—Vamos a morir todos—Dice Gustabo.
—No quiero morir, aún no me he cambiado el color de la cresta—Horacio estaba escondiendo su cabeza entre sus piernas.
—Nadie va a morir hoy, mientras yo siga viva, no dejaré que os pase nada—Intento calmar a mis compañeros mientras acelero cada vez más.
—Pues te matan a tí y luego a nosotros—Dice Gustabo.
Cada vez que lo lograbamos calmar a Horacio, Gustabo lo alteraba más.
—Gustabo, si vas a hablar para decir eso, mejor cállate. Coge ejemplo de tu amigo—Dice Claudio, refiriéndose a Emilio.
—soy el...—Interrumpo a Emilo—Pinche diablo, lo sabemos.
—¿Por qué pinches vergas nos siguen?—Emilio está observando al otro coche.
—Que lo pregunte quien les disparó...—Contesta Gustabo.
—No mames, que esperabas que hiciera¿llorar como una niñita,como vosotros?—Gustabo y Emilio empiezan a insultarle.
—La Madre que me puto parió,queréis callaros par de nenazas, no hacéis una puta mierda pero estáis todo el puto rato tocando los huevos, si estamos aquí es gracias a Claudio y a mí. Así que puto callaros ya,joder—Les Digo enfadada, casi gritando.
—¿Cuántas veces a dicho "puto"?—Le susurra Emilio a Gustabo pero logro escuchar.
—Perdón—Dice Emilio al yo lanzarle una mirada asesina.
El coche seguía pegado a nosotros, no tenía ni idea de que hacer.
Igual no eran los de la Mafia....
—Se parece a la furgo donde te secuestraron, Katy—Dice Horacio, algo que me hace volver a mirar a la furgoneta.
—Yo solo la ví por dentro...
—Es la misma, tiene el mismo golpe que tenía la otra—Habla Gustabo.
—¿Esto no se trataba de no hablar?—Pregunta Emilio.
Lo ignoro completamente.
La camioneta acelera y se coloca a nuestro lado.
—¿Que coño hace?—Pregunta Claudio al ver que la furgo tiene las intenciones de chocarnos.
La furgoneta nos saca de la carretera, llegando a un terreno y volcando el coche.
Al volcar el coche, lo primero que hago es mirar a Claudio,tenía una mueca de dolor, varios cortes en los brazos.
—AAHH, mi cadera—Se queja Gustabo desde la parte de atrás.
—¿Estáis bien?—Pregunto preocupada por mis amigos.
—El diablo nunca muere—Habla Emilio.
—Yo estoy bien—Informa Gustabo.
Mi corazón deja de latir al no recibir respuesta de Horacio.
—¿Horacio...?—Intento girarme pero me es imposible por el dolor.
—¿Estamos muertos?—Pregunta mi querido ángel, Horacio.
—Joder, que susto—Digo más calmaba.
—Chicos,tenemos que hacer un giro de 90 grados de forma que los pies queden apoyados sobre el techo del vehículo¿vale?—Habla Claudio haciendo la acción y todos le hacemos seguimos sus pasos.
—¿Así?—Pregunta Horacio.
—Sí,muy bien Horacio—Le contesta Claudio, luego de girarse para verle.
Ahora tenemos que intentar salir por la puerta y si está bloqueada se tendremos que intentar salir por una de las ventanas, tener mucho cuidado, hoy podéis hacer daño con los cristales.
—¿Y eso también te lo enseñó tú padre?—Le pregunto mientras todos salimos del vehículo.
—No, fue el Google—Dice terminando de salir del coche.
Claudio y yo salimos y vemos a la furgoneta.
Gustabo y Horacio ayudan a Emilio a salir.
—Joder—Dice Gustabo al ver a varios hombres salir de la parte trasera de la furgo.
—¿Podéis correr?—Pregunta Claudio y Gustabo empieza a correr sin dudarlo.
—Vamos Horacio—Grita mientras se aleja de nosotros.
—Horacio, siguele—Le digo a mi amigo.
—¿Y Emilio?—Dice este que aún seguía sujetando a su amigo.
—Subir a Emilio solo nos retrasaría y nos pillarían.
—Yo me quedo con él, corre Horacio—Le digo y él empieza a llorar.
—No...—Dice apenado y yo me acerco a él, arrodillandome enfrente suya.
—Horacio, necesito que sigas a Gustabo.
—Pero—El va a hablar pero le tapo la boca—Vete, Horacio—Le digo y el empieza a llorar más y más.
Él suelta a Emilo en mis brazos y empieza a correr.
—Podéis marcharos, el diablo puede con todos—Emilio habla, dirigiéndose a Claudio y a mí.
Apoyo a Emilio en una esquina del coche volcado y voy hasta Claudio.
—Vete—Le digo y el me mira con sus ojos llorosos.
—No voy a dejarte—Dice agarrando mi mano.
—Venga ya, llevamos juntos solo tres semanas, ahora somos mejores amigos, ¿o qué?
—Lo dice la que va a arriesgar su vida por alguien que acaba de conocer—Dice y Intento sonreírle.
—Vete, si me quieres vete.
—Sabes que eso no tiene sentido¿no?
—Joder,Claudio, vete por favor...
—Claudio suspira y vuelve al coche y trae con él, tres pistolas y un cuchillo, y las deja Junto a Emilio.
—Llévate una—Le digo al agarrar una pistola para dársela.
—Gracias...—La coge y nos damos un cálido abrazo.
Al Claudio empezar a correr, ayudo a Emilio a levantarse.
Yo llevaba una pistola y un cuchillo, Emilio la otra pistola.
—¿A dónde me lleva? Vamos a morir igual, señorita.
—Pensaba que el diablo núnca moría—Digo llevando a Emilio a una casa abandonada por llamarla de alguna manera, solo quedaba algunos trozos de ella.
—¿Es raro que todavía no vengan a por nosotros?—Entramos a la casa.
—Sí, muy raro, pero lo vamos a aprovechar—Llegamos a una esquina y siento en el suelo a Emilio
—¿Que te pasó en las piernas?—Le pregunto.
—Pues ni me acuerdo wey—Coloca mejor su espalda para estar más cómodo—Creo que me clavaron unas navajas,pero luego uno de ellos me curó. Tendría que estar en reposo, por eso me siguen doliendo.No le dieron ninguna orden para ayudarme por eso el jefazo le dió un par de vergazos.
—Seguro fue el que me dió una navaja y el que nos ayudó por radio.
—A mi me clavan la navaja y a ti te la dan, no mames, lo que hace una cara bonita.
—Quedatate aquí—Pienso mejor lo que dije—Bueno, eso olvídalo,Voy a...
—¿Matarlos?—Emilio levanta una ceja.
—No lo sé, solo... espérame.
—Tranquila,si me voy,será al infierno.
—Nos vemos allí...—Le digo para levantarme e ir saliendo de allí.
—No lo creo—Emilio levanta la voz para que le escuche.
...
Estaban todos acercándose poco a poco, pero ninguno estaba armado, eso es lo que parecía.
Agarro mi arma y les apunto.
Mis manos tiemblan y sudan, no entendía por qué no estaban armados pero no me iba a quedar allí a pensarlo.
Apunto en la cabeza al hombre más cercano a mí.
Coloco mi dedo en el gatillo y...disparo.
Este cae al suelo, obviamente muerto.
Hago lo mismo con cada uno, hasta que me quedo sin munición.
—Mierda—Digo al darme cuenta que no tengo más balas.
—Toma—Emilio estaba detrás mía con su pistola.
—¿Cómo has...?—Agarro su pistola—Gracias.
Todos iban cayendo uno a uno, parecían zombies, caminaban hasta mí, sin pensarlo, desarmados y no hacían nada al ver a sus compañeros caer muertos a su lado.
El Jefe era el último y justo cuándo le tocaba comerse una buena bala...me quedé sin munición, otra vez.
Él se estaba acercando a mí, lentamente.
—Hola...Katy—Dice mientras sigue su camino.
De repente, alguien de lejos dispara.
Un disparo fue en el suelo, y otro le dio al jefe en el hombro.
Algo que hizo que dos hombres salieran de la furgoneta y vinieran a por él, los tres salieron corriendo, primero el jefe y luego los otros dos, cubriéndole.
Todos vuelven a la furgo y se marchan.
Ayudo a Emilio a levantarse y seguimos los pasos que habían seguido nuestros amigos.
A mitad de la colina que estábamos subiendo, aparace Claudio y Horacio, que me ayudan con Emilio.
Claudio tenía un francotirador, supuse que el había sido el del disparo.
—¿Estás bien,Katy?—Horacio se preocupa por mí.
—Sí, ¿y vosotros?
—También bien..¿Por qué cojones no estaban armados?—Claudio estaba igual de confundido que yo
—No lo sé, no tiene ningún sentido.
—Yo también estoy bien,gracias por preguntar—Habla Emilio sarcástico.
—¿Y Gustabo?—Pregunto al ver que faltaba alguien.
—Aquí—Gustabo sale de un arbusto.
—Estábamos escondidos en los arbustos como la técnica del Fortnite—Dice Claudio señalando a unos arbustos.
—O la técnica del cruising, como prefieras llamarlo—Dice Horacio.
—Si seguimos ese camino llegamos otra vez a la carretera—Nos informa Claudio, mientras lleva a Emilio con la ayuda de Horacio.
...
Todos seguimos a Claudio hasta llegar a una carretera.
Claudio,para un coche otra vez para robarlo,pero esta vez no era una señora...
—Espera Claudio—Reconozco al dueño del coche y me acerco a ellos.
Lamar...
—¿Qué pasa?—Pregunta Claudio y yo bajo su arma, ya que él,seguía apuntando.
—¿Katy?—Pregunta Lamar.
—Hola, Lamar—El viene y me abraza.
—Greco está muy preocupado por tí—Dice dejando de abrazarme, colocando sus manos manos mis hombros.
—¿Te encuentras bien?—baja sus manos a mi cadera.
—Sí,estamos perfectamente, gracias por preocuparte rastas, ¿nos dejas tu coche?—Claudio nos interrumpe y se dirige a Lamar.
—Emm, claro...—Contesta Lamar y le doy señales a mis compañeros que seguían observando desde lejos.
Gustabo y Horacio traen a Emilio al coche.
Claudio sube de piloto y los otros tres detrás.
—Sube—Me dice Claudio al bajar la ventanilla.
—¿Y lamar...?—Pregunto al ver que no quedaba asiento para él.
—Que se busque otro coche, a él no le persiguen unos secuestradores ¿sabes?
—¿Tienes que ir a algún sitio?—Le pregunto a Lamar y él niega—¿Robamos un coche y vamos juntos a la comisaría del Norte?
—Claro,claro,vamos—Dice y Claudio me mira mal para luego acelerar y irse.
—¿Y a ese que le pasa?—Lamar empieza a caminar
—Ni idea—Le sigo.
Lamar roba un coche y ambos subimos.
...
Después de media hora de trayecto, llegamos.
La comisaría estaba llena de policías,por dentro y por fuera.
Veo en la puerta de comisaría a mis amigos hablando con el abuelo y a su lado Volkov.
Un policía obliga a Lamar a aparcar el coche.
—Greco...—Bajo del coche y veo a mi hermano hablando con un policía, y al bajar la mirada veo a...
Zeus...
—¡ZEUUUUSSS!—Grito con todas mis fuerzas, llamando la atención de todos los agentes que estaban allí.
Veo a Zeus mirarme y empezar a correr. Yo obviamente hago lo mismo.
Me tiro al suelo sin pensarlo dañando mis rodillas, ya que mi pantalón estaba medio roto.
Le abrazo con fuerza y el llora lamiendo mi cara.
Solo tres semanas...Pero se siente como una eternidad.
Levanto mi mirada y veo a Greco correr a mi posición.
Yo me levanto y voy hasta él,para abrazarle.
—Te he echado de menos...
—Y yo, hermanito, pero deja de abrazarme tan fuerte que me vas a asfixiar—El ríe.
—Venga, tenemos que ir con el abuelo, para que nos cuentes todo.
—¿Encerio acabas de llamar abuelo a tu jefe? Si que has cambiado en estas tres semanas—Ambos reímos.
Al recordar a Lamar me giro y veo que lo están esposado.
—Ey, que coño hacéis—Voy hasta él.
—Soltarle,no ha hecho nada—Le digo a los policías.
—Es un coche robado, señorita—Dice uno de ellos.
—Soltarle—Ordena Greco y obedecen.
Yo me acerco a Lamar.
—Gracias por tu coche, Lamar, haremos que te lo devuelvan —Él se acerca y me abraza.
—También es robado,Tranquila—Me dice susurrando en mi oído, y eso nos hace reír a ambos.
Lamar se va en el coche que los dos robamos.
Yo sigo a Greco para llegar hasta el abuelo y los demás.
—¡Katy!—Horacio se emociona al verme y me abraza.
—Horacio, llevamos media hora sin vernos—Digo devolviéndole el abrazo.
—Necesito un resúmen de lo que ha pasado, estos capullos no paran de decir tonterías—Habla el Superintendente.
—Joder abuelo,yo también le he echado de menos—Digo sonriendo.
—¿Tonterías? estamos diciendo lo que pasó—Gustabo se queja.
—Conway, deberíamos ir a la otra comisaría—Habla Volkov.
—Tienes razón, iréis todos en mi patrulla—Se dirige a nosotros.
Nos hacen subir al patrulla de Conway.
Claudio, Horacio y Gustabo, entran en la parte trasera del vehículo.Yo de copiloto.
Emilio se lo llevó la ambulancia.
Conway subió de piloto y baja su ventanilla,para luego arrancar.
Nos seguían varios patrullas, en uno de ellos,estaban Greco,Volkov y Zeus.
...
—Mi Resúmen muñeca—Me habla Conway.
Miro a mis amigos y los veo a todos supuestamente dormidos.
—Pues...me secuestran en la playa, Horacio,Gustabo y Emilio, que andaban por ahí, me ven y deciden intentar ayudarme.
La Mafia me interroga y luego me encierran en un sótano, después traen a Gustabo y Horacio y a Claudio, el solo venía a curarme las piernas pero nos intentó ayudar a escapar y lo encerraron con nosotros—Hago una pausa—a Emilio núnca lo vimos porque él les disparó, por eso se lo llevaron a otro sitio, supongo.
Conway frena en un semáforo y me mira.
Pasan tres largas semanas y seguimos en el sótano, nos daban lo necesario para poder vivir allí.
Luego un día nos despertamos y Horacio y Gustabo, no están. Le digo a Claudio de intentar escapar y acepta, dejamos a dos tíos inconscientes y a otros dos los...matamos.
Salvamos a Emilio y a Gustabo y Horacio, haciéndonos pasar por unos de la mafia y aquí estamos.
—Y en la Mafia había uno que nos ayudaba, le dió una navaja a Katy—Horacio habla
—Y nos ayudó con la radio—Dice Claudio.
—Se supone que estabais durmiendo—Digo.
—Sí no te callas,no podemos dormir—Se queja Gustabo.
—Uno de ellos se llamaba Kai—Informa Claudio.
—Ya envié a un par de agentez a ir a las zonas que me habéis dicho—Habla Conway.
—Te faltó lo de los hombres desarmados—Dice Horacio.
—Bueno, no lo ví importante.
—Todo importa, muñeca.
—Después de llamarle a usted, una furgo nos seguía y nos sacó de ka carretera volcando el coche.Katy dió la vida por Emilio y por nosotros, nos dijo que nos fuéramos que ella se quedaba con Emilio. Luego Claudio le robó un rifle francotirador a un cazador...—Horacio es interrumpido por Claudio.
—Lo tomé prestado, Horacio.
—Si, claro, lo que tu digas, luego empezaron muchos hombres a salir y a ir a por Katy,pero estaban desarmados y Katy los mató a todos con una bala en la cabeza y el jefe de todos ellos quedó libre.
—Yo creo que los que sobrevivieron, eran los de la otra Mafia, esos tres,contando al jefe, vestían igual que los de la colina, y los que la palmaron eran de la Mafia que nos secuestró—Dice Gustabo utilizando su última Neurona.
—Es lo más lógico que has dicho estas tres semanas—Digo.
—No...estos últimos años—Dice Horacio riéndose de su amigo.
—¿Dejaron que los mataras?—Conway entendía menos que nosotros.
—Sí y el jefe intentó hablar conmigo, pero no pudo.
—El Jefe igual era Nadando—Dice Horacio.
—Es verdad—Afirma Claudio.—Y en la furgo dónde nos fuimos era de Kay.
—Oye, cuándo os quedasteis solos con el Jefe que nos secuestró, ¿que os dijo?—Me dirijo a Gustabo y a Horacio.
—Puees,Auuu—Horacio recibe un golpe de Gustabo—No,nos dijo nada.
Conway y yo nos miramos sospechando de estos dos.
—Esta conversación estará grabada,¿no?—Pregunta Horacio.
—Sí, Tranquilo.
—Menos mal que no tenemos que contar todo esto otra vez.
—Oye Superintendente, ¿Zeus llegó a comisaría?—Recuerdo ese día y me entra curiosidad preguntar.
—Sí, muñeca, el chucho nos trajo hasta la playa.
Buen chico...
...
Después de medio camino recorrido veo la playa dónde me secuestraron y recuerdo algo.
—¡PARA! ¡PARA!—Le grito sin querer a Conway.
—Para,para paradise...—Canta Gustabo.
—¡Que coño pasa!—Conway me grita.
Miro a Horacio sonriendo y el entiende lo que vamos a hacer.
—Al agua pato—Grita Horacio para salir del coche.
—El último es un huevo frito—Repiro la acción de Horacio.
—¿Tenéis dos años o qué?—Dice Gustabo pero el también hace lo mismo.
—No quiero ser un huevo frito—Dice Claudio para también salir del patrulla.
Todos empezamos a correr, bajando las escaleras, hasta tocar con nuestros pies,la arena y llegar al mar.
Nos quitamos la ropa, quedando en ropa interior y nos metemos en agua hasta las rodillas.
—Está fría—Dice Horacio y yo le salpico con el agua—AHHH—Él grita pero también me hace lo mismo.
Escucho unos ladridos y veo a Zeus bajar las escaleras.
—¡Zeusss!—Horacio recibe a Zeus con los brazos abiertos.
—Gustabo,llévame a caballito—Dice Horacio acercándose a su amigo.
—Claudio, llévame a caballito—Le digo y este se agacha para que me suba.
—Pelea Pelea—Dice Horacio estirando sus brazos para tirarme.
—Te ganaré señor de la cresta—Le digo haciendo lo mismo.
—No,ganaré yo—Dice él.
—No dejaré que eso pase—Habla Claudio.
—Usted no se meta en esta conversación, huevo frito.
—A mi gustan los huevos fritos— dice Gustabo tragando un poco de agua.
—Uy,¿me quieres comer, Gustabo?—Dice Claudio, y todos reímos, menos Gustabo que se estaba ahogando.
Gustabo se cansa y tira a Horacio al agua.
Zeus va nadando hasta Horacio y él le abraza.
—¡Victoria!—Grito celebrando que había ganado.
—Magistral—Dice Claudio.
—Claudio,una referencia más al Fortnite y te expulsamos de la playa—Digo y este me tira al agua también.
...
Estamos todos sentados en la orilla de la playa viendo el atardecer. Una promesa que le hice a Zeus.
Greco estaba arriba junto a Volkov y Conway, mirándonos, hablando y fumando. Los demás patrullas que nos seguían,ya no estaban.
—Tíos...hace tiempo que no me sentía así—Habla Claudio.
—¿Así cómo?—Le pregunta Horacio.
—No sé explicarlo...
—¿Con ganas de vivir?—Le pregunta Gustabo.
—Sí, así...
—Pues tendremos que quedar algún día—Hablo yo.
—Mañana por la mañana,vamos a comisaría y nos damos números de teléfonos—Dice Horacio con emoción.
—Tendremos que comprar móviles nuevos—Informa Claudio.
—Sí hombre, lo que faltaba, que nos lo dé el abuelo—Dice Gustabo.
—Pues mañana en comisaría nos vemos y le exigimos teléfonos al abuelo—Digo y Zeus ladra.
—Vale,pero por la tarde,después de la siesta—Gustabo se acuesta en la arena.
—Pos vale—Horacio repite su acción.
—Allí nos veremos, supongo que me podré robar el día libre—Claudio hace lo mismo.
—Deberías avisar que estás bien a tus amigos, ¿no?—Le pregunto a Claudio.
—Ya lo ha hecho el abuelo—Dice.
Los tres estaban acostados en la arena como si estuvieran tomando el sol.
Yo seguía sentada con Zeus a mi lado.
Contemplado su silueta con el atardecer de fondo.
Ojalá esto durara para siempre...