Ata(ra)xia | Yoonmin

By amystone_kim

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Jimin y Yoongi son amigos con derechos, y aunque aquel término sonará arcaico, era el título que llevaba su r... More

Prólogo
Uno
Dos
Tres
Cuatro
Abyecto
Seis
Siete
Ocho
Nueve
Diez
Paramnesia
Once
Doce
Trece
Catorce
Quince
Sinestesia
Dieciséis
Diecisiete
Dieciocho
Diecinueve
Veinte
Ecléctico
Veintiuno
Veintidós
Veintitrés
Veinticuatro
Veinticinco
Heteróclito
Veintiséis
Veintisiete

Cinco

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By amystone_kim

No, no debía sentirse así. Estaba mal, ¿cierto?

Había pasado más de una semana desde aquellos inexplicables buenos tratos de parte del pelinegro y por alguna extraña razón comenzó a sentirse inseguro.

Tal vez eran las sonrisas que el pelinegro le regalaba o las miradas discretas que intercambiaban a escondidas, quizá eran todas esa tardes que pasaban juntos en aquel cálido y acogedor silencio.

Quizá era eso y más.

Eso le daba temor. Yoongi rondaba su mente. Aquello no era novedad, pero comenzaba a sentirse atrapado, otra vez. Jimin sabía los sentimiento que tenía hacia el pelinegro, sabía que el ceñudo le gustaba, pero también sabía que sus sentimientos no eran correspondido y lo había confirmado más de una vez.

Quería dejar de sentirse vulnerable y frágil ante la cercanía de Yoongi, porque, rayos, el otro comenzaba a actuar extraño.

Esas pequeñas acciones que antes podrían haber pasado desapercibidas por él, ante la indiferencia que tenía Yoongi por sus sentimientos, en esos días parecían destacar en sobre manera y le asfixiada como el otro notaba cada pequeño detalle o acción que él ejecutaba.

A Jimin se le ponían los vellos de punta con la ocurrencia del "Quizá..." que atormentaba a su mente en los distintos escenarios que esta misma formulaba.

Odiaba tener que sentirse así. Hacia unos meses que se permitió vivir con el sentimiento de un amor no correspondido, pero debía darse su lugar, debía ser justo consigo mismo. Ya había llorado demasiado por el pelinegro, ya había intentado de todo por llevar esa relación a flote, quería darse un respiro de aquello que le daba miedo afrontar.

Simplemente quería detenerse, pero Yoongi parecía no querer cooperar porque de la noche a la mañana comenzó a sentir que esas miradas eran acompañadas de un brillo y se cuestionó enormemente el hecho de seguir creyendo que el pelinegro no gustará de él.

Sonaba mal, sonaba tonto. Ya mucho había peleado por aquel roto amor, sencillamente no podía aceptar que el otro estuviera sintiendo algo hacia él, porque él no era suficiente, él no era lindo ni perfecto. Él era Jimin y no tenía nada más que ofrecer además de su puro y completo amor.

Suspiró una vez más y con un gran peso presionando su pecho apagó su celular después de enviar ese mensaje.

Miró el techo amarillo de su habitación y mordió con fuerza su labio inferior esperando que su corazón dejará de latir así de intenso y que su respiración se regulará, porque se sentía desfallecer ante sus acciones compulsivas.

Tomó su cabello entre sus manos y jaló de este con un poco de fuerza, un suspiro fuerte abandonó sus labios y cerró sus ojos para evitar que las lágrimas se siguieran creando en sus párpados.

-Es lo correcto Jimin -habló para sí mismo-. No seas tonto, a él no le gustas, sé realista.

Con pesar levantó su cuerpo y volvió a sentarse sobre la cama, con la vista perdida en algún punto indefinido del suelo color caoba de su habitación. Deseando que aquello que se había obligado a hacer fuera lo correcto, porque no quería sufrir más a manos de un pelinegro malhumorado de nariz pequeña, piel pálida y sonrisa encantadora.

Pero tampoco quería alejarse de él.

Un último suspiro abandonó sus labios antes de ponerse de pie. Ahora debía comenzar a preocuparse por sí mismo, al menos unos días, en lo que su corazón dejará de doler y su cabeza dejará de punzar en contra de su voluntad.

Caminó hacia la ventana y miró el cielo nocturno, observando como la luna se alzaba fiel como cada noche e iluminaba tenuemente las calles frías de la ciudad.

Las lágrimas que se acumularon sobre sus párpados descendieron por sus mejillas sin su permiso. Llorando en silencio, con las mejillas rojas y la vista borrosa, por primera vez en su vida deseó para alguien más. Deseó para ese alguien más.

Y deseó con todas sus fuerzas que aquel deseo se hiciera realidad.

Un día nuevo comenzó y junto a él un nuevo sentimiento de angustia y ansiedad se hicieron presentes.

¿Por qué nadie le dijo que lidiar con su hermano serían difícil?

Había peleado de nuevo con él. Se sentía mal, no había dormido bien en días. El beso con el rubio le afectó, aunque no quisiera decirlo en voz alta.

Sí, aún seguía pensando en eso, aunque ya hayan pasado unos cuantos muchos días.

Lo comprobó. Se sentía en las nubes cada segundo que pasaba con el rubio. Atontado y nervioso, así se sentía. Definitivamente, era algo que no quería seguir sintiendo.

No podía deshacerse de esos sentimientos que meses atrás, cuando conoció al rubio, habían aparecido en su corazón. Pero claro, había que ser idiota como para pensar así.

Y, ¿cómo olvidar todos esos días juntos? El estar juntos se había convertido en la rutina diaria, las comidas, conversaciones y ratos amenos de silencios eran lo que ambos necesitaban para poder respirar con tranquilidad.

Era irónico porque actuaban normal, como si nada hubiera pasado entre ellos, bueno eso creía Yoongi. Jimin no aparentaba incomodidad o algo parecido, por lo que el pelinegro hizo lo mismo. Fingir.

Estaba de más decir que en ocaciones se quedaba contemplando al rubio mientras este dormía o estudiaba, que se mordía la lengua para no tener que decir algún cumplido cursi y que apretaba sus manos para impedírse acariciar su tersa piel.

No, no estaba bien.

Estaba estresado. Le estresaba no querer admitir lo que sentía respecto a Jimin, le daban miedo todos esos sentimientos que se desbordaban estando a su lado. Le estresaba aún más que el rubio hubiera decidido ignorarlo, obvio, por razones que él no conocía. Un "Dame un tiempo. No vengas a casa" no era suficiente para poder resolver sus dudas

¿Por qué Jimin dejó de hablarle? Sí, era una pregunta que no se atrevía a intentar responder o siquiera hacerla en voz alta. Claramente la respuesta tenía muchas variables y en cada una de ellas Yoongi era un idiota.

Quería estar para Jimin, necesitaba estar a su lado, cuidando de él. El rubio había comenzado a ser una dosis del calmante que lo mantenía en sus casillas, pero ahora él estaba evitandolo.

Se había dado cuenta de la dependencia que tenía por el rubio desde el primer día que no estuvo a su lado y se sintió un tonto por eso. Cinco días de incertidumbre tuvieron que ser necesarios para darse cuenta de ello.

Ahora no podía discernir las razones de Jimin para evitarlo, a pesar de la claridad de aquel mensaje, él había hecho lo mismo en el pasado, huir y escapar siempre habían sido las mejores salidas. Pero ahora mismo no era Yoongi quien había huido y escapado.

¿Así se había sintido el rubio cuando él lo ignoró? No quería saber la respuesta. No, sí quería saber.

Quizá en las semanas que nisiquiera le dirigió la palabra al rubio este llegó a sentirse mal. O tal vez no. ¿Jimin habría sentido algo por él? No lo creía.

A pesar de eso, él era egoísta, muy egoísta, porque aunque el rubio estuviera evitandolo él seguía buscando una excusa para verlo, como había logrado hace unas horas atrás. Había quedado con él para comer.

Y había luchado como nunca en su vida para que el rubio respondiera su mensaje después de cinco largos días de batallar contra la pantalla del celular.

Pero justo cuando estaba por dirigirse a la casa del rubio su hermano le llamó y rogó porqué fuera a ayudar con el cuidado de ella. No se pudo negar a pesar de que días atrás tuvieron una riña.

Era agobiante, porque él quería tener tiempo para Jimin y ahora simplemente lo iba a dejar plantado... otra vez. No podía darle una explicación respecto a todo esto. No podía contarle sobre su familia, por ello decidió hacer ese favor rápido y correr a la casa de aquel de mejillas regordetas.

El simple hecho de pensar en dejar a Jimin sin ninguna explicación lo hacía sentir aún más estresado y la mujer que le dio la vida no aligeraba la carga de estrés que llevaba, al contrario, Yoongi sentía que en algún momento iba a explotar con la simple presencia de la pelinegra.

Ahora se encontraba en su vieja casa, con ordenes claras de limpiar y vendar, con sumo cuidado, las heridas abiertas de la piel de Hyori.

En la piel de la mujer comenzaron a aparecer llagas, fruto de la mortal enfermedad que padece, muy propensas a infecciones, por lo que su hermano, siendo médico, decidió atenderla como era debido.

Cuando comenzó con el trabajo su hermano no paraba de decirle que no estaba haciendo bien el vendaje. Una, dos, tres veces... y las manos de Yoongi comenzaron a temblar.

-Yoongi -llamó su hermano por quinta vez-. Así no lo hagas. No debe ir tan apretada, dañarás más la herida.

-Bien -respondió con frustración y cansancio. Sentía como las gotas de sudor resbalaban por su frente. Siguió cubriendo la zona afectada con esfuerzo.

-Yoon, que así no lo...

-¡Mierda! -gritó soltando el brazo de la mujer y la venda-. Estoy tratando... Lo intento.

Su madre, quien observaba todo desde su posición vulnerable, se exaltó con el grito y miró con ojos preocupados a Yoongi. El pelinegro temblaba de estrés, sentía como le faltaba aire.

-Yoongi, cálmate -le ordenó su hermano-. Actúa como debes de actuar y no estés con juegos.

-No estoy jugando.

-Parece que sí.

Ambos pelinegros se miraron con enojo. Los dos estaban enojados, cansados y estresados, pero uno era más maduro que el otro y sabía cómo actuar.

-Entonces hazlo tú -dijo Yoongi arrojando los guantes que traía puestos al suelo y saliendo de la habitación con claro enojo.

-Yoongi... -antes de que Yeong pudiera seguir a su hermano, una mano tomó su muñeca.

Su vista volvió a los ojos de la mujer sobre la cama. Ella lo miraba con súplica, luego habló.

-Déjalo ir... -susurró con esfuerzo.

El contrario asintió y volvió su mirada a la puerta de la habitación, suspiró y siguió con lo que hacía.

El pelinegro salió de esa casa con el ceño fruncido, los puños apretados y la bilis subiendo por su garganta. Estaba a nada de golpear una pared hasta que recordó el porqué se había levantado con ánimos y alegría el día de hoy.

Era tarde. Muy tarde de la hora que había acordado con el otro para comer, pero no pudo evitar sonreír ante el simple recuerdo.

Recordó a un rubio de ojos risueños, sonrisa encantadora y manos pequeñas. Entonces sonrió más amplio.

Yoongi pensó mucho en sí ir y encontrarse con el rubio o regresar a casa. Sentía vergüenza por haberlo dejado plantado sin explicaciones. Pero sus impulsos fueron más fuertes.

Antes de que si quiera se diera cuenta se encontraba caminando rumbo al departamento de Jimin. Tenía frío y miedo, pero tenía más ganas de ir y poder ver aquellos lindo ojos color ámbar.

Su sonrisa se fue borrando poco a poco y sintió como un nudo crecía en su garganta, después de unos pasos varias lágrimas abandonaron sus ojos y uno que otro sollozo se escuchó en medio de las solitarias calles nocturnas.

Impotencia. Esa era la causa de su llanto.

Caminó con las manos en las bolsas de su sudadera y la mirada pegada al suelo. Al llegar a la casa del rubio, se arrepintió. Quiso darse media vuelta y volver a casa, realmente no quería que Jimin lo viera así. Pero otra vez no pudo.

Limpió el rastro de lágrimas que aún se reflejaban sobre su rostro, sorbió su nariz y tallo sus ojos intentando borrar la expresión de tristeza que su cara portaba.

Parado frente a la puerta de la casa del rubio a esas horas parecía tonto, estaba esperando reunir el valor y tocar. Que más daba, no tenía nada que perder. Quería verlo.

Amar es tan simple y sin embargo las barreras que nosotros mismos creamos lo hacen complicado y doloroso.



.

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¡Hola! Espero les esté gustado la
historia jsjs.
Mañana se estrena 'That That' de
PSY prod. & ft. SUGA.

Ando emocionada owo.

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