Emilio se había dedicado los últimos tres años de su vida a una misión en particular: enviar sus demos musicales a distintas agencias y casas discográficas para poder hacerse de un lugar en el medio artístico. Había sido rechazado tres de ellas, que al menos tuvieron la decencia de llamar y decir que no estaban interesadas en lo absoluto. Sí, su orgullo de lobo alfa había sido herido en el proceso, pero sabía que eran gajes del oficio. Él podía con ello.
Su voz era poderosa, su talento indiscutible y su habilidad para la composición era más que buena. A pesar de ello, era más difícil conseguir un sello que soñarlo, su madre se lo advirtió, pero él no escuchó. Por supuesto que no.
Ser hijo de una cantante con reconocimiento mundial también era algo que no se ponía sobre la mesa al momento de hacer un trato. En cuanto mencionaban su apellido, estaba fuera. La fama de su madre no lo perseguiría y tampoco se haría de una carrera con ella de base.
Es por eso que estar frente al edificio principal de Universal Latin Music después de que lo llamaran a la semana de haber mostrado sus demos era lo que hacía que ese momento fuera perfecto. Había sido él, lo que podría aportar a la industria y lo que le quedaba por mostrar lo que lo tenía ahí con una entrevista programada.
Habían sido vagos y breves por el teléfono que apenas y alcanzó a anotar los datos. Pero estaba ahí, y nada haría cambiar de opinión a su lobo que esa era la oportunidad que tanto había esperado.
El edificio es grande, moderno y grita innovación por todos lados. Sus muebles, su personal, el gran letrero tras el escritorio de recepción. Era una bofetada a la realidad. El elevador tiene música de los artistas que pertenecen al sello y se imagina que algún día sea él quien suene por los altavoces. Casi lo siente. Casi.
El piso 31 lo recibe con gente caminando por todos lados. Personas con ropa extravagante colgando de sus brazos, otros con instrumentos musicales, otros con papeles y partituras que parecen estar recién hechas. Por un momento, se pierde en el murmullo de todos al verlo llegar, pero se desvanece en el momento que una mujer beta de edad mediana se acerca a él.
—Bienvenido. ¿Emilio? —Pregunta leyendo su portapales. El alfa asiente, mirándola encogerse ante su aroma. Odia que la madera y la menta no sean una combinación agradable para todos—. Sígame, por favor —pide.
Pasan por pasillos de un laberinto interminable para terminar frente a una sala de conferencias donde más de diez personas lo esperan ahí. Apesta a alfa al apenas abrir la puerta, que siente que no soportará si no hay ventanas abiertas.
La beta que lo trajo parece pensar lo mismo, porque apenas él entró a la sala, ella cerró la puerta de inmediato. Quiere reírse. Su omega hace lo mismo cuando no soporta los olores de otras personas.
—Emilio, 20 años, tipo de voz tenor, cantautor —enlista el alfa que parece más viejo de ahí. Su voz es grave y casi intimidante—. Los demos 27 y 49 le pertenecen.
—Alfa. No tiene ninguna referencia familiar y no menciona alguna pareja sentimental. 1.92 de altura y olor a madera y menta. Menciona el pop, jazz y electro en su repertorio y su aspecto va encadenado a la moda actual, supongo —habla una alfa que lo mira como si estuviera examinándolo, pero su vista es demasiado superficial—. Bien —termina.
—Me presento —un alfa canoso que parece más amigable que la mujer se planta frente a él. Huele a café—: Fernando Ortíz. Soy tu mánager y asesor público.
¿Su qué?
—Universal Latin Music te da la bienvenida a tu nueva casa discográfica, Emilio —dice el alfa del inicio. Sin dar tiempo a alguna emoción en particular, le señala la silla frente a él. Ha estado de pie todo este tiempo y comenzaba a sentirse fuera de lugar—. Léelo. Es el contrato.
Todo parece estar en orden. Hay una promesa de un EP para tantear el gusto del público y su potencial, y al menos cinco álbumes musicales con oportunidad de gira promocional. Derechos de autor, publicidad, asesoría.
"La empresa proporciona un agente de relaciones públicas, por lo tanto, cada relación personal que se mantenga tiene que entrar a discusión antes de cualquier aparición pública."
—Tengo una condición —avisa, releyendo esa parte del acuerdo una y otra vez.
—Depende de lo que digas también depende tu contrato —avisa el alfa con una sonrisa sombría.
—Estoy comprometido —suelta, y nadie parece estar sorprendido por su confesión—. Mi omega.
— ¿Y?
—Mi condición es que no se sepa nada de mi situación marital fuera de estas oficinas. No pueden saber quién es y tampoco tengo obligación alguna a decírselos —dice, cruzándose de brazos y mirando con una ceja enarcada al alfa que tiene enfrente, intentando lograr un efecto intimidante en él—. Mi matrimonio estará oculto. Para el mundo, soy un alfa solitario.
Se atraganta de sólo pronunciar las últimas palabras. No ha sido un alfa solitario desde que tenía dieciséis. Él ya le pertenecía al omega que lo esperaba en casa con buenas noticias. Pero es por él, la absurda condición es por él. Es lo que él hubiera pedido si leyera la maldita cláusula del contrato.
—Eso no te hace un buen alfa que digamos —reprende el mayor. Su voz es burlesca y casi sarcástica, pero así son los alfas, se recuerda.
—Mi omega, mi problema —brama. Nunca ha visto al castaño como un problema, pero es lo único que se le ocurre para dejar las cosas claras.
Hay un silencio incómodo después de eso. Todos los alfas esperan a que el viejo hable y diga la última palabra. Emilio odia sentirse así, que su futuro dependa de alguien más.
— ¿Y la marca? —Pregunta Fernando, el mánager, intentando entender algo de lo que Emilio ha pedido. Suena irracional y estúpido.
—No está marcado —confiesa Emilio sintiéndose cohibido de pronto—. Él es... —se corta, golpéandose mentalmente por casi sacarlo todo a la luz sin apenas haber firmado antes la estúpida condición—. Tampoco le conviene mucho.
Es modelo. Ninguna campaña quiere un omega marcado.
—Bien.
Emilio gira hacia el jefe. Su sonrisa de autosuficiencia le hace cuestionarse si realmente eligió la disquera correcta.
—No te doy ni cinco meses antes de que se desmorone tu mentira —apuesta el viejo. Emilio quiere golpearlo apenas un poco.
Antes que alivio y orgullo, firmar el contrato se siente como el inicio de su sentencia de muerte. Pero no cree que todo se sienta como siempre imaginó, algo malo habría que tener conseguir su sueño.
—Bienvenido a Universal Latin Music —el alfa mayor le extiende la mano derecha esperando a que la tome. Lo hace, y el apretón se siente tan vacío e indiferente, que termina tan pronto como comienza.
Su lobo no ha dejado de aullar y rasgar su interior desde que mencionó la estúpida condición, pero sabe que es lo correcto.
Eso es lo que Joaquín Gress, su omega, le habría pedido.
—
Colaboración entre jxjfantasy, liafitzherbert y SummertimeLou. Esta historia no pretende asumir los sentimientos de las figuras públicas aquí mencionadas.
Nueva historia y un mundo nuevo de posibilidades. Esperamos que les guste lo que tenemos planeado. <3
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Secretly Married. [Emiliaco]
FanfictionUna marca ausente y un matrimonio oculto. Tarde o temprano, Emilio y Joaquín pagarán el costo de su secreto. Omegaverse.
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