Bulgaria despertó a media noche asustada al escuchar ruidos extraños fuera de su pequeña casa, con gran valor, tomó una vara y se dirigió hasta la pequeña entrada, antes de salir, escuchó un alarido de dolor proveniente de una de las cabras que afuera se encontraba. Éso la enfureció mucho. Otra vez aquél animal que sarandeaba su ganado.
Soltó un suspiro y salió rápidamente, encontrándose con aquella bestia tragandose una de sus cabras, la luna estaba resplandeciente ésa noche. Principalmente cuándo era así es que aquél ser aparecía pero nunca lo había cachado, hasta ahora, se acercó y dió un golpe certero.
— ¡Auch! — Quejó la bestia desde las sombras.
La búlgara quedó sorprendida ante la queja que sonó a una persona.
— ¡Ouh, lo siento! Pensé que usted era una animal desquiciado... — Se excusó para luego tratar de levantar el cuerpo de la contraria. — Wuo, estás congelada. — Comentó al sentir aquella piel tan fría.
— Mhm, ¿Qué... ? — Rumanía alzó la vista encontrándose con la campesina, rápidamente se soltó de aquél agarre.
¿Qué pasó? Sólo recuerda haber estado chupando la sangre de la cabra y luego un golpe en su cabeza, vió a su al rededor y vio la vara de la chica, hizo una mueca de molestia y rápidamente se hizo aparecer en la luz de la noche dejándo ver su boca llena de sangre animal.
— Maldita, campesina, ¿Sabes si quiera quién so—
— ¡Un vampiro! ¡Wuo! — Interrumpió sorprendida la campesina al ver su contraria, era increíblemente hermosa y alta, le encantaba. — ¡Eres preciosa!
Rumanía estaba desconcertada, ¿Aquella chica no tenía miedo de su persona? Incluso Bulgaria tuvo el atrevimiento de mostrarle su cuello.
— ¡Vamos, muerdeme! ¡Seré cómo tú! — Pidió con emoción e ilusión al poder ser una criatura que sólo existía en leyendas.
— Eh... Así no funciona, ¡Además, deberías tenerme miedo! ¡Mira mi boca! ¿Quieres que se llene de tu sangre? — Preguntó voraz mientras intercambiaba su voz por una que llegaba a dar miedo.
La chica sólo llevó su mano hacía su mentón pensativa ante lo dicho por su contraría.
— No eres nada romántica. — Aclaró, dejándo una mueca confundida en Rumanía. — Pensaba que serías más, no sé, ¿crepúsculo?
— ¿Crepúsculo?
— Ya sabes, la película de vampiros... — Se sintió un poco apenada pero emocionada al conocer aquella chica que se le acercaba, tenía colmillos grandes y blancos.
— Eh, no. Sólo vengo a aquí a chuparme tus cabras. — Aclaró con una sonrisa mientras un sonrojo se le escapaba por la vergüenza de la situación.
— Puedes chuparme otra cosa.
Ése comentario hizo que la chica de piel pálida chasqueara la lengua mientras se sonrojaba, no tenía tiempo para éso, pero luego comprendió cuándo Bulgaria volvía a mostrar su cuello. Ahora se sentía como una tonta. Todo se tornó en un pequeño silencio, incomdo para la rumania quién mantenía distancia con su contraria.
— Si quieres puedes pasar y comer algo. — Propuso con amabilidad y con una sonrisa.
— Ya cené, gracias. — Señaló la cabra del piso, la cuál estaba empezando a ponerse tiesa por su muerte causada hace unos minutos.
Cuándo la búlgara bajó la mirada se encontró con su bebé, ¡Muerto!.
— ¡Mataste a Rose!
— Por satanás, ¿Quién le pone nombre la comida?
— ¿Por qué lo hiciste? ¡Ella no te había hecho nada! — Gritó indignada la chica.
— Pronto lo hará. — Tomó su estómago cuando esté rugió, hoy sería una larga noche. — Las cabras no son mis favoritas, comen de toda y contamina su ser, pero, no haz expandido tu ganado y no hay vacas. Soy conformista.
Bulgaria cerró los ojos mientras respiraba ondo ante la situación de su bella mascota muerta, pronto la ocultaria en la tierra para que pueda descansar en paz.
— Bueno, es hora de irme. Procura tener más animales de buena calidad para la siguiente luna llena y, te aconsejo que, ¡No te encariñes con los animales!
...
Al día siguiente, Bulgaria se encontraba cavando el agujero en dónde estaría su amada Rose, se sentía triste pero algo feliz de lo que había pasado la noche anterior. Aunque era imposible para ella no encariñarse con sus animales, la chica se lo comería igual.
— No le pregunté su nombre...
— Me llamo Rumania
Al escuchar aquella voz, quedó sorprendida, volteó su rostro hasta dar con rumania, la cuál estaba sentada unos centímetros alejada en una banca.
— ¿El sol no te debería de quemar?
— ¿Ves muchas películas, cierto? — Río con gracia al ver lo ingenua que era la contraria. — No me sucede nada, solo se me quita el poder tener habilidades de un vampiro.
— ¿Cómo los hombres lobos?.
— Se podría decir que sí, solo que ellos no existen. — Aclaró la diferencia mientras daba una linda sonrisa, denotando que en verdad ya no era una vampira, sus dientes eran normales. — Por cierto, ¿No crees que es estúpido hacer éso?
Señaló hasta el suelo para indicar la tumba en dónde sería enterrada la cabra.
— ¿Qué propones?
— ¡No me malinterpretes! Sólo digo que lo hagas lejos de mi casa.
El ceño de la campesina se frunció mirando hacía atrás para poder ver algún indicio de la casa de su contraria, no encontró absolutamente nada. Decidió no prestarle atención.
— Entonces no mates más mis animalitos.
— Ni modo, tendré que chuparte a ti.
— Adelante. — Retó la búlgara con una sonrisa socorrona.
— Hoy no, no puedo, por cierto, no comas mucho dulce. Vuelve la sangre grasosa y es desagradable. Lo digo por tu salud y mi buen provecho, por supuesto. — Volvió a dar otra sonrisa simpática haciéndo reír un poco a su contraría.
...
— Entonces, ¿Puedes caminar en las paredes?.
— No.
— ¿Hipnotizar con tu mirada?
— No.
— ¿Convertirte en murciélago?
— Que no.
— Entonces solo eres una glotona que se aprovecha de mi trabajo duro con los animales. — Describió indignada mientras veía a la vampira al otro extremo de la mesa, tomando una taza de té.
— Ah, mira, no más preguntas absurdas, solo te diré lo que puedo hacer... Chupar sangre e introducir varas desde el trasero de alguien para que agonice de dolor, como un verdadero conde Drácula.
— Bla, blabla.
— Yo no digo, bla blabla. — Su sonrisa había desaparecido ante aquella burla de la chica, aunque le divertía estar con ella, se sentía, tranquilo. Le gustaba mucho verla reír.
...
Varias semanas pasaban. Las dos chicas se estaban empezando a relacionar cada vez más, se llevaban bien, aunque era un poco asqueroso para Rumania ver las sagas de crepúsculo. Sí, Eduar era muy bello pero los cliché no.
Muchas veces pasaron tiempo juntas, hablaban y mantenían en pie el pequeño campo le pertenecía a la búlgara. Aunque ya se estaba acabando la reserva de comida en su alacena. Era hora de bajar al pueblo para comprar más comida.
— ¿Me quieres acompañar? — Preguntó con una sonrisa mientras tomaba un suéter y una canasta junto con la bolsa de dinero.
— Sin ofender pero los de tu especie dan asco. No puedo juntarme con ellos, je.
— Entonces, ¿Doy asco para ti?
— Solo cuándo te falta agua y no te bañas después de un día largo de trabajo. — Explicó sin dar tanta importancia al asunto.
— Solo dí que tienes miedo a que te claven una estaca en el corazón. — Se burló Bulgaria ante la cara de su compañero.
— Perdón pero, ¡Tú también moririas de enterrarte una estaca al corazón!
— ¿Por qué no mejor me entierras tus colmillos para morir en tus brazos? — Habló mientras soltaba un suspiro de enamorada sintiéndose como en una película juvenil.
— No, que asco. Tienes el cuello lleno de mugre y tierra. — Su desagrado era evidente al observar el cuello de su amiga. Efectivamente estaba mugriento.
Bulgaria, estando ofendida, salió de aquella pequeña casa para retirarse hasta el pueblo. No tenía un caballo, por tanto tendría que ir caminando. No se le hacía problema, en realidad. Pero la voz irritante a su lado sí era un problema.
— ¡No compraré una vaca! ¡Ve a un hospital y cómete al donante de sangre!
— ¡Wuo! ¿Pagarle por comida? ¡No suena mal! Eres más sanguinaria que yo, Bulgaria. ¿Cómo no lo pensé antes? — Bromeó, estando divertida al molestar a la campesina. — Está bien, pero recuerda no comprar ajos, me dan problemas estomacales.
— Cómo sea, quédate en la casa.
Compró todo lo que necesitaba para pasar al menos dos meses, le alcanzaba para dos personas, así que estaba bien. Pasó por un pequeño establo viendo varias vaquitas pequeñas. Lo pensó por un momento pero el dinero no le bastaba, para la próxima y, quizás, para Rumania sería un ¿Regalo? Sí, por tan bonita amistad.
Llegó hasta el establo viendo al frente cuándo se encontró a Rumania, arreando a un toro grande.
— ¿¡Qué hace ésto aquí!?
— ¡Bulgaria, cielo! !ignora a la bestia monumental que trato de traer! — Su explicación no bastó.
Menos cuándo escuchó un disparo a la lejanía.
— ¡Ladrona!
Oh no.
...
La pequeña casa de la bulgaria fue destruida por completo gracias a la rabia de los vecinos. Rumania había robado, inconscientemente, a los otros campesinos.
— Por Dios, Bulgaria. Sólo era una choza.
— ¡No era cualquier CASA! ¿Por qué hiciste éso, Rumania? — Preguntó con sus ojos cristalizados al perder la herencia que se le había dejado.
La rumania sólo alzó los hombros sin preocupación.
— Tenía hambre.
— ¡Te iba a comprar un ternero el día de tu cumpleaños, Rumania! ¡Además, no estabas pasando hambre, solo eres una glotona!
— Mi cumpleaños es en cien años... ¿Ibas a comprar un ternero para mí? ¿Con tu mísero dinero? — Su emoción volvió como niña pequeña al ver que su persona era importante para la contraria, la alzó estando muy feliz por lo dicho.
Sin pensarlo, le entregó un beso a su amada amiga, aunque fue corto, el beso había sido lindo y tierno. Cuándo se separó, un sonrojo se apoderó sus mejillas, observando como su contraria tenía la cara increíblemente roja también.
— ¡No te preocupes por tu casa! ¡Vendrás a vivir conmigo! — Propuso, tomó la pequeña canasta de su, ahora, amada y luego su mano.
Bulgaria no tuvo más opción que seguirla, no tenía a dónde ir.
— ¿Qué pasará con mis animalitos?
— Después los vendré a buscar.
Después de casi una hora de camino, la fachada del bosque se iba tornando más espeluznante, como si quisieran ir hasta lo más profundo del bosque. Se escuchaba animales correteando, aullidos de lobos y truenos, avisando que pronto llegaría la lluvia. Hasta que, por fin, después de un largo viaje. Llegaron hasta lo que parecía ser un castillo.
Un muy gran castillo.
— ¿Por eso me llamabas pordiosera?
— Oye, que tu padre no haya sido rico como el mío, no es mi culpa. — Sé defendió.
Las dos entraron al gran palacio, todo ahí era cálido, aunque estaba un poco sucio, no importaba mucho, era muy cómodo.
— ¿En cuál ataúd dormiré yo? — Preguntó cansada por la caminata de hace poco, además, estaba anocheciendo.
— Dormirás en una cama y yo dormiré en una cama. Y, no. Aquí no hay fantasmas.
— Que aburrido. ¿Al menos puedes hacer algo más que no sea tragar sangre?
— Mhm, puedo besarte, otra vez. — Se acercó a la búlgara nuevamente, acorralandola en la pared de la entrada mientras mostraba sus colmillos que habían crecido en la estancia del palacio.
Bulgaria se sonrojo de sobremanera, pero solo cerró los ojos esperando a que sus labios fueran juntandos y mordidos por la contraria.
— Como también puedo hacer que la gente sea ilusa. — Rápidamente se separó de la chica mientras daba una sonrisa socorrona, haciéndo molestar a su querida búlgara.
Aunque le gustaba molestarla, debía admitir que sí quiso volver a besarla. Ella fue la única persona normal que la trató sin miedo, no la amenazó con una estaca, ni siquiera le echó agua bendita. Se sentía segura, junto a ella.
...
Los años pasaron y se anunció la boda de ambas, ahora, mujeres. Bulgaria tenía un precioso vestido blanco mientras que su contraria, Rumania, llevaba un espeluznante vestido negro sexy.
La rumania se encargó de secuestrar a un cura de iglesia por qué su amor quería casarse de la forma tradicional. Así que, obtaron por esa decisión las dos.
— Bulgaria, ¿Aceptas a Rumania como tu legítima esposa, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte las separe.
— Acepto.
— Y, u-uste-ed, Ruma-ania ¿Acepta...—
— Acepto, imbécil.
— Pu-uede-e chuparse-e a la novia.
Y, aunque se casaron tradicionalmente, Rumania fue la que decidió el final. Mordiendo el cuello de la búlgara para hacerla inmortal, junto a su lado.
Fin uu ✨
Éste escrito está dedicado a G-garoso
No sé si te acuerdas XD pero en el chat priv nuestro, tú me pediste que te hicera ésto. ¿Disfrútalo?