La chica salió de la habitación observando el interior de la casa, era era de dos plantas, paredes blancas con puertas de madera de color negro, el piso de arriba era de madera, el de abajo era de mármol blanco, la escalera con barandal de también era de madera de caoba con un color de pintura café oscuro, la alfombra de color beige, toda estaba muy limpia y ordenada, pero para ella era diminuta comparada a la suya que era toda una mansión.
- Y ¿vives solo?
- Buenos días.
- Lo siento, buenos días señor.
- Yuka.
- Mí nombre es Kuon.
El hombre solo tomo su taza que estaba el fregadero y no volteaba a verla, ella se hacía un millón de preguntas sobre el, ni siquiera recordaba bien su rostro por su dolor de cabeza.
- Ay - se sostuvo la cabeza -
El chico se dio la vuelta y se acercó a ella quien estaba tapando sus ojos intentando calmar su fatiga.
- Bebe esto - le entrego una taza de té -
- Muchas gracias señor Yuka - toma la taza y bebe el té -
Ella iba a tratar de entablar una conversación pero de pronto se oye cómo la puerta es abierta con fuerza.
- ¡¡¡¡Yuri cuantas veces debo....!!!!
- ¡Ya se lo siento!
La chica volvió a agarrar su cabeza apretando con fuerza los ojos.
- Ohh Kuon lo siento mucho, ¡disculpa a veces Yuka es un dolor de cabeza!
- Yuri porque no vas a recostarte un rato en seguida te llevo té, descansa niña.
- Está bien te quiero Yuka.
Kuon al oír ese tipo de trato inmediatamente su corazón se partió, no tenía sentido intertalo pero no porque pensaba en buscar el amor si ya estaba comprometida, que sentido tendría solo sería una simple aventura antes de la boda, aunque tristeza se reflejaba en ella decidió que lo mejor sería dejarlos en paz y desear que fueran felices juntos.
- Ehh señor Yuka gracias por todo pero debo irme, llamaré a un taxi, tal vez lo vea algún día en la universidad, le agradezco mucho su hospitalidad adiós.
Con el corazón afligido salió antes de que el pudiera si quiera despedirse y se dirigió y iba sin ningún rumbo hacia cualquier dirección, después de vagar un rato por las calles se detuvo en un parque, sin embargo su cabeza ya no dolía pues el té le había ayudado, el solo hecho de recordar lo amable que fue la hizo sonrojarse, y empezo a reír pero un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir como alguien tocaba su hombro y por reflejo de levantó muy rápido y se alejó un poco.
- Hola Kuon lamento haberte asustado - dijo un joven de cabello oscuro disculpándose -
- Rikuya eres tú.
- ¿Te sientes bien?, ¿parece que estás triste? - levanta una ceja -
- Agacha la mirada muy apenada - no es nada - alza la mirada - y dime ¿qué haces aquí?, ¿no deberías estar ayudando a tu padre en la empresa?
- Sonríe - hoy es mí día libre y quise venir a caminar, además mí pasante se está encargando y me informará de todo lo que suceda, pero ¿tú qué haces aquí no deberías estar en tu casa?
- Es una larga historia.
- Pues tengo tiempo todo el día así que quiero escucharla.
- Está bien.
La chica contó la historia toda nerviosa y ponía atención a cada palabra pero por accidente dijo algo que no debía y en seguida la expresión atenta del chico cambio a una de gran sorpresa.
- ¡Te gusta Yuka Makoto el mayor de los Makoto!
- ¡¡¡KYAAAAAAA OLVÍDATE DE LO QUE DIJE!!!
- ¡Tras años de conocerte nunca pensé que Yuka Makoto fuera tu tipo!
- ¡¡RIKUYA!!
- Ya tranquila no le diré a nadie de quien estás enamorada sin tu permiso te considero mí amiga así que no lo haré sin tu aprobación, si necesitas consejos pídemelos, estoy para servirte.
- Gracias pero el ya está en una relación.
- Hay que mal pero piensa tal vez la deje o venga alguien más y si te enamores de el.
- Lo nuestro es imposible.
- Con una expresión de duda - ¿porque lo dices?, eres hermosa, buena persona, inteligente y muchas otras cualidades, tal vez sea difícil pero no imposible.
- Ya estoy comprometida con Momaru.
- Ay eso sí está mal, ¿pero tú no lo quieres verdad?
- Así es pero debo casarme con el.
- Kuon ya eres mayor has algo por ti y no por los demás por primera vez en tu vida.
- No lo sé intentar evitarlo sería una locura, no tiene caso enfrentarlos.
En eso el chico recibe una llamada.
- Hola.
La llamada duro aproximadamente cinco minutos.
- Llegó en cinco minutos - cuelga el teléfono - discúlpame Kuon surgió algo y debo irme, si quieres podemos vernos otro día y si quieres o necesitas ayuda puedes escribirme.
- Muchas gracias Rikuya.
El chico se despidió agitando su mano y se fue a lo lejos hasta desaparecer de su vista, en todos los años que llevaban de conocerse desde niños eran muy cercanos hasta el día de lo que le sucedió a Kuon en la primaria. Desde entonces se alejaron y más cuando el padre de Rikuya quiso que el estudiará en el extranjero ya que tendría más capacitación para la carrera que eligiera, así que inmediatamente su padre tuvo una oferta trabajo decidió irse, Rikuya con solo tener diez años ya estaba en el extranjero.
Por otro lado Kuon también estuvo en el extranjero pero eso fue hasta que cumplió trece y ahora que tenía veinte por fin había vuelto, a diferencia de Rikuya ella había estado sola todo ese tiempo, aunque la verdad nunca se ah sentido acompañada.
Después de que Rikuya se fuera descubrió que cerca había un canal de agua, así que se acercó a tomar unas fotos y vaya sorpresa su teléfono aún estaba con batería, ella no recordaba mucho pero sentía que conocía ese lugar y lo había visto antes.
Un recuerdo empezaba a llegar a su cabeza pero es interrumpida.
- Eres tú, ¿que haces aquí?
La chica lo miro con interrogante acaso la había seguido.
- ¿Me estás siguiendo?
El piso una expresión seria.
- No soy acosador, que no ves que estoy corriendo, es fin de semana y tengo más tiempo para mí.
- Lo siento.
- ¿Vienes seguido?
- No eh estado aquí en siete años y este lugar me trae un recuerdo pero me interrumpiste - hace un puchero -
- Lo siento, bueno seguiré con lo mío, por lo que eh visto eres rápida - está avanzando apunto de ir más rápido -
- Jeje ¡oye! ¡¿a qué horas vienes a correr?!
- ¡Antes de ir a la universidad y en la tarde!
- ¡Si quieres un día podemos ir a correr juntos!
- ¡Está bien espero me puedas seguir el paso, te veo en la tarde como a las cuatro en este lugar!
El se fue y ella se quedó muy sonrojada, el usaba una camisa deportiva sin mangas, unos shorts y unas tenis y una gorra todas de color negro, se veía hermoso y más que contrastaba con el color de su hermosa y pálida piel de color blanco.
- Ay es hermoso, no pero no debes acostumbrarte ni encariñarte, recuerda que estás comprometida, además el tiene pareja, pero no hace daño si solo somos amigos.
Después de eso la chica se dirigió feliz a su casa aunque sabía que al cruzar la puerta de la mansión no debía verse feliz, así que toda su felicidad se fue al entrar tal y como lo imagino se seguiría sintiendo mal.
- Pon fin llegas, ¿donde estuviste niña malcriada?
- Que asco ese olor a alcohol, dime ¿con quién estabas?, ¿estuviste con un hombre no es cierto?
- Fui por mí propia cuenta además yo no les importo a ustedes - se fue corriendo y enojada hasta su habitación en el segundo piso -
Mientras ella estaba tranquila sentada en la cama viendo hacia a el balcón que tenía una buena posición hacia una vista hermosa de la ciudad, decidió agarrar su teléfono y empezar a ver redes sociales y todas las tendencias y novedades más recientes, paso un rato y ya se estaba durmiendo pero en eso oye la alarma de su teléfono, ya casi era hora, así que se arregló lo más rápido que pudo, igual se veía hermosa, shorts, sudaderas y tenis celestes, se hizo una cola de caballo, se puso un reloj medidor de salud y luego salio muy rápido de su habitación bajando la escalera a toda velocidad hasta llegar al refrigerador por su botella de agua.
- ¿A donde vas?
- Iré al gimnasio regreso tarde - se fue como relámpago dejando a sus padres desconcertados -
Ella logro llegar tres minutos antes, aunque le gustaba correr hace tiempo que no lo hacía para ejercitarse y se sentía como si fuera ahogarse.
- Respira despacio no tomes agua.
La chica obedeció y en unos minutos después ya se sentía bien.
- Gracias.
- No está acostumbrada, iremos despacio, primero caminando, cuando logres aguantar iremos más rápido al trote y ya después correremos - lo dijo relajado -
- Si señor.
Los dos empezaron a caminar y para sorpresa de el, ella caminaba rápido.
"Vaya es rápida" pensó.
- ¿Lo estoy haciendo bien señor Yuka?
- Si pero ahora trata de seguirme.
El aceleró el paso y ella hizo lo mismo, algo que les pareció extraño era que había muy alto y musculoso, los observaba muy extraño, a Kuon otra cosa que le pareció extraño era que cuando iban pasando cerca de una oficial de policía en eso Yuka fue más rápido y casi la deja muy atrás, inmediatamente noto que algo le sucedía, aunque habían interactuado aún no estaban en confianza, pero esa mujer se le hacia muy conocida, pero después de la embriaguez de la noche anterior no recordaba lo que había pasado, aunque no quería hacerle preguntas sobre eso, las interrogantes no abandonaban su mente, tenía mucho ese pensamiento.
- Oye ¿tienes hambre?
- Se supone que estamos ejercitandonos - dijo con duda y algo de interés -
- Es que por lo general a esta hora me reúno con mí familia a comer eso es entre semana, los fines de semana estoy solo.
- Entremos a ese local yo pago y así no comes solo.
Los dos entraron y fueron atendidos por una mujer vestida de maid, al parecer seguro era la temática del restaurante, ella le coqueteaba y hacia insinuaciones a Yuka, que cada vez que podía pasar por ahí interumpia a Kuon y trataba de hacerla quedar como si no existiera.
Kuon se empezaba a sentir mal, así que se levantó, fue al baño y luego a pagar para después irse sin despedirse, solo dejándole una nota disimuladamente en su sudadera.
"Este es mí teléfono, lo siento tuve que irme, dime cuándo nos volvemos a ver, ya pague la cuenta"
- Está chica.
...
- Ya llegué.
- ¡Yuka!
- ¿Cómo te fue hermano?
- Estuvo bien.
- Como que estuvo bien y.....¿que es ese aroma?, es perfume de mujer, ¡¡¡ESTABAS EN UNA CITA Y NO ME DIJISTE!!! - dijo muy feliz y emocionada la pelinegra -
- No fue una cita.
- Ahhh entonces ¿que pasó?
- Solo fui a correr y una conocida me acompaño - dijo muy tranquilo -
- Bien como tú digas - dijo muy sonriente -
- Una chica ¡no habrá sido con!
- Hermano dime qué no fue con ella.
- No queremos que vuelva a pasar lo mismo de hace años.
- Ya no fue con ella, saben que no le hablo desde hace años.
- Solo queremos tú bien - dijo la pelinegra -
- No pasará lo mismo otra vez, confíen en mí.
- Bien y podemos saber ¿quién es la chica?
- No es necesario que lo sepan, solo diré que les agradará, es buena amiga.
Después de eso Yuka le dio las buenas noches a sus hermanos y luego fue a ver un rato su computador para saber para que debía estar preparado el lunes en la noche cuando fuera a su trabajo. Después de revisar fue a darse un baño y antes de meterse a la ducha vio el papel en la sudadera y lo dejo en un lugar donde estuviera seco, después se dio su baño y al salir agarro el teléfono y agrego el número.
"Hola"
"Hola"
Vaya fue algo impresionante para el lo rápida que era para contestar mensajes.
...
- Señor tenemos lo que quería, tal como lo sospecho, la chica se está viendo con alguien.
- Perfecto todo está saliendo de acuerdo al plan.
- Señor ¿cuáles son sus órdenes?
- Sigan vigilandola y delen mis felicitaciones a la sirvienta, ahora quiero que el nadador y Yayoi sigan hablando con los inversionistas y en caso de que no quieran colaborar ya saben que hacer.
- Lo que usted diga amo Aikawa - dijo sonriente la pelirosa -
- Averigüen en que y donde estudia Kuon, tengo que mantener muy vigilada de cerca a la que será mí mujer.
En cuanto Aikawa dijo eso Yayoi frunció el ceño estaba enojada, el solo hecho de saber que la persona de la que estaba enamorada desde hacía años se casaría con otro solo hacia que su estómago se revolviera, salió muy enfadada de la oficina de la persona a la que le había dedicado gran parte de su vida, empezando a derramar sus lágrimas en eso su teléfono suena.
- ¿Que quieres papá? - dijo en un tono triste pero eso cambió después de unos segundos a uno de preocupación - enseguida voy.
Después de colgar el teléfono, le dio claras, específicas y rápidas instrucciones a su compañero y amigo sobre lo que tenía que hacer, después se fue directo a la oficina de Aikawa muy alterada.
- Uzuki está enfermo - dijo con sus ambas manos en el escritorio, antes de su vida laboral y amorosa, lo más importante para ella era el pequeño que había engendrado -
- Tú encargate, te doy permiso ahora no puedo, llama a algún doctor.
En eso ella suelta sus lágrimas, después de todo deseaba romperle la cara en ese momento pero no podía hacerlo después se desquitaria con el pero ahora su hijo la necesitaba y inmediatamente se fue a toda prisa de ahí.
- Bien quiero que todas las fotos que tomen de ellos sean imprimidas le tengo un regalo a mí prometida.
...
- Es increíble después de todo lo que hemos tenido juntos - imitando su voz de forma aguda - estoy ocupado llama a un doctor - abre la puerta -
- Hija porque tardaste tanto el niño está ardiendo en fiebre - dijo alterado el mayor -
- Ahora no tengo tiempo para tus regaños papá mejor ve a ayudarme deteniendo a un taxi - se fue directo al sofá de color café donde estaba recostado su hijo quien estaba a ojos cerrados, levantó su cabeza y acariciaba su frente - Uzuki despierta cariño - dijo con voz muy tierna pero al ver que los minutos pasaban perdió la paciencia - ¡Sachio apresurate!
- ¡Ve a gritarle al padre del niño quién debería estar aquí ayudando!
- Perdoname papá pero estoy preocupada.
- ¿Porque ese imbécil no vino?
- Está ocupado - dijo con la mirada decaída -
- ¡Deja de protegerlo tanto a el no le importas, para el solo eres un trozo de carne!, no puedo creer a quien te fuiste a buscar - dijo esto último entre dientes -
- ¡A ti nunca te ah agradado ninguno de mis novios!
- ¡Debiste buscarte a alguien fuerte que se encargará de ti no a ese fideo!
- ¡¡¡YA CONSEGUISTE EL MALDITO TAXI!!!
- Ahh ma...má... ¿porque gri...tas? es..tás pele...an..d.o d..e nuevo con e.l abu...el..o.
- No claro que no solo cantábamos, ahora descansa un poco ya casi iremos al hospital, guarda tu energía, ¿papá aún nada?
- Hija son las dos de la mañana, será imposible.
- Tengo una idea.
...
Mientras tanto en un gran departamento un joven de cabello oscuro terminaba de ayudar a su hermana con su pasantía.
- Bien creo que ya acabamos, pero creo que debemos ir al hospital a resolver unas cosas.
- ¿Podemos ir en la mañana?
- Recuerda que este reporte debe estar listo mañana y aún nos faltan muchas cosas.
- Bien entonces vamos, - bosteza - quisiera estar en la mansión con nuestro padre, tío y primo.
- Yo también pero recuerda que debíamos estar aquí para ver si todo estaba bien con los departamentos aunque yo también estoy exhausto, cinco minutos no hacen daño sabes hoy vi a Kuon.
- Y ¿cómo está? - dijo ya durmiendose -
- Enamorada.
Los dos hermanos se recostaron cinco minutos en el sofá pero esos cinco minutos se volvieron diez luego veinte y al despertar ya eran las siete de la mañana.
- ¡Hermana despierta nos dormimos! - dijo acomodándose el cabello para luego sacudir a su hermana y salir muy aprisa -
Al llegar a la entrada del hospital que era de su padre ya que era un hombre que le encantaba la medicina y ayudar a los demás, incluso los fines de semana iba con su hermano y su sobrino disfrazados a animar a los niños enfermos, el se vestía de monje, su sobrino de escritor y empezaba a contar historias, por otro lado su hermano se disfrazaba de chef y les cocinaba unos ricos y sabrosos platos que los hacían muy felices, los dos hermanos eran felices ayudando en el negocio familiar.
El departamento en que habían pasado la madrugada fue el primer lugar en que vieron sus tíos apenas empezaron a estudiar y con los años al poder conseguir su objetivo decidieron comprarlo para no olvidar los buenos momentos que pasaron juntos en ese lugar, cada risa y cada momento de alegría todo estaba en ese lugar.
- Rikuya vamos a ese puesto tengo mucha hambre, no comemos nada desde la tarde de ayer.
- Está bien hermana, ¿quieres un café y una empanada?
- Si.
- ¿De que sabor quieres?
- Mmm de carne.
- Bien dos empanadas de carne y pollo y dos cafés por favor, un con leche.
En cuanto recibieron su pedido y pagaron se fueron a sentar a una banca del hospital a comer su desayuno, aún tenían algo de tiempo pero debían entregar eso en la noche, estaban comiendo muy a gusto hasta que vieron a un hombre alto de vestimenta formal, cabello castaño, piel blanca y que llevaba un sombrero con un pequeño lazo. El hombre estaba de espalda pero se les hacia familiar hasta que se dio vuelta cuando una mujer de cabello rosa se le acercaba a hablarle.
- ¿Ese no es Yuka Makoto?
- Acaso a eso era lo que se refería Kuon.
Los dos estaban impactados al verlo con esa mujer de cabello rosa, perdieron el apetito y se quedaron con la boca abierta, no entendían nada de lo que estaba pasando y más cuando un adulto mayor y un niño se le acercaron y era abrazado por el pequeño y recibía una palmada en el hombro de parte del hombre mayor que se veía algo orgulloso pero igual mostraba algo de rechazo, eso confundió aún más a los dos jóvenes que miraban todo desde lejos la verdad muy extrañados.