Una traición, un amor y millones de inseguridades.
El es el amor de mi vida, de esos que ya no hay. De esos que lees en aquellos libros de amor y mientras lo haces piensas que jamás te va a pasar, bueno el si me pasó.
Llegó a mi vida y cambió todo. Yo lo amaba desde mucho antes de saber que era el amor, con el construí el amor, con el amé de verdad. Hasta ese día en el que todo se derrumbó. Todo lo construido se cayó a pedazos, y todo cayó encima mío.
Mejor ponerlos en contexto...
Me llamo Emma, solo Emma. Conocí a mi amor cuando yo tenía tan solo 12 años, ¿muy pequeña no creen? Eso no fue un impedimento para amarlo con locura.
Mi Leo, mi hermoso y amado Leo. El hizo pedazos mi corazón, el me enseñó a amar y a llorar por amor.
Creía que después de esa relación de pequeños ya todo había acabado, que solo había sido un aprendizaje y debía seguir con mi vida. Pero no fue así...
Pasaron 8 años de aquella relación de niños. Cada año el quería volver a mi, cada año el buscaba volver a eso pero yo me negaba. No quería volver a sufrir, sabía que el era amor y destrucción y yo no estaba lista para lo segundo.
8 años... y un mensaje cambió todo. Como cada año el me escribió, pero esta vez fue diferente, esta vez mi corazón necesitaba de el. Cada parte de mi me pedía que el vuelva. Y caí de nuevo. Volví a el.
Llena de esperanzas, ilusiones y miedo. Mucho miedo. Ya éramos grandes, nuestras vidas habían continuado, cambiado y cada uno se había formado de manera distinta. ¿Y si no volvíamos a coincidir? ¿Y si esta vez era peor?
En la primera conversación todas esas dudas desaparecieron como por arte de magia. Mi cuerpo y alma cada vez más pedian por el.
Lo amaba, cada parte de mi lo amaba, cada parte de mi justificaba nuestro pasado y quería empezar de cero.
