Bucky la miró fijamente y en silencio durante unos eternos segundos. No sabía qué decir, ni dónde empezar a preguntar. Estaba en shock, enfadado, decepcionado...
De pronto y en menos de dos semanas se había dado cuenta de que Steve no confiaba en él, ni el equipo, y ahora, tampoco Carey. No se había sentido tan solo y atacado desde hacía tiempo y aunque no tuvo una reacción aparente, el tic en su párpado derecho ya indicaba que estaba a punto de perder los nervios.
Wanda y Alan casi se abrazaron mutuamente y de forma torpe e incómoda caminaron hacia la escalera, en busca claro está de dejar sola a la pareja. Iba a ser mucho mejor salir de ahí antes de que explotara todo.
—Carey... —aclaró su voz y frotó su frente con el dorso de su mano, en busca de calmar sus nervios contenidos.— ¿puedes por favor, y si no es mucha molestia, repetirme eso?
Carey, paralizada por el miedo y la angustia, trató de tragar saliva. Pero de los nervios podía jurar que tenía la boca completamente seca. Bucky comenzaba a respirar pesadamente.
—Yo...
—Que lo repitas.
—Bucky, antes que nada...
—Repítelo.
Ella miró hacia arriba, no quería llorar y mucho menos mirarlo a la cara. Así que tras tomar una bocanada de aire, por fin se sinceró con Bucky.
—Estuve embarazada. —con la voz rota y jugando con sus manos de los nervios dijo aquello que hizo que Bucky sintiera que el suelo se movía bajo sus pies.— traté de contártelo pero... Dijiste aquello tan feo de que no sabrías si sería tuyo o no y...
—No. —sacudió su cabeza, negándose a creerse ni una de sus palabras.— eso fue de vuelta de la misión y poco después supimos que no estabas embarazada. ¿De qué coño va todo esto? —exclamó, poco a poco soltándose y dejando que sus sentimientos tomaran control total sobre él.— siempre usamos protección y ya te pedí disculpas por mi comentario, no hay nada que... Solo estaba celoso de que usaras a Peter de novio falso. ¿A qué viene eso de perder un bebé en la misión? No había bebé, no digas eso.
Ella suspiró, mirándolo por fin. Estaba claro que Bucky estaba en una etapa de negación por el shock de la noticia.
—La primera vez, en tu piso. No usamos protección. —le recordó ella, él de nuevo suspiraba fuerte y se movía inquieto.— sé que estuve embarazada, no solo porque físicamente se sabe sino porque al volver me hice una prueba y daba positivo. Sin embargo tras la misión me hicieron una ecografía por si tenía heridas internas y no había rastro de ningún embarazo.—Bucky la miró con desesperación y sobretodo, confusión, por lo que continuó.— después de un aborto una prueba de embarazo puede seguir dando positivo un tiempo después...
—¿Pasaste por todo eso sola? —se acercó a pasos agigantados hacia ella, respirando de forma agitada.— ¿perdimos un bebé y decidiste que era mejor pasar por eso sola antes que contar conmigo? —preguntó, alzando ahora la voz.— ¿es así cómo demuestras que confías en mi? —y ya para este punto, estaba gritando.— ¡te pedí sólo una cosa, que no me mintieras! ¿Cómo podré confiar en ti, si me mentiste en algo tan grave?
—Bucky, por favor, deja que me explique...
—¡No! —le gritó, señalándola.— no lo entiendes, esto es horrible en muchísimos aspectos.
—No quería que te enfadaras conmigo porque lo había perdido entrometiéndome en tu misión. —comenzó diciendo, pero tras la mueca de Bucky no siguió hablando. Tenía la misma cara que cuando le dijo que Peter era su "novio falso", así que sabía que iba a soltar algún mal comentario. Ese era el único problema de Bucky como pareja, lo temerario que era cuando decía algo. Primero hablaba, y luego pensaba.
—¡Carey, que no! —le gritó con rabia, ella retrocedió en su celda, mirándolo con lágrimas pero con el mismo enfado que él.— no tienes ni idea de qué significa para mi esto. No confío en nadie, confiaba en ti, me has fallado, me has fallado mucho. Y me duele porque significa que tú no confías en mi, y si no confías en mi cómo te voy a creer cuando me dices que me quieres. No me quieres, eres una mentirosa, esto todo es...
—No digas eso. —le advirtió ella, que si bien tenía la voz temblorosa su tono era firme.— sí te quiero, y sí confío en ti. Me daba miedo decirte, no sabía cómo hacerlo.
—Pues como mismo se lo decías a Wanda y a Alan. —respondió él de forma amarga.— era mi hijo también, no te puedes creer lo muchísimo que significa todo esto. —se lamentó con decepción. Carey no podía entenderle, nadie le podía entender bien. Era un hombre de otra época, que aunque se había adaptado muy bien a ese siglo, seguía con algunos ideales antiguos. Siempre había querido hijos, casarse... Al menos en su juventud, y durante su estancia en el complejo todos estos años lo había dicho; que algún día sí encontraba mágicamente a la persona correcta y él sanaba, le encantaría ser padre. Era no solo su sueño, sino su objetivo vital. No tenía familia, estaba solo, y cuando creía que por fin tenía a su compañera perfecta, le miente en lo que justamente más le dolía. La miraba y no sabía qué decir o pensar, se abrumaba mucho. Porque la amaba pero no, no confiaba en ella y ya no la veía como su compañera perfecta. Solo veía a alguien que durante años le había roto el corazón una y otra vez.
Bucky sentía que quería llorar porque sabía qué tenía que hacer y en realidad, no quería. Quizás eran los sentimientos que se apoderaban de él y quizás ni siquiera pensaba así fríamente, pero en ese momento lo sintió así.
—Esto se terminó. —pronunció las tres palabras que más le habían dolido durante años, alejándose poco a poco de la celda.— no confiamos el uno en el otro, perdimos un bebé y me lo ocultaste cuando me hubiese gustado llorarlo y superarlo contigo. —sonrió tristemente, encogiéndose de hombros y por fin sintiendo que iba a empezar a llorar.— piensas y actúas como si estuvieras soltera, así que es mejor que lo estés.
Y lentamente, se fue yendo, dejándola sola, mientras ella sí lloraba de forma desgarradora y lo llamaba. Bucky, aunque le costase la vida, no se giró y salió de ahí, con el alma y el corazón rotos pero sintiendo que en ese momento había tomado la mejor decisión.
Salió del edificio ignorando el llanto de Carey y fue al edificio central, ahora sí quería mediar con Steve y Tony.
La reunión con Bucky fue increíblemente breve, porque no habló ni los miró a la cara. Como era de esperarse, no tenía ganas para absolutamente nada. Steve creía que era porque se sentía traicionado por el accionamiento del protocolo, Tony sospechó que sería algo con Carey, pero no dijo nada al respecto.
—Hemos conseguido pactar con el ministerio y no se le harán pruebas que puedan afectarle física o psicológicamente, solo otra analítica general, una prueba de resistencia normal y corriente y se revisarán y homologarán sus armas. Sin encierros y sin nada... —terminó de explicar Steve, mirando con preocupación a su amigo.— además se va a revisar lo del protocolo para que no sea exclusivo para ti sino para cualquier miembro del equipo que pierda la cabeza en algún momento dado.
Bucky asintió, desganado, y se levantó. Yendo a la puerta de salida. Tony y Steve se miraron entre ellos, pero no dijeron nada. Algo malo pasaba con Bucky, pero no querían preguntarle.
Esa misma tarde, Carey fue puesta en libertad, y fue Tony el que preocupado la escoltó hacia su lujosa y amplia habitación en el complejo. Carey no podía parar de lloriquear. Ahí sus sospechas con respecto a Bucky se le confirmaban todas.
—Cariño, si necesitas algo... —trató de decirle, pero Carey le cerró la puerta en la cara. Quería darse una ducha en condiciones que no fuera cronometrada, disfrutar del cien por cien de la intimidad y sobretodo, llorar su ruptura durante horas en paz.
Tony se quedó estático mirando la puerta de la habitación y no supo reaccionar durante varios segundos más. Ya no sabía qué más hacer, quería ayudarla pero no podía si no sabía ni qué había pasado.
Varios días después, Bucky dejó que le reparasen el brazo y Carey solo salía de noche para evitar encontrarse con alguien. Ni siquiera había querido ver a Alan.
Jerome, desde el ala médica, luchaba por salir de su ingreso por su propio pie pero el cuerpo todavía no le respondía bien. Tras su insistencia le concedieron el alta voluntaria, pero debía ir en silla de ruedas. Con los papeles de su alta entre sus dientes y el teléfono en su regazo, arrastraba de su silla él mismo empujando las ruedas, yendo decidido a la zona de las habitaciones. Ya se había enterado de lo de Carey y Bucky, de lo de Lucas y de que su colega, Matt Murdock, había conseguido meter la nariz. Le caía estupendamente bien, al menos hasta que le robó dos de sus clientes; su hermano y Bucky. Estaba de nuevo siendo un poco injusto, pero así se había levantado del coma y así duraría por algún tiempo.
Soltó los papeles sobre su regazo y tocó suavemente en una de las puertas, esperando que quien estuviera dentro, respondiese.
—No estoy. —dijo amargamente Bucky desde dentro.
—Soy Jerome. —respondió el hombre, su clásico tono de voz simpático mezclado con su acento francés ablandaron lo suficiente a Bucky para que este por fin abriera la puerta.
Bucky lo miró y luego sonrió discretamente. Lo había echado de menos.
—Jere... —se agachó para darle un abrazo.— ¿no deberías de seguir hospitalizado? Pasa, por favor.
—Debería. —le dio la razón el abogado, entrando despacio y como podía, no se acostumbraba a estar en silla de ruedas.— ¿sabes que me caí? Intenté levantarme y tengo las piernas como dormidas. Los médicos dicen que con el tiempo volveré a andar, y eso espero, porque no quepo del todo aquí.
—Eres muy alto. —comentó Bucky, riendo un poco y sentándose en la cama. A pesar de fingir buen humor, tenía los ojos hinchados, estaba ojeroso y se veía que claramente lo había estado pasando muy mal.
—Dos metros de inutilidad de cuerpo, supongo. —se señaló a las piernas, tratando de hacer reír a Bucky y por suerte, consiguiéndolo.
—¿Volverás a Nueva York pronto? Yo tengo pensado esta semana. Si quieres que te lleve...
—Tiene pinta de que me iré esta semana, sí. —asintió, cruzándose de brazos.— aún no tienen respuesta de mi condición "no-humana" pero me dejan irme hasta nuevo aviso. Y lo de Lucas... Es mejor estar por la ciudad, aunque todo apunta que saldrá esta semana. Menos mal.
—Es verdad, Lucas. —exclamó Bucky, con lo de la ruptura se había olvidado de su amigo por completo.— ¿cómo va ese tema?
—Sabría con más certeza si Matt no me hubiera robado a mi cliente. —murmuró con molestia.— pero al parecer todo está casi solucionado, te contaré más en cuanto pueda. —al ver su expresión de culpabilidad, añadió.— no te sientas culpable por no tener la cabeza en todo, es normal que no puedas con el tema de Carey...
—¿Tan pronto se extendió la noticia? —preguntó con un tono un poco acusatorio.
—Oh, no, no... No culpes a la gente de mi propia curiosidad personal. —se apresuró a decir Jerome, tratando de al menos no empeorar el ánimo de Bucky.— solo quería saber cómo estabas, entiendo que las rupturas y sus motivos son... Muy personales y privadas, aún así me preocupas. Aunque entenderé si no quieres hablar de ello.
Al escuchar a Jerome, sus pensamientos que revoloteaban y agobiaban se calmaban un poco. Jerome era de esas personas a las que te apetece contarle todo, no solo por la confianza y cercanía que transmitía, sino por sus consejos y sensatez a la hora de hablar.
—Yo... ella... —y, sin siquiera poder evitarlo, su faceta seria se cayó y empezó a llorar desconsoladamente. Jerome tuvo la delicadeza de no reaccionar para dejar que Bucky llorara todo lo que necesitaba sin hacerlo sentir incómodo. Se acercó y le abrazó por la cintura pues sentado no llegaba mucho más lejos.— es que no sé si pueda contarte... —murmuró, lloriqueando como un niño pequeño mientras con su mano se tapaba la cara.
—Lo que necesites. —le dijo Jerome con un tono de voz suave.— si te sientes con la confianza de contarme, quizás te pueda ayudar un poco. Si solo te apetece llorar con alguien, me quedaré todo lo que tú quieras.
—Rompí con Carey y me arrepiento, me siento muy estúpido. —se sentó en su cama para quedar a la altura de Jerome. Tenía la nariz roja, las lágrimas no paraban de salir y no era capaz de controlar sus lloriqueos.— fue una estupidez, no puedo dejar de recordarlo en bucle y sentirme más y más idiota. —se señaló a la sien, tratando de gesticular cómo sentía la pesadez de sus pensamientos.
Jerome lo miraba con aparente calma, asintiendo y atendiendo a todas su palabras.
—¿Por qué rompiste con ella? —trataba de no ser muy invasivo pero quería saber un poco más para ayudarle.
—Porque perdimos un bebé. Me asusté y huí. —frotó sus ojos, aún llorando como un niño.— en ese momento me enfadé mucho, porque me lo había ocultado y creí que ella no confiaba en mi, me dio miedo al creer que nadie confiaba en mi y la dejé. Me fui y ella estaba llorando, soy un marido horrible y a penas llevamos unas semanas casados.
—¿Casados y casi teniendo un hijo? —susurró Jerome, alzando ambas cejas.— ¿cuánto tiempo dices que estuve en coma?
Bucky sonrió un poco, a pesar de la expresión de tristeza que tenía.
—Poco, pero la dejé embarazada la primera noche que nos acostamos, antes de ser novios. —explicó, secando sus lágrimas.— a finales de noviembre. Y lo perdimos a mediados de diciembre, al final de la misión, antes de navidad.
Asintió un poco, procesando toda la información como podía.
—Es normal que no supieras gestionar tus sentimientos en ese momento. —Jerome trataba de animarle un poco.— para empezar, estás aún aprendiendo a hacerlo. Identificar y expresar cómo te sientes puede ser muy complicado, y saber actuar con sensatez con respecto a ello, más. No estás acostumbrado a una dinámica de pareja y además hablamos de un contexto en el que ya estabas en un momento de inestabilidad emocional muy grande.
Bucky frunció un poco el ceño, escuchando a Jerome como si le estuviera dando la solución a todos sus problemas. El azul de sus ojos resaltaba muchísimo más en contraste con el rojo de la esclerótica, haciendo de su mirada más triste y profunda.
—¿Es normal que me duela mucho esa pérdida? —preguntó, sin saber muy bien cómo explicarse.— no es que quiera o pueda ser padre ahora, pero... ¿Es normal que me duela tanto?
—Bueno... ¿Hay algún sentimiento que puedas regir bajo las normas de la lógica? —y ante la confusión de Bucky, añadió.— lo que nos duele, lo que nos gusta, lo que nos asusta... No siempre tiene una lógica. Nos pasa y ya. Y quizás si nos fuéramos a tus deseos más internos lleguemos a la ansiada respuesta de por qué te duele de una manera... "desmedida". Sin embargo, no te aconsejo que pierdas tiempo en ello, es mejor simplemente aceptar tu situación e intentar focalizarte en mejorarla. No actuaste bien y dijiste cosas hirientes, te arrepientes y echas de menos a una persona, creo que aquí sí tenemos una respuesta lógica clara... ¿No? —alzó una ceja mientras Bucky asentía. Finalmente entendía el punto de Jerome.
—Debo disculparme. Decirle que la quiero y... Que me arrepiento. —comenzó a enumerar todo lo que quería hacer y Jerome sonrió satisfecho.— fui muy egoísta porque ella también sufrió la pérdida y poco comprensivo al no entender que ella solo quería que yo fuera feliz.
—Et voilà, ya tienes tu respuesta lógica. —le dio otro abrazo, sonriendo un poco.