Un grupo de amigos estaban alrededor una fogata, se estaban oscureciendo, el sol se ocultaba tras los pinos del bosque. Tan solo cinco adolescentes se encontraban fuera, en el aire comenzó a flotar el aburrimiento.
-Aaagh...-dijo Paulo-.
- ¿Qué pasa? - dijo maya con cansancio.
-Todos sabemos- siguió Paulo-que estamos aburridos, ¡y nadie hace nada!
- ¡Y qué propones que hagamos? - mencionó Stella- no hay nada interesante que hacer, además de lavar los trastes, que, en sí, no es para nada agradable, parece que hay trastes de hace días.
-Yo tengo una idea-intenta ayudar Paulo- propongo que contemos historias, no importa de qué, solo historias.
Todos aceptaron. Primero con anécdotas de ellos mismos, pero como pronto se acabaron, contaron historias de terror, leyendas o lo que se les ocurriera en el momento. Jorge comenzó con el creepypasta que no lo dejó dormir por noches, era nada más y nada menos que Slenderman, un clásico, así es como fueron turnándose para que cada uno contara historias que los habían impactado o perturbado durante mucho tiempo. Pasaron tanto tiempo sentados que ya era la medianoche, la luna resplandeciente en el oscuro cielo negro. Repentinamente Stella se para y se aleja de los demás, minutos después, Jorge se levanta y se dirige al baño, pero no se da cuenta que Stella también se encontraba en el baño, así que cuando salieron sus cabezas chocaron, al levantar la vista los dos tenían sonrisas nerviosas.
-Perdón...- dijo Jorge avergonzado- Estaba distraído.
-No pasa nada-dijo Stella con la cara roja-mmm... ¿no quieres ir a dar un paseo? Estuve tanto tiempo sentada que se me durmieron las piernas.
-Claro, hay un lago por aquí cerca- mencionó Jorge alegre- seguro que se ve hermoso.
-¡Vamos!- dijo Stella ya emocionada, agarrándole la mano y dirigiéndose al camino- espero que no haga mucho frío, tengo un suéter delgado.
Caminaron por camino de grava, hasta llegar a un hermoso lago, en el estaba reflejada la luz de la luna llena, hablaron sin parar durante media hora sobre su vida y sus gustos, cuando Jorge sintió que le tocaban el hombro, se voltea y no ve a ninguna persona, ni siquiera rama alguna que lograra acercarse
-¿Qué estás viendo?- preguntó Stella un tanto preocupada.
-Nada...-dijo Jorge para tranquilizarla- Es mejor que regresemos con los demás, han de estar preocupados.
-Si, tienes razón-pues había sentido una presencia extraña- Hay que regresar rápido, pues pronto será la hora del toque de queda.
Se levantaron de la húmeda tierra, de camino de regreso el viento acechaba, los árboles se movían de forma violenta, parecía que en cualquier momento se iba a caer uno.
Mientras tanto los adolescentes que se encontraban alrededor de la hoguera mantenían una calurosa discusión sobre lo paranormal, pero al ver que ninguno de los chicos había vuelto, su preocupación comenzó a notarse.
- ¿Dónde estarán los chicos? - preguntó Maya un poco preocupada- Ya tardaron mucho.
-De seguro ya se perdieron- dijo Emilie- ya sabes cómo es Jorge, aunque esté en su casa se pierde.
-Es lo más probable- Dijo Paulo, sin ponerle importancia.
-Pero... Stella no es así- dijo Maya, corrigiendo a Emilie.
Inesperadamente se escucha primero un grito masculino lo que hizo que a todos los chicos se les enchino la piel, no le tomaron la importancia necesaria, pero al escuchar un grito femenino, parecido al de un cerdo al ser matado, pensaron inmediatamente en Stella, pocas la habían podido escuchado gritar así, pero una que otra vez si podían, decidieron ir a revisar y se tomaron una gran sorpresa. Yacían en el suelo dos cuerpos sin vida, encima de ellos un largo y pesado tronco se encontraba.
