"¿Shinichi?" Escuchó decir a lo lejos el mencionado, Shinichi, quien se escondía en la cima de un árbol se encogió enfurruñado, ¿Por qué sus padres se esmeraban en obligarlo a hacer cosas que no quería? ¿Por qué tenía que ser hijo de personas tan reconocidas? "¡Shinichi, sal en este momento, los invitados están por llegar!"
Tacones resonaron en la extensión del jardín, su madre buscaba ansiosa a su pequeño detective "Que niño tan berrinchudo. Apuesto que sigue una amenaza" murmuró alguien. Shinichi miró hacia arriba con el ceño fruncido, buscando a la persona que osaba referirse de manera tan grosera a su persona, dado que solo había aves, supuso que se trataba de su imaginación.
"Si no sales en este instante, esconderé todos los libros de Sherlock y te prohibiré ir al partido de la próxima semana" Shinichi se apresuró en bajar del árbol y corre hacia su madre, ¡Nadie debe meterse con Sherlock!
"¡Ja!, Te dije que lo haría salir al siguiente grito" vitoreo una voz femenina en lo alto del árbol, el niño voltea molesto, preparado para defenderse, pero de nuevo solo vio un par de aves que miraba curiosa la escena. Quiso acercarse para ver si eran algún invento de su profesor vecino, pero su madre se acercó a él tomándole del brazo; ella soltaba regaño tras regaño, persistiendo en el castigo que obtendría por montar una escena solo por una cena con unos amigos.
...
"¡Pero mamá, te digo que era un invento del profesor Agasa!" argumentó por quinta vez el infante, faltaba una hora para la cena que tendrían con los Kuroba. Shinichi se había prometido que convencería a sus padres de que esas aves parlantes eran un invento para jugarle una broma.
"Cariño, tu padre ya lo consulto con Agasa y él no ha estado trabajando en ningún nuevo proyecto, ahora se un buen niño y compórtate frente a los Kuroba, Chikage-chan me contó que tiene un hijo de tu edad, ¡Pueden ser amigos!" Shinichi resopló, él no necesitaba amigos, ya tenía a Ran y Sonoko, con ellas bastaba.
"No quiero más amigos" murmuró yendo a la sala de su gran mansión, Yukiko miró preocupada a su pequeño, desde el incidente del secuestro de su amiga, se había vuelto huraño con los desconocidos, ella no lo culpaba, el solo hecho de imaginarse lo que debió pasar al contemplar cómo la pequeña Sonoko pataleaba asustada... No. Sacudió su cabeza borrando la imagen de su bebé temblando, debía mantener las lágrimas a raya, asustar a Shinichi era lo último que quería en ese momento.
"Todo va a estar bien" escuchó a sus espaldas, Yukiko miró sorprendida a su esposo, ¿en qué momento había llegado? "Es un niño muy fuerte, con el tiempo podrá ver que no todas las personas en el mundo quieren hacer daño"
"Eso lo sé, Yuu-chan, pero es un niño..." sollozó en silencio "¿Cómo puede un padre hacerle eso a su hijo?, ¿Cómo puede creer que enseñarle a su hijo de seis años que está bien cometer crímenes?"
Yuusaku abrazó a su esposa "No lo sabía, Rintaro creyó que era un juego, pero todo está bien, afortunadamente Shinichi recordó la matrícula y pudimos encontrar a Sonoko-chan antes de que nada pasara. Por eso hacemos esto, Kaito-kun es un buen niño"
Antes de que ella pudiera responder, el timbre sonó, avisando así la llegada de sus invitados, se permitió un largo suspiro, cerró sus ojos alejando los malos pensamientos de su mente, cuando fue a abrir la puerta, una fragante sonrisa adornaba su rostro.
"¡Bienvenidos!"
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Hablemos de plumas
FanfictionCuando Shinichi escucha voces viniendo de arriba, cree que esta loco; solo que no es así. ¿Quién se hubiera imaginado que las aves hablaban? Este fic, también está en ao3 [KaiShin]
