En el frio invierno las cosas se tornan más crudas. me levanto sin ganas de saber que pasara hoy, otro día más en este infierno al cual estoy condenado a vivir y morir en él. Son las 6 de la mañana, todos se levantan y se preparan para ir al comedor donde se empieza el día en la milicia. El comedor, el único lugar medio decente que hay aquí, donde la mayoría de las veces sirven frijoles calientes. El pensar en los frijoles me hizo recordar en qué momento todo se desvió, se corrompió y se pudrió. En estos momentos la guerra pasa por su segundo año; todo comenzó cuando en arcadia estallo la guerra contra la legión independiente de Yugoslavia por el poder en todos los campos que necesita un país para existir.
Llegando al comedor me encuentro con Sussana y Mark. - hey, hoy te ves mejor que ayer Nathaniel, pregunto Sussana. - la verdad sí, ayer pude descansar mejor. Mark como siempre muy callado, con una mirada de pocos amigos, la verdad me sorprende como alguien así puede ser tan amigo de Sussana que es todo lo contrario. Al llegar al comedor de la brigada 52 noto que hay menos gente de lo usual. Hacemos la fila para las bandejas y después pasar a que nos sirvan la comida ¡OH, SORPRESA! Son frijoles. Al sentarnos en la mesa que usualmente usamos empecemos a comer. Son frijoles bastante salados con una carne bastante simplona, cuanto no daría por unos espaguetis o algo por el estilo. A los lejos veo como Tadeo y Erikka van arrimando a la mesa.
este lugar está más deprimente de lo usual, ¿no? Dice Tadeo, - la verdad sí, debe ser por lo solo que está, responde Sussana. Si, quien sabe por qué será, responde Tadeo.
Nos sentamos a comer en silencio. En mi mente no deja de aparecer ese pensamiento de la razón del porque el comedor este tan solo, me imagino que todos estamos concentrados en lo mismo, no es algo normal. Al terminar la comida, por los altavoces una voz que hasta la fecha no sabemos de quien es, nos informa que nos formemos en la plaza principal.
La "plaza", ese lugar de la brigada que nos recuerda la burocracia que debemos aguantar, es como si nos pegaran una cachetada en la cara diciéndonos que ellos son los que mandan y nosotros solo somos carne de cañón. Al llegar vemos que en la tarima está el general Smith de la brigada con su teniente directo (su lacayo) con una cara más arrugada de lo normal. El ver esas caras siempre me trae muchos recuerdos.
Todo comenzó hace dos años cuando la legión oficializo la guerra contra arcadia, una guerra que estallo por monopolizar los pocos recursos que quedan en el mundo, la bautizaron como "la guerra por el mañana". El conflicto comenzó en el año 3022.
El país entero entro en un pánico interno, con justa razón, el mundo se estaba quedando cada vez más seco, muchos países tercermundistas desaparecieron por falta de poder militar para pelear por los recursos que quedaban. Actualmente en el mundo entero solo quedan 13 países esparcidos por los diferentes continentes. Cada país tiene su propio conflicto contra otros dependiendo de en cual continente este ubicado. Arcadia está ubicada en el centro de Europa, en uno de los centros más fríos del continente, la contaminación colaboro mucho en eso; hace muchos años cuentan mis abuelos estaciones, la verdad no me acuerdo mucho ya que era muy niño en ese entonces, pero con toda la contaminación, las consecuencias de la guerra y accidentes nucleares, el sol es algo que nunca se volvió a ver claramente,
Cuando se hizo pública la noticia de guerra los países combatían tanto en terreno arcadio como en terreno de la legión. poco a poco, la guerra se fue comiendo todo (es verdad el dicho que dice "con la guerra no queda nada") hasta que los países se han consumido casi todos sus recursos tanto en armamentos y provisiones como en soldados; solo llevaba un año la guerra cuando salió a la luz una noticia que paralizo a la sociedad.
En una trasmisión de televisión, el presidente de arcadia dijo: "todas las personas entre los 21 y 30 años, tanto hombres como mujeres se les notifica que a partir de este momento deben pelear por su país, exceptuando a los lisiados, enfermos terminales y cualquier otra enfermedad que les impida combatir., habiendo ayudado a su país de la forma más digna. ¡TRĂI ARCADIA!
Después de escuchar esas palabras, me atrapo un silencio que me recorría todo el cuerpo. No sabía en qué pensar solo estaba ahí parado en la sala de mi hogar, sin saber que hacer. De golpe sentí el abrazo de mi madre y la mirada preocupada de mi padre. Aun así, sentí que todo había acabado para mí. En ese entonces tenía 21 años.
Subí a mi cuarto, con ganas de gritar o de matar y prender algo en llamas, todos sabemos cómo es la guerra, siempre se habla de ellas en las noticias, vemos todo lo que conlleva participar en ellas, es como una muerte segura ya que el 87% de soldados moría en batalla. Me acosté en la cama, pensando que pasara de aquí en adelante, será que viviré o moriré; esa era la única pregunta que rondaba en mi cabeza, hasta que llegue a la conclusión de que desde ese día vivo tiempo prestado.
¡FORMENCIA! Dijo el general, con esa asquerosa boca mueca. "deben preguntarse ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué el batallón esta tan solo? ..... bueno déjenme iluminarlos. Ayer en la noche la mitad de la brigada 52 partió a una misión especial, de suprema relevancia, por tales motivos mandamos a los usuarios más capacitados; así que no se preocupen más por eso mis queridos soldados. Ahora inicien sus labores del día y preparen todo porque en cualquier momento llegan las instrucciones de la central ¡ROMPAN FILAS!
¿Misiones secretas? ¿Con salidas en la noche? ¿Desde cuándo se hacen este tipo de operativos en esta brigada? Por más que me hacia este tipo de preguntas no llegaba a ninguna respuesta coherente. mientras me dirigía a realizar mis labores seguía pensado en esto.
¡HEY PERO QUE CARAJOS! pon cuidado por donde caminas animal - dijo la chica que apareció de la nada. Yo conozco esa vos, esa es Kataleya.
Lo siento Kataleya - digo mientas me levanto del suelo - ¿te ayudo a recoger esos papeles? - pregunto.
No, no, no, no, no, yo puedo sola, mejor vete antes que te de una cachetada - dice ella. Está bien, entonces me voy - respondo yo.
Porque será que siempre está como de malhumor Kataleya, y no es algo personal ya que la he visto muchas veces discutir con los demás. Tal vez solo sea así, de esas personas agresivas por naturaleza. Bueno mejor me apresuro a llegar a mi bloque antes que me reprendan. No quiero lavar baños.
Al llegar a mi bloque veo como a lo lejos Tadeo grita ¡rápido! Desde la bóveda de suministros.
¿Por qué tardaste tanto? - dice Tadeo.
- digamos que me topé con una bruja por descuidado.
- ¿qué? Bueno no interesa, recarga tu mochila y vámonos que ya se están montando al camión.
Recargo mi mochila de todo lo que necesito, como comida, cebos, balas, carnada, etc. Cuando acabó nos subimos al camión y partimos al bosque. Cada brigada tiene diferentes bloques conformados por soldados con diferentes objetivos. Por lo general todas tienen el bloque 1 de mecánica, que es donde se arreglan y se lavan todo lo que tiene que ver con autos, aparatos hidráulicos, aparatos mecánicos, etc. ; aquí cazamos los animales aledaños en la zona, como una fuente de alimento alternativa, ya que todo hoy en día escasea; además de eso tenemos la función de explorar siempre el territorio, por si encontramos algo que nos sirva como fuentes de agua congeladas o cerciorarnos que todo este normal. El bloque 3 trabaja con las armas, las arregla, limpia y las preparan para cualquier percance que puedan tener, también son los que hacen los pedidos a la central cuando ya se está acabando el arsenal. Aquí no sé fabrican armas. El bloque 4 es el de agricultura, ellos se encargan de las cosechas (aunque no haya mucho que sembrar más que rábanos y papas por el suelo áspero) en unos invernaderos artificiales que hay en la brigada. Otras tareas más de hogar como la limpieza, cocina, plomería entre otras, se encargan otras personas que manda la central.
Al llegar a una de las zonas de caza, miro mi termómetro, -10º. Son casi las nueve de la mañana. normalmente esta es la hora que empezamos con nuestras labores, ya que en la madrugada y en la noche las temperaturas bajan tanto que es casi un suicidio estar en la intemperie. El encargado de este bloque es el mayor cirius, es un buen sujeto. Es raro ver eso en el ejército. Siempre nos divide en grupos de dos, aunque si alguien le apetece formar pareja con otro él lo permite. Mi compañero es Tadeo. Antes de partir da indicaciones a cada pareja cuales son las zonas asignadas.
- Vamos rápido ......... ojalá que cacemos algo - dice Tadeo.
- La verdad sí. Tengo ganas de matar algo grande, como un oso - respondo yo.
¡Ojalá! Digas lo mismo cundo nos encontremos uno.
- lo mantengo, hasta ahora nuestro bloque no ha podido conseguir uno, dado a que son listos y escasos.
Mientras caminamos en dirección a nuestra zona, gozo del paisaje; miro mi alrededor y siento una tranquilidad que me saca de esta vorágine de sentimientos que se balancea entre el miedo y la ira del cual hago parte. No sé por qué, pero pienso en la chica que conocí durante mi periodo en el Archipiélago; patético, sigo pensando de vez en cuando en ella aun sabiendo como la conocí. Lo más probable es que está muerta.
Al llegar a lo zona lo primero que hacemos es poner algunas trampas cerca de los robles con sus opciones cebos que luego cubrimos con nieve. En este tipo de bosques abundan mucho los zorros, liebres, conejos, marmotas y alces. Al terminar de preparar algunas trampas tomo un poco de agua y empezamos a rastrear. Al principio en las primeras salidas las estadísticas de caza del bloque eran bajas, no por puntería a la hora de disparar, era por las falencias a la hora de rastrear y seguir una presa, éramos imprudentes y descuidados así que al momento de acorralar a la presa siempre se escabullía. Aprender a disparar un rifle es considerablemente más fácil que aprender a cazar en campo. Yo por ejemplo aprendí rápido gracias a que ya tenía cierta experiencia con rifles de aire antes de que la guerra estallara; pero aprender todas esas artimañas de asecho y rastreo es algo que solo te da la experiencia en campo. El plan a la hora de cazar casi siempre es el mismo para todas las parejas, en términos simples es alejarse una distancia ya establecida de las trampas, luego caminar en círculos alrededor de ellas, con la intención de que una vez la presa sienta el olor del cebo quede atrapada entre las trampas y nosotros, así aumenta la posibilidad de que muera. Sin embargo, a veces Tadeo y yo rompemos esos esquemas, alejándonos mucho y rompiendo la secuencia del círculo, con la intención de explorar más hasta poder encontrar cosas nuevas. luego caminar en círculos alrededor de ellas, con la intención de que una vez la presa sienta el olor del cebo quede atrapada entre las trampas y nosotros, así aumenta la posibilidad de que muera. Sin embargo, a veces Tadeo y yo rompemos esos esquemas, alejándonos mucho y rompiendo la secuencia del círculo, con la intención de explorar más hasta poder encontrar cosas nuevas. luego caminar en círculos alrededor de ellas, con la intención de que una vez la presa sienta el olor del cebo quede atrapada entre las trampas y nosotros, así aumenta la posibilidad de que muera. Sin embargo, a veces Tadeo y yo rompemos esos esquemas, alejándonos mucho y rompiendo la secuencia del círculo, con la intención de explorar más hasta poder encontrar cosas nuevas. así aumenta la posibilidad de que muera. Sin embargo, a veces Tadeo y yo rompemos esos esquemas, alejándonos mucho y rompiendo la secuencia del círculo, con la intención de explorar más hasta poder encontrar cosas nuevas. así aumenta la posibilidad de que muera. Sin embargo, a veces Tadeo y yo rompemos esos esquemas, alejándonos mucho y rompiendo la secuencia del círculo, con la intención de explorar más hasta poder encontrar cosas nuevas.
Mientras caminamos miro mi rifle e inevitables llegan recuerdos de los inicios amargos.
Un par de días después del anuncio llegó a nuestra casa la carta con mi información, la hora y el lugar donde me tenía que presentar para comenzar mi vida en la milicia. Curiosamente el lugar era el colegio de secundaria del cual me gradué. Al llegar ese día me despedí de mis padres y me fui pensando si sería la última vez que los iba a ver o que iba poder dormir en mi cama. Viendo la ciudad noto que está cubierta con un tono gris, los colores están apagados, bueno es algo que les debió pasar a todos los reclutados ese día. Lo único que llevo en mi maleta es una porta con sándwiches y una chaqueta extra. Llegando al colegio alcanzo a ver sus pisos más elevados, de forma inmediata me viene a la mente esos recuerdos con mis compañeros de escuela, en especial con Tadeo y Roxana, siempre fuimos buenos amigos;
Al llegar a portería veo una aglomeración de militares con sus aspectos duros y secos, sus gafas negras, sus uniformes y sus armas. Nunca me gustaron esos uniformes, menos esas instituciones. Un soldado me pide el citatorio para poder entrar al edificio. Una vez a dentro veo como dividieron las instalaciones en dos, hombres y mujeres. Otro soldado me informa de todos esos procesos burocráticos que debo hacer, así que comienzo con la parte médica. En ese proceso me evalúan todo el cuerpo, para saber en condiciones está, lamentablemente está bien y no porque mis capacidades físicas sean las mejores ya que nunca fui muy fanático al deporte, pero mi salud en general está bien. La siguiente parte es el examen psicológico que nos hacen, la verdad no sé porque se molestan en hacer todas estas banalidades si igual todos los que estamos aquí vamos a hacer aprobados; así sea que encuentren irregularidades no les va a importar, lo que les interesa es entre más, mejor.
Una vez termine los exámenes médicos y psicológicos me dieron un papel con el número del salón al cual debe ir. Me dijeron que esperara en ese lugar hasta que me llamaran y me entregaran unos documentos. Los pasillos de la institución no han cambiado, siguen con ese color blanco que quiere ser perla, pero es más un blanco mugre. Entro al salón, ya hay más personas. Todos con la particularidad de no saber a dónde mirar o que hacer. Me siento en un puesto, mientras tanto detallo a los demás, no hay ningún conocido. Me dio hambre, así que saqué mi sándwich y empecé a comer. Con el trascurso del tiempo la sala se va vaciando. Escucho mi nombre después de un buen rato, es un soldado que me llama, me acerco. Me da un sobre, nada más que un sobre y me dice que me podía retirar. Al salir de la institución mientras camino abro el sobre; en términos simples dice que soy apto para combatir por mi país. Vaya felicidad. Además, dice la hora y la fecha de concentración para empezar con un proceso de "inducción". Es dentro de 3 días.
Al llegar a casa mis padres tienen lista la cena, es espagueti, uno de mis platillos favoritos. Al ver eso pienso que no puedo morir, tengo que vivir cueste lo que cueste. Mientras comemos, no sé porque, pero se siente como una despedida, y los más seguro es que así era. Agradezco profundamente la comida y subo a mi pieza. Al entrar a mi cuarto me acuesto en mi cama, con el estómago lleno de espaguetis. Pienso en esos tres días que tengo antes que mi vida cambie drásticamente. ¿Qué haré? no lo sé; tal vez vaya a casar con mi padre, tal vez salga a caminar sin rumbo fijo o tal vez me quede en cama todo el día. Pensar en eso me fatiga, siento como el sueño me atrapa y se me empiezan a cerrar los ojos. De repente mi madre entra a la pieza y me dice que Tadeo está abajo. Salgo de la casa y saludo a Tadeo.
¿Vaya día no? Dice Tadeo.
bastante desilusionante ¿no? Respondo yo - imagino que también eres apto.
Si, lamentablemente.
No te ves muy desalentado - pregunto yo. Eso ya no importa, lo que va a pasar no cambiará, aunque llore toda la noche.
Tienes razón. ¿Cómo lo tomo Roxana? - no muy bien, en estos momentos está muy desconsolada, sus padres están tratando de interceder por ella - responde Tadeo
No creo que ni el ministro de comercio pueda hacer algo. El decreto es muy firme - afirmo yo.
Si, tampoco creo que no preste el servicio - dice Tadeo.
Con todo lo que está pasando imaginé que estarías con ella - pensé en ir, pero que le podía decir, no sé cómo mirarla a los ojos. Lo más probable es que no la vuelva a ver en un largo tiempo y no quiero que nuestra charla sea una despedida - responde Tadeo.
Pero lo es, no importa por donde lo mires .......... Eso es.
¡Qué putas! * suspira Tadeo * no se puede creer que todo termine así. Aún no me hago a la idea de que no veré por un tiempo a mis padres o mis amigos ....... O a Roxana.
Lo mejor es que hables con ella. Aprovecha estos días - contesto yo
Si. ¿Vamos? - pregunta Tadeo
No, lo mejor es que me quede. No quiero tocar el violín.
* ríe Tadeo *. Siempre tan escéptico, entonces me voy.
Mientras Tadeo se aleja pienso que si alguien no merece morir es él. De un momento Tadeo se voltea y me grita - deberíamos hacer algo antes de desaparecer. Asiento con la cabeza. Entro a mi casa, subo a mí habitación y me dispongo a dormir.
¡Oye! Agáchate - me susurra Tadeo. Me agacho un poco confundido mirando a mi alrededor y veo un alce. ¿Estás en las nubes o qué? - vuelve a susurrar Tadeo. Cállate y mira el alce se va. Respondo yo. Miramos detenidamente el animal, notamos que camina lento así que no sabe que estamos aquí. Cargo mi rifle y me preparo para disparar. Tadeo hace lo mismo. Está nevando un poco espeso además está rodeado de árboles por lo que es todavía más incómodo disparar. Le digo a Tadeo que nos acerquemos un poco. El alce está comiendo con dirección al lago. Entonces le digo a Tadeo que empieza a moverse hacia la izquierda y yo la derecha. Lo encerraremos con la única salida por si nos escucha, sea correr al algo que está a pocos metros. Empiezo a bajar lentamente sin perder lo de vista. Es un alce grade y sano. Si nos escucha probablemente sea muy rápido; hay que procurar matarlo mientas no sepa de nosotros. Me acerco muy despacio, con mucho cuidado. Ya escucho como resopla el animal. Bajo mi mochila y apunto. Apunto en toda la cabeza. Aguanto la respiración. Me sudan los dedos a pesar del frio. Es un hermoso alce, hasta da pesarlo. Pero bueno, es el o nosotros. Pongo firme mi dedo en el gatillo y cuando voy a disparar escucho un grito, levanto la cabeza y veo a Tadeo en el piso cubierto de nieve. El alce me ve he intenta huir, en ese momento me levanto y corro en dirección al lago. Lo empiezo a seguir. Es rápido, lo bueno es que geográficamente tenemos ventaja. Siento como me asfixia el frio, sino fuera por el estúpido de Tadeo nada de esto hubiera pasado. Miro al animal salir de los arbustos y creo perderlo. Paso los arbustos y salimos a campo libre. En la orilla del rio veo al animal confundido. Se voltea y me ve. Al verme corre en dirección contraria a mí, pero tiene las de perder. En este espacio sin árboles se me facilita hacer el tiro. Apunto, aguanto la respiración. Disparo. Fallo el tiro. Mientras el alce se aleja más apunto otra vez. No puedo fallar. Disparo y el animal cae. Me acerco a él rápidamente, le di en la pierda. El alce gime de dolor mientras me mira fijamente; no sé si es una mirada de clemencia o de irá. No importa. Fuere lo que fuere. Apunto hacía su cabeza y halo el gatillo. Me acerco a él rápidamente, le di en la pierda. El alce gime de dolor mientras me mira fijamente; no sé si es una mirada de clemencia o de irá. No importa. Fuere lo que fuere. Apunto hacía su cabeza y halo el gatillo. Me acerco a él rápidamente, le di en la pierda. El alce gime de dolor mientras me mira fijamente; no sé si es una mirada de clemencia o de ira. No importa. Fuere lo que fuere. Apunto hacía su cabeza y jalo el gatillo.
Miro la nieve y está roja, la sangre que emana se esparce con rapidez. Como echar una gota de petróleo en un vaso de agua. Aun me asombra el poder de estos rifles, tienen capacidad de pocas balas, pero cada una de ellas es letal. El cráneo del animal quedo reventado. Un impacto de estas balas es muerte segura. Tadeo venta de los arbustos cojeando. Lo miro con ojos de querer tirarlo al lago y el con cara de como si nada hubiera pasado.
No era necesario que lo desfiguraras - dice Tadeo. Sí, pero un incompetente me obligó hacerlo. Respondo yo.
Fue un accidente ¿bueno? A cualquiera le pasa. Responde él. Nos miramos fijamente un rato. Nos reímos.
Pobre animalito - dice Tadeo. - si ¿Por qué cojeas? Pregunto.
Al resbalar el pie se me quedo atascado en unas raíces, creo que tengo un esguince de tobillo y para justar al caer se me rego el café.
Vaya, que mala noticia. envolver un alce con un tobillo malo, no debe ser algo muy bueno - hey, hey, hey. No puedes hacerme esto - responde Tadeo con cara de serio.
Eso es lo que acordamos. Si uno de nosotros le da al animal el otro lo envuelve y dispara la bengala para que nos ayude el mayor - sí, pero un poco de consideración no estaría mal de mi amigo del alma - responde Tadeo.
Me rio. Nada que ver, sé que estas bien capacitado en envolver cosas - respondo yo con un tono burlón.
Me siento en una roca a disfrutar el espectáculo. Ver cómo se queja mientras envuelve el alce es algo satisfactorio. Lo admito. Al terminar de cubrirlo Tadeo dispara la bengala roja que hace referencia a los animales de gran tamaño. Así, el mayor vendrá con unos cuantos compañeros para llevarlo al punto de encuentro entre todos. Va a hacer un trabajo arduo ya que a pesar de que seremos varios esos animales son grandes y la vegetación será un estorbo.
Tadeo se sienta a mi lado. Sudado. Con cara de pocos amigos. No puedo evitar reírme. Saco mi café y le doy una taza. Tomamos un buen café mientras esperamos a los demás. La verdad me sorprende que tengamos un café tan bueno. ¿De dónde lo traerán?
Vaya comienzo de día, ya son casi las 11 AM - exclama Tadeo. Hace mucho que no cazábamos algo grande.
Si. Ya hace un tiempo - respondo yo.
Bueno, solo queda esperar a que lleguen. - exclama Tadeo.
Hace rato que no vamos a una misión. También es poco usual que manden a unas personas de la brigada a una misión especial sabiendo que por lo general son para brigadas más especializadas ¿no? - pregunto.
Sí, la verdad es poco común. Pero así es el ejército, impredecible. Lo más seguro es que tendrán sus razones. Y aunque hubiera un trasfondo el cual no vemos, debe ser el mismo de siempre. Salvar la patria - responde Tadeo.
Miro el lago congelado. Pienso en la respuesta de Tadeo, pero no me llena. Debe haber algo del cual no nos damos de cuenta y siento que en cualquier momento nos va a estallar en la cara. Tal vez soy un poco paranoico, tal vez tenga razón solo debe ser una maniobra más encabezada por la central.
A lo lejos vemos cómo va llegando el mayor con Clyed y Thomas. Vienen caminando rápido con cara de sorprendidos; imagino que debe ser por el grana animal que casamos.
¡MIERDA! Tampoco era para dejarlo así - exclama el mayor. Tengan un poco de respeto por el animal, a lo lejos no creía como le dejaron la cabeza. Par de sádicos.
Seguro fue Nathaniel, tiene un fetiche con las cabezas - dice Clyed. * Thomas ríe *
Pienso igual. Yo no sé qué le pasa a este tipo - dice Tadeo mientras me mira con ojos burlones.
Bueno, bueno, mucha charla princesas. Empecemos a llevar esto - dice el mayor.
Vaya, yo pensando que los había impresionado con el alce; pero parece que solo fue objeto de burlas * sonrío levemente * bueno, tal vez tengan razón. Me gusta apuntar a la cabeza.
Empezamos a arrastrar el animal en dirección al punto de encuentro, donde está el camión. Mientras caminamos miro siempre a mi alrededor. A pesar de que se supone que es zona controlada por la 52, no debemos confiarnos. Sigue siendo zona de guerra. Ya me duelen los brazos y las piernas. No soy de complexión muy fuerte. Sin embargo, no puedo flaquear. En cambio, miro a Tadeo y al mayor, se ven frescos como si esto fuera un conejo. Clyed tampoco se queda atrás. Lo único que me consuela es ver la cara de pálido que tiene Thomas. Creo que está peor que yo. Ojalá pida una pausa rápido.
Alto, paremos, paremos, paremos - dice Thomas de forma agitada.
* sonrió por dentro *
¿Qué pasa Thomas? - pregunta el mayor.
Nada, nada. Solo necesito un poco de agua y reposar un momento. * suspira el mayor *
Bueno, descansemos un momento. Tomen agua y siéntense un rato - dice el mayor. Mientras iré a orinar.
que pasa viejo, ya casi llegamos - exclama Clyed mientras jadea.
No siento las piernas - dice Thomas jadeando.
¿Cansado de qué? Si no hemos caminado nada - dice Clyed.
Tranquilo, aprovecha más bien para descansar vos también - dice Tadeo.
* resopla Clyed *
Veo que tampoco estás muy fresco amigo mío - afirma Clyed. ¿Quién? ¿yo? para nada. Estoy listo para seguir - exclamo.
Si, como no. Fresco como una lechuga. - exclama Tadeo mientras me mira fijamente
Lo miro con ojos de * si decís algo te mato * y el con ojos de risas. Mientras Clyed se queja con Thomas, Tadeo lo ayuda dándole unas galletas saladas. Miro las galletas. Se ven ricas. Así que bajo la mirada para sacar una de mis galletas del morral. La saco. La miro fijamente, se ve deliciosa. Curioso como una simplona galleta me genera tanta alegría. Levanto la mirada y justo cuando voy a morder veo una sombra detrás de ellos.
¡AL SUELO! - grito de forma desesperada mientras me lanzo a la fría nieve.
PAM, PAM, PAM ......... Se escucha una ráfaga de tiros. Me arrastro rápidamente hasta un matorral de nieve para cubrirme. El sujeto sigue disparando. No sé a dónde mirar, no sé qué hacer, estoy entrando en pánico. Mierda. Mierda. Mierda. Me doy una cachetada y saco la corta que siempre llevo conmigo. Respiro. Respiro profundamente mientras el individuo sigue disparando, debe tener un arma de ráfaga. En corta distancia estoy en desventaja. Me preparo a salir a la cuenta de 3. 1 ...... 2 ......
Siento como me golpea una bola de nieve. Miro; es Clyed detrás de un árbol a unos cuantos metros de mí. Noto rápidamente que está muy sucio y .......... tiene el brazo herido.
Me dice con señas que no haga nada; ¿Está loco? No podemos esperar a que llegue el mayor. Alto. ¿Qué paso con el mayor? Es imposible que no haya oído todo esto. ¿Será que está muerto? Mierda. No me concentro. Trato de pensar con claridad, no puedo distraerme pensando en el mayor, inmediatamente vuelvo a mirar a Clyed. Con silencio Clyed saca una granada que tiene debajo del abrigo. Me hace entender que esa granada nos servirá como distracción para que pueda salir y disparar. ¿Pero no sería algo arriesgado? No sabes dónde están con exactitud los demás, lo más probable es que estén cerca. Lo miro a los ojos y veo que está determinado; así que debe tener un plan.
Me preparo mientras lo miró fijamente. Espero a que Clyed actúe para poder salir. La ventaja que tenemos es que sabemos dónde está, aunque no lo veamos con claridad, por el sonido de la ametralladora que tiene. La desventaja es que no está muy lejos por lo tanto la granada podría afectarnos a nosotros también. Solo queda confiar en Clyed, no hay de otra.
Veo como respira y se prepara. Ojalá sepa lo que está haciendo, no podemos darnos el lujo de pecar por tontos; pero es Clyed, puede ser un idiota, pero nadie se preocupa más por sus compañeros que él. De un momento a otro me mira fijamente como si me dijera que está listo, así que me preparo yo también. ¡DE REPENTE SALE! mira a todos lados hasta que ............. veo como cae por no sé cuántos impactos de disparos. No lo creo. Veo como se desploma lentamente como si callera en cámara lenta. Desprendiendo sangre por todo el pecho. Pe ......... pe ....... Pero y el ¿plan? Siento ganas de llorar. Hasta que antes de caer grita ¡YA!
Salgo sin pensarlo dos veces con mi corta en mano mirando a todos lados, no sé por qué mi cuerpo se mueve. No sé por qué hago esto. No tengo idea que pasa. Si el plan fallo por que salí. No lo entiendo. No quiero morir. De golpe caigo en cuenta que no he escuchado ningún disparo desde que le dieron a Clyed. Tampoco he escuchado la granada. ¿Qué Pasó? Escucho como cargan un arma detrás de un árbol, apunto en esa dirección mientras pienso en que la granada podría ser un chivo expiatorio. Claro. Ahora que lo pienso él tiene la costumbre de llevar una granada mojada con él. Parpadeo por un momento atónito de todo lo que pasa mientras mi arma sigue apuntado en esa dirección. Al abrir los ojos veo el sujeto apuntándome también. Disparo sin dudarlo. La sangre sale a chorros del cuello. Me siento tranquilo. ¿Pero, porque me caigo?
Siento la fría nieve en mi cuello. Me ahogo con mi sangre. Volteo mi rostro y empiezo a trasbocarla. Me cuesta respirar. Siento como me arde el abdomen. Miro detalladamente mi tronco. Tengo un par de tiros en el estómago. ¡¡COMO PASO!! No comprendo. Yo fui el que disparo. ¿En qué momento lo hizo? No escuche ni sus tiros. MIERDA .... tengo que ir donde Clyed, sí yo estoy mal él debe estar peor. Reúno fuerzas y me levanto. Me apoyo en una roca. Siento como me asfixio. Miro en todas las direcciones un poco desubicado, mientras jadeo ¿Qué es eso? ........... me congelo; no creo lo que veo. Es, es Thomas acribillado a tiros y cubierto de nieve. No no, no.
* grito con todas mis fuerzas * mientras siento como se me entrecierran los ojos y voy pierdo el conocimiento ¿y Tadeo? ...........