La ñiñita usaba zapatillas blancas por dónde sea que iba, hasta cuando ella iba a la iglesia. Si se ponía las zapatillas, sus pies bailaban solos. Y no podía dejar de bailar ni quitarse las zapatillas. Pero aún asi...la niña nunca dejo de querés a sus zapatillas blancas. Al final, el juez tuvo que cortarle los pies. Pero aún que se los había cortado, ellos seguían bailando junto con las zapatillas.
Hay cosas que aún que uno quiera, no puede separar.
-quiero encontrar mis zapatillas blancas-
