...Si su única protección caía no tendrían manera de pelear contra Belial pero sí con su ejército Oscuro y eso le daría tiempo valioso al pueblo de huir, una oportunidad de escapar de una muerte segura.
Otro rayo impactó provocando una onda visible en la cúpula, reflejando cada color en ella, el escudo se dañaba con cada golpe que recibía. Belial hizo una señal para que se acercará a él. Jade salió de entre las sombras que hacían los árboles, su pueblo de nuevo la veía, no era la que conocían; esa Jade parecía estar llena de oscuridad. Sus grandes cuernos atraían la atención, curvados y oscuros resaltando debido a su blanca cabellera que caía sobre sus hombros y rostro sin cubrir del todo la venda sobre sus ojos. Mientras se acercaba creo rayos en sus manos y dedos, se detuvo a unos metros de Belial y los lanzó sin piedad contra el escudo. Rayos de un azul tan brillante y casi cegador que incluso producían el mismo fuerte sonido que se escuchaba en las tormentas, líneas rectas conectadas entre sí como una telaraña de luz destructiva se estrellaron contra el escudo por varios segundos, segundo que parecieron ser eternos para quienes estaban dentro y observaban anonadados a su reina, sabían que era controlada por el demonio, pero era duro verla de esa manera.
Reagan y Soren la vieron caminar hacia el escudo hasta poder tocarlo con sus manos y sin detener su fuerza destructiva, sus respiraciones se agitaron aún más al notar las pequeñas grietas que comenzaban a crearse. Se colocaron frente a ella, parecía susurrar algo y entonces lo entendieron; terminaba con el escudo ayudada de un hechizo y si lograba conjurarlo estarían todos perdidos.
—¡JADE! —gritaban y golpeaban el muro invisible —¡Detente! —aun siendo su reina y amiga no podían permitir que entrara, nadie ahí podría contra un Puro y mucho menos contra uno oscuro.
Reagan rogaba por qué su amiga la escuchara. Soren creo en sus manos una esfera de luz, quizás no funcionaría pero debía intentarlo y sin problema acercó sus manos hasta ella cruzando el muro para que la luz la tocara, al hacerlo Jade retrocedió unos pasos cayendo de rodillas, Belial enfureció.
El demonio soltó un gritó de frustración al mismo tiempo que comenzaba a sentir aquel golpe, lo que Jade sufría él también; esa era una de las consecuencias de poseer a un Puro. Fúrico tomó a varios de los Nefilims que aún buscaban la manera de entrar luego de su llegada, absorbió no solo la energía de cada uno de ellos también su vida dejando sus cuerpos tirados como si no fuesen nada, la gente comenzó a retroceder, el temor a que lograra su cometido se hacia más y más real al ver como reunía su poder recién adquirido listo para destruirlos.
El Capitán Rodd desvió la mirada del demonio a Jade que aún en el suelo quitaba de sus ojos aquella venda que la cegaba, tosía como si se ahogara con algo; ella se levantó con dificultad pero con la mirada fija en Belial. Rodd sin darse cuenta comenzó a dirigirse hacia su reina, se veía cansada pero sobre todo enojada, antes de que el demonio volviera a atacar ella dirigió sus rayos a él lanzándolo lejos y dándole algo de tiempo, Rodd corrió al límite para ayudarla pero Jade lo detuvo, no podía ponerse en riesgo.
Los árboles que se habían secado a la llegada del demonio volvieron a la vida junto con ella. Darle fuerza a un hechizo Mortem requería de demasiada energía la cuál ya casi no tenía pero lo intentaría, apenas dio el paso hacia ellos sintió una fría y delgada mano sobre su nuca que sin piedad la jaló hacia abajo para luego arrastrarla unos metros, lo suficientemente cerca para que el pueblo viera lo que hacía.
Su pueblo no entendía como era posible que Jade, siendo un Puro no tuviera la fuerza suficiente para hacerle frente en ese momento.
—Todos ustedes, ahí dentro —la sujetaba con fuerza del cabello mientras Jade luchaba por liberarse —provocaron esto. —cerró su mano en un puño y la golpeó en el rostro —Se esconden de mí como cucarachas, cobardes y asquerosas. —otro golpe, la sangre no solo salía de su nariz y de sus labios ya rotos, también de sus pómulos que se abrían y cerraban con cada golpe, las manos de Jade cayeron al suelo, seguía consiente, pero estaba agotada —¿Acaso no vendrán a salvarla? —se burlaba, su sonrisa mostraba grandes colmillos en su boca.
La reina sabía que si salían de la protección del escudo se volverían su presa y no solo de Belial también suya una vez que la otra Jade volviera; debía detenerlos, enterró sus dedos en la tierra y uso la poca energía que aún tenía para hacer crecer las raíces de los árboles dentro del muro y así detener a todo aquél que ya iba en su dirección. Rodd, Reagan, Soren y muchos otros quedaron atrapados de sus pies, también rodeó por completo la base de la cúpula con raíces y flores blancas de las cuales los pétalos comenzaban a caerse.
No podían hacer nada mientras su reina recibía una golpiza, las heridas dejaron de sanar, su rostro ahora cubierto de sangre manchaba a su vez su blanco cabello. Belial la dejó caer para luego patear su cuerpo, solo del primer golpe escucharon un quejido y un movimiento muy débil, algo le había roto y luego silencio. Le colocó de nuevo la venda, la tomó del brazo y la arrastró tras de sí mientras se iba...
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...A primera vista se apreciaba una larga avenida de esfinges con cuerpo de león y cabeza de chacal, cada una de ellas media dos metros y medio de largo por uno de ancho, caminaban por un gran pasillo con estás figuras que flanqueaban el templo de Remz y que terminaban en una enorme puerta que invitaba a entrar al lugar.
—¿Habías venido? —se atrevió a preguntar mientras observaban las esfinges protectoras, Einar negó —¿Te molesta todo esto? —de cierta manera parecía un enorme desierto y Vuur sería el oasis en medio de toda esa arena.
—En realidad no lo sé. —confesó, era abrumador para él, hacia cientos de años que no salía de Krigerheim —Visitaba los reinos pero no sus templos, ignoraba lo que habían hecho con mi antiguo hogar. —sabía que construirían algo en esa zona más no el qué, prefirió evadirlo por miedo a perder sus recuerdos con su madre al ver lo nuevo, temía olvidarla.
Guardaron silencio el resto del camino.
Al entrar vieron una estatua de la Guardiana Adeyl Remz sentada y sostenido su espada con ambas manos, está estaba con la punta hacia abajo recargada en el suelo, por detrás la Guardiana se encontraban el resto de los Guardianes de pie como si la protegieran, también con sus respectivas armas. Se veían diminutos a lado de los colosos. Afuera todo era de color arena y ahí dentro era gris a excepción de las vestimentas de los Guardianes que tenían brillantes tonalidades.
La oscuridad se fue luego de que encendieran las antorchas del templo y mejorara la vista.
—¿Qué debería buscar? —veía de arriba abajo listo para iniciar.
Desvió la vista de las estatuas y lo vio a él.
—No tengo ni la más mínima idea, —lo sorprendió, estaba tan perdido como él —jamás había hecho algo así, yo no hago estás cosas.
–Quizás si tocas la estatua de la Guardiana... —se detuvo frente a está, levantó los hombros —Inténtalo.
Sin pensarlo mucho lo hizo, tocó la piedra que formaba a la Guardiana pero nada paso; tocó la espada, nada. ¿Qué debía hacer?, rendirse no era opción, siguió con el resto de los Guardianes, ninguno le ayudaba ¿Acaso debía tocar el templo completo?, soltó un gritó de frustración lo que provocó la rápida aparición de Okin y Akili con sus largas dagas en mano, listos para defenderlos.
—Esta todo bien, —el chico los tranquilizó —solo está frustrado, no hay mucho aquí que podamos usar. —señaló el templo.
Akili sonrió.
—Bueno es que no lo han visto todo. —su piel bicolor resaltaba, ella tenía media cara desprovista de pigmentación y la otra era morena, era una mujer hermosa, una belleza rara y muy apreciada, sobre todo para Thabo; después de todo era su prometida.
—Skilpad fue construido no solo para darle nuestro respeto a la Guardiana sino también para proteger el lugar donde vivió, —Okin los guío, cruzaron un estrecho pasadizo y continuaron por un pasillo con varias curvas —está prohibida la entrada a este sitio a los visitantes, claro que ustedes son la excepción. —solo ciertas personas tenían permitido el acceso para mantener el lugar en buenas condiciones.
Llegaron aún espacio libre como una cúpula dentro de todo aquello, ahí se hallaba una casa común, ligeramente deteriorada por el tiempo debido al cuidado que se le daba, estaba rodeada de piedras rúnicas como cerca y varias plantas aún con vida, el verde resaltaba en ese lugar...
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Guardianes: El Último Guardián
FantasyCONTINUACIÓN DE "EL LEGÍTIMO REY" Y "LA ESPADA ULFBERTH" AUN SIN FECHA DE PUBLICACIÓN. ESCRITO POR GABRIELA ZAMORA
