vampires will never hurt you...

By fxxxingworld

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Los monstruos se creían peligrosos, se le atribuían las más violentas y bestiales muertes de los aldeanos de... More

Capítulo 1: Historias de un pueblo fantasma

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25 de septiembre

La fría brisa que se siente exclama que ya es otoño en el pueblo perdido de Bleakshire. Apenas se oyen los cascos de los caballos entrando al pueblo por el estrecho sendero que rodeaba el bosque. El viajero había salido del carromato y las personas que estaban ahí pudieron ver su distinguido vestir y su portaequipaje, su cabello largo y castaño junto a su barba de tres días, la mayoría de las personas que lo estaban rodeando eran mujeres jóvenes y algunos chismosos, pero los demás lo veían desde las puertas de sus casas. Era demasiado temprano para estar despierto, pero por lo que sabía, en los pueblos se despertaban mucho más temprano que los de la ciudad. El conductor le ofreció ayuda para descargar sus cosas y negando amablemente agarró las únicas dos maletas que había traído, no debía de ser un viaje muy extenso, esperaba.

"Joven forastero" se dirigieron a él algunas chicas en edad de casarse cuando el conductor del carromato ya había tirado de las cuerdas y regresado con sus caballos por el sendero. Él intentó responder a todas amablemente, buscando una salida de ahí, hasta que llegó el Gobernador del pueblo, un hombre de cabellos realmente largos y blancos, hijo de los fundadores de ese lugar y se lo llevó a su despacho en la gran casona para hablar sobre su documentación del "hombre lobo" del pueblo.

De hecho, Bleakshire era reconocido por sus historias sobre monstruos, que no se habían considerado más que solo historias hasta que se corrió la voz asegurando sobre un hombre lobo alrededor que llegó hasta la ciudad, así es como se informó en una carta de una casa editorial que un cronista vendría a ver el caso, haría una investigación profunda y volvería nuevamente a la ciudad. Eso beneficiaría al pueblo, claramente, fue eso lo que llevó al Gobernador a aceptar la propuesta de la casa editorial, si el caso llegara a la ciudad con pruebas suficientes, en vez de pueblo abandonado podría llegar a ser turístico.

- Se está quedando en mi casa, Lyall.

El nombrado inmediatamente alzó una ceja hacia Fleamont, su amigo siempre había sido muy servicial así que no era realmente sorprendente que ofreciera su lugar a la visita, tenía un corazón demasiado bueno. En cambio, Lyall tenía un problema con el forastero, no era personal, pero jamás le habían agradado las personas extrañas que llegaban.

James y Remus estaban fuera, habían dicho que jugarían. Una vil mentira.

El forastero podría ser la perdición para la familia Lupin, los Potter lo sabían, y no podían dejar que eso ocurriera, no cuando habían sido familias tan unidas desde prácticamente siempre.

Pronto iba a haber luna llena, ambas familias habían esperado demasiado que algo ocurriera que atrasara más el día en el que llegara el citadino, pero pareciera como si hubiera llegado a tiempo para ver al monstruo del que todos en el pueblo rumoreaban, no era oportuno para ninguno.

-

En el bosque, los chicos iban cada vez más profundo. Ahí era donde se habían hecho los mayores avistamientos de la criatura, trepado en los árboles en busca de presas en las cuáles saltar y atacar, de hecho, así es como dice Tobias Snape que fue atacado, claro que el pueblo se alarmó al principio y hubo un caos hasta que todo indicó que en realidad, borracho, había caído en alguna de las trampas del bosque que servían en las lunas llenas para capturar a la bestia o por lo menos herirlo y lograr rastrear la sangre hasta el lugar en donde habitara. En realidad, nadie nunca había visto exactamente bien a esa bestia, de alguna manera solo dejaba sentir su presencia o una pequeña mancha de sí mismo por el rabillo del ojo podía ser visto, pero era demasiado rápido, por eso los cazadores del lugar habían dejado de intentar capturarlo directamente, nadie les había enseñado a lidiar más que con animales comunes y corrientes.

Hubo demasiadas historias diferentes de la criatura. Una decía que era el castillo en la profundidad del bosque la guarida del monstruo, donde se ocultaba cuando no atacaba, ese castillo que casi ni se podía divisar, estaba rodeado de un montón de leyendas desde la creación del pueblo de Bleakshire, sobre todo de monstruos horribles que destazaban a sus presas sin piedad alguna, animales convertidos en seres totalmente irreales, humanos que intentaron ir y lograr una respuesta pero que jamás volvieron, pero lo que sí era una verdad, era que el castillo estaba demasiado lejos como para ir en solo unos días y regresar.

El historiador había recorrido un poco del pueblo para cuándo dio la hora de almorzar. Había pensado que se iba a quedar en una de las habitaciones de la casona del Gobernador del pueblo porque así fue como escuchó que el director de la casa editorial en la que trabajaba se lo había mencionado, tal vez Philip se había equivocado. Por lo menos estaba con unas personas amables que ofrecieron su casa, pero él no quiso verse mal y decidió rentarla por algunos días, por lo menos hasta que terminara su trabajo ahí y pudiera volver, así es como terminaron en un trato y ahora estaba volviendo a la casa de los Potter a almorzar.

James, el hijo de la pareja había regresado y ahora estaba con una nueva vestimenta, invitándolo a sentarse a la mesa y apartando la silla para el inquilino.

- Muchas gracias, muchacho.

Al parecer, James se sintió realmente muy alegre de haber hecho una buena acción.

El almuerzo estuvo delicioso y no se dejó nada en ningún plato cuando finalizó la hora. Esa familia era realmente hogareña, Euphemia era una mujer servicial y risueña, Fleamont era un hombre amable y de buen carisma, y James era un niño inquieto, por lo que había podido ver, no se podía quedar en un lugar tranquilo. No era natural que una familia como ellos tuviera solo un hijo, pero ya eran demasiado viejos a sus treinta y tantos años como para esperar otro, suponía.

Así es como empezó a recolectar información, curioso de poder agregar más a su información hallada y los misterios en el pueblo. Ellos le causaban más intriga que la mayoría de las personas a las que había ido a visitar porque ellos parecían los más escépticos en aquello del monstruo.

- El único ataque que ha habido fue el de Snape, y ya se había demostrado que no fue por un monstruo, sino por una trampa mientras el borracho caminaba por el bosque - dijo Fleamont.

- Sí, lo escuché, pasé por su casa esta mañana, pero sigue insistiendo en que lo fue, aunque admitió haber estado borracho - tenía lápiz y un cuaderno en el que había escrito todo lo que los habitantes a los que había visitado le habían dicho.

- Usted debe de saber cuáles son los efectos de la cerveza. Es lo más probable que él lo hubiera alucinado o algo por el estilo y para evitar que su orgullo se viera en el suelo sigue insistiendo en que es el monstruo, aquél es un señor realmente orgulloso y malhumorado - era un punto para Fleamont.

- Pero también se han encontrado animales muertos en extrañas circunstancias, no pude verlo con mis propios ojos, pero el señor Lovegood me ha dicho que estaban partidos a la mitad, mordiscos gigantes que llegaron hasta los huesos, ¿sabe algo de eso, señor? - preparado para escribir aún más, se alistó agarrando correctamente su lápiz de carbón poniéndola encima del cuaderno.

- Oh, claro que sí. Hubo un tiempo en el que los cazadores ya no podían llegar con demasiados animales de las cercanías del bosque, lo que al parecer había indicado que se estaban acabando porque aseguraban que no era época de que los animales invernaran, así que también se sacó la conclusión de que los depredadores de lo más profundo del bosque vinieron a atacar a los cerdos y las ovejas de los Lovegood - fue calmado y habló lento para que así el cronista pudiera escribirlo sin apresurarse demasiado.

- Ay, aún me acuerdo. El pequeño Xenophilius no dejaba de llorar por sus animalitos mientras Pandora lo intentaba consolar - Euphemia había regresado de lavar los trastes secándose las manos con un trapo limpio y sentándose al lado de su marido.

- ¿Me podría decir, por favor, los nombres de los cazadores del pueblo? - había dicho cuando terminó de escribir, cambiando de hoja y poniendo como pequeño título "cazadores del pueblo".

- El señor Lestrange es aún el cazador más activo de la comunidad, el señor Tremblay también, Evan Rosier es el aprendiz de ellos, muy jovencito aún como para aprender a ocupar armas peligrosas, y al final está Lyall Lupin, pero ahora solo caza para él y su hijo, aunque también para nosotros de vez en cuando, es un viejo tacaño - se burló un poco el señor, pero a leguas se notaba el cariño detrás del último.

Sacó la conclusión de que el señor Lupin y el señor Potter eran amigos.

- Voy a ir a visitarlos - avisó, entonces el Fleamont les dio las direcciones de todos ellos e indicaciones de cómo llegar a sus casas.

Antes de que se parara de la mesa, Euphemia le pidió un momento para hablar.

- Una amiga mía me ha preguntado si alguien lo estará esperando en la ciudad, señor Peletier, supuse que sí porque ya está en esa edad, ¿no? -

- Oh... señora Potter, me hace sentir realmente viejo cuando me dice así- intentó ocultar todo rastro de emoción en su rostro que no fuera más que diversión -, preferiría que me llamara por mi nombre, ustedes pueden decirme solo Francis. Y, claro que sí, tengo una hermosa mujer esperándome en casa- mintió.

Siempre mentía con respecto a eso y a veces se sentía mal cuando lo hacía con buenas personas, pero no se podía confiar totalmente, y si querían más descripciones, daría las mismas características de la mujer imaginaria que él había inventado para estas situaciones, pero no hubo más preguntas por suerte, solo una disculpa por la amiga de Euphemia, una tal Janet Vance, la cual su esposo que parecía haberse ido del pueblo de una manera repentina, dejando todas sus cosas en casa, eso levantó la curiosidad de Francis, que empezó a preguntar más.

- Ella me dijo que había estado muy enojado una vez, pero no me dijo por qué estaba tan enojado, solo se fue en medio de la noche y no volvió

- Eso ya fue hace como un mes, por ahí

- ¿No se ha especulado que también pudo haber estado ese monstruo detrás de esto? - ambos negaron a la pregunta de Francis.

- No se ha encontrado ningún cuerpo ni nada, pero creo que aún está esa posibilidad, aunque no creemos en los monstruos - sonrió al finalizar Euphemia.

Francis estaba un poco alarmado, porque hasta ahora no había encontrado más que chismes y leyendas, y cada vez que le preguntaba a los Potter ellos tenían una respuesta razonable que explicaba los acontecimientos. Sería realmente fácil si fuera un escritor y simplemente pudiera tomar todas estas historias como inspiración para una novela, pero era un historiador, un cronista, se suponía que debía escribir los eventos como ocurrían y hasta ahora no ocurría nada. Quizá se tendría que quedar un poco más de tiempo, intentar meterse en los rincones más oscuros para buscar algo que valiera la pena. Haber tomado justamente este caso podría ser su perdición y también podría ser su salvación, no había punto medio.

Cuando salió de la casa de los Potter, escribió bajo el nombre de los cazadores "buscar a Janet Vance".

-

James fue a buscar nuevamente a Remus cuando se fue el visitante, salió de la casa, tocando la puerta de la casa de los Lupin. Y cuando Lyall le abrió, le dejó entrar inmediatamente.

- Si Remus quiere salir, deben tener cuidado con ese forastero - le advirtió al niño, el cual solo asintió y con una sonrisa el mayor le revolvió sus desordenados cabellos indicándole que estaba en su habitación.

Remus tenía un pequeño bolso, con cosas dentro para su propia investigación con James en el bosque, habían estado haciendo eso desde hace días, una curiosidad profunda de Remus que su amigo solo alimentaba más y más porque le gustaban las aventuras. Sostenía el pequeño bolso que tenía una flor amarilla a un costado, era de su mamá, antes de que muriera en el accidente.

- Llegué, tu papá dijo que no debíamos acercarnos al señor Francis - habló James ganando la atención de Remus.

- Claro que no, él también me lo dijo- se puso el bolso. Tenía pocas cosas para que no pesara y así pudieran caminar un trayecto más largo.

James era eufórico por naturaleza, daba saltos con simplemente estar cerca del bosque y de la entrada secreta del camino que ellos habían encontrado, era un poco lejano al pueblo, pero valía la pena porque el camino era mucho más ancho, como si fuera un sendero. La primera vez que se adentraron juntos por el bosque se habían golpeado y caído con absolutamente todo, más por la torpeza de James que cada que sentía miedo se agarraba de Remus para caer juntos. Remus intentaba decirle que no había ningún monstruo ahí más que él, pero después de las últimas noches de luna llena, ya no estaba completamente seguro.

Remus tenía una navaja con la que marcaba una equis en los árboles por el camino en el que andaban, era necesaria porque una vez habían estado tanto tiempo ahí que se hizo de noche y las hojas de los árboles los cubrieran completamente, es gracias a la idea de James de poner esas equis que pudieron volver al pueblo tocando los árboles.

Ambos habían encontrado este un sendero maravilloso, era realmente bonito de día, pero de noche era espeluznante.

Ya no se tomaban el tiempo de caminar y observar todo como lo hacían antes. Si querían llegar al final de su trayecto de la mañana tenían que correr y como el suelo estaba despejado más que de algunas raíces de los árboles y unas pequeñas rocas en el césped, nada se los impedía. Se detenían cuando estaban cansados y se sentaban a tomar un poco de agua.

Lyall había hecho sándwiches con mermelada como postre, la mejor mermelada de los cultivos de la señora Figg, que Remus le había robado poco a poco y Lyall hacía como que no notaba que sus sándwiches desaparecían.

- ¿Me das el de durazno? - eran los preferidos de James, así que le dió uno, aún tenía más, pero esos iban a ser para el próximo descanso.

- ¿Crees que algún día lleguemos al castillo? - había dicho Lupin, comiendo su sándwich de mermelada de fresa. El castillo no era realmente el lugar a donde Remus quería ir y tampoco es que él quisiera ir a un lugar con exactitud, estaban buscando más bien un algo o alguien, pero no había una exactitud, así que si le encontraban iba a ser puramente suerte. Suerte que Remus creía que podría tener, por algo trajo a James también, James era su amuleto de la buena suerte.

- Ojalá, ¿te imaginas las riquezas que habría en ese lugar? Yo me quedo con la corona, lo merezco porque me he golpeado la cabeza tantas veces en este bosque que probablemente tenga muchos chichones que debo ocultar.

- También deben estar los cadáveres de los reyes anteriores. Debe de haber arañas y ratas, ¿te imaginas que te pones la corona y salga una araña o algo? - Solo lo decía a propósito para molestar a James.

- O tal vez ahí se oculta el fantasma que viste.

- No era un fantasma, me tocó la mano y lo sentí, no creo que los fantasmas puedan tocar las cosas.

- Tal vez era algún fantasma de alguno de los reyes del pueblo. ¿Deberíamos preguntarle al Gobernador? Porque dice que su tátara tátara-abuelo los conoció. Creo que deberíamos preguntarle. - Generalmente, James siempre agregaba las escenas de lucha exageradas porque le parecían muy épicas y regularmente a Remus no le molestaba escucharle y fingir que él era un caballero, pero a veces, de alguna manera, lograba ser muy molesto cuando contaba la historia completa.

- Ya te dije que no, el Gobernador es un mentiroso.

- No puedes saber quién miente y quién no.

Es cierto, pero nada de lo que diga James va a cambiar su opinión acerca del Gobernador.

- Sigamos.

Las últimas cuatro noches de luna llena, Remus había estado siendo despertado por algo que no podía ver bien, después de las transformaciones, mientras estaba en el césped había algo encima de él, flotando, los rayos advertían el amanecer y aquello siempre se iba cuando un rayo tocaba la piel de Remus y perdía la conciencia nuevamente por el dolor. La primera vez que lo vio no le prestó atención porque debía ser alguna alucinación, algún pájaro o cualquier cosa y cuando su padre lo encontró, lo llevó a casa y dejó de pensar en lo que debió ser esa cosa. Hasta la segunda luna llena, en la que volvió a verle, pero continuaba siendo una mancha frente suyo, su cerebro jamás podía distinguir las formas después de destransformarse y siempre le dolía la vista, y solo pudo distinguir el gris y el negro frente suyo, cuando empezaba a reconocer mejor y sus sentidos volvían en sí, se iba, lo que sea que fuera eso, se iba, y volvía a perder el conocimiento. La tercera vez ya estaba totalmente curioso, tanto que se sobre exigió cuando divisó nuevamente a aquello encima, flotaba, tenía el cabello oscuro, completamente negro, pero se desmayó repentinamente, incluso antes de que se fuera. Su padre lo recogió, James lo visitó para ver cómo estaba y le contó todo, le contó del plan y de la criatura o la cosa que le visitaba en las lunas. En la cuarta, al abrir los ojos ya estaba ahí, también los rayos que se aproximaban lentamente, e intentó tocarle, pero simplemente le apartó la mano y se fue. Es real, fue lo que pensó al despertar en su habitación después de que su papá lo encontrará en el bosque como de costumbre, toda su mente pensaba es real, es real, es real, para asegurarse, porque siempre estuvo la duda de si lo que veía era solo un producto de su imaginación.

Nunca se lo contó a su papá y confiaba en él, pero sabía que si su papá se enteraba este ya no lo dejaría salir más, mucho menos acercarse al bosque y lo vigilaría como el halcón que era. Después del accidente, su papá se había vuelto un padre sobreprotector y al principio no le había molestado porque le gustaba que su padre le prestara atención y se preocupara por él, pero con el tiempo se volvió irritante, no le había dicho nada para que no se sintiera mal, sabía que lo hacía porque tenía miedo de que algo le ocurriera. Nuevamente el tiempo resolvió aquello y ahora podía recorrer e ir a jugar con James como antes, como si todo volviera a ser normal, solo que no lo era, pero su papá y los Potter fingían que sí, entonces él también podía fingir. Ahora las lunas estaban siendo más violentas, su papá le dijo que tal vez era por la edad, cada vez sangraba más y aparecían más cicatrices en su cuerpo, pero había crecido varios centímetros por la pubertad, entonces se podía burlar de James.

— Continuemos.

-

Los cazadores eran arrogantes, demasiado. Tenían un ego gigante pero ayudaban de alguna manera.

— ¿No hay nada más que agregar, señor Tremblay?

— Ya te lo he dicho todo niño, creo que ya deberías irte.

El señor Tremblay era más hozco de lo que el señor Lestrange era, ese sujeto había estado presumiendo toda la conversación de que estaba detrás de los pasos del monstruo y de que era el mejor cazador del lugar. Tremblay le describió el suceso en el que estuvieron más cerca de atraparlo.

El 3 de julio en medio de la noche se escuchó el ruido de la campana de la iglesia del pueblo, el sacerdote estaba aterrorizado cuando las personas se dirigieron al lugar, había visto al monstruo caminando por el pueblo, se habían visto y se escapó cuando hizo sonar la campana, yendo al bosque, los cazadores habían ido en grupo pero se separaron al llegar para poder abarcar más espacio, esperando atraparlo esta vez, nunca antes lo había visto, pero era grande, peludo, con varias cicatrices en el cuerpo, ojos amarillos y dientes filudos.

— Parecía un lobo pero no lo era, era un monstruo.

Le habían dicho el señor. Había agregado aquello como una nota, también ir a visitar al sacerdote del lugar.

No sabía si tendría que ir a la casa de los Rosier porque por lo que sabían el aprendiz era apenas un niño de trece años que no habían agregado en los intentos de caza del monstruo porque podría ser muy peligroso y porque ni siquiera sujetaba bien el arma aún.

Así que se saltó su nombre y fue a la casa de los Lupin.

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