¿Qué estaba pensando cuando le dije que viniera esta noche a René?
Sinceramente, ni idea.
Pero el tono con el que había dicho "pensar sobre esta noche" me había dado escalofríos.
Y no precisamente de los malos.
Cada vez que pasaban las clases me ponía más nervioso, esto no era sano.
Tenía bastante claro que no íbamos a ir muy lejos, es decir, no me sentía preparado, era muy pronto.
Típico comentario de chica, pero es la verdad, los hombres también nos sentimos así a veces ¿sabéis?
En fin, sospechaba de Alex, ¿qué demonios habían hecho?
Que vale, él había dicho que no había pasado nada, pero aún así tenía curiosidad.
Y bastante.
Al principio, tenía la intención de dormir, pero con René al lado mío mio, reorganizando cada dos por tres la mesa resultaba bastante complicado.
Que la quería mucho, pero su problema con la limpieza a veces me ponía nervioso.
Nos estaban explicando el funcionamiento del centro, la clase estaba visiblemente tranquila en comparación al año anterior, por lo visto no habían pasado la segunda prueba de acceso, ya sabéis, por si estaban locos o no.
Mucha gente, mayormente nueva, se veía incómoda en la clase, probablemente sólo eran adolescentes que temían estar rodeados de locos agresivos, el año pasado había unos cuantos.
Pensé en René, no había vuelto a tener problemas con la esquizofrenia, me contó que en el psiquiátrico había perdido algunas veces el control, pero se la veía bastante tranquila.
Mis padres (ahora con razón), seguían mandando dinero, así que el comportamiento y las notas no eran un gran problema para mi.
Al parecer, al final de cada semana nos iban a dar 10£, según el comportamiento que tuviésemos nos descontarían la cantidad apropiada, la cafetería seguía siendo gratis, pero las tiendas, especialmente las de ropa, ahora que no era estrictamente obligatorio llevar uniforme, seguían costando dinero, aunque, por supuesto no eran baratas, o al menos no mucho.
Tocó el timbre que indicaba la hora de descanso, me estiré en el sitio mientras miraba a René, esperando a que terminara de guardar las cosas para ir a la clase de Alex y Megan.
En el patio simplemente hablamos de chorradas, Megan y Alex se quejaban cada vez que René y yo nos acercábamos más de la cuenta y así fuimos pasando el día.
*****************
Y llegó la noche.
René había ido a su cuarto a coger unas cosas después de cenar mientras yo ordenaba un poco mi habitación.
Porque a pesar de haber instalado todo ayer estaba hecho un desastre.
Me senté en mi cama esperando, revolviéndome el pelo cada dos por tres.
Hasta que llamaron a la puerta.
Me aclaré la garganta antes de responder.
-¿Si?
-¡Yo!
Me levanté para abrir la puerta repasando lo que llevaba puesto, chándal y camiseta blanca. Eso estaba bien ¿no?
Consideré dar media vuelta y cambiarme, pero no me iba a dar tiempo, cuando abrí la puerta, René también llevaba pijama y un peine y se había soltado la trenza.
Me aparté sonriendo para dejarla entrar.
René entró sentándose en mi cama a lo que yo me senté junto a ella.
-Bueno ¿quieres hacer algo? - Me apoyé en mis codos mientras ella se recostaba contra la pared.
-¿Un veo- veo? - Sugirió divertida.
-¿Veo- veo?
-Si... ya sabes... como aquella vez...- Fue enrojeciendo cada vez más, me incorporé apartándole el pelo de la cara y besando su sonrojada mejilla.
-Pues juguemos a un veo-veo. - Sonreí con picardía, éramos definitivamente una pareja muy rara, a veces tímidos, a veces atrevidos.
Personalmente me parecía la mezcla perfecta.
-Vale, yo empiezo. - Miré a mi alrededor buscando algo complicado. - Empieza por la letra E.
-Hey, eso no vale, no has empezado bien. - Hizo un mohín con los labios que atrajo mi mirada durante... bastante rato para mi pesar.
Solo salí de mi ensimismamiento con la suave risa de René.
Aparté la vista de repente, sentía que mis mejillas ardían.
-Veo- veo... - Empecé carraspeando.
-¿Qué ves? - Me miraba con los ojos entrecerrados, sonriendo.
-Una... cosita... - Nos miramos fijamente, sus ojos eran realmente bonitos.
-¿Que cosita es? - Agarró mi mano entrelazando nuestros dedos.
-Empieza por la letra E.
Comencé a jugar con su pulgar mientras ella examinaba la habitación.
-¿Escritorio?
-Noup. - Sonreí
Nos quedamos un rato en silencio que aproveché para admirarla mejor.
Llevaba una camiseta de manga larga blanca y mallas negras, su pelo suelto estaba echado hacia un lado, lo que me dejaba plena vista de su cuello.
-¿Edredón? Esto...¿Ryan? - Me miró sonrojada, había empezado a besar su cuello, el que, para mi sorpresa tenía un sabor dulzón.
-¿Hm? Fallaste...- Murmuré contra su piel.
-E-eh... ¿Esquina?
Me aparté de su cuello mirándola con un mohín, enfurruñado.
-Acertaste... - Susurré con desgana.
-Vale, me toca. - Susurró también. - Veo-veo.
-¿Qué ves? - Apoyé la mejilla en su hombro, estaba calentita.
-Una cosita... - Me acarició la cabeza.
-¿Qué cosita es?
-Empieza por la letra... S.
Apoyé la cabeza en su regazo mientras René seguía jugando con mi pelo.
-¿Sudadera? - No veía ninguna, pero probaba suerte.
-No... - Sonrió besando mi frente.
-Hummm... - No veía nada que empezara por S. - ¿Sombras?
-Es buena, pero no. - Rió en voz baja.
-Jo... pero no veo ninguna. - Me senté derecho con las piernas cruzadas mirando a mi alrededor. - ¿No estarás haciendo trampas? - Me acerqué mucho a ella para ver si hacía algún movimiento que la delatara.
-No... ¿te rindes?. - Sonrió, ninguno de los dos se apartó.
Suspiré con derrota, este juego no se me daba nada bien.
-Me rindo...- René se rió y me besó.
-Era "sonrojo". - Me guiñó un ojo.
-¡Pero yo no estoy sonrojado! - Dije con un tono de voz moderado.
René acarició mi cuello.
-Vale... puede que ahora si, pero no es justo. - Dije sonrojado.
-¿Por qué no es justo?
La besé, René me siguió y nos separamos jadeando en busca de aire.
-No era justo que yo fuera el único sonrojado. - Reí, pero mi risa fue interrumpida cuando René me volvió a besar.
Nos dimos pequeños besos cortos, mirándonos a los ojos y sonriendo.
-Tonto... - Dijo René sonriendo entre beso y beso.
-Te quiero. - Dije por respuesta.
René se separó y me miró a los ojos.
-Yo también te quiero. - Me dio un beso más profundo, más largo, que hizo que me mareara, me recordaba a nuestro primer beso, como si estuviera anestesiado, o como si fuera un sueño.
Pero el tacto de nuestras manos juntas, nuestras lenguas explorando la boca del otro, las pequeñas caricias que René me daba en el cuello...
Eran demasiado reales.
Cuando volví a abrir los ojos estaba encima de René, con una mano debajo de su camiseta acariciándole el costado.
Me paré en seco.
No íbamos a ir tan lejos tan pronto.
-¿Qué pasa? - René abrió los ojos mirándome confundida.
-Creo...- Tragué saliva. - Creo que es demasiado pronto para... ya sabes.
René no se movió, me miró incrédula.
-¿Estás diciendo que no quieres hacerlo conmigo? - Alzó una ceja.
-No, eso no es lo que quiero decir... quiero esperar un poco más...
René sonrió dándome a entender que no estaba enfadada.
Tampoco se apartó.
Me volvió a besar profundamente y coloqué las manos a sus costados, en parte para no aplastarla y en parte para controlarme a mi mismo.
Besé sus párpados cerrados arrastrando mis labios por su cuello donde dejé una marca.
Mi marca.
-Creo que es suficiente por hoy... - Sonreí desde arriba acariciándole la mejilla.
Me hizo un mohín, sin embargo luego sonrió.
Me tumbé a su lado, sin darle la espalda, ella hizo lo mismo.
No dejamos de tener las manos entrelazadas y nos miramos a los ojos.
-Te quiero, René. - Dije acariciando su costado con mi mano libre.
-Yo también te quiero, Ryan. - Susurró acariciándome el pelo.
Parte de la noche estuvimos hablando de lo primero que pensábamos, aunque no tuviera ninguna relación con lo que decía el otro, nos reíamos por cualquier cosa y nos besábamos largo rato.
No llegamos lejos, tampoco teníamos prisa, estábamos encerrados en un internado del cual era casi imposible salir, pero estábamos juntos.
Y en ese momento era lo único que importaba.
**********
Me desperté con la pierna de René en el estómago la mañana siguiente.
Un rayo de sol me daba directamente en la cara y me estaba dejando parcialmente ciego.
Cuando me removí para levantarme me fijé en que mi mano seguía agarrada a la de René.
Besé su dorso antes de soltarla y fijarme en el despertador.
Eran las 9.
Íbamos a llegar tarde.
Desperté a René corriendo, pero ella no tenía ropa suya en mi cuarto, saqué lo primero que vi en el armario y se lo pasé.
Con las prisas no nos habíamos fijado.
Alex y Megan estaban a cada lado de la puerta sonriendo.
Y con un móvil.
Esos gigantes hijos de puta nos habían grabado.
René, para mi sorpresa únicamente rió.
Lo que me hizo olvidar el horrible despertar y mis ganas de matar a Alex y Megan.
En parte.
-Vosotros... - Murmuré entre dientes.
——————————————————————-
N/A:
Bueeeeeeeeno, antes de nada, decir que lo sentimos mucho.
Somos un asco de personas por subir capítulo tarde.
Pero, entenderlo, por aquí andamos de exámenes y tal y no tenemos mucho tiempo.
Este capítulo os lo dejamos para que muráis un poquito de amor.
Y bueno, no tenemos nada que deciros esta vez, esperamos que tengáis una buena semana :3
Dejad un votito y un comentario :D <3
Ciaooo~~~