Nombre de la historia: Superhero
Adaptación: No.
Autora: Soylaquesoy.
Advertencias: Larry como ROmance, escenas de sexo esplícitas boyxboy, lenguaje mal sonante, temas delicados como la violencia doméstica, escenas de sexo duro, humor absurdo y sin sentido, problemas mentales.
Dibujos: Los dibujos NO son míos, la portada fue hecha gracias al trabajo de Amelia que fue la que hizo estos dibujos que aquí se presentan. Su tumblr: http://harrypopsz.tumblr.com/
Recuerda, no plagies ni robes material y trabajo ajeno, ten respeto por el esfuerzo de los demás. Queda prohibida cualquier adaptación ni distribución sin mi permiso.
Información adicional (Medio importante):
-Harry Styles es el Capitán Inglaterra. Es el superhéroe que lleva la Liga de la Justicia. Sus poderes son: súper-fuerza, súper-velocidad, capacidad de regeneración, es inmune al veneno.
-Louis Tomlinson es el Halo Sangriento. El jefe de la Liga de los Villanos. Sus poderes son: telequinesis, telepatía, capacidad de hacer que los demás le obedezcan.
-Zain Malik es Bruma Nocturna. Supervillano, sus poderes son tener la piel tóxica y que se puede desvanecerse y aparecer en otros lugares.
(Desvanecerse NO es lo mismo que teletransportarse. Cuando alguien se desvanece, sus células funcionan de una manera diferente, y le permite al portador del poder separarse en partículas y viajar a la velocidad de la luces. La teletransportación es ir de un sitio a otro, como un bloque completo, sin necesidad de dividirse en partículas. Con lo que, por ejemplo, podría pasar sin problemas cualquier material, mientras que los que se desvanecen tienen un metal/elemento que no pueden pasar. En el caso de Zain, es el cobre y en el de Niall, el nikel).
-Niall Horan es el Irlandés errante. Superhéroe, sus poderes consisten en poder desvanecerse, resistencia superior, flota.
-Liam Payne es Iron Heart. Superhéroe, parecido a Ironman. Su base de encuentra en el edificio Payne.
-Sophia Smith es la Bruja Negra. Superheroína. Puede utilizar la maestra de las artes místicas (aunque está continuamente restringiendo su poder)
-Cara Delevine es Hunter. Superheroína. Sus sentidos están muy desarrollados, sobretodo la vista, el oído y el olfato. Súper velocidad y capacidad de introducirse en cualquier sitio y abrir cualquier caja.
-Perrie Edwards es Valquiria. Superheroína. Genera rayos, puede flotar gracias a que controla el aire de su alrededor. Puede crear tornados.
-Ed Sheeran es X. Superhéroe. Con su voz es capaz de crear ondas de destrucción, maremotos, hundir barcos.
-Taylor Swift es la típica reportera a la que secuestran.
-Eleanor Calder es la tendera del Starbucks.
-Dusty es Dusty
[Halo Sangriento vuelve a las andadas. Este supervillano tiene un gran historial de fechorías en la ciudad de Londres. Desde que robó el banco general de Londres y el edificio entrero, para luego ponerlo en lo alto de una de las montañas -aún están intentando bajarlo de alguna manera- no ha dado señales de aparecer con un nuevo plan malvado.
Esta vez, ha avisado de que tiene algo muy especial, y espera que Capitán Inglaterra esté preparado para ello.
En otro orden de cosas, el tiempo...]
El Capitán Inglaterra apagó la televisión para fruncir el ceño ante las palabras de la reportera Taylor Swift. Aún no le habían llegadon noticias de Halo Sangriento, y normalmente él era el primero en enterarse, no la prensa. Era como un ritual y el villano parecía no querer contactar con la prensa. De alguna manera, eso lo hacía todo un poco más personal (o eso les había dicho una vez el villano). Se recostó un poco sobre el asiento de cuero negro en el que estaba y miró fijamente sus manos.
-¿Qué harás?- le preguntó su mejor amigo y compañero, el Irlandés Errante. Era un hombre de estatura media, aunque eso no quitaba ni un poco de su porte heroico, de piel blanca, acento irlandés y ojos azules que se veían a través de la máscara.
-Ir a por él, supongo.
-No sabemos dónde está. Y sabes perfectamente que puede ser una trampa.
-Sí, pero el hecho de que hayamos sido avisados por la prensa es algo que me genera incomodidad, algo trama- medita el Capitán, levantándose y yendo hasta el ventanal. Se encontraban en la sede de la Liga de la justicia de Inglaterra, en lo alto del edificio Payne. Todo el mundo sabía de ese lugar, no era una base secreta ni nada por el estilo, y ahora, mirando hacia abajo, veía claramente a todos los periodistas que se agolpaban a la entrada. Siempre era señal de noticia el que Halo y el Capitán se pelearan, y a ellos les encantaban las historias buenas, así que las perseguían sin tener en cuenta su propia seguridad. Algún día Halo se escaparía entre sus dedos como el humo, no podría alcanzarlo, y acabaría dañado seriamente a cualquier curioso que estuviera por ahí grabando con su cámara.
-Es raro, sí, pero...
-¿Recuerdas lo que pasó la última vez?- preguntó, interrumpiendo al Irlandés-. Aún están intentando rehacer la ciudad.
-Sí, el rayo de la muerte fue jodido. Pero lo solucionamos bien.
-Irlandés, el problema es que esa vez fue un golpe de suerte, pero puede no haber otro y que esta vez destroce la ciudad.
-Vamos, si tú estás con nosotros, lo veo complicado- Iron Heart entró en ese momento en la habitación con su compañera, la Bruja Negra. Él era alto, musculoso, de piel clara y ojos chocolates. Llevaba el uniforme, pero no el traje de superhéroe, ya que este consistía en una armadura al típico estilo Iroman. Sophia, por su parte, era un poco más baja que el hombre, pero no mucho más. Tenía la piel tostada, ojos enormes y dulces y pelo largo y marrón oscuro.
-No seas ridículo, todos ayudamos- dijo el Capitán, alejándose del vidrio y sentándose de nuevo en la mesa circular.
La habitación era amplia, enorme, y las ventanas sólo hacían la función de magnificarla. Había una enorme mesa en el centro con diez sillas para cuando la Liga estaba junta y necesitaban tomar decisiones rápidas. En frente de esta, tres televisores para ver las noticias del mundo, en una de las paredes, se encontraban todos los artilugios informáticos que tanto le gustaban a Iron Heart. Al lado de los ventanales, una nave que estaba construyendo en ese momento para reemplazar la que Halo y Bruma Nocturna les habían roto en la última visita, cuando enviaron robots.
A parte de ellos cuatro, otros siete miembros formaban parte de ese equipo de superhéroes, y ninguno de ellos sabía volar como el Capitán, como teletransportarse, como el Irlandés, o incluso flotar, pero eso solo les permitiría estar en un lugar fijo. No podrían hacer ningún ataque aéreo como tal, esa era una de las desventajas que tenía la liga. Habían estado mirando candidatos de nuevos héroes, tratando de completar la plantilla. Había cuatro mujeres en el grupo, querían alguna más. El superhéroe llamado Zeus había llamado la atención de todos, pero no estaban seguros. Seguramente le dejarían madurar un tiempo más.
-Capitán, hay veces que tu humildad me asombra- le dijo ella con una sonrisa.
-No es humildad, es darme cuenta de la gente que tengo conmigo- le respondió el hombre, poniendo por primera vez una mueca que no fuera de frustración.
-Lo que sea. Necesitamos encontrar a Halo Sangriento cuanto antes- les cortó Irlandés Errante con aburrimiento.
-Bueno, recordad que si la montaña no va a Mahoma...- empezó La Bruja.
En ese momento, una llamada entrante apareció en una de las pantallas que tenían delante.
-Hablando de Mahoma...- dijo Iron Heart.
En la pantalla, los ojos azules escondidos tras la máscara negra aparecieron. El pelo castaño del hombre, esa suave sonrisita y su voz fina.
-Hola, media Liga- les dijo con su voz chillona-. Sé que habéis visto a la encantadora Taylor Swift decir por la tele mi comunicado y etcétera, así que iré al grano, porque estas cosas me aburren.
-¿Qué quieres, Halo?
-¡Capi!- él era el único que le llamaba así, y eso le sacaba de sus casillas-. La respuesta es clara y concisa, a ti.
-¿A mí?- preguntó, suspirando.
-Sí, pero quiero hablar, más que cualquier otra cosa. Así que ahora tenemos dos opciones: o vienes solo, claramente, hasta dónde estará mi gran amigo Willy para recogerte y traerte a mi guarida, o, como siempre, tendré que secuestrar a la señorita Swift y tendrás que venir hasta aquí, con lo que eso conlleva, detrozos, daños y mierda poco civilizada.
-¡El Capitán no va a caer en eso!- se indignó Iron Heart. El castaño puso los ojos en blanco.
-¿Quén habló contigo?
-Iron Heart tiene razón, él no...- empezó el Irlandés.
-Está bien- contestó el Capitán, dejando a todos boquiabiertos.
-¿¡QUÉ!?- preguntó Iron Heart.
-Que me parece bien. Si no lo hago, secuestrará a Taylor y tendré que ir de todas maneras, pero con la presión de que si no lo hago bien, ella podría morir. Así que prefiero ir por las buenas.
Los demás iban a protestar, pero Halo dio unos aplausos mientras reía, contento.
-¡Genial! Absolutamente genial, de verdad. Willy te espera en la Tercera con Oxford, no tardes- con eso, se pagó la imagen. Todos los demás se giraron hacia el Capitán, pidiéndole explicaciones.
-¿Te has vuelto loco? ¿Y si quiere matarte?- le preguntó la Bruja, con un suspiro de preocupación. Ella era como una mamá gallina, siempre mirando por los demás.
-Bueno, lo veo complicado. Mi poder de regeneración es jodidamente potente, así que como no me meta en un balde de ácido y cierre la tapa, dudo que nada ocurra.
Se puso una gabardina negra sobre el traje de superhéroe. Era de tres colores: rojo, morado y blanco. Las líneas eran blancas, los brazos rojos y el pecho y espalda, morado. Era de licra y pegado, no dejando mucho a la imaginación. Se volvió hacia ellos, mirándoles con seriedad.
-El hecho de que tú hayas pensado la manera de matarte asusta- le dijo el Irlandés, viendo como su amigo se acercaba al ascensor.
-Es para saber cómo acabar con mi vida y aprender limitaciones- se montó en el ascensor y a su lado, el Irlandés Errante se materializó a su lado.
-Ten cuidado- le tendió un aparato-. Es un busca. Si tienes algún problema pulsa el botón e iré a buscarte.
-Está bien- sonrió el hombre-. Nos vemos, amigo.
El Irlandés se quedó mirando la espalda de su compañero y mejor amigo con preocupación. Algo le daba mala espina, no le gustaba.
***
Un hombre le esperaba junto a un coche negro. Estaba entrado en carnes y tendría unos sesenta años, con el pelo Cano y sonrisa suave.
-Hola, Capitán- le saludó el hombre con amabilidad-. ¿Ha tenido problemas para venir?
-¿Eres Willy?- preguntó un poco bastante seco.
-Lo soy, sí- el hombre no quitaba la sonrisa amable y eso le hizo sentirse culpable.
-Lamento mis modales, de verdad. Un gusto- le tendió la mano y el hombre se la devolvió.
-Le llevaré hasta Halo sano y salvo, señor.
-Claro. Eso espero- se montó en el asiento del copiloto y Willy en el del piloto.
-Oh, tengo algo que comentarle- le dijo el hombre, encendiendo el motor.
-¿Sí?- preguntó el Capitán con curiosidad. El hombre pisó a fondo el acelerador, haciendo que el Capitán se tuviera que agarrar al salpicadero de la impresión.
-Acabo de aprender a conducir.
El coche iba a toda velocidad y el superhéroe cerró los ojos. No podía morir en un accidente de tráfico, él lo sabía, pero eso no quitaba que doliera como la mierda un choque de ese calibre.
-¡Más despacio!- chilló asustado el pobre Capitán.
-¡Relájese! No tardaremos mucho- le contestaba Willy.
-Esto va a doler mucho- murmuró el superhéroe con la cara verde.
No supo cuanto tiempo pasó dentro de su acongojamiento. Tenía claro que a la vuelta volvería volando, era más seguro ir en un vuelo con un yijadista que ir con ese hombre en coche.
-Señor- le dijo Willy-. Ya hemos llegado.
El Capitán abrió los ojos y bajó corriendo del coche con cara de haber visto un fantasma.
-Gracias al cielo- decía el hombre.
-Willy es algo... imprudente al volante- dijo una voz suave que el Capitán conocía muy bien. Se enderezó y miró a su alrededor. Estaban en una habitación oscura, con una enorme pantalla a un lado. Una puerta de metal, que seguramente era por donde habían entrado, estaba cerrada, y otros tres coches se encontraban aparcados. Halo bajaba por unas escaleras que tenía enfrente.
-Halo...
-Bienvenido a mi casa, Capi- le saludó el hombre, bajando por las escaleras.
-¿Qué quieres, Halo?
-Oh, pero qué impaciente- suspiró Halo-. ¿No prefieres pasar y hablamos con tranquilidad?
-No me da buena espina- le dijo el Capitán. Halo puso los ojos azules en blanco.
-Capi, estás en la guarida del malo de la película. Claro que te da mala espina- Halo empezó a andar por el pasillo oscuro y largo que conectaba eso con la habitación desde la que siempre les llamaba. Era grande, llena de trastos, enormes pantallas y en el centro una mesa redonda, muy parecida a la que tenían en la base.
-¿Qué quieres, Halo?- repitió de nuevo. El hombre suspiró.
-Eres muy cansino con esa frase, Capi.
-Y tú con el "capi".
-Sabes que adoras que te llame así- le guiñó un ojo.
-Por favor, ve al grano- le pidió el superhérore, llevándose las manos a las sienes. Le empezaba a doler la cabeza y se sentía ansioso.
-Bien, la respuesta eres, básicamente, tú.
-¿Cómo dices?
-Te quiero a ti. Simple, ¿verdad?
-No seas idiota, no voy a quedarme a...
-Veamos, a ver si así te parece mejor- un sonido de algo metálico le hizo sobresaltar, y una de las pantallas de televisión enfocó un enorme rayo que salía desde una volcán. ¿Por qué siempre usaba un volcán o montaña?
-Me gusta la naturaleza y así ahorro en materiales- parecía que le había leído la mente-. Bien, es sólo un trato.
-¿Qué pretendes?- le preguntó el Capitán.
-Esto apunta directamente la ciudad. Serán bañados en lava fundida en menos de un santiamén.
El superhéroe lo miró, exaltado.
-¡No puedes hacer eso! ¡Destrozaré...!
-Antes de que comiences con tu locura transitoria y te pongas a romper mi pobre guarida, tengo que decirte que es Bruma el que maneja todo, con lo que si me pasa algo a mí, o al lugar, diles adiós a todos esos retrasados.
-¿Y qué quieres a cambio?- El Capitán apretó con fuerza los puños hasta dejar los nudillos blancos.
-Ya te lo he dicho, a ti. Hasta que salga la Luna- el otro alzó una ceja.
-¿Me estás vacilando?
-¿Crees que un tío con una máquina que puede matar todo Londres te está vacilando?- le preguntó Halo, haciéndose el interesante.
-¿Un día? ¿Conmigo?
-Sí, bueno, verás... Hasta que salga la Luna- le dijo el más bajo, acercándose-. Más que un día.
-Es decir, cuando salga la Luna...
-Te dejaré en paz- hizo un ademán con la mano.
-¿Cuál es la trampa?- le preguntó, sin fiarse ni un poco.
-No hay trampa. Cuando salga la Luna, te irás, guardaré mi cachivache y podrás quitar mis otros planes no tan malvados.
-¿Cómo sé que lo cumplirás?
-Bueno, si no lo hago, ¿Qué te impide matarme? Le he dado instrucciones a Bruma para que, si no cumplo, te ayude a matarme.
-Yo...
-Escucha, este es el trato, si dices que sí, simplemente pasarías conmigo hasta que la próxima Luna saliera en el cielo y nadie saldría calcinado, además de que tienes un montón de opciones de matarme si no cumplo. Si dices que no, achicharro Londres. Tienes un minuto para decidirte- Halo miró su pulsera-. Empieza... ya.
El capitán quería destrozarle, pero no era buena idea. Se puso a pensar en los pros y los contras de esta historia. Es decir, si él decía que no, todo se iba a la mierda. Si él decía que sí, lo único que tendría que hacer era aguantar la locura de Halo durante un día y ya. No había problema.
-Se te acaba el tiempo...- le metió presión Halo. El Capitán soltó aire y asintió.
-Está bien. Acepto el trato- alzó la mano para que Halo la estrechara.
-¡YAP!- dijo el villano, feliz. Correteó hacia una de las máquinas, ignorando la mano alzada, y le dio a un botón. El capitán pudo ver, estupefacto, como la habitación empezaba a dar vueltas y se abría la parte de arriba. El Capitán se agarró a una máquina extravagante que había a su lado mientras que la plataforma giratoria en la que estaban, subían.
Llegaron a ver el cielo estrellado y la Luna se veía a la perfección. Halo estaba sonriente mientras la luz de la Luna recortaba su rostro ilusionado. Llevaba un traje de licra azul que ina a juego con sus ojos, de dos tonos. El más oscuro estaba en su pecho y el más claro en sus brazos. Al parecer, todos iban al mismo sastre.
-¿Qué haces?- le preguntó el Capitán.
-Voy a disfrutar hasta que pueda- otro enorme láser estaba detrás de ellos apuntó hacia la luna. Halo apretó en un pequeño mando que había en su conturón el botón rojo y envió un rayo de luz hacia la Luna... haciéndola desaparecer. El Capitán se volvió hacia Halo, que parecía contento.
-¿Qué haces?- repitió, esta vez con asombro.
-Oh... ¿eso? Fácil, escondo la Luna- el Capitán empezó a volar mientras que el sistema de palancas volvía a ponerse en marcha y la plataforma bajaba-. Querido Capi, nos vamos mañana aquí mismo, a las doce del mediodía. No comas, prepararé algo para el almuerzo- el Capitán lo miraba con horror, mientras el techo se cerra-. Au revoir.
Una vez solo, mirando al cielo, el Capitán se habló a sí mismo.
-¿En qué demonios estaba pensando?