No me apetecía saber nada de nadie. Ni siquiera deshice mi equipaje y me acosté a dormir. Las horas pasaban, no almorcé, no merendé, pero quise cenar, así que me levanté de la cama y bajé a comer algo. Aún todo no estaba del todo bien, aunque Clara parecía feliz. Bruno no paraba de repetirme que todo saldría bien, que vendré de vez en cuando a casa, y que todo pasaría muy rápido. Ojalá fuera así.
Terminé de cenar y volví a mi habitación y empecé a sacar todo de mi maleta. Saqué cada camisa, cada pantalón, incluso un móvil.
-¿Y este móvil?
No era el mío, incluso me pareció que no lo había visto nunca.
Desbloqueé la pantalla y...
No sabía si alegrarme porque no me respondía porque no podía o preocuparme porque tenía en mis manos el móvil de Jorge.
Me picaba mucho la curiosidad por rebuscar todo lo que había dentro, pero, no debía, y lo más importante, tenía contraseña.
-Mierda.
Terminé de deshacer mi equipaje y me puse el pijama, aunque costara creerlo, no se me acababan las ganas de estar en la cama, así que puse mi móvil y el suyo sobre una mesita de noche, y no dejaba de mirarlo en ningún momento.
Serían tal vez las 4 de la madrugada, y sonó el móvil. Pero no mío, el de él.
Pensé que no debía cogerlo, pero, lo hice.
-¿Quién es?-dije.
-¿Anddi?
-¿Jorge?
-¿TIENES MI MÓVIL?
-Me lo llevé sin querer, perdona.
-Y yo buscándolo como un tonto, ¿te importaría traérmelo hasta casa?
-Bueno... yo... estoy en mi ciudad.
-¿Qué?
-¿No te lo ha dicho María?
-No, no sabía nada.
-Perdona, no pude despedirme. ¿Desde qué número estás llamando?
-Desde el de mi primo, llamé para ver si sonaba mi teléfono por aquí... Pero, tenemos un problema.
-Lo sé.
-En tres días me tend...
BATERÍA BAJA. APAGANDO DISPOSITIVO.
Mierda.
Y entonces me llegó un mensaje de María a mi móvil.
Estamos saliendo de Bahía, mañana nos vemos, te quiero.
No tenía ya ni una mísera esperanza de poder hablar con Jorge.
Pasaban las horas y yo seguía mirando hacia el techo, sin dormir. No podía hacerlo.
Tal vez serían las 9 de la mañana, y Bruno se levantó y me trajo el desayuno a la cama.
-¿Cómo ha dormido mi niña?
-Podría haber dormido mejor.
-No hay nada que una tostada no arregle. Abre la bocaaaa.
Sonreí. Mi hermano siempre era mi apoyo y mi ayuda en los malos días.
Acabé de tomar el desayuno, me levanté y me vestí, hora de ir con María.
Iba de camino y entonces recordé que habían llegado tarde, y que estaría durmiendo.
-Pues iré al parque- me dije a mí misma.
Entonces cambié la dirección de mi camino y llegué.
Me senté en un columpio, veía las flores, a los niños jugando, y entonces, algo o alguien me empujó, columpiándome.
Me di la vuelta y...
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¿Otra vez tú?
RomanceAnddi era una chica amante de sus amigos, que odiaba a su madrastra y preuniversitaria que no sabía que unas pequeñas vacaciones cambiarían su vida y las de su alrededor.
