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Si me toca esperarte, lo haré y no desvaneceré con las horas. Y aunque llegue alguien más si no te pueda hablar es igual que estar sola. Se qué me costará ver que al final voy a ser yo quién termine herida. Pero debo entender que en las guerras de amor siempre hay balas perdidas.

Ella nunca pensó que esas serían sus últimas palabras para él, se fue y nunca volvió.

Habían pasado cinco años desde esa última vez en la que se vieron. Fue muy doloroso para ella ver aquellas noticias en donde salía con alguien más, al igual que aquellas entrevistas en donde decía "es el amor de mi vida, nunca había sentido esto que siento por ella"

-Danna.-Habla Georgina.

-Perdón, ¿qué decías?

-Iremos al club está noche y no aceptamos un no como respuesta.-Danna río y asintió.

La noche calló rápidamente y luego de arreglarse junto a las chicas se fueron, el viaje no fue muy largo y su entrada no se hizo esperar.

Cuando por fin estaban dentro comenzaron a bailar, luego de tomar y reír sin control, hacía mucho tiempo que no se divertía así.

De un momento a otro lo vio y sintió su cuerpo arder. Desde lo lejos ella podía sentir su mirada, pero decidió ignorar aquel sentimiento y dejarlo ir.

-No es nada.-Susurró y continuó bailando.

Media hora después se dirigió a la barra y pidió su trago favorito.

-Al fin nos conocemos.-Dijeron y ella volteó a ver de quién se trataba.

-Desgraciadamente.-Le sonrió hipócritamente a la chica que estaba a su lado.

-No me digas que a pesar de todos estos años aún lo amas, por favor.-Danna se limitó a responder, cuando su trago fue entregado le dio un sorbo y luego habló.

-Solo esperó que algún día ninguna mujer te lo quité, así como tú lo hiciste conmigo. No sabes lo que es perder a la persona que más amas en la vida, es como si te enterraran viva.-Sintió sus ojos arder, pero no permitió que ni una sola lágrima saliera de sus ojos. Aquella chica, sin embargo se sintió un poco apenada. No se imaginaba una vida sin Jorge, ese era el efecto que él tenía en las mujeres.Danna caminó sin rumbo alguno chocandose así con un pecho.-Lo siento.-Al alzar la vista lo vio.-¡Miguel!-Alzó un poco su voz y lo abrazó.-¡Por dios,que haces aquí!

-Ya sabes,los placeres de Madrid.-Río.-¿Y tú?

-Gira y viene a ver a las chicas-Dijo sonriente.-Ven, vamos a bailar y así nos ponemos al día.Ambos comenzaron a bailar, reír y a tomar, uno que otro abrazo se dio y hasta acercamiento de rostros.

-¿No has sabido nada de él?

-Está aquí.-Le dijo al oído.-Pero no lo he visto más.

-¿Te ha visto?-Preguntó.

-No lo sé, pero prefiero no saberlo.Su baile continuó hasta que ambos se cansaron.-Voy a tomar un poco de aire.-Dijo Danna riéndose.Miguel insistió en acompañarla, pero ella le aseguró que volvería pronto. Pasó entre tanta gente y después de un rato llegó afuera. Respiró aire puro y sonrió al recordar.

-Así que...tú y Miguel.-Dijo una voz ronca a sus espaldas.-Acercó su cuerpo al de ella y colocó el cabello rubio hacia a un lado para tener accesibilidad a su cuello, depositó un beso y Danna cerró sus ojos.-No estuve tan equivocado entonces cuando los vi salir juntos.

-Eso es algo a ti no te interesa y menos después de todos estos años.-Dijo aún sin voltearse.

-Mírame a los ojos.-Demandó. Danna no le hizo caso.

Away From YouDonde viven las historias. Descúbrelo ahora