-¿Dan, estás seguro que este será nuestro último show?- me preguntó Rebeca, mientras yo estaba en mi silla frente al espejo de cristales rotos.
Rebeca se agacho para apollar sus manos en mis rodillas y mirarme desde abajo para buscar mi atención, tenia una mirada de alegría nerviosa, al mismo tiempo que yo sabía que el miedo la inundaba al igual que a todos en los camerinos, pero era algo que debíamos hacer. Todo sea por Laila.
La oí preguntar a pesar del ruido... Su voz tímida y dulce era algo pequeño entre tanto escandalo, además que se hacia más lejana a cada segundo mientras me adentraba en mis pensamientos.
De pronto mis ojos quedaron fijos, admiraba la nada en un limbo de recuerdos.
A pesar que ella estaba allí, aquí conmigo en busca de una respuesta, temía con toda mi alma contestarle, luego de ser como hermanos y estar juntos en todo no quisiera que estuviera aquí, es mi plan para acabar con esto, no el de ella ¡No debería estar aquí!
Trague fuerte y suspire, vi mi rostro reflejado en los trozos de vidrio reunidos por mí, era un ejemplo de como término mi interior.
-¿Dan?- Dijo volteando hacia mi reflejo distorsionado en el espejo tratando de ver que observaban mis ojos.
Al ver sus ojos marrones, sonreí, levemente esa alegría se esfumó con cierto pesar por la hora que se acercaba, me volteé hacia ella, la mire directo a los ojos colocando las manos aún desnudas sobre las suyas en señal de calma y dije:
-Sí pequeña, sera nuestro ultimo show. Mi pequeño caracol y yo una vez mas- sino fuera el jefe de toda esta mierda en ese momento me hubiera permitido llorar aunque fuera una sola lágrima mientras veía su cabello castaño. Mi mano bajaba por su rostro y ambos sonreíamos pesadamente al juntar nuestras cabezas al igual que dos ciervos en él bosque.
-Es hora- apretó mis manos y se tenso. Yo hice lo mismo.
-Debemos continuar, vamos- dijo Rebeca, levantándose liberando sus manos de mi agarre. Tiene un toque suave. Con una sonrisa tan positiva como la de un mesías que cumpliría su misión, la frente en alto; me inspiro a saber como terminaría él número.
Me levante de mi asiento cogiendo de las manos de nuevo. Asentí a sus palabras con la cabeza para demostrar que estaba de acuerdo. Inhalando aire cogimos fuerzas para continuar y al momento de suspirar llame al resto del grupo con un brazo que alce en señal de victoria y pregunte:
-¿Todo listo?
-Sí señor Danser- dijeron todos al unisono como en una bella orquesta.
-Todo lo que hemos pasado para llegar hasta este punto crucial, es hora del fin, un ultimo danse su sang.
Todo tomo un aire sombrío pero...
-¡DANSE du sang!- grito mi pequeño caracol un poco nerviosa mirando la reacción de nuestros compañeros al verla.
La miramos, ebozamos una sonrisa y gritamos todos juntos:
-DANSE DU SANG! ¡DANSE DU SANG! ¡DANSE DU SANG!- con puños, la euforia, miedo en él ambiente comenzaron a retumbar los tambores del primer pasaje que compuse.
Un sonido de guerra que con llamaba con voces de venganza o liberación de nuestro pasado. Salimos corriendo al ritmo del compás. Una trompeta sonó:
-Tan TAAAAAAAAAN TARARAAN. Tan TAAAAAAAAN TARIRAAN.
Las telas rojas se esfumaron de nuestro camino cono si nos esperará él escenario.
Es hora de las artes oscuras pensé... Es hora de brillar.
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Ultimo show. Diario de un bailarín.
Random-Las artes fueron algo especial para mi, hasta que me torturaron con ellas... ¡Ojala nunca hubiera bailado en ese espectáculo! Seguir un sueño... Ja, seguir un infierno mejor de decir ese dicho. Este es él pensamiento continuo de Danser Du Sang o...
