Prólogo:

5 0 0
                                        

Junio del 2005.

La vida en "Ciudad escasa" era tranquila, a pesar de tener más de 3.000.000 de habitantes, muy pocas veces sucedía alguna tragedia fuera causada por alguna persona u animal, o causada por la naturaleza. Los pueblos y lugares cercanos envidiaban la paz y el aire puro que se respiraba aquí, la mayoría de los habitantes se componía de

Fursonas carnívoras, luego las presas y por último los humanos; pienso que a veces la

Tranquilas calles aburren, pienso que todo en exceso es malo, no digo que quiero que ocurran asesinatos o algo que le vaya costar caro a alguien, pero que de vez en cuando alguien arme un alboroto o algo parecido... en fin, ya me he acostumbrado a vivir así.

Estudio en la universidad un poco de informática, y al mismo tiempo veo un curso para dibujantes con experiencia, también me gusta ir al gimnasio o pasarme las tardes leyendo los libro de "Gina Leorio" la más buscada escritora en el mundo. Mi día siempre empieza igual, me levanto, me doy una ducha rápida, salgo y acomodo solo las sabanas mientras veo el sol salir y los rayos de luz alumbrando toda mi habitación, esperar a que Hatto, mi hermano menor grite en la puerta "apresúrate" y luego bajar a desayunar o husmear el refrigerador; aunque hoy en particular todo cambio, un fuerte sonido retumbo justo a mi lado y luego una extraña vibración, era mi teléfono alguien llamaba, tantee un poco en la mesa de noche tumbando algunas cosas de allí, hasta que lo conseguí, lo agarre y procedí a ver quién llamaba a esta hora de la mañana, y pues como imagine, era Zeed, dude en contestarle la verdad aun moría de sueño, pero sabía que si no lo hacía al llegar a la universidad me tocaba escuchar sus quejas e insultos, así que conteste algo titubeante.

-¡halo! –dije con un tono algo molesto-

-¿Hotake? ¿En serio estas despierto? –Dice con algunas risas de fondo-

-sí, será porque alguien sin vida propia me jode la paciencia a las 6 de la mañana. –Dije riendo un poco, para no parecer malvado, pero en realidad estaba molesto-

-vamos, a esta hora todo el mundo está despierto...

-pues no soy todo el mundo –afirme- bueno, ¿y qué quieres?

-bueno disculpa, -ríe- puedes venir ya a mi casa, de aquí nos iremos a la universidad.

-¿y para que quieres que vaya a tu casa? ¿Acaso quieres que estemos a solas en tu habitación? –reí con un toque pícaro-

-no, solo quiero ver a mi mejor... -responde sin ningún tipo de gesto, como si mi chiste no fuera hecho efecto- ¿Hotake? ...

Ya para entonces había colgado, me acurruque entre mi cálida cama y me enrolle entre las sabanas, tratando de volver a conciliar el sueño, pero como siempre, una vez que me levanto se me hace difícil dormir de nuevo, sea la hora que sea; y además, me sentía un poco mal por haberle colgado a Zeed, esa hiena juguetona, con pelaje largo y muy cuidado, delgado cuerpo y mediana estatura, con esos ojos terroríficos que las caracterizaba, siempre había sido bueno conmigo, él fue el primero que acepto mi amistad y la verdad es que el me agrada mucho... así que decidí a levantarme y cumplir su petición, por más fastidiosa que fuera; me levante de la exquisita cama la cual lloraba a gritos que yo volviera allí, aunque creo que era al revés, fue tambaleándome por toda la casa, parecía ciertamente un zombi.

No tarde mucho en arreglarme, siempre me duchaba rápido y me vestía muy deprisa, y aunque en mis días cotidianos nadie me esperaba pues yo igual lo hacía, trate de bajar en silencio las escaleras, para que mi madre no se preocupara en bajar, pensé que eso sería imposible ya que ella se despierta con un mínimo sonido, así provenga del otro lado del mundo; pero ciertamente lo logre, o al menos eso creo, al llegar abajo lance todo lo que me llevaría, ósea mi mochila, con los libros de informática, mi pc, y mis cuadernos de apuntes, y como nunca puede faltar mi mini block de dibujo, la coloque con cuidado en el sofá del salón, no quería que mi pc se dañara, camine a la ventana y vistee el cielo, no estaba nublado pero tampoco soleado, pocas nubes flotaban en el inmenso mar, y grandes rayos de luz salían entre ellas, vi abajo hacia la calle desde nuestro piso, ya que vivimos en unos edificios cercanos al centro de la ciudad, en el piso 6 de 14. No parecía haber mucho tránsito a esa hora, así que posiblemente me decidiría hoy irme en mi bici, suspire un poco y estire mi cuerpo un poco musculoso, no podía presumir musculo pero si altura, ya que herede la altura de papá, un sonido un tanto extraño me asusto, había sido como si una olla hubiese chocado contra el piso, lo más extraño del asunto es que provenía de la cocina, no podía ser posible, no logre mi objetivo, mi madre si me escucho bajar y se levantó a hacerme el desayuno, camine hacia la cocina, pero confieso que no tenía ni una pisca de miedo, entre como si nada y vi el refrigerador abierto, la olla aún seguía en el suelo y las luces estaban todas encendidas, ya con eso tenía una pista de quien podría ser, Hatto mi hermano menor, así que me acerque al apagador y apague las luces y apenas la cocina quedo un poco oscura se escuchó un grito, mi hermano salió exaltado de la nevera, llevaba dos panes en sus manos que pronto los había soltado en alguna parte del susto...

-¿oye que tienes? –Reí a carcajadas, la verdad me encantaba molestarlo con su temor a la oscuridad-

-idiota... -se acerca a mí con varias lágrimas en los ojos, la boca llena de mermelada y un corazón que estaba agitado, me comenzó a golpear la barriga ya que no llegaba más arriba-

-seguí riendo- vamos, no es mi culpa que te levantes a esta hora a husmear la nevera.

-pues si –me sigue pegando- ¿porque siempre me haces lo mismo?

-veras que en una de estas olvidas tu miedo, llorón... -lo veo y le acaricio la cabeza-

-¡no me digas así! –Se voltea y se cruza de brazos- oye, ¿A dónde vas?

-el fastidioso de Zeed me llamo, quiere que vaya a su casa. –Me acerco al refrigerador y agarro una taza con frutas-

-¿Qué, son novios? –hace una risa burlona-

-no, nada de eso. –Dije serio, ya que si me ponía a contestarle con algún gesto raro me fastidiaría con eso todo el año- ¿y tú no iras a clases?

-sí, solo que tenía hambre. –Se acerca a la puerta- me voy a mi habitación.

-ok, llorón... -rio un poco-

-¡JA JA! –Se va, prendiendo las luces a medida que pasaba por las habitaciones-

Hatto siempre había sido mi más tierno hermano, y en realidad el único, pero como todo hermano me gustaba molestarlo y hacerle llorar, él era un lobito siberiano, muy peludo y chiquito, con grandes y puntiagudas orejas, y era algo rellenito. Vi mi teléfono y ya tenía 100 mensajes y notificaciones en las redes, varios mensajes de papá, que no vive con nosotros pero siempre estaba allí, pendiente de sus hijos, y como 7 mensajes de Zeed, no me hacía falta revisarlos para saber que decían, ya lo conocía lo bastante bien para saber que me escribía para que pasara por la cafetería y le llevara un expresso con crema batida; yo seguía comiéndome las frutas que mamá siempre dejaba picadas y reservadas para mí.

Termine de comer, recogí mi bolso y Salí al garaje a buscar mi bici, por suerte la pude encontrar entre ese desorden; le sacudí el polvo y la saque, la verdad ya la quería sacar a pasear pero desde que la tengo el clima a sido pésimo para ir en bici, aun recordaba cómo manejar, como dicen "lo que uno aprende bien, nunca se olvida"

SucesosCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang