Capítulo único

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Amanece en Los Ángeles y el cálido sol de verano alumbra la gran mansión a las afueras de la ciudad, propiedad del dueño del famoso bar llamado LUX, donde la familia Morningstar pasaba el domingo. Sus cálidos rayos entran por la ventana del dormitorio principal y abrazan a la tierna pareja que reposa envuelta en las sábanas. Lucifer Mornigstar, el señor de la casa, parpadea y se levanta sobre sus codos, mirando con ojos tiernos a la mujer a su lado.

-¿Qué estás mirando? – gruñe adormilada Chloe sin abrir los ojos.

-Solo aprecio a la mujer más hermosa de la ciudad –contesta acariciando su mejilla.

La detective abre a medias los ojos y levanta una ceja.

-¿Solo de la ciudad? –pregunta escéptica.

-Bueno... -Lucifer finge pensar-hubo una chica en Las Vegas...

Es interrumpido por una almohada estrellándose contra su cara y un "¡Imbécil!" exclamado por su pareja.

-¡No me dejaste terminar! –reclama entre risas mientras le sostiene los brazos en los costados a la risueña detective-Hubo una mujer en Las Vegas con la que me acosté, pero no se compara contigo –se agacha y posa sus labios en los suyos.

El beso comienza como algo tierno, pero cuando Lucifer introduce su lengua en la boca de Chloe, esta lleva la mano hasta el cabello de este y se aferra a él con fuerza. Se devoran las bocas y comienzan a levantarse pensando en volverlo algo más cuando son interrumpidos por un grito proveniente del pasillo.

Ambos se levantan apresurados, viéndose algo ridículo con el piyama, y se dirigieren a la puerta. En el camino la detective recoge su arma de la mesa de luz. Abren la puerta, atraviesan el pasillo hasta la cocina que conecta con la sala de estar...y se encuentran con todo un espectáculo.

Trixie, que ya tiene 14 años, totalmente tensa mientras sostiene a un niño de dos años aproximadamente que se aferra a su remera holgada de piyama mientras que otro, con pequeñas alitas marrones y los ojos color rojo se sostiene a su cabello, manteniéndose en el aire. Los niños tienen un hermoso cabello color miel y piyamas que contrastan blancos y negros. Frente a ellos, sobre la encimera de la cocina, hay una wafflera echando humo y en el suelo rastros de masa.

La pareja se apresura hacia los niños. Chloe recoge al pequeño volador mientras que Lucifer quita de los brazos de Trixie al otro gemelo, que enseguida entierra la cabeza en su hombro. Ambos les dan una mirada a los pequeños para asegurarse que no estén lastimados y se agachan hacia la mayor.

-¿Estas bien? ¿Te lastimaste?–pregunta Chloe mientras Lucifer la recorre con la mirada, buscando sangre o heridas.

-Estoy bien –responde con la mirada clavada en el suelo-Lo siento. Queríamos prepararles un desayuno sorpresa...

-Hey –la anima el Diablo levantando su rostro con la mano que no está sosteniendo al chiquitín, que paró de llorar-, no pasa nada. La wafflera de Dan se estropeó, pero lo importante es que no se hayan lastimado.

La pequeña asintió con una sonrisita.

-¿Qué estaban haciendo en la habitación si ya estaban despiertos?

La detective se sonroja levemente mientras se levanta, aún con el niño en brazos, y Lucifer suelta una risita y se levanta.

-Mejor ve a buscar, Trixie

La chica rueda los ojos, pero sale.

-¡Mami! –exclama el niño que sostiene Chloe-¡Edpotó como en las élis!

-¿A, sí? –comenta ella yendo a sentarse al sillón con el niño en su regazo, quien le relata una versión extravagante y fantástica de los hechos.

Mientras tanto, Lucifer separa al gemelo que sostiene, quien lo mira con grandes ojos cafés.

-¿Tu estas bien, Owen?

El aludido asiente.

-Me asusté, papi –susurra apretando sus manitas.

-No había nada que temer: si pasaba algo, papi sacaría sus alas y los rescataría –exclama el Diablo sacando, efectivamente, las alas, lo que hace reír a Owen.

Desde la sala llega la risa del otro niño, que se levanta volando de las piernas de su madre y avanza hasta Lucifer dando traspiés en el aire (¿trasvuelos? ¿trasalas?). Cuando está a punto de llegar, se distrae intentando impresionar a su hermano y casi cae al suelo.

-¡Aiden! –exclama Chloe llegando de la sala -Suficientes vuelos por hoy –dice tomando al niño y sentándolo en el piso mientras guarda sus alitas. Mira a Lucifer con una mirada asesina-Eso va para todos.

El Diablo hace un puchero, pero guarda sus alas y deja a Owen junto a su hermano. Se ponen a jugar con unos cubos de plástico que hay. Trixie llega con un trapo de piso y limpia la masa mientras la pareja recoge la wafflera rota y la tira a la basura. Cuando ya no queda masa en el piso, la chica se lleva a sus hermanos para cambiarlos y jugar con ellos mientras sus padres terminan de limpiar la cocina Unos minutos después, la cocina esta reluciente.

-¡Listo! –exclama Lucifer, orgulloso, mientras guarda la escoba, lo que le gana una mirada cariñosa de Chloe-Ahora –comenta girándose acercándose a ella-, puedes empezar a disfrutar tu día libre –le toma la mano y besa un anillo en su dedo anular-, señora Morningstar.

La aludida se ríe y lo besa con cariño. Tras unos segundos se separaron y juntaron sus frentes.

-¿Tenemos permitido hacer una práctica de vuelo, entonces?

Chloe sonríe, haciéndose la difícil.

-No lo sé... es peligroso...

-Será peligroso si no aprenden a hacerlo, una vez que lo hagan será una ventaja.

-Mhhh... -dice Chloe frotando sus narices como esquimales-Todavía no estoy convencida.

-¿Y si te prometo –propone Lucifer tomándola de la cintura-que esta noche, después de acostar a los niños, te convenceré?

-Suena bien para mí –y le da un rápido beso- Pero primero hay que almorzar.

Lucifer va a la habitación de los niños y se asoma, encontrándose con un mini concurso por ver quién construye la torre de lego más alta, con Trixie como jurada.

-Ordenen, niños –exclama alegre-, vamos a almorzar y después practicaremos volar.

Los gemelos gritan de alegría mientras ordenan entusiasmados. Trixie los ayuda y cuando esta todo prácticamente listo, sale a cambiarse. Unos minutos después todos se reúnen en el comedor para almorzar. Aiden y Owen van vestidos a contraste, Lucifer usa uno de sus trajes clásicos y Trixie lleva un top rosa con un emoji sonriente, regalo de Ella, y unas calzas grises. Almuerzan rápidamente y salen.

Se suben al auto y parten hacia el bosque cerca de la carretera. Cuando llegan se dirigen hacia una zona por la que nunca pasa nadie y comienza la práctica.

El primero es Aiden, quien va algo tambaleante, pero se luce bastante. Todos lo aplauden con entusiasmo cuando da una vuelta de ballet en el aire, sobre todo Owen, quien lo mira con los ojos llenos de admiración.

Después llega su turno. Saca sus alitas blancas y, sin soltar la mano de Chloe, avanza unos inseguros metros, ganándose otro aplauso. Después de un rato así, Trixie se le acerca a Lucifer, que está llevando de la mano a Owen en ese momento, y lo mira con expectación. Al notar su mirada sobre él, el Diablo sonríe.

-Chloe, ¿Llevarías a Owen un momento? Es el turno de Trixie.

-Claro –sonríe y le toma la mano a su bebé, felicitándolo por los centímetros que avanzó solito.

Mientras tanto Lucifer saca sus alas y se agacha mirando a su hija.

-¿Esta lista, princesa?

-Más que nunca, caballero –responde ella mientras la levanta en vilo y levanta vuelo a unos metros del suelo, sacándole una enorme risa.

Y así pasa la tarde la familia Morningstar, entre risas y aleteos.

Entre risas y aleteos II Lucifer One ShotStories to obsess over. Discover now