Despertador. Croqueta. Golpe. —¡Auch!— En ese momento, Claire pensó que el día no le iría bien, ¡cuán equivocada estaba! Bajó a desayunar sin ducharse o cambiarse. Y a su madre casi le da un paro cardíaco allí mismo. —¡Claire Zoe Dupont! ¡Sube a prepararte ahora mismo, o llegarás tarde! ¡Y no quieres llegar tarde el primer día!— ¿Ah qué no os lo he contado? Claire era franco-estadounidense. Y aún con eso, no vivía ni en Francia, ni en Estados Unidos. Vivía en Inglaterra, dado que a su padre le habían transferido por su trabajo. Y tenía que ser justo a mitad de curso.
Acababa de adaptarse a la vida en Zaragoza, España, cuando una carta de la compañía en la que su padre era ayudante de dirección llegó, una carta que haría que se mudasen de nuevo. La compañía Zach Technologies & Co. Había comenzado en un pequeño edificio de París, y poco a poco y con mucho esfuerzo y trabajo constante habían conseguido extenderse hasta tal punto de localizar edificios en otros países importantes y conseguir vender el producto en aquellos lugares. Su padre, según aquella carta, era “una pieza importantísima de la empresa” y sin él “la sede social en Inglaterra no sería capaz de funcionar correctamente”. Y así es como Claire acabó en Aston, un pueblo cerca de Birmingham, donde la sede estaba localizada.
—Ya voy mamá…— la joven dejó escapar un suspiró mientras arrastraba los pies hasta llegar a su habitación. Antes de entrar, decidió despertar a su maravillosa hermana que, como no, se había quedado dormida. Dio un par de puñetazos en su puerta y, a todo pulmón, gritó —¡Dominique, despiértate, que llegas tarde!— La verdad, Claire estaba bastante contenta de no tener que cambiarse de universidad a mitad del curso, si cambiarse en el instituto ya era bastante duro por el cambio de ritmo en las materias y diferente orden de contenidos, no quería imaginarse por lo que su rubia hermana iba a pasar. Primero de carrera, ingeniería bioquímica y te cambian a mitad de curso, ¡qué alegría, oye!
Tras asegurarse de que Nique estaba despierta y tenía tiempo suficiente, la pelirroja se metió a la ducha. Apenas pasó diez minutos dentro, y es que para eso, la pequeña de los Dupont era extremadamente rápida, no le gustaba para nada pasar tiempo debajo del agua al no ser que fuese buceando en natación. Rezaba porque hubiese equipo de natación en el nuevo instituto, aunque por si acaso, prefería no ilusionarse demasiado.
Salió del baño a la que cantaba una canción de su grupo favorito, que casualmente era de Inglaterra. The Vamps. —It might sound a little weird, It’s like I’ve known you for years— con el ánimo algo más elevado, abrió el armario y de él sacó un par de vaqueros claros y una camiseta básica blanca sobre la que después pondría un jersey beige con un mono ocupando la mayor parte de este. Después de cambiarse y secarse el pelo, se puso sus botas preferidas. Unas marrones que iban forradas de pelo sintético por dentro, lo cual las hacía especialmente calentitas. Pensó en hacerse una trenza, pero solo de pensarlo y tras ver que le quedaban quince minutos para llegar al instituto decidió cepillarse la cabellera que le llegaba a la altura del pecho y dejarla así sin más.
Cuando bajó, Dominique la esperaba en la entrada con las llaves del coche en la mano. —¿Tú que haces aquí todavía? ¿No tendrías que estar ya con la maleta en el coche, lista para irte a la universidad y volver para las vacaciones?— Solo de pensar que estaría tres meses sin ver a su hermana mayor, un nudo se le formaba en la boca del estómago. Tenían sus peleas. Es más, lo raro era que no estuviesen discutiendo, eran completamente diferentes, tanto física como psicológicamente. Una pelirroja, la otra rubia. Una de ojos marrones, la otra de ojos azul verdoso. Una bajita, la otra extremadamente alta. Una sarcástica, la otra incapaz de pillar los sarcasmos. Una desordenada, la otra ordenada. Una social, la otra algo antisocial. Y podría seguir así horas, pero terminaría por aburrirme hasta yo. —Me voy mañana. Ahora al coche, que no llegamos— y la más pequeña de las dos obedeció sin rechistar.
Llegaron al instituto con el tiempo justo. ¿Lo bueno? Tenía que pasar por el despacho de la directora Griffin a recoger su horario. Se despidió de Dom sacándole la lengua y guiñando un ojo, gesto que la más madura correspondió de igual manera, lo que consiguió sacarle una sonrisa a ambas. Tras perderse un par de veces con las explicaciones de varias personas, se topó con un dúo un tanto peculiar. Él era alto, seguramente rondando el uno noventa, de pelo oscuro como el carbón y ojos marrones. Ella treinta y seis centímetros más bajita que el chico, cabellera castaña clara rizada y muy, muy larga, de ojos azul cielo. Ambos parecían muy metidos en la… ¿discusión? Si es que puedes llamar discusión a una especie de pelea sobre si los fantasmas existen o no.
—Eh… Perdón, no quiero interrumpir pero… ¿podríais indicarme donde está el despacho de la directora?— Tardó un par de segundos antes de atreverse a preguntar, no quería que la alteración que ambos parecían tener encima como producto de la diferencia de opiniones en la que se encontraban fuese descargada en su contra. Por suerte, ambos sonrieron amablemente, como si la discusión nunca hubiese ocurrido. Le indicaron el camino, y cuando ya se estaba marchando, la chica de los ojos azules le gritó —¡Yo soy Sarah, y él Ed!— Claire sonrió ampliamente, tal vez Aston no estaba tan mal después de todo. —¡Claire! ¡Mi nombre es Claire!— contestó mientras agitaba la mano en señal de despedida.
Finalmente llegó y, al entrar, la chica notó que había en la sala otro chico. Extrañada, y pensando que había interrumpido algo, se sonrojó ligeramente antes de proceder a disculparse por la intromisión —Yo… Lo siento. Pensé que no habría nadie y pues, tengo que recoger el hor…— su intento de disculpa fue interrumpido por un ligero “no te preocupes Claire” de la directora. ¿Cómo sabía su nombre? Por alguna razón, prefería no preguntar. Con un movimiento de la mano Mrs. Griffin le indicó a la pelirroja que tomase asiento y esta, dudosa, hizo lo mandado.
—Bueno, señorita Dupont, este es Luke Woodgate. Será su guía durante su primera semana en esta institución. El señorito Woodgate tiene unas calificaciones que rayan la perfección, además de ser el capitán del equipo masculino de natación— Y ahí Claire desconectó. ¡Había equipo de natación! Bueno, la directora había dicho masculino, pero seguro que había también femenino, y si no, exigiría entrar en el masculino. Pero ella no se quedaba sin equipo de natación. Asintió con la cabeza cuando Griffin le preguntó si lo había entendido todo, aunque realmente no se había enterado de nada.
Salió de aquel despacho siguiendo a Luke y una vez fuera se permitió examinarle. Era alto, pero sin llegar a ser algo exagerado, le sacaría aproximadamente quince centímetros. El pelo rubio, de un rubio que se asemejaba al dorado y los ojos azules como el cielo. Feo no era, no.
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¡Hola! Bueno, pues aquí está el primer capítulo de New Life. Espero que os guste, y apreciaría mucho que dejaséis un comentario con vuestra opinión c:
Subiré capítulo cada quince días aproximadamente, pero teniendo en cuenta que tengo que compaginar el escribir con varias cosas más -como el estudio-, puede que algún día me retrase un poco más.
Dicho esto, ¡nos leemos en quince días!