-Y bien Fugo, ¿por qué después de varios años decides volver a verme? – Preguntó un chico moreno de largos y lisos cabellos rubios platinados.
-Yo...lo siento si pensó que era algo malo señor Tiziano.
-Cariño, sólo dime Tiziano, tantos años que fuiste mi paciente, ahora ya estás más grande, hay la confianza- Dijo el terapeuta.
-Lo siento, Tiziano, es sólo que, no es que haya pasado algo malo en verdad, vengo por otra cosa, necesito tu ayuda- Panacotta habló algo nervioso.
- ¿Problemas con tu esposa? Tranquilo, no tienes que preocuparte, es algo común y más cuando tienen personalidades tan distintas.
-No, afortunadamente no es eso, extrañamente, Narancia y yo llevamos las cosas en paz, muy tranquilas, a decir verdad, supongo que loa años anteriores de terapia me han servido para comprenderla, tener mucha paciencia y no explotar en arranques de ira.
-Entonces, ¿en qué necesitas mi ayuda? – Preguntó el moreno.
-Verás...Narancia y yo llevamos 2 años casados.
-Ajá.
-Y bueno, resulta que Narancia me dijo ayer que estaba embarazada, a lo cual no supe cómo reaccionar, y por eso ella se enojó y no me habló hoy, esto sucedió no porque no lo quisiera, claro que quiero tener una familia con ella, solo que, el miedo me invadió, no quiero ser como mis padres Tiziano, tú muy bien sabes todo lo que sufrí con ellos, y no me lo perdonaría nunca si yo también hago sufrir a mi bebé.
-Ya veo, entonces vienes buscando consejo ¿no?
-Creo que es algo obvio.
-Muy bien, lo primero que tienes que mentalizarte es que no es culpa tuya que tus padres hayan sido unos hijos de puta.
-Eso lo tengo muy en claro.
-Lo sé, pero sé que algo que no tienes muy en claro y que deberías tenerlo, es que nadie es perfecto, nadie puede ser un padre o un esposo perfecto, todo se trata de aprender sobre la marcha, se trata de tiempo, aprendizaje, paciencia y sobre todo amor, no te tienes que desesperar porque algo no salga bien, solo conseguirás estresarte y afectar a tu pareja y bebé.
-...
-Sabes, no es la primera vez que hago esto, aconsejar a alguien que va a ser padre, esto ya lo he vivido, y muy de cerca.
- ¿A qué te refieres?
-Squalo.
- ¿Su esposo? ¿qué tiene que ver él aquí?
-Squalo pasó por lo mismo que tú, sus padres eran una basura.
- ¿Y cómo logró...
- ¿Sobrellevarlo? No podía, necesitaba terapia, pero tú muy bien sabes que la mayoría de los terapeutas aquí en Italia o no son muy buenos o no saben sobrellevar estos temas, el típico: "es tu familia, sabe lo que es lo mejor para ti, te van a ayudar a mejorar"- Tiziano rodó los ojos- Sabes que yo lo conocí muy joven, y toda esa situación que vivió él y el querer ayudarlo, me motivó a ser lo que soy ahora, una vez bien preparado, pude ayudarlo y salimos adelante.
-Y ahora son felices con sus dos hijos y un tiburón de mascota.
-Exactamente- Tiziano rio- Squalo ama demasiado a Clash.
- ¿Y cómo podría ayudarme a mí?
-Ok, Panacotta, vamos a empezar, necesito que recuerdes tus mejores momentos, los momentos más felices, ¿Cómo fue que conociste a Narancia?
-Bueno...
Un joven Fugo se encontraba disfrutando de su delicioso postre, fresas con crema, él no era de las personas a las que le gustara los postres, sin embargo, las fresas con crema, o cualquier postre que tuviese que ver con fresas era la excepción.
Estaba degustando tranquilamente en una de las bancas de su facultad, nunca había querido salir hacia el jardín de la escuela a tomar su refrigerio durante el receso ¿Para qué quería? Siempre lo podía pasar en la tranquilidad de su salón con el aire acondicionado, además, no es como si fuese a socializar, solo tenía dos mejores amigos, Bruno y Giorno, sin embargo, uno estaba con su novia, Guinda Mista, y el otro estaba en el doctor.
Fugo de pronto se volvió a ver a una chica pelinegra que se encontraba platicando con una pelirrosa a unos metros de él, la chica era linda y tenía tiempo que Fugo quería hablar con ella, así que se paró de la banca para dirigirse en esa dirección.
- ¡Cuidado!
Fugo no alcanzó a prestar atención al llamado cuando sintió una pelota estampándose en su cara. Acaba de recordar por qué prefería comer en el salón.
- ¡¿Estás bien?!
-...
- ¡¿Qué no escuchaste imbécil?! ¡Además te dije que tuvieses cuidado! – La misma voz femenina le seguía hablando, sin embargo, Panacotta Fugo ya no veía normal, veía en rojo, la ira se estaba apoderando de él.
Tomó el tenedor con el que estaba comiendo sus fresas.
- ¡Eres una idiota! – Exclamó Fugo con ira
Le clavó el tenedor en la mano
- ¡¿Qué te pasa baboso?! ¡Todavía que me preocupo por ti! – La chica le dio una buena cachetada al rubio
Debido al golpe, Fugo cubrió su mejilla con su mano y por primera vez miró a la chica, su largo y rebelde cabello negro atado en una coleta, unos ojos púrpura tan encantadores e hipnotizantes, su piel del tono canela, ella era de baja estatura, no era que Fugo fuese alguien muy alto, pero si era notable su diferencia de altura entre él y la chica.
Al descubrir que la estaba mirando por mucho tiempo, se sonrojó, era muy bonita, sin embargo, esto no iba a evitar que Fugo cometiera un crimen de odio.
- ¡Maldita! – Fugo se le abalanzó, haciéndola caer al suelo y cayendo sobre ella.
- ¡¿Qué te pasa estúpido?!
- ¡Narancia! ¡Vámonos de aquí! ¡Te puede ver un maestro, o peor el director! – Dijo una voz masculina llamando a la chica.
- ¡No Maggio! ¡No porque sea el mejor amigo del novio de mi mejor amiga significa que me voy a dejar si me está tratando mal! – Narancia le lanzó un puñetazo en la cara a Fugo dejándolo desconcertado.
Narancia se aventó ahora quedando ella sobre de él, entonces los dos empezaron a agarrarse a golpes.
Hasta que llegó el director y los separó para llevarlos a detención.
- ¿Y ese milagro? ¿Panacotta Fugo en detención? – Preguntó alguien tratando de contener la burla en su voz.
-Silencio Bruno- Se quejó Panacotta.
- Como ya no vives con tus padres por obvias razones y tu abuela ya está algo grande como para venir sola, yo vine a buscarte y me encargué de decirles que informaré a tu abuela de esto y que firmará tu reporte.
-Ya veo... gracias, Bruno.
-Ahora dame el reporte, voy a firmarlo, no es que me guste falsificar firmas, pero no queremos causarle molestias a tu abuela- Dijo Bruno agarrando el reporte.
-No, pero aún así lo haces, ¿quién diría que el ejemplar Bruno Bucciarati tiene habilidades que pueden ser consideradas habilidades criminales? – Dijo burlonamente Panacotta, a lo cual, Bruno solo rodó los ojos.
-Jaja, bueno, como sea, nos tenemos que ir, necesito llegar lo antes posible a casa, sino mi hermano va a llegar antes y agarrará la computadora buena.
-Hablando de eso ¿tu cita terminó antes o cómo llegaste rápido?
-Existen los taxis Fugo.
-Di la verdad.
Bruno solo se sonrojó y una pequeña sonrisita se asomaba. Fugo lo notó.
-Fue Leone ¿Verdad?
-Bueno, yo estaba esperando en la parada del camión y da la casualidad de que él estaba por ahí y se ofreció a traerme, de hecho, está en la salida esperando para llevarnos a casa.
- ¿Por qué no le dices que sí de una buena vez? Se nota que te quiere
-No es fácil Fugo, necesito el valor para decirle, oye tú también me gustas ¿pero sabes qué? Soy un chico, pero coy un chico trans, y no tener miedo a que me juzgue.
Bruno, o Brunella en ese entonces, siempre había estado ahí para él, era como una madre para él, y siempre le aconsejó, le dio el cariño que necesitaba, y él estuvo ahí para ella cuando un día de repente le dijo que ella se sentía Bruno, a pesar de todo el infierno que vivió con su familia una vez que su padre Paolo murió, Bruno pudo salir adelante, junto con su hermano, quien no la juzgó, se fueron a vivir aparte, y durante todo el tratamiento (que actualmente seguía) Panacotta estuvo pendiente de él, él y Gio.
-Bueno, yo no creo que te vaya a juzgar- Sonrió sinceramente Fugo- Bueno, vámonos a casa, tu príncipe gótico te espera.
*Al día siguiente*
-Oye Fugo, ¿Vas a ir a la fiesta que va a hacer Melone en su casa? La mayoría de la escuela irá- Pregunta un rubio con rulos y ojos verdes.
-No lo creo Giorno, yo no soy de ese tipo de ambientes, lo sabes.
Giorno hizo un pequeño puchero en forma de protesta.
-Ya verás que te terminaré convenciendo de ir.
-Sí, claro.
-Oye tú, idiota- Se oyó una voz femenina.
- ¿Tú otra vez? ¿No tuviste suficiente con mandarme a detención? -Pregunta Fugo con fastidio, al parecer Narancia no estaría dispuesta a dejarlo en paz desde ese día.
-Tranquilo, no vengo con intenciones de pelear, solo vengo a disculparme.
- ¿Y bien? Estoy esperando.
-No soy buena para las disculpas, así que te hice unos muffins de fresa, me dijeron que te gusta la fresa en cualquier poste- La morena le extendió una cajita roja a Fugo.
Fugo antes de agradecer primero abrió la caja...furioso era poco para describir cómo se siente Fugo en ese momento, la caja solo tenía boronas y los papelitos de los muffins.
- ¡¿Esto es una puta broma?! – Pregunta Fugo agarrando a la chica fuertemente del brazo.
-Óyeme idiota, suéltame, te dije que los hice, pero me dio hambre llegando así que me los comí, lo siento, igualmente la intención es lo que cuenta.
No es necesario mencionar que ese día también se agarraron a golpes, y adivinen quién tuvo que ir a sacar a Fugo de detención de nuevo.
Así es, Bruno.
Lo que no sabían es que aparte de todos sus conflictos, algo nuevo surgió en ambos.
-Vaya, es interesante cómo conociste a Narancia
-Lo sé
-Y si es tan contraria a ti, ¿qué fue lo que te gustó de ella?
-Realmente nunca lo supe, cuando me di cuenta, ya había caído rendido por ella, pero, creo que fue su fuerza de voluntad, su salvajismo que la hace única, ese ese espíritu libre que trae alegría y diversión a mi vida, el que afronta los problemas con una sonrisa y siempre busca una solución por más absurda que suene- Fugo sin querer, había empezado a sonreír como un bobo.
-Me doy cuenta- Sonríe Tiziano.
-Nunca me imaginé que ambos llegásemos a ser algo.
- ¿Cómo fue que ambos empezaron a salir?
-Esa historia no es tan larga ni tan rebuscada como la de cuando nos conocimos.
- ¿En serio?
-Sí.
Fugo y Narancia se encontraban comiendo en el jardín con sus amigos, ¿Cómo lo consiguieron? Bruno a petición de Narancia, amenazó a Fugo con que ya no lo ayudaría si volvía a ir a detención y que además se enojaría con él porque no socializaba, a Panacotta no le importaba que no lo ayudara, sabía que era común meterse en problemas por sus problemas de ira, sin embargo, nadie quería ver a Bruno enojado, hasta su novio le tenía miedo.
Además, si Bruno se enojaba, lo acusaría con Tiziano, su terapeuta.
-Bueno, yo creo que tengo que ir a buscar algo- Dijo Guinda yéndose del lugar.
-Voy por algo aquí al salón, ahorita regreso- Menciona Giorno.
-Leone, acompáñame a entregar una tarea- Dice Bruno antes de retirarse con el albino.
Narancia y Fugo se quedaron solos.
- ¿No es curioso que se hayan ido todos al mismo tiempo? – Pregunta Narancia.
-Lo es, pero supongo no deben tardar en regresar, siempre me insisten en venir como para irse de repente – Dice Fugo, no quería entrar en pánico por quedarse a solas con Narancia después de haberse dado cuenta de sus sentimientos hacia ella.
Pasaron 5 minutos, 5 minutos eternos para Fugo, hasta que vio a sus amigos regresar.
- ¿Por qué Giorno trae un megáfono? ¿Y por qué Bruno y Leone vienen junto son Secco? Ese tipo siempre anda grabando sus películas ucranianas experimentales.
-Ya verás- Responde Narancia algo nerviosa.
-Ten Narancia- Menciona Giorno dándole el megáfono a Narancia.
- ¿Qué... - Iba a preguntar Fugo, pero se vio interrumpido por Narancia, quien se subió a la banca y empezó a hablar por el megáfono.
-Escúchenme todos- Empezó a hablar Narancia- Tengo algo importante que decirles, este chico de aquí- Señala a Panacotta, para vergüenza del rubio- Me gusta, así que, si eres gay, bisexual, mujer, Fugosexual o cualquier orientación que te lleve a enamorarte de él, mejor mantenerse alejado si no quieres sufrir una tentado por mí y mi poderosísima navaja.
Todos en la escuela se quedaron callados, Fugo estaba que la tierra se lo tragaba, pero tampoco que no se la creía, con su carácter, no esperaba gustarle a Narancia.
-Nara, ten- Dice Mista pasándole una caja de pastel de fresa a Narancia.
-Fugo, como no te atrevías, tuve que hacerlo yo, ¿Quieres ser el idiota de mi novio? – Pregunta Narancia extendiéndole el pastel.
Fugo estaba entre enojado y encantado, pero tenía que responder.
Ya iba a decir que sí cuando llegó un maestro y se llevó a Narancia a la dirección.
¿Qué hizo Fugo? Obviamente lo más razonable, golpeó a Illuso que se encontraba ahí cerca. También se lo llevaron a detención.
El único ahí que sufriría sería Bruno teniendo que ir a sacar a Fugo y ahora también a Narancia, pero mientras, Fugo disfruto de su estancia en detención con su ahora novia.
-Tu esposa y Tú son un par algo peculiar- Ríe Tiziano.
-Lo sé, pero eso hace que nuestra relación sea única- Sonríe Fugo.
- ¿Y cómo fue que le propusiste matrimonio?
-Solo digamos que esta vez quise yo hacer las cosas, sin embargo, cuando fuimos a cenar, ¿Cuál fue la sorpresa? Ambos nos propusimos matrimonio al mismo tiempo, nos vimos como unos idiotas ahí hincados en frente del otro.
-Al parecer, a Narancia le gusta tener iniciativa.
-Sí- Responde Fugo- Pero quiero saber, ¿Por qué me preguntaste todo esto?
-Bueno, quería que recordaras los momentos felices.
-Sí, pero ¿Por qué?
-Escucha Fugo, eres una persona que no tuvo un buen comienzo en la vida, sin embargo, al darte cuenta de que existía gente que te importa y que tenías miedo de lastimar debido a tu ira, decidiste venir a terapia, por ti mismo, y eso es un gran avance, no fue fácil, porque eras un chico que venía muy dañado, pero nada es fácil aquí, y mira, lo logramos, ahora eres más paciente, tolerante y cuando crees que te vas a enojar, buscas encontrar una forma de calmarte.
-...
-Fugo, tú no eres el recuerdo de todo lo que te hicieron sufrir tus padres, tú eres el recuerdo de todos los momentos felices, de todo aquello que te hizo sentir vivo, tú no tienes los mejores recuerdos de tu niñez, pero buscaste crear unos nuevos.
- ¿Y cómo podré usar eso con mi hijo?
-Panacotta Fugo, nadie nace sabiendo ser padre, nadie puede ser un padre perfecto, todo se aprende sobre la marcha.
-Ajá.
-Y lo que yo te puedo aconsejar es que seas paciente, incluso mucho más que antes, Narancia va a estar más sensible e irritante que antes, necesitará mucho de tu ayuda, amor y protección.
-Yo... quiero hacer todo lo posible por Narancia, de tan solo pensar que la hice llorar ayer porque pensó que yo no quería al bebé, no puedo perdonármelo.
-Bueno, eso es algo que tú debes decirle a ella.
-Entonces, ¿Es todo?
-Hay algo más.
-Te escucho.
-Fugo, un bebé a veces puede ser desesperante cuando llora mucho, puede que se le ocurran hacer cosas, que al verlas te daría un infarto, puede que a veces con sus travesuras o depende la actitud que tome, ya no puedas más, pero recuerda algo, nosotros también pasamos por eso, y queda en nosotros romper la cadena de lo que fueron nuestros padres- Dice Tiziano seriamente- Así que Fugo, por más enojado que estés con algo que él o ella hagan, los golpes ni los insultos serán opción, ninguna persona la merece.
-Yo...muchas gracias por tu consejo Tiziano, por todo, creo que, sin ti no hubiese podido tener todo lo que tengo ahora- Responde Fugo sonriendo sinceramente.
-Lo sé, por cierto, toma esto- Tiziano le da una pelotita en forma de fresa.
- ¿Una pelota?
- Es una pelota antiestrés, cuando sientas que quieres perder el control, solo úsala, además, huele a fresita.
-Gracias Tiziano.
-No hay de qué, sólo llámame cuando mi ahijado o ahijada nazca- Le sonríe Tiziano guiñando un ojo.
-Claro, salúdame a Squalo y a los niños- Dice Fugo para después salir del consultorio.
Panacotta se encontraba subiendo a su auto, cuando de repente una idea vino a su mente.
-Bien, creo que como recompensa tendré que comprar cosas para el bebé...ah y para mi hijo también- Entonces Fugo prendió el auto y condujo hacia el supermercado.
-Llegué- Menciona Fugo dejando las llaves en la mesa de la entrada.
Sin embargo, al no escuchar ningún ruido supuso que Narancia todavía estaba enojada con él.
-Esta niña- Suspiró y tomó rumbo hacia su habitación.
Al entrar a la habitación pudo notar un bulto cubierto por cobijas. No es porque Fugo fuese inteligente, sino porque realmente no se necesitaba mucha ciencia para saber que Narancia estaba en una faceta de berrinche cubierta por cobijas
-Fragola mia- Dice Panacotta dulcemente.
Nadie responde.
-Fragola mia- Vuelve a decir y trata de quitar las cobijas de encima de Narancia, sin embargo, solo escucha un quejido y siente que le jalan las cobijas.
- ¿Qué quieres? -Responde Narancia desanimadamente- Además, mi nombre es Narancia, no Fragola.
-Lo sé Fragola mia, pero a mi me encantan las fresas, y tu eres lo que más amo.
- ¿Qué es lo que quieres Panacotta? ¿No querías dejarme aquí sola y EMBARAZADA? – Panacotta tuvo que contar hasta 10 para no entrar en un ataque de ira.
-Escucha Narancia, se que mi forma de reaccionar es solo que...
- ¿Es sólo que qué Panacotta Fugo?
-Tenía miedo.
-Pues eres un miedoso- Responde Narancia sacando la lengua y volviéndose a tapar.
Un poco fastidiado de la actitud renuente de Narancia, Fugo se acostó y la abrazó por su espalda.
-Escúchame Narancia Fugo, te amo y amé a ese bebé desde el instante en que supe de él, solo que no supe reaccionar, tuve miedo, miedo de ser como mis padres, miedo de hacerte sufrir a ti y al bebé, porque no me lo perdonaría si les hago daño- La abraza más fuerte pero sin llegar a lastimarla- Son lo más valioso para mí, por eso busqué ayuda con mi terapeuta, Narancia, yo te amo demasiado, y nunca me iré de tu lado, menos por un embarazo, al contrario, el bebé hace que me acuerde de lo mucho que te amo y reforzar mi amor por ti
-Fugo...- Narancia empezó a llorar discretamente.
Fugo besó su frente y dejó que se desahogara unos minutos, si bien, Narancia supuso mal, el que no le hubiese aclarado las cosas también la había afectado.
-Nara, vamos a la sala.
-No, quiero quedarme aquí contigo acostada.
-Entonces no podrás ver que te compré el gran oso de peluche que tanto querías ni la consola que me pedías a gritos, además de cosas para el bebé.
Fugo la soltó y se levantó de su cama.
-Ni modo, creo que tendré que dárselas al pequeño Giorgio y a la pequeña Giselle.
- ¡¿Qué?! ¡Ni se te ocurra Panacotta Fugo! – Narancia se levantó y salió corriendo a la sala.
Fugo solo puede reír, su esposa era tan especial.
- Aquí tiene a la pequeña Fragola señora Fugo, puede cargarla, es una niña muy hermosa- Dice un doctor para después pasarle un pequeño bulto donde había una bebé recién nacida, rubia como Fugo, pero con el cabello rebelde como el de Narancia, además, sus ojos eran de un tono lila.
-Es hermosa- Dice Narancia al borde del llanto, la pelinegra se encontraba recostada en una camilla.
-Lo es- Dijo Fugo, quien no podía ocultar las lágrimas de felicidad.
-Vaya, sí que es bonita, se parece a ti Fugo- Menciona Bruno.
-Esperemos no se parezca en ti a tu temperamento- Se burla Leone.
-Jaja, muy gracioso Leone- Reprocha Fugo.
-Hablando de bebés- Dice Gio- Mista y yo ya tuvimos los nuestros, Fugo y Narancia ya tuvieron a la suya hoy, ¿para cuándo ustedes? Recuerda que Bruno sí puede concebir, además no tengan miedo de lo que diga la sociedad- Gio se ganó una mirada de odio de parte del albino
El pelinegro y el albino estaban sonrojados.
-Pues...- Intenta decir Bruno.
-Pronto- Responde Abbacchio con una sonrisa tranquila para después abrazar a Bruno.
El pelinegro se quedó con una expresión de sorpresa.
-Ahí si recen porque no herede el carácter del padre- Se burla Mista.
-Bueeeno, si a esas vamos, Bruno cuando se enoja le da miedo hasta el mismísimo diablo, todavía recuerdo la golpiza que le dio a Diavolo- Se ríe Giorno.
- ¡Cállate Giorno! – Le grita el albino.
- ¡Cállense los 2, van a despertar a mi hija! – Les grita Fugo.
- ¡Si no se callan los tres me los voy a madrear! -Amenaza Narancia.
-Amore, chicos, estamos en un hospital, por favor no hagan ruido- La sonrisa de Bruno al decir esas palabras, para muchos podría ser dulce, que era alguien pacífica.
Sin embargo, para su esposo y sus amigos significaba otra cosa, la naturaleza sádica de Bruno, al momento de ver esa sonrisa decidieron no mencionar nada más, pues esa sonrisa significaba "sigan hablando y desearán no haber nacido", ay de aquel que se atreva a desafiar a ahora Bruno Abbacchio.
-Bu-bueno, ya que estamos todos aquí, hay algo que quiero decirle a Narancia en frente de todos ustedes- Menciona Fugo.
-Anda Fugo, habla- Lo anima Mista.
- ¿De qué se trata mi Fugo? – Pregunta Narancia.
-Narancia- Fugo se arrodilla a su lado y le entrega una cadena de oro, pero no era cualquier cadena de oro, era una fresa...que traía grabado los nombres Narancia, Panacotta y Fragola en ella, es más, había más espacio, por si querían tener más bebés.
- ¿Sí? – Pregunta Narancia tratando de contener las lágrimas.
-Delante de todos nuestros amigos, yo, Panacotta Fugo prometo serte fiel, amarte y respetarte siempre, cuidarte y protegerte, a ti y a nuestra familia, no ser como mis padres y a la vez tratar de ser el mejor padre.
-Fugo...
Fugo tomó sus manos y después dijo aquella palabra con la que iniciaron sus días de amor.
-Ti amo, Fragola della mia vita.
FIN
Holaaa, aquí Kana con otra de sus chingaderas, este es un intento de Fugonara soft, que es dedicado a mi bb
Aquí está el one shot que te prometí bb, espero lo dsifrutes y todo fan del Fugonara también, igual va para ustedes, saben que me gusta que comenten y...nos vemos a la próxima, los amo.