Chapter 1

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Un rayo de luz entro por el ventanal, lentamente sus ojos cansados se abrieron e hicieron contacto con el sol. Sus ventanas estaban abiertas y las cortinas a los costados adornaban el marco haciendo que luciera una vista digna de una película. Un suspiro salió de sus labios, otro día más, la misma rutina y el mismo sufrimiento.

Era igual a todos los años y lo peor, él no podía hacer nada al respecto, era como si su mente no reaccionara a todo lo que estaba viviendo. Sus ojos se fueron adaptando a la tenue luz del sol, era hora de levantarse. Inconscientemente soltó otro suspiro, no quería vivir lo mismo de siempre, no este día, no en su cumpleaños. En realidad no le importaba el día que había nacido, lo consideraba el peor error que su madre había cometido ya que si no hubiera nacido no estaría viviendo esta mierda de vida si es que puede considerarse una "vida".

Pero...

Necesitaba un descanso, solo un día, un momento, era lo único que pedía. ¿Era tan complicado? El mismo conocía la respuesta. Una amarga sonrisa apareció en su rostro. Ni siquiera sabía a quién le pedía eso. ¿A Dios? , ¿ Al dios que lo odiaba por ser homosexual?

Porque si, Dios odiaba a los homosexuales o al menos a este homosexual. De hecho todo lo que le pasaba era su culpa, ¿De quién más? El mismo se había encargado de mostrarle que su vida no era más que un castigo por ser lo que es . Por aceptar lo que le hacía feliz. Había descubierto su orientación sexual a temprana edad con su mejor amigo y este era el precio.

¡Libardo! ¿Estás ahí? - una voz chillona se oyó por todo el cuarto

¿Liba? – esta vez fue casi en un susurro

Un llanto se escuchó proveniente del armario, caminó lentamente hasta llegar hacia aquel lugar, lo que se encontró le destrozo el corazón al pequeño. El pequeño Liba abrazaba fuertemente sus piernas con sus brazos haciendo señal de protección mientras gruesas lagrimas caían de sus ojos para depositarse en su regazo. Tenía puesto un sweater de lana color besh y un buzo blanco con rayas negras a los costados, sus pies se encontraban desnudos y los dedos de estos se contraían a causa del frío.

L-Li – fue lo único que pudo decir, esa escena era tan deprimente y mirarlo tan vulnerable hizo que un nuevo sentimiento creciera en su interior, no era lastima o pena, era algo más, algo que lo obligaba a protegerlo, a querer que nadie más lo lastimara, encerrarlo en una cajita de cristal para que no vuelva a sentir dolor ni sufrimiento. Él no lo merecía, no una criatura tan noble y dulce como lo era Libardo, una criatura que no había hecho nada contra el mundo ni contra una persona. Una criatura que era capaz de sacrificar todo lo que tenía por el bienestar de otra persona porque... así era Libardo, un ángel al que le negaron el pase al cielo, era una flor entre hojas marchitas, una criatura capaz de cambiarte el estado de ánimo con solo una sonrisa. Él era...



Se acercó más al armario y se colocó en cuclillas, estaban frente a frente. Libardo yacía recostado, colocando sus manos en la superficie del armario hizo un intento en deslizarse para quedar en la misma altura que su amigo pero la mano de este lo freno antes de hacer cualquier movimiento. Su mano bajo por el brazo del menor hasta llegar a la mano de este. Libardo se sonrojo por tal contacto pero no duro mucho, como si hubiera recordado algo, agacho la cabeza y retiro la mano encerrándola con la otra.

N-No hagas eso- le dijo con la voz quebrada

Pero, porque? Y-Yo, no lo entiendo

El silencio reinaba en el cuarto, solo se escuchaban sus respiraciones.

Dime algo, por favor, lo que sea, lo entenderé.

N-No puedo

¿Porque? Sabes que puedes confiar en mí.

S-Si pero, es que - sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente amenazando con volver a escuchar el doloroso llanto.

Libardo - le dijo con la voz a punto de quebrarse, ya no podía mantenerse fuerte, ver a Libardo en ese estado lo estaba matando por dentro y ni siquiera podía ayudarlo porque no sabía la razón.

Libardo- dijo reprimiendo las lágrimas, por favor, solo...

¡SIENTO ALGO POR LOS HOMBRES! ¿¡OK!? – abrió sus ojos como si estuviera procesando lo que había dicho.

- D-Disculpa... yo, enserio lo lamento no quería desquitarme contigo, lo lamento, lo lamento dijo dejando caer las lágrimas y apoyando su cuerpo contra la del otro.

Está bien Liba, déjalo salir.

Es que... Estoy tan confundido, a mí no me deberían gustar los hombres, está mal.

No está mal, está bien, todo está bien Liba, tranquilo, ya estoy aquí, estoy aquí le dijo apartándolo un poco para poder ver sus rostros.

Estoy aquí

Al ver la cara de Libardo le ofreció una sonrisa, su mejillas estaban rojas al igual que su nariz, sus manos colgaban de los hombros de este haciendo que la columna del otro se encorve para quedar a un nivel similar al de Libardo. Las lágrimas que antes se encontraban fluyendo con total libertad ahora ya secas formaban un patrón casi imperceptible.

Si, estas aquí - dijo en un suspiro

Y siempre lo estaré para ti

Te quiero


Fin del Flashback

No se había dado cuenta que había cerrado sus ojos, ese era su escape, recuerdos, memorias que no se borrarían porque él no lo permitiría. Una sonrisa broto de sus labios. Estos se abrieron y delicadamente pronunciaron el nombre de su tan entrañable amigo.

Either (Eider)



Así era Libardo, un ángel al que le negaron el pase al cielo, era una flor entre hojas marchitas, una criatura capaz de cambiarte el estado de ánimo con solo una sonrisa. Él era...

Él era luz pero – soltó un suspiro



















era mi luz.



LIEANISMOREREALTHATME




















white wireWhere stories live. Discover now