No he tenido ganas de esto,
pero he sentido una ansiosa necesidad
que surge en la soledad:
morir de nuevo en un texto.
Quizás otra vez sonría,
o quizás me termine de hundir
pase lo que pase habrá sido culpa mía,
en mi nadie confía, confiar en alguien ya no va en mi.
Hoy el viento revolea mis cortinas,
y, tan frágiles son
como aquel que evoca la felicidad
en su cólera cual medicina.
Que efímera fue la tarde,
al igual que todas las anteriores.
Hay un recuerdo que al anochecer me arde
y es tu silueta solo en paños menores.
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Trade ventis
PoesiaCuando la soledad se manifiesta en estas cuatro paredes y la tristeza arropa mi maltratada piel, los vientos alisios me refrescan las entrañas, me hidratan el corazón.
