El Mundo Correcto

By -G4bi-

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¿Que pasaría si un día te dijeran que toda tu vida no es como debería?. Si por una serie de eventos desafortu... More

El comienzo
Un accidente que lo cambio todo
La cruda verdad
Buscando respuestas
Como explicarlo?
Despedida
Un final y un comienzo
La llegada a una nueva vida
Reunión de capitanes
Nuevos misterios
Nuevos encuentros y serios malentendidos
La emoción de un padre
Viejos amigos y nuevos peligros
Incertidumbre
Recuerdos de un pasado
La leyenda del Emperador
El show comienza
Ataque a la Soul Society
Dolorosos Recuerdos y complicadas Explicaciones
Una misión inconclusa
Viejas Heridas
Reunión para la Guerra
Una simple petición
Una revelación inesperada
Háblame de ella...
Otra oportunidad
Una charla pendiente
Pesadillas y confesiones
Verdades por contar
¿Amigos o enemigos?
Una verdad que confesar
~Nakamura Haise~
¿Recuerdos o pesadillas?
El hilo rojo del destino
Cadenas
~Nakamura Haise pt 2~
Batalla por el trono
Discusiones y debates
~Tsukehiro Shizue~
Más allá de lo evidente
Arrebatos y reencuentros
¤ El Pasado. Parte 1 ¤
¤ El Pasado. Parte 2 ¤
¤ El Pasado. Parte 3 ¤
Familia
Partiendo caminos
ANUNCIO

Un alma vulnerable

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By -G4bi-

Rukia lo miraba con mucha atención, esperando a que hablara. Ichigo se frotaba las manos, inquieto, delineaba con sus dedos los tatuajes que tenía en las muñecas y en el dorso de sus manos buscando disipar un poco sus nervios y el nudo que se había formado en su garganta.

-Te escucho, Ichigo, ¿Qué querías decirme? - lo alentó preocupándose a cada segundo que el pelinaranja permanecía en silencio.

-Rukia yo... - las palabras no salían de su boca, estaba empezando a exasperarse ante su propia incapacidad, así que, tomando una gran bocanada de aire, se decidió a hablar – tu ya sabes que mi padre es un shinigami ¿cierto? - comenzó con algo sencillo.

-Si... lo que no sé es cómo llegó al mundo humano... - La primera vez que Rukia vio a Isshin con el shihakusho de los shinigamis se asombró mucho, eso podía explicar el porqué de los poderes de Ichigo pero, aun asi, no lograba recordar a ningún shinigami de apellido Kurosaki, al menos, que ella hubiera conocido.

-A eso voy... - le estaba costando pronunciar aquellas palabras, tal vez porque no quería llegar a "ese" punto de la historia en concreto – te voy a contar como se conocieron mis padres, asi sabrás la razón de por qué soy el objetivo de los Quincys – dijo con una mano en la nuca.

Rukia no dijo nada, lo observó con cuidado, notando lo incómodo que estaba en ese momento.

-Hace años a mi padre se le encomendó una misión en el mundo humano, tenía que investigar algunos asesinatos que habían ocurrido en la zona, incluido el de un shinigami... - comenzó a relatar evitando mirarla a los ojos – cuando llegó a la ciudad... - un ruido proveniente del pasillo lo hizo sobresaltarse, dejando ver cuan tenso estaba en realidad.

Al darse cuenta de esto, Rukia pensó que deberían hablar en otro lugar.

- ¿Quieres que vayamos a mi casa?... podemos hablar mejor allí...- le sugirió, a lo el pelinaraja solo asintió algo reticente, no quería perder el impulso que ya tenía al momento de hablar, pero estaba de acuerdo en hablar en un lugar más privado.

Recorrieron todo el camino en silencio, usando shumpo no les tomó mucho tiempo llegar. En un acuerdo tácito ambos se dirigieron a la habitación de Rukia, donde nadie podía molestarlos. Al entrar, Rukia se sentó en su futón mientras que Ichigo se sentaba en el tatami sin darle demasiada importancia.

- ¿Y bien...? - habló Rukia luego de unos segundos de silencio - ¿Qué ocurrió cuando Isshin-san llegó al mundo humano?

-Mi padre se encontró con uno de los experimentos de Aizen... - Rukia abrió aún más los ojos con sorpresa – Era algún tipo de Vastolorde incompleto... Aizen quería probar su poder al enfrentarlo con un... shinigami – estuvo a punto de decir "capitán" pero eso solo haría que Rukia supiese quien era su padre, y allí se complicaría todo – incluso hirió a mi padre con tal de prolongar un poco su juego... cuando ese monstruo estaba a punto de matarlo fue salvado por una mujer... una Quincy-se corrigió - esa Quincy era mi madre... - soltó, viendo como la expresión de Rukia cambiaba a una de total estupefacción.

- ¡¿Q-Que?!- exclamó. Ichigo le dio un momento para digerir eso antes de seguir con la historia - ¿Una Quincy? ¿Cómo es eso posible?

-Al parecer estaba bajo la protección de los Isshida, era la única sobreviviente de la familia Kurosaki y una de los pocos Quincys puros que quedaban con vida, por ello la habían comprometido con el padre de Isshida, Ryuken – le relataba despacio, intentando recordar todos los detalles que pudiera.

- ¿De la familia Kurosaki? - preguntó confundida - ¿quieres decir que tu apellido no es el de tu padre?

La mirada de Ichigo se ensombreció y tragó saliva sonoramente.

-No, no lo es - respondió con dificultad, cosa que Rukia notó - se lo cambió cuando decidió quedarse en el mundo de los vivos...

- ¿Por qué decidió algo asi...? - Ichigo suspiró y retomó la historia.

-Cuando mi madre lo salvó fue herida por el vastolorde... algunas horas después apareció un agujero en su pecho - ignoró la sorpresa en el rostro de Rukia y siguió - El padre de Isshida le reclamó a mi padre, diciéndole que era su culpa que ella pasara por todo eso y que de que fuera a morir – sin poder evitarlo, a su mente vinieron las palabras de Renji, cuando este le había reclamado que por su culpa Rukia iba a ser ejecutada. No lo sabía en ese momento, pero Rukia había pensado exactamente lo mismo – fueron a pedirle ayuda a Urahara para poder detener la holloficación de mi madre, él les dijo que la única manera de salvar su alma era que mi padre sirviera de catalizador, pero a cambio tenía que renunciar a sus poderes de shinigami...- la vio a los ojos y no pudo evitar soltar una pequeña risa – se lo que estas pensado...- desvió la mirada sonriendo, definitivamente el destino actuaba de maneras muy misteriosas.

-Apuesto a que sé qué fue lo que decidió...- dijo ella sonriendo también, un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas, uno que también Ichigo tenía pero que ninguno de los dos notó.

-El accedió sin dudarlo un segundo, para salvarla a ella, una completa desconocida...- su tono era algo divertido, siendo consciente de la situación en la que estaban, para ser honestos, era un poco vergonzoso.

La suave risa de Rukia llegó a sus oídos, haciéndolo sonreír más ampliamente sin darse cuenta.

-Mi padre desapareció por completo para el Gotei, con ayuda de Urahara - siguió relatando – con el tiempo se casó con mi madre, lo que no le causó mucha gracia a los Isshida, montó la clínica y el resto supongo que lo conoces... - dijo borrando la sonrisa de su rostro, había sido imposible no recordar aquel lluvioso 17 de junio. Y como si el universo también quisiera recordárselo, un trueno se dejó oír, seguido por el sonido de la lluvia al caer al suelo.

-Ichigo... - Rukia sabía perfectamente lo que pasaba por la cabeza de su amigo en ese momento, odiaba verlo así, pero sabía perfectamente que no podía hacer nada para evitar que él sufriera ante ese recuerdo.

-Siento que se fue muy rápido...- dijo con la mirada clavada en el suelo.

-Sabes que no tienes que contarme nada si no quieres...- le dijo ella, en verdad no quería presionarlo.

Ichigo lo pensó un momento, aquel era el momento perfecto para hablarle sobre lo que significo su madre para él; si no lo hacía ahora, puede que no tuviera otra oportunidad. Con una sola mirada le hizo entender a Rukia que estaba listo para hablar, que ella ya no tendría que esperar más.

-Mi madre era como un rayo de luz para todo el que la conociera, no recuerdo haberla visto triste o enfadada, ella siempre tenía una sonrisa en su rostro y por más triste que yo estuviera, siempre olvidaba todo con solo verla... - volvió a desviar la mirada de los ojos de Rukia... así era más sencillo confesar todo aquello – como mi padre dice... ella era el centro de nuestro universo, y nosotros orbitábamos alrededor de ella.

Rukia lo miraba con atención, ese brillo infantil que veía en su mirada le estrujó el corazón, porque sabía lo que venía después.

-Nuestra infancia fue completamente feliz... hasta ese día...-su mirada se ensombreció – Había salido de mi entrenamiento de Karate, ella había ido a recogerme... estaba lloviendo a cántaros - su mirada estaba perdida, como si se hubiera transportado a ese preciso momento recordando cada detalle del peor día de su vida.

Rukia podía sentir todo su dolor desde donde estaba, apretó los puños sobre su hakama intentando contenerse de hacer cualquier movimiento.

-Íbamos pasando frente al río cuando ocurrió... yo era un niño estúpido que ni siquiera podía distinguir a los vivos de los muertos – soltó una risa irónica, vacía - vi lo que creí era una niña, a punto de lanzarse al río... no pensé en lo que hacía solo... corrí - su voz sé quebró, Rukia sintió sus ojos humedecerse – mi madre me dijo que mí nombre significaba "aquel que protege", supongo que me lo tomé muy enserio – la última frase la pronunció con enojo, enojo consigo mismo.

-Ichigo...- lo estaba viendo sufrir enfrente suyo y no sabía qué hacer para ayudarlo, podía notar la desesperación en su voz, el dolor en su mirada. Su corazón se encogió y sintió un nudo en la garganta.

-Aun no recuerdo muy bien cómo pasó todo - siguió con un todo de voz más bajo, resignado, dolido – cuando volví a abrir los ojos, ella estaba sobre mí, había mucha sangre sobre el césped...-su mandíbula se tensó y apretó los puños enterrando sus uñas en las palmas de sus manos.

Rukia llevó una mano sobre su boca sin poder evitarlo, eso era demasiado, ¡Ichigo era solo un niño cuando pasó!

-La vi allí tirada y solo podía pensar en que era mi culpa, lloraba sobre su cuerpo mientras pensaba cómo iba a explicárselo al viejo y a mis hermanas... - las palabras salían por sí solas, ya no podía parar. Tenía que sacarse todo eso – Imaginaba sus miradas de odio, culpándome por haberles quitado su rayo de luz... al centro de nuestro universo... - él no la veía, pero Rukia había derramado un par de silenciosas lágrimas, sin atreverse a interrumpirlo, sabía que él necesitaba decir todo eso – me atormentaba la culpa, y que ni mi padre ni mis hermanas me odiaran solo hacía que me sintiera peor... vagaba por las calles sintiéndome indigno de volver a casa, hasta que un día mi familia me encontró caminando solo a la orilla del río... Yuzu y Karin estaban muy enojadas, pero no por la razón que yo esperaba – su mirada se suavizó - ellas estaban preocupadas por mi... dijeron que no querían perderme a mí también... en ese momento lo comprendí... estaba siendo un idiota al querer abandonarlas solo por mi estúpida culpa... decidí que, si no había podido proteger a mamá, las protegería a ellas, aun si tuviera que dar mi vida para ello – su voz ahora era determinada.

-Ichigo... yo...- quería decir algo sentía que debía hacerlo, él se había abierto a ella y no sabía cómo reaccionar al respecto, se sentía una inútil. Ichigo pudo ver lo que le pasaba, asi que quiso hacerle entender que no tenía que decir nada, ella ya lo había ayudado lo suficiente.

-Es extraño ¿sabes? - pudo ver la confusión en rostro de Rukia – me culpé durante años, y en tan solo un día eso desapareció - la vio a los ojos – aquel día en el cementerio todo cambio para mí, supe que en realidad no era culpa mía, yo solo era un niño que no podía hacer nada, me quité un gran peso de encima, y sé que sin ti jamás lo hubiera logrado – dijo directo, sin rodeos – Rukia, tu liberaste a aquel niño de nueve años de su culpa, le hiciste ver que había otro camino – no apartaba sus ojos de los de ella, no podía.

Rukia sintió las lágrimas agolpándose nuevamente en sus ojos, un cálido sentimiento le inundó el pecho que le aceleró el corazón y deshizo el nudo en su garganta. Irremediablemente sonrió, era la sonrisa más hermosa que Ichigo había visto en su vida, aunque nunca lo admitiría.

-Baka – le respondió apenas, sin borrar la sonrisa de su rostro, ¿Qué más podía decir ante sus palabras?

Ichigo sintió como se quitaba un enorme peso de encima, uno que tal vez nunca había notado que estuviese allí.

-No me esperaba... nada de eso - siguió hablando Rukia poniendo un mechón de cabello tras su oreja y desviando su mirada.

-Creí que era justo que lo supieras, enana, tu más que nadie – le dijo él, por alguna razón a Rukia no le molestó en absoluto que la llamara asi – sé que son muchas cosas y si tienes alguna pregunta puedes hacérmela - ofreció.

-Supongo que tengo una...

- ¿Y bien?

-No es algo muy importante, es solo que aún no logro ubicar a tu padre en el Gotei, su cara no me suena...- Ichigo supo por dónde iba su pregunta, y no le gustó - ¿De qué escuadrón era? ¿Tenía algún cargo importante? Supongo que te lo dijo, al igual que su verdadero apellido.

Ahí estaba, la maldita pregunta que evitó mencionar a propósito. Cuando comenzó a hablar de su madre todo lo demás quedó en un segundo plano, había olvidado la verdadera razón por la que había ido a hablar con ella y ahora le estaba preguntando directamente. El miedo lo volvió a invadir, la inseguridad se abrió paso a través de sus pensamientos haciéndolo estremecer.

-¿Ichigo? ¿te pasa algo? - para ella no pasó desapercibido el cambio tan brusco que tuvo su semblante.

-No... - le respondió en un hilo de voz – él si me dijo a qué escuadrón había pertenecido – dijo respondiendo a su pregunta.

- ¿Entonces...? - preguntó más firmemente frunciendo ligeramente el ceño, percibió la inseguridad de Ichigo al tocar el tema, lo que no le gustó para nada.

-Él... - tomó aire, ahí iba la verdad – era el capitán del décimo escuadrón de hace dieciocho años... - soltó, evitando intencionalmente mencionar su apellido.

- ¿El capitán? - se veía visiblemente sorprendida, aunque no tanto como Ichigo esperaba, supo que aún no ataba todos los cabos- ¿Cuál era su apellido?

- ¿No lo recuerdas...?- la evadió, intentando evitar a toda costa ser él quien se o dijera directamente.

Ella frunció más en ceño algo molesta, pero al final intentó recordar...

-"De hace dieciocho años..."- pensaba con una mano en su barbilla – "Isshin... Isshin..." - tan absorta estaba que no notaba la mirada asustada de Ichigo, estaba a punto de saber la verdad.

El pelinaranja no podía estar más tenso, sentía sus latidos retumbando en sus oídos mientras la miraba esperando el momento en el que recordara.

-"Isshin... Isshin..." - seguía pensando - "¡Ah, eso era! Era Isshin..." - detuvo sus propios pensamientos, sintiendo cómo su corazón se detenía súbitamente – "no es cierto"

Ichigo vio en sus ojos la satisfacción de recordar lo que quería, pero casi instantáneamente aquella satisfacción desapareció para dar lugar a una expresión de completo shock, seguido por un miedo que iba creciendo con cada segundo.

- "No puede ser"- pensó ella intentando convencerse de que era un error y no se podía tratar de la misma persona, pero esa esperanza desapareció cuando vio a Ichigo a los ojos, éstos le confirmaban en silencio aquello que estaba pensando, aquel gesto de desasosiego fue todo lo que necesito para comprender lo que el shinigami quería decirle.

-Rukia... susurró, pero ella lo interrumpió elevando la voz.

- ¡No! - se puso de pie y caminó por su habitación mientras Ichigo bajaba la mirada, aquella era la reacción que tanto temía - ¡Esto es una de tus malditas bromas, ¿no es cierto?! - lo encaró con la esperanza de que él dijera que si.

- ¡¿Como piensas que yo te haría algo asi?!- le respondió sentido, ¿enserio lo creía capaz de lastimarla de esa forma por una jodida broma?

Ella no respondió, vio en sus ojos que eso le había dolido y se reprendió asi misma ¡pero es que era algo demasiado absurdo!, ¿Por qué, de entre tantos shinigamis, tenía que ser precisamente de ese clan?

- "Capitán del escuadrón diez, Shiba Isshin" - esas palabras se repetían en su mente una y otra vez - "Shiba" - le daba la espalada a Ichigo, con una mano frotaba su frente buscando tranquilizarse, cuando una idea más cruzo por su mente. Giró su cabeza bruscamente, tanto que los músculos de su cuello protestaron, pero tenía que verlo a la cara. 

Se parecían, joder, se parecían muchísimo.

Ichigo vio su brusco movimiento y pudo ver en sus ojos cómo algo cobraba sentido para ella... deseo con todas sus fuerzas no saber en lo que estaba pensando, pero era inútil, lo sabía perfectamente.

-Para ti soy igual a él, ¿es eso? - alzó la voz, pero esta sonó fría, distante. Vio a Rukia tensarse y en ese momento solo pudo pensar en una sola cosa - ¿Acaso lo vez a él en lugar de a mí? - subió el tono.

Rukia seguía sin ser capaz de contestarle, mandó todo su raciocinio y autocontrol al demonio; lo cegó la rabia, la decepción, el dolor, y ¿Por qué negarlo? También los celos. Se acercó rápidamente a Rukia y la acorraló contra la pared apoyando ambas manos a cada lado de su cabeza.

- ¡La única razón por la que me salvaste esa noche es porque te recuerdo al maldito Kaien Shiba ¿no es cierto?! - Ahí estaba, decirlo en voz alta había vuelto realidad aquel fantasma que lo acechaba desde que conoció la verdad. Vio aquellos ojos violetas cristalizados por las lágrimas, pero, aun asi, eso no cambió nada.

Rukia quería responderle, pero su mirada la tenía petrificada, jamás la había visto de esa manera, con tanto dolor y decepción en su mirada; ni le había hablado con tanta rabia como la que estaba expresando en ese momento.

Ichigo no pudo más, bajó la mirada y dejo caer sus brazos, liberando a Rukia

-Soy un idiota...- susurró para sí soltando una risa irónica, pero Rukia pudo oírlo perfectamente. Antes de que pudiera decirle algo, Ichigo salió de la habitación introduciéndose en la lluvia que caía violentamente.

Su rabia no lo dejaba pensar con claridad, se sentía usado, traicionado por la persona en la que más confiaba, ahora resultaba que la única persona que era capaz de salvarlo de la desesperación, la que le había dado un nuevo significado a su vida; solo veía en él el recuerdo de alguien más. Sintió un enrome agujero en el pecho y pensó que todo se podía ir a la mierda, los Quincys, los shinigamis, la maldita guerra y todo lo demás. Ya no le importaba nada.

Rukia estaba paralizada, la mirada de Ichigo era completamente diferente a lo que ella había visto antes, y su voz... saber que era ella la que le había causado ese dolor le daba una punzada en el pecho. Necesitaba alcanzarlo, explicarle no pensaba lo que él creía, que nunca lo hizo; ella jamás se hubiera atrevido a contaminar todo lo que habían vivido juntos con los confusos sentimientos que ella había tenido hacia Kaien-dono... Sin pensarlo dos veces se adentró en la tormenta.

Ichigo saltaba por los techos del seireitei buscando alejarse lo más que pudiera de ella, no podía creer lo que estaba pasando, toda esa palabrería sobre los "lazos" que los unían solo había sido una enorme mentira. Sentía la lluvia deslizarse sobre su rostro, o tal vez eran sus propias lágrimas, no estaba seguro, y para ser sincero, le importaba muy poco. Escuchó a Rukia llamándolo y eso lo enojó aún más, la quería lo más lejos de él que fuera posible, no iba a permitir que viera cuanto daño le había hecho.

Se adentró en un bosque, tenía el cabello pegado al rostro y sus ropas totalmente mojadas, en ese punto no sabía si temblaba por el frío o por la ira.

-¡Ichigo, espera! - pedía Rukia, tenía que aclararle las cosas, no podía terminar así...

No quería hablar con ella, nada de lo que ella dijera podía justificar lo que hizo... Aunque en el fondo se culpaba así mismo... había creído en ella ciegamente, se había sentido en paz cuando ella estaba cerca, se dejó engatusar por aquel sentimiento que tenía cada vez que la veía, había sido un idiota.

Corría sin rumbo fijo, solo quería alejarse de todo. Tan absorto estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando una garganta se abría justo frente a él y de allí salía Takeo; cuando quiso desenfundar su zampakuto ya era demasiado tarde.

-Parece que al fin podremos terminar lo que empezamos, oji-sama – dijo tranquilamente con una mano sobre la frente de Ichigo, lo tenía sujetado con cadenas de reishi impidiéndole cualquier movimiento – Herkunft

Rukia sintió el reiatsu del Quincy en cuanto este cruzó la garganta, eso era lo último que necesitaban en ese momento. Apuró el paso para llegar donde el pelinaranja, tenía que evitar que usaran su poder en él a toda costa.

Ichigo sentía la conocida sensación de que le taladraran la cabeza, un grito de dolor salió de su boca sin que pudiera evitarlo.

-Jmmm interesante... - susurró Takeo para sí mismo – esta vez no se resiste, Oji-sama.

Y era cierto, Ichigo quiso luchar, quiso tratar de resistirse a aquella voz que surgía desde lo profundo de su alma, pero no pudo... Toda la voluntad y determinación que siempre había tenido ahora lo abandonaba, esto causado por el dolor y desesperación de la que ahora era presa. ¿Qué sentido tenía seguir oponiendo a lo que el destino ya le tenía preparado? Ya no tenía ninguna razón para luchar. Con ese último pensamiento en mente, se rindió.

oO0&0Oo

Haise se encontraba en la pequeña casa que compartía con Shizue, cuidándola después de su desmayo en el primer escuadrón. Su cuerpo y mente estaban por entrar a la tercera y última fase de lo que ellos habían nombrado "metabolizar el Albtraum", Shizue ahora dormía profundamente, parecía tranquila, pero Haise sabía que eso no duraría mucho, las pesadillas estaban a punto de comenzar, y por eso tuvo que atar sus manos y pies para evitar que se hiciese daño.

Su plan era no separarse de ella hasta que hubiera despertado, pero algo se lo impidió. Pudo percibir claramente el reiatsu de Takeo aparecer de repente, y el de Kurosaki Ichigo desestabilizarse, sabía muy bien lo que eso significaba, Takeo lo tenía en sus manos. Alternó la vista entre su amiga y la puerta de la casa, tenía que hacer lo posible por detener a Takeo, esa era la prioridad. Tomó su zampakuto y salió corriendo en dirección a los reiatsus, esperaba llegar a tiempo.

oO0&0Oo

Rukia se abrió paso entre los árboles, había llegado muy tarde. Pudo ver a Ichigo de rodillas siendo sujetado por aquel Quincy, el reiatsu del pelinaranja estaba completamente fuera de control, de sus ojos y su boca irradiaba una brillante luz blanca. Cuando quiso lanzarse a ayudarlo una onda de energía la arrojó varios metros hacia atrás.

-Por ahora mi trabajo está hecho, pero volveré por usted, Oji-sama - escuchó decir a Takeo en medio de los gritos de Ichigo para después entrar en la garganta y cerrarla detrás de él.

-¡Ichigo! - lo llamó Rukia, más no tuvo respuesta alguna, las ataduras que mantenían sujeto al pelinaranja de destruyeron liberando aún más reiatsu.

- ¡No te le acerques! - le advirtió una voz a sus espaldas. Haise había aparecido con un shumpo – ¡Umerareta, sabaku no sei, Sakyūji!- invocó a su zampakuto, en seguida un pequeño tornado de arena envolvió su katana para después dispersarse y dejar ver una larga lanza de color dorado. Con gran habilidad la blandió y apuntó al agonizante Ichigo que ahora estaba en el suelo con su reiatsu completamente fuera de control - Ō no haka, ¡Fūin!* - el suelo tembló y se convirtió en arena, ascendiendo rápidamente sobre el cuerpo de Ichigo formando una pirámide la cual tenía el símbolo de "sello" en el centro.

Inmediatamente la ráfaga de energía se dispersó y el reiatsu de Ichigo disminuyó casi al mínimo. A su vez, varios capitanes y tenientes aparecieron en la escena, incluyendo a Byakuya y a Renji.

- Nakamura, explícate - ordenó el capitán en cuanto vio la situación.

-Esto es malo...- dijo para sí mismo ignorando olímpicamente al Kuchiki, quien frunció el ceño al verse pasado por alto.

-¡Haise! - lo llamó Rukia alzando la voz, ella también quería una explicación. Su grito pareció hacerlo reaccionar, miró a Rukia y después a los shinigamis recién llegados.

-Takeo... uso su poder en Kurosaki Ichigo, tuve que sellarlo por su seguridad y la nuestra, hasta que no sepamos las consecuencias de esto es mejor tenerlo controlado.

- ¿Como es que pudo llegar sin que lo detectaran nuestros radares? - cuestionó Renji.

- El portal que siempre usan los Quincys gasta una gran cantidad de riatsu y crean una desestabilidad en el reishi de la zona en la que va a ser abierto, no me explico cómo no disparó las alarmas – meditaba Haise con una mirada preocupada.

- Fue porque no vino a través de ese portal - habló Rukia - usó una garganta.

- ¿Qué? - el ojiazul no pudo ocultar su sorpresa – eso es imposible, ninguno de ellos tiene la capacidad de abrir gargantas.

- Al parecer no lo saben todo sobre ellos, Nakamura – Renji habló con voz fría con un toque de burla, logrando fastidiar al susodicho.

- Son Quincys, no hay que ser genios para saber que no tienen la capacidad de manipular las gargantas, Abarai – le respondió con un tono irónico frunciendo el ceño, sus ojos azules parecían brillaban en la tormenta, lo que lo hizo ver más amenazador.

- ¡Eso no importa ahora! - gritó Rukia – ¿Qué le va a pasar a Ichigo? - le preguntó al supuesto traidor.

-Mientras lo mantenga en esa pirámide podré mantener su reiatsu bajo control, en este momento me atrevería a decir que esta inconsciente, aunque no lo parezca – le respondió relajando su expresión, pasando una mano por su cabello mojado - debemos mantenerlo así mientras desciframos qué es lo que le va a pasar.

- Podemos llevarlo al quinto escuadrón - habló Hirako, que se había mantenido al margen – podemos contenerlo con Kido y al mismo tiempo observar cualquier cambio físico que tenga.

-Es demasiado arriesgado para tu escuadrón, podemos llevarlo a mi zona de entrenamiento en la colina del Sōkyoku, pero necesitaría de ayuda para contenerlo, no sabemos lo que pueda hacer – propuso Urahara, tomando parte en la conversación.

- Es lo más razonable, no podemos arriesgarnos - Concordó Isshin tratando de ocultar su preocupación.

Mientras los demás discutían lo que iban a hacer, Rukia se acercó a la pirámide de arena donde estaba Ichigo y posó sus dedos suavemente sobre la superficie, de alguna manera se sentía culpable, cuando Ichigo se fue de su habitación se veía realmente alterado, estaba molesto y herido; era de esperarse que no se hubiera podido defender de Takeo a tiempo, tan distraída estaba que no notó cuando todos comenzaron a retirarse, todos menos Haise.

Podía ver lo preocupada que estaba, quería decir algo para hacerla sentir mejor, pero sabía que no podía, que no debía hacerlo. Apretó los puños y habló.

-Rukia...- intentó sonar lo más indiferente posible – hay que ir – solo la vio asentir. Con un movimiento de su lanza, la pirámide se desprendió del suelo y comenzó a flotar. Usando shumpo se dirigieron a la colina del Sōkyoku, iban a una distancia considerable del resto, a ella parecía no incomodarle su presencia, aunque podía deberse a lo preocupada que estaba por Kurosaki.

- ¿Cómo está Shizu? - preguntó en voz baja.

Aquella pregunta lo sorprendió, pero pudo disimularlo bien. No esperaba que estuviera preocupada por ella; en la reunión de la mañana había notado que ella no los veía como lo hacían los demás y eso lo preocupaba. Prefirió no responder, no quería arriesgarse.

Ante su silencio Rukia bajó la mirada, por mucho que su lado racional le dijera que no tenía por qué preocuparse por una traidora; no podía controlar lo que sentía. Shizu la había salvado arriesgándose a sufrir las consecuencias, ella misma había visto lo mal que estaba durante la reunión, llegando a desmayarse.

Haise se moría de ganas por decirle toda la verdad en ese mismo momento, quería confesarle que en realidad no eran traidores sino todo lo contrario, que todo lo que Shizue había hecho fue para protegerlos, aun si tenía que sacrificar todo lo que vivió con Rukia y Renji, ella lo haría porque para ella no había nada más importante que ellos. Quiso decírselo, gritárselo para ver si así desaparecía la opresión de su pecho... Pero sabía que no debía, Shizu jamás se lo perdonaría.

- Sobrevivirá...- dijo al fin, apretando aún más su lanza. No la miró, no podía verla a los ojos sin que ella notara todo lo que estaba sintiendo en ese momento. Desde lo profundo de su alma deseó que las cosas fueran diferentes, que no acabaran como Shizu dijo que lo harían, tenía esa pequeña esperanza – "Aun podemos luchar contra el destino..." - pensó, con la determinación de lograrlo, no permitiría que la vida le robara su razón de existir, no podía perderla también, no a ella...

==============================================

(*)Ō no haka, ¡Fūin!: Tumba del rey, ¡sello!

...

¡Hey! cuanto tiempo sin hablar con ustedes. Espero que les guste este capítulo. Además, quería avisarles que lo siguiente que subiré será una especie de "tarjeta de presentación" de los personajes que no pertenecen a Bleach como tal; sera breve y no retrasará el siguiente episodio, que saldrá en una semana exactamente. Comenzaré con Haise, ya que en este capitulo ven un poco más de sus habilidades. En fin, gracias a todos los que aun siguen esta historia, la votan y la comentan, nunca se vayan :) ¡Adios!

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