—¿Ya estás lista? —preguntó acomodándose su traje, mientras la castaña daba un asentimiento—. Bien empecemos.
—Grabando en cinco, cuatro, tres, dos... —dio señal de comienzo.
—Mi nombre es Limario Kim, y bienvenidos otra vez a nuestro programa de "Increíble, pero posible". El día de hoy venimos con la gran historia de una maravillosa chica, la cual experimentó la traición y desarrolló traumas al descubrir a su mejor amiga, en quien creía que podía confiar ciegamente, se relacionaba de forma amorosa con el monstruo de su hermanastra —Jennie rodó los ojos por la exageración innecesaria de Lisa al describir la noticia—. Este es el caso de Lalisa Manobal, la chica más amada de la preparatoria, la girl crush de todas, la que te roba el sueño, la que-
—Ya entendimos Lisa, eres grandiosa, continúa por favor —interrumpió con sarcasmo y burla su hermana mayor, quien se encontraba observando todo apoyada desde el marco de la puerta junto a su mejor amiga.
Chaeyoung simplemente les sonrió mientras comía muy a gusto de sus papitas.
Jennie vestía un precioso vestido acompañado de unos tenis cómodos junto con una de sus sudaderas, la misma que le prestó en una de sus citas y nunca se lo devolvió. Sonrió fascinada, pero luego miró a su hermana y no pudo evitar estallar en una fuerte carcajada; Lisa, estaba vestida con el saco de su padre, un sombrero formal y un bigote falso pegado en su rostro.
—¡Jisoo!, ¡No interrumpas mi película! —le gritó lanzándole a la cara uno de su peluches que hacía de audiencia.
—¿Qué película? Solo estás jugando con la cámara favorita de papá y simulando que tienes un estudio, cuando solo son un montón de almohadas a un lado de peluches pintados —se burló—. Tienes 18 años, ya estás grandecita para esas cosas, ¿No?
—Es para nuestro proyecto de cinematografía —aclaró molesta— Y tengo el honor de informarte, que tu grandísma novia, también juega a ser parte de la obra —dijo señalando a la avergonzada castaña que sostenía la cámara.
—Si, pero ella es linda y sexy. Tú no, tú eres rara y fea —dijo besando fugazmente los labios de la castaña. Jennie sonrió bobamente, pero le soltó un manotazo bastante avergonzada cuando Jisoo llevó traviesa su mano a su trasero—. Oh mi hermosa Jendeuk, no te librarás de mí tan fácil —sonrió coqueta, pero esa sonrisa se esfumó cuando se percató de algo—. ¿E-Ese es el peluche que Jennie me regaló?
La castaña miró el objeto y apenas se dio cuenta de lo que Lisa le hizo a uno de sus obsequios más importantes.
—¡¿Quién te dio permiso de entrar a mi habitación?! —Jisoo reclamó al encontrar su peluche vestido y pintado de color verde.
—Ese, querida hermana, es tu personaje con el que a Jennie le toca besarse. Yo misma lo personifiqué —dijo orgullosa de su trabajo—. Realmente se parecen, ¿No? —juntó al peluche vestido de ogro hacia el furioso rostro de Jisoo para compararlos.
Rosé negó riendo sutilmente por las ocurrencias de su tonta, pero linda novia.
—¡Agh!, ¡Eres insoportable! —tomó el peluche— ¡Lo acabas de arruinar idiota!, ¡Esa pintura no se quita!
—¿Qué? —murmuró borrando su sonrisa de satisfacción espantada por lo que se venía.
No debió haber rayado con una carita feliz las almohadas de su madre.
—Es pintura de aceite, imbécil —le regañó.
—Oh no... —murmuró aterrada—. Jennie tus suegros nos matarán antes de que Jisoo pueda pedirte matrimonio —su hermana le golpeó con fuerza el hombro.
Lisa pudo jurar que si no fuera por el peluche que tenía, su hermana le dislocaba el hueso, pero se mostró indiferente para hacerle creer que no le dolió en lo más mínimo.
Regla 1 de Lalisa Manobal: nunca lucir débil frente a tu hermano cuando están en guerra.
Pero aquello irritó a la pelirroja por su falta de respeto y consideración, que se lanzó sobre ella para golpearla violentamente con su amado peluche.
—¡Ahhh!, ¡Ayuda, Jennie, Rosé!, ¡Me matan! —gritó desde el suelo tratando de protegerse con los brazos.
Rosé siguió comiendo de sus papitas observando la masacre de su mejor amiga hacia su novia, mientras que Jennie parecía pensar en alguna forma de hacer que esas dos dejaran de pelear de una buena vez.
—Tranquila Jichu, puedo comprarte otro si quieres —dijo abrazándola por la espalda para calmarla. Aquello funcionó pues Jisoo de inmediato dejo a Lisa para abrazar a Jennie y dejarla acurrucarse como tanto les gustaba.
—No es lo mismo Jendeukie. Me lo regalaste la vez que te declaré mis sentimientos y tú me correspondiste, fue la primera vez que nos besamos —murmuró triste, pero cambió su expresión al ver el lindo perrito pintado de verde y no pudo evitar gruñir— ¡Pero la imbécil de mi hermana lo arruinó!
—Hey, Chichyu, tranquila—la apretó un poco más fuerte, evitando que asesinara a su mejor amiga— Ya la mataré yo más tarde si eso quieres, pero por ahora necesito que esté viva porque es mi compañera de equipo y si se muere me pondrán un cero en la materia.
Jisoo rió por la argumentación tan cruel, pero aceptable de su novia.
—¿Dónde quedó nuestro código amigas sobre novias? —refunfuñó Lisa poniéndose de pie—. Pero claro, tenías que ser la Jennifer y te gusta comer pollo de- — se terminó arrepintiendo de lo que iba a decir por la mirada asesina de su mejor amiga—. Si me matas, tendrás que trabajar con tus acosadores y habrás perdido a tu mejor amiga, a la cual amas incondicionalmente —se fue a esconder detrás de Rosé.
Jisoo bufó. Ella también conocía al grupo de pretendientes de Jennie y no le agradaba para nada la idea de que alguna persona de ellos trabajara con su novia.
—Te dejaré vivir, solo hasta que terminen la preparatoria —dijo abrazando a Jennie, que le daba caricias por la espalda.
—Sabes Chichyu, no creo que logre sobrevivir hasta los finales —soltó una risita—. Recuerda que pintó los cojines de tu madre, hoy se nos muere.
Jisoo soltó una risa malévola que puso nerviosa la tailandesa. Lisa ya había perdido color y parecía fantasma. Pero cómo no asustarse, si su madre regañaba tan feo que te hacía llorar tan solo con la mirada.
—Tienes razón, hermosa.
—Aún no le han dicho a papá de su relación, si se llega a enterar de que sales con una de sus princesitas, será tu fin. En especial porque sales con su hija favorita —trató de extorsionar a su mejor amiga.
Jennie tragó nerviosa. En verdad se sentía aterrada por lo estricto que llegaba a ser el señor Kim, es por eso que aún no lo sabe, ni se lo han dicho.
A la castaña le daba miedo que el padre de Jisoo la viera como una distracción, mala influencia o insuficiente para salir de forma seria con la mayor de sus hijas. La única que lo sabía era su madre que lo había descubierto a la primera que las vio actuar raro.
—Ya no eres tan ruda, ¿No, Kim? —se burló la tailandesa.
—Deja en paz a Jendukie. ¿O quieres que le diga a la señora Park que eres tú quien sale con su hija?
Lisa volvió a perder su color horrorizada ante la idea de que su suegra se entere. Era incluso peor que su mismo padre.
—¡Rosie, ayúdame!, ¡Son dos contra una! —chilló.
La rubia asintió y dejó a un lado la bolsa de papitas finalmente vacía para abrazarla cariñosamente.
—No le hagas caso Lisa, solo buscan asustarte —refugió a su novia entre su pecho, sabiendo que con eso dejaría de hacer dramas y molestar a sus pobres amigas.
Y vaya que funcionó, porque Lisa se mantuvo un buen rato callada, hasta que Rosé rompió el abrazo luego de plantarle un beso en su grande frente.
—No molestáremos más para que puedas terminar tu asombrosa película.
Lisa sonrió nuevamente orgullosa, pero la fuerte carcajada de su hermanastra la puso a la defensiva, lista para contraatacar sus insultos.
—¿De dónde sacaste esa idea tan ridícula Lisa? —molestó jugando con el suave cabello de Jennie.
Pero Jennie bajó la cabeza avergonzada. Y ahora quien rió escandalosa fue Lisa.
—La idea fue del "imir di ti vidi", tonta —sonrió victoriosa al ver la expresión de espanto de Jisoo.
—¡Perdóname Nini!, No quise decir ridícula idea, quise decir, Lisa es ridícula, pero tú no, ni tus ideas. Todo de tí es grandioso y asombroso —se apresuró a decir nerviosa pensando que hizo sentir mal a su novia.
Jennie sonrió enternecida por su nerviosismo y asintió besando sus labios con mucho cariño.
—Está bien Jichu, sé que lo decías por tratarse de Lisa.
Jisoo sonrió y se dejó besar por los esponjosos labios de Jennie.
—Gobernada —se burló la tailandesa de su hermana mayor quien le mostró el dedo medio sin siquiera verla.
Estaba más concentrada en besar los labios de su novia.
—Iugh, luego se comen, ahora estamos ocupadas —las separó haciendo gruñir a ambas—. Vamos Jennifer, mientras más rápido terminemos más vacaciones tendremos.
La castaña suspiró, pero asintió.
—No es por nada Jichu, pero debemos terminar nuestro proyecto, así que vamos a continuar con nuestro trabajo —dijo tiernamente a su novia.
—¿Nos están echando? —preguntó ofendida.
—No —dijo Jennie.
—Sí —dijo Lisa.
Ambas amigas se miraron con el ceño fruncido.
—Están estorbando mucho —miró seria a Jisoo.
Rosé se cruzó de brazos mirando desafiante a la tailandesa, quien pensó mejor en elegir sus palabras.
—Quise decir, Rosie nunca estorba. Ella puede quedarse todo lo que quiera, incluso formar parte de mi obra maestra, pero tú —apuntó con su dedo a Jisoo—, no eres bienvenida.
La mayor bufó, restándole importancia.
—Vamos Jisoo, dejemos que mi novia termine de trabajar con su película —la australiana tuvo que tomar del brazo a Jisoo y se la llevó porque no se movía; la pelirroja seguía devorando con la mirada a Jennie.
Se fueron de ahí, no sin antes de que Jisoo atrapara un beso en el aire que Jennie le lanzó para luego llevarlo a sus labios y hacer lo mismo. Amabas sonrieron bobamente y difícilmente Rosé logró sacar a su amiga de la sala.
—Voy a vomitarte encima, si te vuelvo a ver hacer eso de nuevo —dijo seriamente, fingiendo tener arcadas.
Jennie rodó los ojos y la presionó para que continuaran grabando su proyecto.
—¿Podemos comenzar ya? —preguntó impaciente con la cámara lista. Lisa asintió— De acuerdo, empezamos en... cinco, cuatro, tres, do-
—Ufff... Ya viste lo bien que se ve mi novia sosteniendo así la cámara —se oyó una voz detrás de la puerta.
—Debo admitirlo, se ve muy profesional —concordó su mejor amiga.
Lisa apretó los puños molesta, mientras escuchaba a su hermana mayor y a su novia alimentar el ego de su mejor amiga.
—¡Jisoo! —gritó Lisa.
—¿Qué?
—¡Ya no interrumpas!
—Lo siento, es que olvidé algo y no pude evitar mirar lo increíble que se ve Jendeuk con esa vestimenta. Bueno, mi novia siempre se ve bien con todo lo que usa.
—Gracias Jichu —fue a plantarle un besito en sus labios, logrando sacarle una sonrisa boba a la mayor— Pero Lisa tiene razón, en verdad necesitamos terminar esta película —dijo entendiendo el desespero de su mejor amiga.
—Sí, lo siento Jendeuk. Ya me voy.
Pero Jennie supo que su novia y Rosé querían algo. Por eso seguían ahí y no se iban.
—Jichu.
—¿Si, bebé?
—¿Qué tienes ahí? —preguntó señalando detrás de su espalda.
—Son pelucas —se apresuró a decir Rosé.
—¿Pelucas? —preguntó confundida Lisa.
—Es que queremos actuar con ustedes.
—¿Quieren salir en nuestra película? —preguntó Jennie bastante sorprendida.
—Así es, Jendeukie.
—Oh, seguro. Será mucho mejor besarte que besar a un peluche, así que sí. No hay pro-
—¡NO! —gritó Lisa sobresaltando a todas— Eso si que no. Rosie Pooh puede salir sin problema, pero tú, adiós.
Jisoo ignoró a su hermana y fue a ponerle ojitos de cachorro a su novia, Jennie no se pudo resistir y miró a Lisa con seriedad.
—Si Jisoo no sale, tampoco Rosé —amenazó.
Lisa abrió la boca con la intención de decirle algo, pero su fría mirada le hizo saber que lo mejor era no hacerlo.
—Bien —dijo fastidiada—, pero solo acepto para que mi linda Rosita salga.
La rubia más alta sonrió enternecida y le besó la mejilla mientras la abrazaba.
Después de eso, las mayores se pusieron detrás de Jennie para que Lisa volviera a su papel y pudieran grabar la introducción, que era la primer toma de su película.
—Bien, empezamos en... cinco, cuatro, tres, do-
—Dejen de violar a Jennie con la mirada, enfermas —gruñó molesta ante la idea de que su novia estuviese viendo a otra chica.
Jennie rodó los ojos por la interrupción constante, comenzando a cuestionarse si fue buena idea grabar en casa de Lisa.
—No estamos vio... Espera, ¿Estás mirando a mi novia? —preguntó volteando a ver a la rubia.
—Claro que no, simplemente estaba pensando en comida, es todo —dijo mirando hacia su bolsita de papas vacía—. Debería dejar de meterles tanto aire y meterle más papas —bufó inconforme.
No podía creer que gastara tanto dinero en esos adictivos productos, eran más aire que otra cosa.
—Oigan chicas, en verdad, necesitamos concentrarnos —dijo Jennie un poco cansada.
—Sí, lo sentimos —dijeron las más grandes.
Jennie asintió y se quitó la sudadera porque empezaba a hacer calor en la sala y la sudadera de Jisoo que traía era muy cálida. Inevitablemente, la mayor suspiró soñadora mientras que Lisa bufó esperando a que Jennie volviera a tomar la cámara.
—Ok, empezamos... Ahora —indicó está vez sin hacer la cuenta regresiva para comenzar a grabar la narración.
—Bueno chicos, vayamos desde el principio de esta historia, cuando mi madre se casó con el padre de Jisoo y ambas se volvieron una sola familia...