Capítulo 1. La asignación

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Todos tenemos un propósito en la vida, aún los ángeles la tenemos.

La he observado cantando en la asotea de su casa y mirando hacia el horizonte.

Así era ella, pero de repente cambió todo. Y se olvidó de hacerlo. De esa rutina tan maravillosa de mirar pasar la luz en el horizonte por las nubes.
Ella creía que aquello era un reflejo del explendor de Dios.
Era mejor que eso, nosotros los angeles, los que lo vimos, su explendor; lo sabiamos muy bien.

Mi nombre es Melquisedec y mi propósito en la vida era cuidar de ella siempre.

Fui creado con ese fin y el de la adoración celestial.

Al principio solamente como los ángeles primerisos jugabamos en los patios del trono del que vive para siempre.
He vivido desde los origenes de los tiempos y nos enseñan todas las cosas acerca del "libro de la vida", toda la sabíduria del Universo y de como favorecer a los humanos. Estamos de su lado. El que vive para siempre ama a la humanidad pero puesto que él les dio libre albeldrio a ellos, no podemos hacerlos tomar decisiones.
Lo que si podemos es crear situaciones en su vida que limen asperezas sin interferir tanto.
Yo lo se, el fuego de la prueba a nadie le gusta. Pero es la forma que debe ser.
Su nombre estaba escrito en el libro. Pase dias ante el gran trono blanco esperando mi  turno y ahí estaba él.
Me postre debidamente ante él.
Y me dio el libro, lo abrí y me dijo :
-Lee en voz alta!-

Y así lo hice:
-"Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el cordero..."-

-A ti te ha sido asignada Ele Nomore, por 70 años que será el tiempo predispuesto por sus celúlas y en los cuales vivirá en la tierra.

No podia creerlo al fin mi primera misión dentro de los confines de la tierra.
Me fue entregada una copia exacta del libro, y en la página 17,0980 estaba su nombre escrito. Y todas las vocales empezaban a desaparecer.
Habia algo que la habia alejado del camino.
¿Pecado? ¿desobediencia? ¿ira?
Tenia que ir a la tierra humana para averiguarlo exactamente.
Él ya lo sabia, el dador de la vida lo sabe todo. Nosotros no somos omnicientes ni omnipresentes. Pero somos en la tierra invisibles.

Ellos también, los enemigos del alma humana. Los que siguen al padre de la mentira... ellos son como nosotros pero se revelaron y fueron desterrados del cielo.
Y viven intentando atormentar a los humanos.
Los odian porque ellos ya tienen un destino final muy desagradable. Sin opción ni elección.

El libro de la vidaHikayelerin yaşadığı yer. Şimdi keşfedin