Mi amigo el demonio

By AngelicND

2M 185K 117K

-AAHHHHHHH! UN FANTASMA! -Corrección, un demonio... -AAHHHHHHH! UN DEMONIO! -Un gusto conocerte! More

..Un simple regalo..
..Casa abandonada..
..Noche larga..
..El ritual..
..Demonio burlón..
..Malentendido..
..¿Me crees?..
..De vuelta a la casa..
..Hola de nuevo, Pequeña..
..Bicho raro..
..Bromas pesadas..
..Nueva inquilina..
..¡Buh!..
..Bicho raro tiene hambre..
..El nombre perfecto..
..El nombre indicado ESS..
..Sustos que dan gusto..
...¿Amor? ¿Sentimientos?¿En serio?..
..Primera víctima..
..Solución..
..Cuaderno..
..ROBEMOS EL CUADERNO..
..Segundo intento..
..Amigo de la infancia..
..Celos..
..¿Más ojos?..
Alerta... ¡DEMONIO CELOSO!
¿De dónde viene entonces? Parte 1.
¿De dónde viene entonces? Parte 2.
..Una noche con el demonio..
.. Una noche con el demonio. Parte 2..
..Joven demonio..
.. Preguntas y mas preguntas..
..Visitantes..
..¿Y ahora?..
..Descanso..
..Los hermanos As..
..Plan..
..Accidente..
Llegada.
Te encontré.
Siesta.
Reunión.
Mi bella durmiente.
Ayuda.
Novia.
Buen día.
Feliz cumpleaños.

Despertar.

13.2K 1.7K 2.1K
By AngelicND

  El joven Samael luego de su encuentro con Ose decidió volver al palacio, soltaba risas cada vez que recordaba el pequeño accidente que ocurrió entre él y su profesor, al que no vio más por el resto del día. Tal vez se lo merecía por intentar enseñar algo que sale de sus manos. Las llamas reales no son un tema que se lleva a la ligera.

A diferencia de Samael, sus hermanos mayores si aprendieron cuando  eran pequeños a utilizar su máximo poder, pero para evitar catástrofes, se les prohibió utilizarlo en el Inframundo.

El joven sabe perfectamente que sus llamas salen solo cuando las necesita, o también, cuando se vuelve impulsivo y se deja gobernar por las emociones.

Ose tiene razón en algo, si el pequeño de la familia quiere vencer al consejo debe utilizar su cualidad, y para utilizarla necesita ser educada antes.

Luego de un viaje pesaroso por los pasillos, volvió a su habitación, intentó despertar a Andrea, pero todo fue en vano. Intentó también practicar por su cuenta el ejercicio que Ose dirigió con anterioridad, pero su falta de concentración solo hizo que fallara una y otra vez.

Por último, se sentó en la silla de su escritorio y, con lápiz y hojas en mano, se dispuso a retratar a su bella princesa, sabía que en eso no fallaría.

Golpearon la puerta suavemente.

-¿Quién? - Respondió Samael con pereza.

-¿Podemos charlar unos minutos?

Las palabras que Asmodeo soltó fueron sutiles, agradables al oído.

-Estoy un poco ocupado... - Dijo como respuesta su hermano.

-Oh, créeme, no será problema, no te quitaré mucho tiempo. - Dijo mientras se podía observar como abría la puerta.

Samael solo lo observó sin expresiones en el rostro.

-¿Cuándo despertarás a Andrea? - Dijo el menor mientras volvía a centrarse en su retrato.

-Sería más peligroso tenerla despierta. Piensa que es por su bien... - Habló Asmodeo acercándose a la cama lentamente. - Pero no estoy aquí para hablar sobre eso.

-... - La concentración de bicho raro era par a su dibujo. No respondió.

-Samael, cuidado con lo que haces.

El lápiz dejó de moverse.

-Sabes muy bien que Ose es uno de los demonios más traicioneros de todo el lugar. - Continúo el mayor. - No te dejes engañar.

-Sé que no trama nada bueno. Pero creo que me servirá su ayuda.

Respondió al darse cuenta de que su hermano ya sabía sobre el entrenamiento que le brinda Ose.

-Bueno, - Suspiró. - tus problemas, hermano.

Asmodeo se sentó en la orilla de la cama y miró fijamente a Andrea.

-Tal vez ella te ayude y enseñe más que ese bastardo. - Dijo suavemente estirando su mano para alcanzar su frente.

Samael se paró rápidamente y se posicionó al lado de la cama esperando el gran momento.

-Ya queda de tu parte protegerla. - Cuando terminó de hablar, los ojos de Andrea comenzaron a abrirse.

..............

Narra Samael:

Esto era lo que necesitaba.
Ver sus ojitos brillar de nuevo.
No me importa si causa problemas, estoy aquí para cuidarla y llevarla a su casa a salvo.

Asmodeo la miraba con los brazos cruzados y sin muchos ánimos.
Yo, la verdad, estoy feliz. 
Y ella... Más hermosa que nunca.

-Hola... - Sonreí mientras me acercaba lentamente a ella, hasta quedar a la altura de la cama.

-... - No respondió, solo examinó todo el cuarto y luego se fijó en mi. Sin expresión alguna

-Los dejaré solos. - Asmodeo se dirigía a la puerta. - Ya lo sabes, Samael. Tenerla aquí es un peligro, queda de tu parte que el consejo no nos mate a todos.

- Adiós. - Finalicé.

- Y cuidado con Ose...

-¡Adiós! - Repetí.

La puerta finalmente se cerró.

-Hola, pequeña... - Luego de unos segundos, volví a centrarme en Andrea que estaba intentando entender que ocurría a su alrededor.

-Hola. - Dijo casi en un susurro.

-¿Cómo te sientes? - Pregunté mostrándome  sinceramente preocupado.

-Como si hubiera dormido un año.

Reí con tristeza.

-Pero te haré una pregunta... - Prosiguió. - ¿Puedes decirme quién eres tú?

Maldita sea.

-¿Ah? - Me quedé atónito.

-Entonces... Tu eres...

No puede ser verdad. Mataré a Asmodeo.

-Andrea, por favor... - Mis ojos se cristalizaron. ¿Qué ocurre? Señor, ayúdame.

-Esta, claramente, no es mi habitación. - Miró extrañada el lugar.

-... - Me levanté frustrado presionando mi frente y con lágrimas que se escapaban de mis ojos. No puede ser.

¡No puede ser!

-¡Nah! - Estalló en carcajadas. La miré confundido, y ella solo seguía riéndose. Pasaban los segundos y aún estaba igual. Sobaba su abdomen.

Ya entiendo.

-No sabes cuánto te extrañé, pequeña imbécil. - Dije con una sonrisa en los labios mientras me secaba las mejillas.

-¡NECESITO QUE LLORES DE NUEVO! - Se levantó de la cama y vino directo a mi. - ¡Eres la cosita más bonita del mundo! - Dijo mimándome.

-Si, ¿Verdad? - Dije refunfuñando.

Se calmó, al igual que yo. Mis ojos encontraron los de ella.
Me acerqué lentamente haciendo que el espacio entre nosotros fuera mínimo.

No aguanté más... La abracé por la cintura, y en un abrir y cerrar de ojos nuestros labios estaban juntos. Moviéndose lentamente.

Necesitaba esto.
Devolvió el beso al instante y sus manos tomaron mi cara entre ellas.

Detuvo el beso y se escondió en mi cuello. Solo la abracé con más fuerza que nunca mientras su aroma me embriagaba.

-De verdad te extrañé... - Dije en su oído suavemente.

Este, señores, es el momento más perfecto de mi vida.

-Y yo a ti... Aunque no sé ni cuanto tiempo estuve dormida. - Río.

-Te aseguro que no fue un año. - Le dediqué una sonrisa.

.............

-¿Puedes explicarme de nuevo por qué Martina está aquí? - Decía desde la ducha, yo estaba afuera del baño.

Ni yo me creo que esta humana se esté bañando en mi baño.

-Ya te lo dije. - Dije suspirando. - Ose la trajo.

-¿Cuándo me presentarás a "tú maestro"? - Enfatizó e hizo burla de lo último.

Si, ya le expliqué todo.
Menos el pequeñísimo detalle de que quiero matar al consejo.

-Luego... - Me asomé a la ventana.

El agua dejó de sonar, y después de un rato de silencio, salió un pollito remojado de mi baño... Digo; Andrea.

-Ahora... - Dijo pausadamente secándose en cabello con una toalla. - Despertarás a Martina.

-Lo siento, pero no.

-¿Y por qué no? - Me miró con cara de pocos amigos.

- Es peligroso, Andrea. Contigo es suficiente.

-Oh.

Creo que la cagué.

-No me malinterpretes, pequeña. Es decir, - Pensé bien lo que diría. - Ya sabes, todos aquí somos demonios y hay unos en específico a los que no les agradan mucho que digamos los humanos.

- Entiendo, entiendo. - Respondió.

- Ya tenerte aquí es muy peligroso. Con Martina despierta todo sería un caos.

-¡Entiendo!

Dijo obstinada.
Mejor me callo.

Al terminar nuestra conversación fuimos a la cocina, porque según Andrea "no ha comido en años". Tomé varios vegetales y me dispuse a cocinarle a mi mujer... Que digo, a Andrea.

Se sentó en la mesa como una niña pequeña esperando su comida. El menú es sencillo, vegetales con arroz y jugo de naranja. Y si queda con hambre que se coma los mocos porque que flojera seguir cocinando.

Veinte minutos pasaron para que la comida estuviera lista.
Solo espero que le guste. Hasta pálida está. Pobre, debe estar hambrienta.

Pude usar mis poderes, pero realmente quería que fuera especial.

-Una hora esperando, ¿Por qué no hiciste aparecer una pizza? - Dijo llevándose rápidamente la cucharada a la boca.

La exageración. ¿Una hora? Pasaron unos míseros veinte minutos.

- Malagradecida. - Bufé.

-¡Te luciste! - Comía como un cerdo. No le prestes atención, Samael, ignórala.

¡Agh!
Es que sus gestos, los sonidos, la grasa en su boca... Todo, iugh.

-Cuidado te atragantas.

Dije intentando calmarme.
Cosa que de verdad es bastante difícil.

-... - Y seguía.

-¡Andrea, por Dios! - Llamé su atención. Alzó la mirada y pude ver un pedazo de vegetal guindando de su boca. - No solo tragues. Mastica como alguien normal. - Dije fingiendo una sonrisa.

-Lo siento. Es que... Está muy rico. - Sonrió inocentemente.

No puedo molestarme con esa linda cerda.

Salí con ella a mostrarle el jardín y las otras habitaciones del palacio. Estaba sorprendida, atónita ante mi humilde casita.

Me topé con mi padre en dos ocasiones y ni siquiera  me vio a la cara. Ignoró totalmente mi presencia.

-No me digas que aquel viejito es tu señor papá... - Murmuró Andrea mientras mi padre pasaba al lado de nosostros sin detener el paso en ningún momento.

-Si, el mismo. - Dije mirando hacia adelante.

-Ave María Purísima. - Comentó espantada. - Es como verte pero tres mil veces más viejo. Son idénticos...

-¿Estás diciendo que te gusta mi padre? - La miré con el ceño  fruncido.

-¡Eso no salió de mi boca!

-¡Ah, pero lo piensas! - Vociferé.

-¡¿Qué te ocurre?! - Se alteró y sus mejillas se tornaron rojas.

-¡No me hables!

-¡Tu eres el que piensa cosas que no son, cariño! - Regañó.

-¡Si yo te gusto, y soy idéntico a mi padre, eso quiere decir que él también te gusta!

-Hm... No.

-Es mejor que no finjas, Andrea.

-Tu eres distinto a tu padre. - Dijo fuertemente. - ¡Tienen grandes diferencias! Me gustas por lo que eres...

-Un maldito loco. - Reí.

-... -Las palabras se quedaron en su boca, pues no la dejé terminar. - Quería decir, un amor de persona. Pero bueno, como quieras.

También terminó por reír.

Y sin darme cuenta, pasó el día.
Bromas entre nosotros, humor negro... Mucho humor negro por mi parte. Y agradezco que no vino nadie a arruinar mi felicidad. Fue un buen día el de hoy.

No esperé que  volvería a tener a Andrea durmiendo en mi pecho.

Y lo más divino de todo, esta vez lo hizo consiente de sus actos.











Continue Reading

You'll Also Like

807 2 74
cada momento, en cada persona los recuerdos no salen de la mente
755K 59.3K 64
Segunda temporada de MIA
Wattpad App - Unlock exclusive features