Alöise
El verano no era, ni de lejos, mi época favorita del año. Calor, mucha gente y demasiado tiempo que pasar sola en casa. Aún así,mi momento favorito del año ocurría siempre al comienzo de este. Daphne, mi prima, que también ocupaba el rol de mi mejor amiga, venía a París sólo para verme.
Era la única vez que tenía permitido verla en todo el año, el único momento en el que la soledad se evaporaba y se veía sustituida por pura felicidad.Para mi sorpresa, este año no iba a ser así.
Tras "el incidente" esperaba no volver a ver la luz del sol en mucho, mucho tiempo: tutores en casa, paseos acompañada , vigilancia las 24 horas diarias... Un infierno. Pero, para mi sorpresa, mis padres habían recapacitado y tomado la decisión de enviarme lejos, a las cálidas playas de Los Ángeles con Daphne. No porque confiaran en ella, supongo que no querían tener que pagarme guardaespaldas a todas horas.
Antes de darles la posibilidad de cambiar de opinión, hice las maletas y , al haber sido expulsada del instituto dos meses antes de los exámenes finales, pude poner rumbo al oeste antes de que Daphne hubiera acabado el curso.
Nadie me acompañó en el viaje, pero en el aeropuerto me esperaba Samantha, la persona más maravillosa del mundo. Su pelo ceniza, recogido en una coleta, enmarcaba su rostro, cubierto de las suaves arrugas que en vez de años contaban cada una de sus risas. Sus grandes ojos del color de la hierba primaveral no se despegaron de mí hasta que por fin me tuvo entre sus brazos.
-- No sabes lo preocupados que nos tenías a todos, cariño. ¡Mírate! ¿Qué pasa, en ese instituto de pijos no os daban de comer? Ya verás, hoy mismo cenarás tu plato favorito. ¡Qué contenta se pondrá Daphne! No sabes cuanto te echa de menos...-- Aquí estaba la tía que tanto echaba de menos, cuando empezaba a hablar no había manera de callarla. Y eso me gustaba, era mucho mejor que el sonido atronador de un silencio absoluto.
Samantha consiguió convertir los 20 minutos que tardamos en llegar a su pequeño chalet en Santa Mónica en 5 minutos. Me puso al día de todo lo que había pasado en los últimos tres meses.. Al parecer, la zorra de Daphne había olvidado mencionar que tenía nuevo novio. Seguramente pensaba que no durarían tanto como para tener que presentarlo.
A diferencia de mis padres, Samantha no disfrutaba del gusto por lo clásico, por lo que eligió un chalet de tamaño moderado en una de las zonas más cercanas a Venice Beach. No era gigantesco pero sí lujoso. Era completamente blanco y de piedra por fuera, desde donde se podían apreciar gigantescos ventanales. El interior, por supuesto, no se quedaba atrás. Salones y cocinas abiertas, blancos y detalles en madera color ceniza que complementaban perfectamente, una piscina amplia, rodeada de tantos tipos de vegetación distintos que no sabías muy bien en qué zona del mundo estabas situado.. Muy diferente a mi clásico apartamento con vistas a la Torre Eiffel.
Hacía muchos años que no visitaba los Ángeles, estaba todo tan cambiado que no podía quedarme ni un minuto quieta. Tenía mucho que explorar, muchas cosas por hacer. Daphne no salía de clase hasta dentro de dos horas, así que decidí darme un paseo rápido para darle una sorpresa cuando saliese. Ella pensaba que llegaría en dos días, pero yo había preferido ir todo el verano, no quería perder ni un solo día.
Samantha me dijo que el instituto estaba solo a un par de manzanas de aquí, por lo que tendría tiempo de dar un paseo por la playa antes.
Cómo había echado de menos el mar. Sin duda, era mi lugar favorito en todo el mundo. Cuando estaba a punto de llegar a la orilla, caí en la cuenta de que iba a empapar los zapatos y decidí quitármelos.
No había tenido tiempo de cambiarme desde que salí de París por lo que llevaba la horrorosa ropa que mamá me obligaba a ponerme. La camisa, a pesar de ser fina, me estaba acalorando demasiado. Y la parte de abajo no era mejor: una falda de cuadros. No me malinterpretéis, la ropa no era fea. Pero no encajaba ni un poquito con mi personalidad. Más bien parecía recién sacada de un internado. Aunque con la falda más corta, eso sí,
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Viajar al Fin del Mundo
RomanceBienvenido, has llegado dónde las chicas buenas mueren. Cuando la única persona que seguía teniendo esperanzas en él se marchó, Bradley quedó hundido, lo poco que quedaba de su verdadero ser se evaporó, como si nunca hubiera existido. Tras meses sum...
