su aroma. Realmente lo dice en serio.
—Donovan, si crees que me espantas, recuerda que está documentado en el archivo de tu Inventario de Expresión de Ira —le dice con calma, como si no estuviese siendo amenazado en estos momentos. Se dirige a los policías cuando dice—: Acompañen al prisionero fuera de aquí.
Donovan sonríe con malicia.
—No es un enojo como para romperte una ventana. Es como para sacar un cuchillo y apuñalar hasta que mueras —amenaza, sus palabras cargadas de veneno—. Y cuando me mires y me preguntes por qué, recuerda este momento. Esta es la razón.
El silencio que le sigue es tenso y cargado de emociones negativas que se adentran en mis fosas nasales. Estoy segura de que Scott también puede sentirlo.
—Vaya, eso fue asombroso —Stiles rompe el silencio—. Eso fue asombroso. ¿Quieres darnos una toma más? Tal vez más en el tono de Christopher Walken esta vez.
—Stiles —susurro, buscando que pare.
No creo que sea sabio alterar más al prisionero que está lanzando amenazas. Con la pinta de su abogado parado a unos metros de distancia, puedo inferir que va a hacer todo lo posible por conseguirle un buen acuerdo de culpabilidad para que su tiempo de encarcelación no sea mucho. Y va a tener tiempo de más para planificar una venganza durante el tiempo que va a estar encerrado en una celda.
Donovan se mantiene impasible.
—Está bien. Tendrás mucho tiempo para practicar cuando estés en tu pequeñita celda donde vas a estar encerrado... para siempre.
Excepto que no va a estar encerrado para siempre. Rara vez ocurren esos casos para jóvenes que no son parte de alguna minoría.
Donovan sacude la cabeza y finge que va a dejar que los alguaciles lo saquen de la estación, excepto que intenta abalanzarse hacia Stiles como si quisiera arrancarle la lengua de un golpe.
Mi instinto me domina y jalo a Stiles para que quede detrás de mi cuerpo.
Parrish aprieta su agarre alrededor de Donovan y logra restringirlo antes de que pueda dar un paso completo.
—¡Sáquenlo de aquí! —ordena el sheriff.
Los policías no pierden tiempo en arrastrar a Donovan fuera de la estación.
—¿Qué demonios es un Inventario de Expresión de Ira? —cuestiona Scott.
—Es un examen que tomas cuando vas a convertirte en alguacil.
—¿Ese tipo quería ser alguacil? —Scott suena completamente sorprendido.
—Al menos ahora está viviendo la experiencia completa de la ley —comenta Stiles, encogiendo los hombros.
Lo agarro del brazo y lo arrastro conmigo al otro lado del pasillo. La expresión de Stiles está llena de confusión ante la forma en la que lo he movido a pulso.
—¿Qué pasa?
—¿Por qué hiciste eso?
—¿Hacer qué? —cuestiona con el ceño fruncido.
Suelto un gruñido de exasperación.
—Provocar a un delincuente —especifico, apuntando al lugar donde Donovan estuvo parado hace un minuto—. Eso fue peligroso.
—Va a ir a la cárcel.
—¿Por cuánto tiempo? —insisto—. No sabes si va a estar solo un par de años.
—Payton, amenazó al sheriff frente a toda la estación. Dudo mucho que un juez lo vaya a dejar pasar.
—Tal vez ahora, pero en un par de años va a poder apelar el caso y su abogado vendrá con un expediente de buena conducta y una historia de arrepentimiento para que le den libertad condicional. Y ahí es cuando Donovan aprovechará para cobrar su venganza.
Stiles coloca sus manos en mis hombros, anclándome cuando mi mente está corriendo frenéticamente. Cierro la boca y aprieto los labios mientras enfoco mi vista en sus ojos color caramelo.
—Payton, tranquila. Está bien —dice, buscando calmarme—. Lo siento, ¿de acuerdo?
—No me gusta cuando te pones en peligro innecesariamente.
Los brazos de Stiles me rodean antes de que pueda terminar de hablar. El abrazo me envuelve con su calor, permitiendo que mis músculos tensos se relajen.
—Lo siento. Te prometo que no estoy en peligro. Voy a estar bien.
Pero no me preocupa su bienestar, sino lo que yo sería capaz de hacer para asegurar que lo esté.
◎
Stiles sigue teniendo problemas con el Jeep cuando salimos de la estación. Nos toma al menos unos cinco minutos adicionales lidiar con el auto y otros diez minutos en lo que Stiles le cuenta a Scott sobre la información que Braeden le pasó sobre la Loba del Desierto. Para el momento en el que Stiles se detiene frente a nuestras casas, mi teléfono vibra con una llamada.
—Hola, Lydia. ¿Todo bien con las clases de conducir?
—Necesito que vengan. Acabamos de encontrar múltiples cuerpos.
Frunzo el ceño.
—¿Cuerpos?
—Creo que algo sobrenatural acaba de matar a un grupo de agentes en una van de policía.
El estómago se me contrae.
Donovan.
________
*toca el micrófono*🎙️
¿Hay alguien aquí?
Wow. Sé que han pasado muchísimos años desde que publiqué algo en esta plataforma y muchos más desde la última vez que actualicé esta historia.
Quisiera dar mil excusas, pero realmente no sé si tengo alguna en específico. Tengo miles y al mismo tiempo ninguna. Es una mezcla entre la pandemia me cambió la vida y he crecido y cambiado mucho. Aunque ¿realmente cambié tanto si sigo aquí? No lo sé. Algunos dicen que uno siempre vuelve a donde fue feliz y creo que fui feliz cuando estuve en este universo de Teen Wolf, pero especialmente cuando escribí sobre Scarlett y Payton.
No garantizo que vaya a estar escribiendo aquí constantemente. Puede que este capítulo solo sea un impulso provocado por la nostalgia de estar viendo nuevamente Teen Wolf, pero no pude evitar hacerlo cuando solo puedo pensar en mis personajes y cómo las incluiría en las escenas de la serie.
Bueno, he hecho mucho rambling aquí de cosas que ni al caso. Espero que si al menos una persona ve este capítulo, que estoy agradecida por la espera. Tomó mucho tiempo, pero aquí estoy.
Love,
Thals.