Tarde caminamos ya, tarde era para el dolor; Era el tiempo justo para el amor.
No hay tiempo en los intestinos pensantes.
Tarde venía el viento, pronto te bañarías en perdón.
Caminamos tarde para el licor, pronto para el ardor. Los labios vociferaron temores y penas, disfrazados de maldiciones, pero más pronto que tarde serían sentimientos liberados de toda vil malicia.
Caminábamos en el inicio de la tarde, parecía un abismo que me dirigía sutilmente a una caída inverosímil para perecer cruelmente en la guillotina infinita de mi karma.
Caminaste con un dolor terrenal de una perdida, que más que perdida se le llamaría ganancia. Caminaste escuchando tus pasos, y tomaste prestadas unas orejas que te escuchaban atentamente sin si quiera perder detalle mínimo de tu lengua, ellos atentos se derrumbaron poco a poco, desangraron razón, rompían por ayuda.
Caminaste y les dijiste a aquellas orejas ¿Sabes cómo es un día en mi cerebro?, Ellos ansiosos y miedosos y atentos te escucharon enloquecer, aún sabiendo que al final serían destrozados una vez más por la felicidad resquebrajada, el nítido amor de un desahuciado. Tu te contestaste como un depresivo monólogo, "no hay mañana, no hay noche, no hay tiempo, solo hay dolor", entonces las orejas inexpertas comprendieron el propósito de caminar a tu lado ¡tarde! Ya; era el consuelo a través del tiempo nefando, las orejas se quieren mudar, pero tu dolor persiste, ellas sanarán cuando tus heridas borden, cuando la locura sane y vuelva la razón.
Será tarde, ya, para el rencor, pero el tiempo justo para el amor.
Será un día arduo para el cerebro y lleno de rigor para las orejas.
Será un día para tu cerebro, será un dolor en tu glándula.
Será una caminata tardada para el consuelo.
Será una tortura para las orejas.
Será un quirófano para la razón.
Será medicina para la despedida.
Será consuelo para la depresión.
¿Fue un día largo verdad, intestinos esquizofrénicos de la psique?
Es tarde, ¡Ya!, Pero el tiempo justo para el amor.
Atentamente: KIMR.
